FILOSOFIA

LA  ENFERMEDAD  COMO  CAMINO. THORWALD  DETHLEFSEN y  RÜDIGER  DAHLKE


III. LA SOMBRA

 
Toda la Creación existe en ti y todo lo que hay en ti existe también en la Creación. No hay divisoria entre tú y un objeto que esté muy cerca de ti, como tampoco hay distancia entre tú y los objetos lejanos. Todas las cosas, las más pequeñas y las más grandes, las más bajas y las más altas, están en ti y son de tu misma condición. Un solo átomo contiene todos los elementos de la Tierra. Un solo movimiento del espíritu contiene todas las leyes de la vida. En una sola gota de agua se encuentra el secreto del inmenso océano. Una sola manifestación de ti contiene todas las manifestaciones de la vida.
KAHIL GIBRÁN
 
 
            El individuo dice «yo» y con esta palabra entiende una serie de características: «Varón, alemán, padre de familia y maestro. Soy activo, dinámico, tolerante, trabajador, amante de los animales, pacifista, bebedor de té, cocinero por afición, etc.» A cada una de estas características precedió, en su momento, una decisión, se optó entre dos posibilidades, se integró un polo en la identidad y se descartó el otro. Así la identidad «soy activo y trabajador» excluye automáticamente «soy pasivo y vago». De una identificación suele derivarse rápidamente también una valoración: «En la vida hay que ser activo y trabajador; no es bueno ser pasivo y vago.» Por más que esta opinión se sustente con argumentos y teorías, esta valoración no pasa de subjetiva.
            Desde el punto de vista objetivo, esto es sólo una posibilidad de plantearse las cosas—y una posibilidad muy convencional—. ¿Qué pensaríamos de una rosa roja que proclamara muy convencida: «Lo correcto es florecer en rojo. Tener flores azules es un error y un peligro.» El repudio de cualquier forma de manifestación es siempre señal de falta de identificación (… por cierto que la violeta, por su parte, no tiene nada en contra de la floración azulada).
            Por lo tanto, cada identificación que se basa en una decisión descarta un polo. Ahora bien, todo lo que nosotros no queremos ser, lo que no queremos admitir en nuestra identidad, forma nuestro negativo, nuestra «sombra». Porque el repudio de la mitad de las posibilidades no las hace desaparecer sino que sólo las destierra de la identificación o de la conciencia.
            El «no» ha quitado de nuestra vista un polo, pero no lo ha eliminado. El polo descartado vive desde ahora en la sombra de nuestra conciencia. Del mismo modo que los niños creen que cerrando los ojos se hacen invisibles, las personas imaginan que es posible librarse de la mitad de la realidad por el procedimiento de no reconocerse en ella. Y se deja que un polo (por ejemplo, la laboriosidad) salga a la luz de la conciencia mientras que el contrario (la pereza) tiene que permanecer en la oscuridad donde uno no lo vea. El no ver se considera tanto como no tener y se cree que lo uno puede existir sin lo otro.
            Llamamos sombra (en la acepción que da a la palabra  C. G. Jung) a la suma de todas las facetas de la realidad que el individuo no reconoce o no quiere reconocer en sí y que, por consiguiente, descarta. La sombra es el mayor enemigo del ser humano: la tiene y no sabe que la tiene, ni la conoce. La sombra hace que todos los propósitos y los afanes del ser humano le reporten, en última instancia, lo contrario de lo que él perseguía. El ser humano proyecta en un mal anónimo que existe en el mundo todas las manifestaciones que salen de su sombra porque tiene miedo de encontrar en sí mismo la verdadera fuente de toda desgracia. Todo lo que el ser humano rechaza pasa a su sombra que es la suma de todo lo que él no quiere. Ahora bien, la negativa a afrontar y asumir una parte de la realidad no conduce al éxito deseado. Por el contrario, el ser humano tiene que ocuparse muy especialmente de los aspectos de la realidad que ha rechazado. Esto suele suceder a través de la proyección, ya que cuando uno rechaza en su interior un principio determinado, cada vez que lo encuentre en el mundo exterior desencadenará en él una reacción de angustia y repudio.
