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EL ARQUETIPO DE LA DIOSA VIRGEN.

Publicado: 27 septiembre, 2014 en filosofia, libro
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«Cuando el arquetipo de la diosa virgen –Artemisa, Atenea o Hestia- es un arquetipo dominante, la mujer es (como escribió la analista junguiana Esther Harding en su libro Women’s Mysteries) ―completa-en-sí-misma‖. Una parte importante de su psique ―no pertenece a nadie‖. Por lo tanto, como escribió Harding: ―Una mujer que es virgen, completa-en-sí-misma, hace lo que hace, no por algún deseo de agradar, no para gustar o ser aprobada, ni siquiera por sí misma; no por algún deseo de obtener poder sobre otra persona, para captar su interés o su amor, sino porque lo que hace es verdad. Su acción puede ser efectivamente no convencional. Puede que tenga que decir que no, cuando sería más fácil y más adecuado, convencionalmente hablando, decir sí. Pero, como virgen, no está influida por las consideraciones que hacen a la mujer no virgen, casada o no, orientar sus velas y adaptarse a la conveniencia».(…)
«Desde el punto de vista psicológico, la diosa virgen es esa parte de una mujer que no ha sido tallada, ni por las expectativas colectivas, sociales y culturales (determinadas por los hombres) de lo que debe ser una mujer, ni por un juicio masculino sobre ella. El aspecto de la diosa virgen es una pura esencia de lo que es una mujer y de lo que ella valora. Permanece sin tacha e incontaminada porque no lo revela, porque lo mantiene sagrado y no violado, o porque lo expresa sin ninguna modificación para conformarlo a las pautas masculinas».(…)
«Las mujeres que son como Artemisa, Atenea y Hestia, poseen el talento de concentrar su atención en lo que es importante para ellas. Tienen la capacidad de concentrarse en lo que hacen. Cuando lo hacen, pueden excluir fácilmente cualquier cosa ajena de la tarea que tienen entre las manos o la meta a largo plazo».(…)
«Cuando una mujer puede concentrarse en resolver un problema o alcanzar una meta, sin ser interrumpida por las necesidades de los que le rodean, sin prestar siquiera atención a sus propias necesidades de comida y sueño, posee una capacidad para la concentración consciente que conduce a las realizaciones. Presta su ―atención no dividida a cualquier cosa sobre la que esté trabajando. Tiene una mente ―dirigida en una sola dirección, que le permite hacer aquello en lo que pone su mente. Cuando se concentra en metas externas o cualquier tarea inmediata –como es característico de Artemisa y Atenea- el centro de interés está orientado hacia el logro». (…)
«Cuando la concentración está dirigida hacia dentro, hacia un centro espiritual –que es el centro de dirección de Hestia- la mujer en la que es poderoso este arquetipo puede meditar durante largos periodos sin ser distraída por el mundo que le rodea ni por la incomodidad de mantener una postura determinada». (…)
«Cuando una mujer tiene a Atenea y a Artemisa como patrones de diosas, puede que no sean facetas de su personalidad atributos como la dependencia, la receptividad o la capacidad de nutrir. Éstas son las cualidades que necesita desarrollar para ser una persona capaz de mantener relaciones, volverse vulnerable, dar y recibir amor y bienestar, así como favorecer el desarrollo de los demás.
El foco interno y contemplativo de Hestia la mantiene a una distancia emocional de los demás. Aunque sea independiente, su calidez tranquila es nutriente y compasiva. Lo que necesita desarrollar, y que vale también para Artemisa y Atenea, es la capacidad de intimidad personal».

(Las diosas en cada mujer, Jean Shinoda Bolen)