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Los Visitantes

Publicado: 8 mayo, 2017 en meditación, psicología, salud
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Ayer creíste estar despierto. Pero hoy te diste cuenta que habían oleadas de dolor, miedo, cansancio, soledad, aburrimiento, pena o frustración surgiendo en ti, sin previo aviso. Amigo, estas no son ningún enemigo ni tampoco ningún signo de tu fracaso, sino viajeros exhaustos, anhelando la íntima calidez de tu presencia. No ignores a tus visitantes, no te distraigas con comida, internet, drogas, compras o con el próximo ‘subidón’ espiritual. Recuerda tu compromiso original de encontrarte con la vida bajo sus propios términos. Tómate el tiempo de recibir a estos visitantes, estas partes de ti mismo que habías ignorado, contáctate con ellas a través de tu cuerpo para que puedas darles vida en donde quiera que aparezcan. La Resurrección está muy cerca.

No te olvides de ti mismo cuando más te necesitas. Rompe el ciclo de abuso justo en donde comenzó. Abraza el dolor, el miedo, la soledad como abrazarías a tu hijo recién nacido. Los visitantes no se quedarán para siempre, tampoco se irán cuando tú digas, porque son anteriores al libre albedrío o a la ausencia de éste. Los visitantes desean tu presencia, desean ser vistos como olas en la inmensidad de tu océano, no como amenazas para la consciencia, sino expresiones de la consciencia.

A las sensaciones hormigueando, ardiendo, danzando en tu estómago, pecho, garganta, susúrrales: ‘Estoy aquí. No las abandonaré. Hay dignidad en su danza, mis pequeñas…’.

Jeff Foster

 

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Amigo, cuando te sientas destrozado, perdido, lejos de casa,
 cuando estar alineado parezca algo completamente lejano
 y las palabras de los sabios se asemejen más bien un cuento de hadas, cuando sientas que las respuestas no llegan
y que las dudas te consumen como el fuego…

Detente.
 Respira.
Recuerda, nada está saliendo ‘mal’.
Un sueño está muriendo, eso es todo,
un sueño de segunda mano acerca de cómo ‘debería’ ser este momento…

Cuando todo ese desorden llame tu atención,
 cuando las dudas entonen su loca melodía,
cuando las historias se dejen venir como cascadas,
 recuerda que esa misma nostalgia que tratas de eliminar te está realmente invitando hacia tu verdadero Hogar,
 al Aquí y al Ahora,
lejos de todos los ‘hogares’ terrenales.

Un problema es algo que anhela tu dulce atención.
Una crisis es un momento decisivo.
 La enfermedad es una invitación a un profundo descanso y a la liberación. Un trauma es la invitación a ese tipo de aceptación que nunca antes imaginaste.
Esas dudas que te carcomen son explosiones de la suprema inteligencia, haciéndote un llamado para que confíes profundamente en tu propia experiencia de primera mano,
es un llamado para que te dejes caer en el constante abrazo de lo Desconocido.

Aún cuando todo parezca ir mal,
detente, toma un respiro
 y recuerda que nada puede salir ‘mal’ en el inmenso campo
de tu presencia eterna.

Jeff Foster

 

Jeff Foster

Publicado: 24 abril, 2017 en filosofia, libro, Uncategorized
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En realidad me quedaría solo con la primer frase: no busques el amor;

pero si de buscar se trata,

para encontrar correspondencia,

esta es una coherente sugerencia.

Jeff Foster

Publicado: 15 abril, 2017 en Uncategorized
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Excelso, excelente, maravilloso, me encantaaaaaaaaa, tal cual. Cuantos milenios de mil millones de libros y maestros …solo debido a nuestra tremenda incapacidad de conectarnos directamente con lo que Es.  Cuanto mas corremos en pos de la verdad mas se aleja de nosotros.

Todas las religiones y filosofías solo nos han alejado de la percepción de lo real!

  “Hace tiempo que perdí el interés en la verdad. La verdad sólo puede ser vivida,
Nunca aprendida.  Sé milagroso, cada día”.

 Jeff Foster

No trates de perdonar.
Perdonar no es un ‘hacer’.
Simplemente acepta que este momento es exactamente como es en este momento.
Y el pasado fue como fue.
Acepta tu falta de aceptación en el presente.
Perdona tu incapacidad de perdonar.
Siente tu aliento, las sensaciones en tu cuerpo, la vida que arde con todo su esplendor en ti.