            No estará de más recordar, para mejor comprender esta relación, que nosotros entendemos por «principios» regiones arquetípicas del ser que pueden manifestarse con una enorme variedad de formas concretas. Cada manifestación es entonces representación de aquel principio esencial. Por ejemplo: la multiplicación es un principio. Este principio abstracto puede presentársenos bajo las más diversas manifestaciones (3 por 4, 8 por 7, 49 por 248, etc.). Ahora bien, todas y cada una de estas formas de expresión, exteriormente diferentes, son representación del principio «multiplicación». Además, hemos de tener claro que el mundo exterior está formado por los mismos principios arquetípicos que el mundo interior. La ley de la resonancia dice que nosotros sólo podemos conectar con aquello con lo que estamos en resonancia. Este razonamiento, expuesto extensamente en Schicksal als Chance, conduce a la identidad entre mundo exterior y mundo interior. En la filosofía hermética esta ecuación entre mundo exterior y mundo interior o entre individuo y Cosmos se expresa con los términos:  microcosmos  =  macrocosmos.  (En la Segunda Parte de este libro, en el capítulo dedicado a los órganos sensoriales, examinaremos esta problemática desde otro punto de vista.)
            Proyección significa, pues, que con la mitad de todos los principios fabricamos un exterior, puesto que no los queremos en nuestro interior. Al principio decíamos que el Yo es responsable de la separación del individuo de la suma de todo el Ser. El Yo determina un Tú que es considerado como lo externo. Ahora bien, si la sombra está formada por todos los principios que el Yo no ha querido asumir, resulta que la sombra y el exterior son idénticos. Nosotros siempre sentimos nuestra sombra como un exterior, porque si la viéramos en nosotros ya no sería la sombra. Los principios rechazados que ahora aparentemente nos acometen desde el exterior los combatimos en el exterior con el mismo encono con que los habíamos combatido dentro de nosotros. Nosotros insistimos en nuestro empeño de borrar del mundo los aspectos que valoramos negativamente. Ahora bien, dado que esto es imposible —véase la ley de la polaridad—, este intento se convierte en una pugna constante que garantiza que nos ocupamos con especial intensidad de la parte de la realidad que rechazamos.
            Esto entraña una irónica ley a la que nadie puede sustraerse: lo que más ocupa al ser humano es aquello que rechaza. Y de este modo se acerca al principio rechazado hasta llegar a vivirlo. Es conveniente no olvidar las dos últimas frases. El repudio de cualquier principio es la forma más segura de que el sujeto llegue a vivir este principio. Según esta ley, los niños siempre acaban por adquirir las formas de comportamiento que habían odiado en sus padres, los pacifistas se hacen militantes; los moralistas, disolutos; los apóstoles de la salud, enfermos graves.
            No se debe pasar por alto que rechazo y lucha significan entrega y obsesión. Igualmente, el evitar en forma estricta un aspecto de la realidad indica que el individuo tiene un problema con él. Los campos interesantes e importantes para un ser humano son aquellos que él combate y repudia, porque los echa de menos en su conciencia y le hacen incompleto. A un ser humano sólo pueden molestarle los principios del exterior que no ha asumido.
            En este punto de nuestras consideraciones, debe haber quedado claro que no hay un entorno que nos marque, nos moldee, influya en nosotros o nos haga enfermar: el entorno hace las veces de espejo en el que sólo nos vemos a nosotros mismos y también, desde luego y  muy especialmente, a nuestra sombra a la que no podemos ver en nosotros. Del mismo modo que de nuestro  propio cuerpo no podemos ver más que una parte, pues hay zonas que no podemos ver (los ojos, la cara, la espalda, etc.) y para contemplarlas necesitamos del reflejo de un espejo, también para nuestra mente padecemos una ceguera parcial y sólo podemos reconocer la parte que nos es invisible (la sombra) a través de su proyección y reflejo en el llamado entorno o mundo exterior. El reconocimiento precisa de la polaridad.
            El reflejo, empero, sólo sirve de algo a aquel que se reconoce en el espejo: de lo contrario, se convierte en una ilusión. El que en el espejo contempla sus ojos azules, pero no sabe que lo que está viendo son sus propios ojos en lugar de reconocimiento sólo obtiene engaño. El que vive en este mundo y no reconoce que todo lo que ve y lo que siente es él mismo, cae en el engaño y el espejismo. Hay que reconocer que el espejismo resulta increíblemente vívido y real (… muchos dicen, incluso, demostrable), pero no hay que olvidar esto: también el sueño nos parece auténtico y real, mientras dura. Hay que despertarse para descubrir que el sueño es sueño. Lo mismo cabe  decir del gran océano de nuestra existencia. Hay que despertarse para descubrir el espejismo
            Nuestra sombra nos angustia. No es de extrañar, por cuanto que está formada exclusivamente por aquellos componentes de la realidad que nosotros hemos repudiado, los que menos queremos asumir. La sombra es la suma de todo lo que estamos firmemente convencidos que tendría que desterrarse del mundo, para que éste fuera santo y bueno. Pero lo que ocurre es todo lo contrario: la sombra contiene todo aquello que falta en el mundo —en nuestro mundo—para que sea santo y bueno. La sombra nos hace enfermar, es decir, nos hace incompletos: para estar completos nos falta todo lo que hay en ella.
            La narración del Grial trata precisamente de este problema. El rey Anfortas está enfermo, herido por la danza del mago Klingor o, en otras versiones, por un enemigo pagano o, incluso, por un enemigo invisible. Todas estas figuras son símbolos inequívocos de la sombra de Anfortas: su adversario, invisible para él. Su sombra le ha herido y él no puede sanar por sus propios medios, no puede recobrar la salud, porque no se atreve a preguntar la verdadera causa de su herida. Esta pregunta es necesaria, pero preguntar esto sería preguntar por la naturaleza del Mal. Y, puesto que él es incapaz de plantearse este conflicto, su herida no puede cicatrizar. Él espera un salvador que tenga el valor de formular la pregunta redentora. Parsifal es capaz de ello, porque, como su nombre indica, es el que «va por el medio», por el medio de la polaridad del Bien y el Mal con lo que obtiene la legitimación para formular la pregunta salvadora: «¿Qué te falta, Oheim?» La pregunta es siempre la misma, tanto en el caso de Anfortas como en el de cualquier otro enfermo: «¡La sombra!» La sola pregunta acerca del mal, acerca del lado oscuro del hombre, tiene poder curativo. Parsifal, en su viaje, se ha enfrentado valerosamente con su sombra y ha descendido a las oscuras profundidades de su alma hasta maldecir a Dios. El que no tenga miedo a este viaje por la oscuridad será finalmente un auténtico salvador, un redentor. Por ello, todos los héroes míticos han tenido que luchar contra monstruos, dragones y demonios y hasta contra el mismo infierno, para ser salvos y salvadores.
            La sombra produce la enfermedad, y el encararse con la sombra cura. Ésta es la clave para la comprensión de la enfermedad y la curación. Un síntoma siempre es una parte de sombra que se ha introducido en la materia. Por el síntoma se manifiesta aquello que falta al ser humano. Por el síntoma el ser humano experimenta aquello que no ha querido experimentar conscientemente. El síntoma, valiéndose del cuerpo, reintegra la plenitud al ser humano. Es el principio de complementariedad lo que, en última instancia, impide que el ser humano deje de estar sano. Si una persona se niega a asumir conscientemente un principio, este principio se introduce en el cuerpo y se manifiesta en forma de síntoma. Entonces el individuo no tiene más remedio que asumir el principio rechazado. Por lo tanto, el síntoma completa al hombre, es el sucedáneo físico de aquello que falta en el alma.