Todos están dando su mejor esfuerzo, incluso cuando parezca que no es así.
Todos están soñando o teniendo una pesadilla, luchando con un dolor que quizás nunca llegues a entender.
No tienes que tolerar sus acciones.
Tal vez tú no seas capaz de despertarlos.
No tiene que gustarte lo que ha sucedido.
Simplemente suelta la ilusión
de que pudo haber sido de otra manera.
Tú eres diferente ahora, de todos modos.
No te enfoques en algo
sobre lo que no tienes control.
El pasado es una tierra lejana.

Vuelve tu atención a este momento,
Tu fuente de verdadero poder.
Tu lugar de conexión.

Despierta del sueño
De que alguien tiene algún poder
Para quitarte tu paz interior.

Suelta la necesidad de tener la razón.
Abraza la necesidad de ser libre.
Sal de la historia de ‘mi vida’.
Reclama el momento.

Sé aquí, en tu nueva vida.
Aventúrate en este nuevo día.

Esto es perdonar.

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– Jeff Foster

 

En estos días, muchas personas están buscando pareja, su alma gemela, su ‘otra mitad’. Se sienten incompletos, ‘solos’, sin ese ‘alguien especial’ en su vida.

Pero tú no eres la mitad de un todo, amigo. Esa es la mentira. Nunca has sido la mitad de un todo. Eres Todo… esa es tu verdadera naturaleza.

Si estás buscando pareja, o deseas conservar tu relación actual, porque te sientes la ‘mitad’ de un todo, porque te sientes incompleto cuando estás a solas, infeliz con tu propia soledad o porque tienes miedo de sentir un vacío, estarás invitando a una pareja a tu campo de infelicidad, y la ansiedad imbuirá esa relación.

Encuentra tu felicidad dentro de ti. Haz de la felicidad tu campo en el que vives y eres. Descubre la alegría de estar solo. Mientras sigas huyendo de tu soledad, seguirás sintiéndote solo, sin importar la cantidad de gente que tengas a tu alrededor, porque estarás huyendo de ti mismo, y este es el más grande de los dolores.

Encuentra tu propia alegría. Sé ese que siempre has buscado. Entonces, cuando y si es que te sientes listo, permite que otro ser querido comparta ese campo contigo. Permítele pasar, jugar, quedarse si se queda, e irse, si es que se va. Deléitate en su libertad. Conéctate profundamente. Observa cuando eres feliz y observa cuando no eres feliz, pero nunca culpes al otro ni le des crédito por sentirte como te sientes.

Ayúdalo a que aprenda a amar su propia soledad también.

Tal vez le llames tu amigo, tu pareja, tu amante. Quizás lleguen a casarse, o lleguen a vivir juntos, puede que comiencen una familia, quizás nunca más vuelvan a verse. En la alegría de la conexión más profunda, las etiquetas no importarán demasiado, y el futuro se hará cargo de sí mismo.

Y habrás encontrado a tu otra mitad dentro de ti mismo. Y el miedo a la soledad desaparecerá en cada puesta de sol.

– Jeff Foster

 

“Empiezas a notar esas olas, esos pensamientos, sensaciones, sentimientos, incluso intensas olas de dolor, intensas olas de confusión, intensas olas de miedo moviéndose a través de ti… y como el océano, como la consciencia misma, hay espacio suficiente para todo esto. ¡Siempre hay espacio suficiente en ti!

Si no hubiera espacio suficiente para las olas, si no hubiera espacio suficiente en ti para el dolor, ¡el dolor no estaría ahí! Si no hubiera espacio suficiente para el miedo, el miedo no estaría allí. Entonces, el mismo hecho de que la ola esté presente sugiere que en cierto sentido tú YA LA ESTÁS ACOGIENDO.

Esta ola, esta tristeza, este miedo, este dolor, es realmente el océano disfrazado. Es realmente la consciencia vestida de dolor. Es la consciencia vestida de miedo. Es la consciencia vestida de duda. Se podría decir que en el nivel más profundo, el océano ACEPTA todas sus olas. O que el océano PERMITE todas sus olas. ¡Y no estoy diciendo que el océano decida admitir sus olas, o elija admitir sus olas! No es que la consciencia se despierte por la mañana y se diga a sí misma: “De acuerdo, hoy voy a admitir todas mis olas.” Es algo mucho más profundo que eso… Porque en un sentido, el océano no tiene elección, el océano ES todas y cada una de sus olas, ¡no hay ninguna separación! Eso es a lo que me refiero cuando uso la palabra ‘aceptación’. Es la más profunda aceptación – no una aceptación que tú llevas a cabo, esta es la clave, esta es la clave absoluta porque, a menudo, cuando utilizamos la palabra aceptación, lo que oímos es: “De acuerdo, de acuerdo, yo tengo que aceptar. Tengo que aceptar este momento. Necesito aceptar este dolor. Necesito aceptar estos pensamientos. Necesito aceptar estos pensamientos. Necesito aceptar este miedo. Necesito aceptar… esta duda”.