            En realidad, el síntoma indica lo que le «falta» al paciente, porque el síntoma es el principio ausente que se hace material y visible en el cuerpo. No es de extrañar que nos gusten tan poco nuestros síntomas, ya que nos obligan a asumir aquellos principios que nosotros repudiamos. Y entonces proseguimos nuestra lucha contra los síntomas, sin aprovechar la oportunidad que se nos brinda de utilizarlos para completarnos. Precisamente en el síntoma podemos aprender a reconocernos, podemos ver esas partes de nuestra alma que nunca descubriríamos en nosotros, puesto que están en la sombra. Nuestro cuerpo es espejo de nuestra alma; él nos muestra aquello que el alma no puede reconocer más que por su reflejo. Pero, ¿de qué sirve el espejo, por bueno que sea, si nosotros no nos reconocemos en la imagen que vemos? Este libro pretende ayudar a desarrollar esa visión que necesitamos para descubrirnos a nosotros mismos en el síntoma.
            La sombra hace simulador al ser humano. La persona siempre cree ser sólo aquello con lo que se identifica o ser sólo tal como ella se ve. A esta autovaloración llamamos nosotros simulación. Con este término designamos siempre la simulación frente a uno mismo ( no las mentiras o falsedades que se cuentan a los demás). Todos los engaños de este mundo son insignificantes comparados con el que el ser humano comete consigo mismo durante toda su vida. La sinceridad para con uno mismo es una de las más duras exigencias que el hombre puede hacerse. Por ello, desde siempre el conocimiento de sí mismo es la tarea más importante y más difícil que pueda acometer el que busca la verdad. El conocimiento del propio ser no significa descubrir el Yo, pues el ser lo abarca todo mientras que el Yo, con su inhibición, constantemente impide el conocimiento del todo, del ser. Y, para el que busca la sinceridad al contemplarse a sí mismo, la enfermedad puede ser de gran ayuda. ¡Porque la enfermedad nos hace sinceros! En el síntoma de la enfermedad tenemos claro y palpable aquello que nuestra mente trataba de desterrar y esconder.
            La mayoría de la gente tiene dificultades para hablar de sus problemas más íntimos (suponiendo que los conozca siquiera) de forma franca y espontánea; los síntomas, por el contrario, los explican con todo detalle a la menor ocasión. Desde luego, es imposible descubrir con más detalle la propia personalidad. La enfermedad hace sincera a la gente y descubre implacablemente el fondo del alma que se mantenía escondido. Esta sinceridad (forzosa) es sin duda lo que provoca la simpatía que sentimos hacia el enfermo. La sinceridad lo hace simpático, porque en la enfermedad se es auténtico. La enfermedad deshace todos los sesgos y restituye al ser humano al centro de equilibrio. Entonces, bruscamente, se deshincha el ego, se abandonan las pretensiones de poder, se destruyen muchas ilusiones y se cuestionan formas de vida. La sinceridad posee su propia hermosura, que se refleja en el enfermo.
            En resumen: el ser humano, como microcosmos, es réplica del universo y contiene latente en su conciencia la suma de todos los principios del ser. La trayectoria del individuo a través de la polaridad exige realizar con actos concretos estos principios que existen en él en estado latente, a fin de asumirlos gradualmente. Porque el discernimiento necesita de la polaridad y ésta, a su vez, constantemente impone en el ser humano la obligación de decidir. Cada decisión divide la polaridad en parte aceptada y polo rechazado. La parte aceptada se traduce en la conducta y es asumida conscientemente. El polo rechazado pasa a la sombra y reclama nuestra atención presentándosenos aparentemente procedente del exterior. Una forma frecuente y específica de esta ley general es la enfermedad, por la cual una parte de la sombra se proyecta en el físico y se manifiesta como síntoma. El síntoma nos obliga a asumir conscientemente el principio rechazado y con ello devuelve el equilibrio al ser humano. El síntoma es concreción somática de lo que nos falta en la conciencia. El síntoma, al hacer aflorar elementos reprimidos, hace sinceros a los seres humanos.
 

El arquetipo; Una mirada Junguiana y Platónica

‎Wednesday, ‎August ‎22, ‎2012, ‏‎9:40:46 PM | noreply@blogger.com (Diego C.)
Ahora, desde una perspectiva Transpersonal, es importante también, a modo de poner los arquetipos y sus símbolos al servicio de una hermenéutica de los mitos, hablar del Arquetipo desde una mirada integradora desde estas dos formas de explicar la realidad tanto psíquica, de realidad como del alma humana.
Puede que parezca en primera instancia, una suerte de mezcolanza de teorías y de contenidos, entre lo Junguiano y lo platónico, sin embargo, si nos servimos de un mapa de la psique y de lo aportado por las tradiciones espirituales, de las que sin duda Jung exploro y de alguna forma incluyo en sus estudios, podremos entender, que el intento que aquí se logra exponer es que tanto el arquetipo Junguiano y el platónico, son válidos en tanto se pueda hacer una distinción clara al respecto, de que es lo que abarca y es que a donde pertenece cada uno de estos conceptos, y como desde luego, pueden verse conjugados en función de un mayor entendimiento de la configuración humana y de la realidad tanto psíquica como espiritual.
Para Platón el alma, pertenecerá al mundo de las ideas, un plano que está fuera y alejado del hombre en si mismo, por lo que este debe esforzare y trabajar para poder llegar a él.
Según Durán (2010) el alma producto de un desequilibrio en uno de sus componentes, (que será la razón), no se ha podido conducir correctamente en su parte irracional o instintiva o de los deseos, la razón se ha visto sobre pasada por ellos, de aquí que esta (el alma) caiga al mundo sensible, donde desde ahí a de usar el hombre su razón para subordinar sus deseos y convertirse en un hombre virtuoso y por lo tanto de bien.
En el caso de Jung, el alma, será una parte que se encuentra en el ser humano, no debe ir en busca de ella como en el caso de Platón, en que el alma está en otra instancia, a la que designa como el mundo de las ideas.
En Jung esa parte colectiva, que pertenece a toda la humanidad por igual y de la cual provienen todos los arquetipos, es el inconsciente colectivo. En el caso de Platón es desde el mundo de las ideas desde donde también provienen los arquetipos o estas Ideas primigenias, perfectas y eternas (Gaarder, 2011). En ambos casos el hombre no puede acceder directamente a estos lugares, es decir, tanto al inconsciente colectivo Junguiano como al mundo de las ideas Platónico. (Durán, 2010)
Siguiendo esta idea, en el caso de Jung, el inconsciente colectivo es considerado como un espacio psíquico en el cual habitan los arquetipos y en el caso Platónico, el mundo de las ideas es un espacio metafísico con propiedades trascendentales, en el cual se encuentran estas ideas o arquetipos y por lo tanto de carácter ontológico.
Siguiendo la idea planteada por Durán (2010) el inconsciente colectivo será considerado como “un espacio psíquico formado por todo aquello que la humanidad ha conocido y “olvidado””. Y esto que ha sido olvidado corresponde a los arquetipos o ideas primigenias.
Platón señala que el mundo ideal se encuentra separado del ser humano, tal como se señalo con anterioridad, pero que sin embargo, el alma al provenir directamente de ese lugar antes de encarnar, conoce aquellos contenidos, pero luego son olvidados en la caída al mundo sensible.
“Uno de los contenidos que Jung estaría dispuesto a asignarle al Inconsciente Colectivo es lo que él denominó como “restos de una edad de oro”. Indica que, de haber sido estos contenidos parte de la conciencia, lo habrían sido de conciencias mas ampliadas que las actuales; que luego, estos contenidos, se habrían perdido en el tiempo, para aparecer nuevamente, esta vez en el inconsciente.” (Durán, 2010, Pg. 19).
Este punto es de un valor muy importante entre ambas teorías, debido a que esto implicaría que el inconsciente Colectivo de Jung y el Mundo de las Ideas de platón habrían sido para el alma lugares ya conocidos, y que solo debieran re-conocerse, pues estarían ya olvidados, uno en el inconsciente y el otro por pertenecer al mundo de las sustancias.
Otra diferencia que vale la pena mencionar y destacar, es que para Jung, aquello que no pertenece a la conciencia, no existe, pues la existencia es propia de aquello que puede conocerse y como el ser humano no puede acceder directamente a esta instancia psíquica que es el inconsciente Colectivo, este no existe. Su existencia solo puede, sin embargo, inferirse por sus efectos, efectos que estarán determinados por los arquetipos, es decir, por un símbolo o imagen arquetípica.