Así, la aceptación se convierte en un proyecto, en una tarea, en un ‘hacer’… y eso, para mí, hace años, era algo que intentaba hacer todo el tiempo. Me esforzaba demasiado en aceptar la confusión, la duda, la ira. Porque, ¡EN SECRETO, CREÍA QUE SI PODÍA ACEPTAR EL DOLOR, ÉSTE DESAPARECERÍA!

Ahora me doy cuenta… eso no era la verdadera aceptación, era más bien un ‘voy a deshacerme de esto a través de usar la aceptación.’ ¡En realidad, era rechazo… disfrazado de aceptación! Y yo quería ser ese maravilloso ser humano capaz de aceptarlo todo. Creí que de eso se trataba la iluminación: convertirme en el Jeff que acepta todo, perfectamente…”

– Jeff Foster

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“Una vez que te das cuenta de que el camino es la meta, y que siempre estás en el camino, no para alcanzar un punto determinado, sino para disfrutar de su belleza y sabiduría, la vida deja de ser una tarea y se convierte en algo natural y simple, es, en sí misma, un éxtasis.”

– Nisargadatta Maharaj

La iluminación no es un destino, una meta, un lugar de descanso al final de un largo viaje. A la mente le encanta pensar en términos de destino, en términos de ‘llegar ahí’, en términos de logros y fracasos, en términos del tiempo mismo.

Pero la iluminación es sólo estar aquí, estar presente y despierto, antes de la aparición del tiempo.

La iluminación no tiene nada que ver con ‘alguien’ convirtiéndose en ‘iluminado’. Ese es el mito – que algún día, el ‘yo’ se convertirá en un ‘yo iluminado’ – que la completud se alcanzará con el tiempo.

‘Iluminación’ es simplemente una palabra – una palabra hermosa – que apunta a la naturaleza iluminada de la vida misma.

Si algo está iluminado, lo está en la luz. Está iluminado. Es visible. Se está mostrando a sí mismo, revelándose a sí mismo, en toda su gloria. Nada está escondido.

En este momento, ¿qué se está revelando a sí mismo? ¿Qué es eso que no está escondido? ¿Qué es eso que no está haciendo falta? ¿Qué está presente, antes incluso de la concepción del tiempo?

Abre tus ojos… y el mundo está simplemente aquí. El mundo no ‘aparece’ en el tiempo. Ya está aquí. ¡Qué milagro! Paisajes, sonidos y olores… todo tan vivo, tan presente, tan inmediato, tan íntimo. Un pájaro cantando su melodía al amanecer. El hambre rugiendo en la barriga. Autos apresurándose para pasar. Un pensamiento que surge acerca del marcador del partido de anoche, un pensamiento acerca del pasado en el presente. El cosquilleo y el latido de la vida en el cuerpo, ahora. ¡Pura vitalidad!

De la nada, este chaparrón de vida – el milagro que termina con todos los milagros.

Y no hay ninguna división aquí en el corazón de las cosas. No hay dos cosas: lo visto Y lo que ve. O sonidos Y lo que escucha. El mundo Y lo que lo percibe. Hay sólo este movimiento unitario. No puedo separarme a mí mismo de la vida, para nada, aunque lo intentara. Sólo el pensamiento sería capaz de dibujar líneas divisorias, e incluso esa actividad es parte de esta vitalidad atemporal.

¿Hubo alguna vez una entidad separada que pudiera haberse iluminado ‘algún día’? ¿La ola encontrará al océano ‘algún día’? Quizás este tipo de preguntas estén basadas en un malentendido. Tal vez esa clase de ‘iluminación’ forma parte de un sueño. El sueño del tiempo, y de la progresión, y del logro y fracaso espiritual, y de la historia de ‘yo y mi despertar’. Es un sueño hermoso, por supuesto, mientras dura… y necesario, tal vez.

Pero en determinado momento, llegas a perder el interés de llegar ‘allí’. Y te enamoras profundamente de aquí, de tu suelo, de tu hogar, de tu punto de contacto. Y te conectas más profundamente con tu cuerpo, con la tierra, con los demás, con la totalidad, más que nunca. Reconoces que todo es Un Movimiento, jugando el juego de Muchos Movimientos. Y el alivio es impactante.

Jamás salimos de Casa, y no podemos volver a Casa – tan sólo imaginamos el viaje.

Y siempre estuvimos iluminados, desde el principio.

– Jeff Foster