“El arquetipo es una posibilidad dada a priori de la forma de la representación. No se heredan las representaciones sino las formas, que desde este punto de vista corresponden exactamente a los instintos, los cuales también están determinados formalmente. Así como es imposible comprobar la existencia de arquetipos en sí, tampoco puede comprobarse la de los instintos en tanto estos no actúen in concreto” (Jung, 1970, pg. 74)
Platón sin embargo, plantea que como este Mundo Ideal tiene un carácter ontológico, este ya existe, este mundo simplemente “es” independiente de la existencia del hombre en si. Por lo tanto este “Ser” Platónico contiene en si toda la existencia. “las realidades esenciales existen Per se”. (Durán, 2010, P. 20).
Por otro lado; “El Inconsciente Colectivo, mientras carezca de existencia psicológica, podrá ser representado también psicológicamente como oscuro, negro, sombrío, reflejando la ausencia de luz, color o figura; es lo propio de los contenidos inconscientes” (Jung, citado en Durán, 2010, P. 21)
Este punto es de suma relevancia para el papel que se conjuga entre el Inconsciente Colectivo y el Mundo de las Ideas.
Si el Inconsciente Colectivo, es oscuro y sombrío, pues no podemos acceder a él directamente sino por sus efectos, la función del alma por lo tanto será poder traer esos contenidos desde el inconsciente a la conciencia. El poder realizar ese descubrimiento y conexión permitirá acceder al centro del Inconsciente Colectivo, el Self para Jung, el cual tiene carácter numinoso y constituye una unidad universal (Durán, 2010).
“La aparición de los arquetipos tiene un declarado carácter numinoso que, si no se quiere llamar “mágico”, hay que llamar espiritual. Por eso este fenómeno es de la mayor importancia para la psicología de la religión.” (Jung, 1970. P. 149).
A través de este camino es que se accede a la verdad, lleva al hombre a ser un hombre de bien, una cuestión de tipo ética señalará Duran (2010).
Por su parte, el Mundo de las ideas de Platón, es un lugar luminoso, por poseer en si las ideas y toda la existencia en este “Ser”.
Por lo tanto el ser humano debe esforzarse por querer y poder llegar a este Mundo Ideal a través de la Razón, la cual es la máxima expresión del hombre virtuoso, pues le permite acceder a un estado de contemplación y felicidad, a través de la concupiscencia.
La concupiscencia será entendida como la capacidad del alma de recordar aquello que ha olvidado. Así se entiende que será esta la mayor labor del alma. Al igual que en Jung el acceder a este Mundo (de las Ideas en el caso de Platón) es la contemplación del Bien y de la virtud y verdad en el hombre. (Durán, 2010, P. 22).
Para resumir; en ambos autores existe este lugar superior al cual el alma debe acceder para poder alcanzar la virtud, el bien y la verdad. En el caso de Jung, el alma debe encontrar en si misma, es decir la psique, su propio centro, pues lo inconsciente colectivo es una parte de esta psique pero que se encuentra sepultada o inconsciente, a partir de ahí es que se alcanza este Self o totalidad con el mundo y consigo mismo.
Para Platón, el alma debe esforzarse con fuerza y valentía por llegar a este Mundo Ideal trascendente al cual el hombre debe aspirar alcanzar a través de su Razón, para lograr el recuerdo o la concupiscencia de su alma, lo que entrega al hombre su virtud y verdad.
Por lo tanto por lo mencionado anteriormente, iluminarse desde un aspecto Junguiano es hacer conciente las propias sombras conectando con el Self o sí mismo, centro de la totalidad de lo inconsciente colectivo y desde un sentido platónico intentar salir de la ignorancia a través de la Razón, para llevar a nuestra alma hasta nuestra máxima virtud como hombres, que se halla en el Mundo de las Ideas.
Sin embargo ambos persiguen el mismo objetivo, “Una razón por la cual vivir que esté más allá de las necesidades inmediatas y que implique trascender la materia para alcanzar el interés del espíritu, la plenitud del alma”. (Duran, 2010, P. 24).
Esa razón por la cual vivir, nosotros le llamamos el sentido de vida, una solución que el individuo se plantea a si mismo en su existencia.
*Este intento por darle un sentido a la existencia, puede verse retratado de múltiples formas a lo largo de la historia de la humanidad. Por ejemplo en los Mitos. Temática que será abordada en la próxima entrada del blog.
Referencias:
– Durán, P. (2010) ¿Inconsciente Colectivo de Jung y Mundo de las Ideas de Platón, una Conversación Necesaria? – Encuentros: Revista Latinoamérica de Psicología Analítica. Número 2 Págs. 3-28. Santiago de Chile, Diciembre del 2010. Obtenido desde: http://revista.cgjung.cl/
-Gaarder, Jostein. “El Mundo de Sofía. Novela sobre la historia de la filosofía” Cap.“El Mundo de las Ideas” Pg. 89 .Ebook. Extraído el 19 de septiembre del 2011. Desde: http://www.dad.uncu.edu.ar/upload/El%20Mundo%20de%20Sofia.pdf
-Jung, C.G. (1970) “Arquetipos e Inconsciente Colectivo” [Ebook]. Barcelona: Paidós

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Shantideva:

shantideva
Bodhisatvacaryavatara

1.
Todo este cortejo de virtudes tiene como meta la sabiduría, dijo el Santo. Aquel que desee la cesación del Dolor que haga nacer en él la sabiduría.

2.
Hay dos verdades: la verdad velada (transitoria) y la verdad absoluta. La verdad que está más allá de la inteligencia es llamada “veladora” (absoluta).

3 – 4.
Hay paralelamente dos tipos de seres humanos: el contemplativo y el ordinario. Los contemplativos superan a los ordinarios y forman, a su vez, toda una jerarquía según calidad de su sabiduría. Estas dos categorías sirven para discernir y para clarificar la meta que se quiere alcanzar.

5.
Los hombres ordinarios ven y conciben las cosas como reales y no como ilusorias. En esto disienten los contemplativos y los seres ordinarios.

6.
Las formas y los demás objetos de los sentidos obtienen su evidencia del sentido común y no de una prueba lógica; pero el sentido común se equivoca, juzgando, por ejemplo, puro lo que es impuro.

7.
La realidad de las cosas fue enseñada por el Maestro como introducción a la vacuidad, no como la verdadera verdad. “Sin embargo, ¿no es cierto que llamar a las cosas «transitorias» es el punto de vista de la verdadera verdad?”
No. Ese es el punto de vista de la verdad velada, pero ésta es contradictoria.

8.
En la verdad velada de los contemplativos no hay falla; a la inversa de los hombres ordinarios, ellos ven la verdad (absoluta). ¿Lo niegas? Sin embargo, tú mismo te apartas de la creencia común que supone que la mujer es impura.

9.
“En este caso, el Buda mismo es una ilusión. ¿Qué mérito tiene entonces seguir su Vía?”
¿No sería lo mismo si su existencia fuera real?

10.
“Pero, si un ser es ilusorio, ¿cómo puede morir y renacer?” Una ilusión dura lo que la combinación de las causas que la producen; el ser forma una larga continuidad, ¿es ello suficiente para pretender que existe realmente?

11
“En ese caso, no hay pecado en el crimen cometido por un ser humano puesto que está desprovisto de conciencia!”
¡Sí!, ya que está revestido de la apariencia de conciencia. Esta es la razón por la se produce el mérito y el desmérito.

12.
“Una conciencia puramente aparente es imposible: las fórmulas mágicas son incapaces de crearla”.

13.
Pero esta apariencia es diversa y puede proceder de causas diferentes: una causa única no tiene por qué producir un efecto único.

14.
“Si el ser vive siempre en el Nirvana y sólo transmigra en apariencia, también el Buda transmigra. ¿De qué sirve entonces la marcha hacia el Despertar?”
15.

En tanto que las causas no han sido cortadas, la ilusión tampoco lo es; pero cuando las causas han sido cortadas dejan de producir ilusiones, incluso desde el punto de vista de la verdad transitoria.

16.
“Si nada tiene realidad, ni siquiera la visión luminosa, ¿quién percibe la ilusión?”

17.
Si para ti la ilusión misma no existe, ¿qué es lo que se percibe?

18.
“Se trata de una manifestación de la mente que puede ser diferente de la Realidad”
Si la ilusión es la mente misma, entonces ¿quién ve y qué es lo que ve? El Buda dijo: “La mente no ve la mente; el espíritu es como el filo de un sable que no puede cortarse a sí mismo”

19.
“La mente se ilumina a sí misma como una lámpara”. Una lámpara no se ilumina a sí misma, puesto que no es oscura.

20.
“Quiero decir que es luminosa por sí misma. Para ser azul, el color azul no depende de otro azul, a diferencia del cristal. Algunas cosas son independientes, otras dependientes”.

21.
El color azul no es independiente, ya que, si no fuera azul, nunca sería capaz de llegar a serlo por sí mismo. Es la mente la que constata y afirma que la lámpara ilumina.

22 – 23.
Pero ¿quién es el que afirma y constata que la mente ilumina? Puesto que la mente no es vista por nadie es tan vano decir que es oscura o luminosa como vano es hablar de la coquetería de la hija de una mujer estéril.

24.
“Pero, si no hay conciencia de sí, ¿cómo puede acordarse nadie de sus conocimientos?”
La memoria procede de la asociación con un objeto exterior, como la muerte de la rata procede del veneno ingerido por ella (47)

25.
“Puesto que la mente de otro es vista cuando se relaciona con diferentes factores (conocimiento innato, clarividencia sobrenatural), ¿no es posible ver también la propia mente?”
No. La vasija invisible que se vuelve visible gracias a la aplicación de un ungüento mágico no es el ungüento mismo.

26.
No rechazamos los datos de los sentidos, ni de la experiencia, ni de la inteligencia. Lo que rechazamos es que sean verdaderos, realmente verdaderos, puesto que esa tesis es la causa del dolor.

27.
Pretender que el objeto ilusorio es distinto de la mente que lo percibe es falso. Pretender que el objeto ilusorio no es distinto de la mente que lo percibe es igualmente falso. Si existe realmente, ¿cómo puede ser idéntico a la mente? Si es idéntico a la mente, ¿cómo puede ser real?

28.
Aunque inexistente, el objeto ilusorio es perceptible; aunque no existe, la mente lo ve.

29.
Si dices que el samsara, que es irreal, se apoya en una realidad, el siguiente paso sería afirmar que es diferente de la realidad y, por lo tanto, irreal como el espacio.

30.
Además ¿cómo una cosa irreal podría estar dotada de actividad por el hecho de apoyarse en un objeto real? ¡No! Según tu percepción, la mente sólo puede tener una cualidad: la nada. Y si la mente está desprovista de objeto, todos los seres son entonces Budas. ¿Qué virtud se puede adquirir si sólo se admite la mente pura?

31.
“,Quiere decir esto que si penetramos en el carácter ilusorio de la mente las pasiones quedarían con ello eliminadas? ¿Acaso no vemos cómo el creador de una mujer quimérica se enamora de ella?”

32.
Sí, pero el ilusionista no ha destruido la falsa impresión de la realidad de lo cognoscible. Cuando percibe su creación, la impresión del vacío es demasiado débil en él para que reconozca la inexistencia de su ilusión.

33.
Pero cuando se está impregnado de vacío, la falsa impresión de existencia desaparece; repitiéndose uno mismo que nada existe, la idea misma de vacío termina por desaparecer.

34.
En efecto, cuando ya no nos imaginamos más una existencia de la que se pueda decir que no existe, ¿cómo podría aparecer la inexistencia si ha sido privada de soporte?

35.
Cuando en la mente no aparecen ya ni la existencia ni la no—existencia, toda posible acción queda suprimida y, al carecer de soportes, la mente se apacigua.

36.
De la misma manera que la Piedra Maravillosa y el Árbol de los Deseos colman los votos de los seres, así aparece el cuerpo del Buda como consecuencia de sus votos anteriores y de los mismos actos de los fieles.

37.
Aunque un encantador de serpientes muera después de haber encontrado un remedio, este remedio destruye la influencia del veneno incluso mucho tiempo después de su muerte.

38.
De la misma manera, este “Remedio del Vencedor”, aplicado conforme a la Práctica de la Bodi, continúa cumpliendo sus funciones, incluso después de que el Bodisatva se haya extinguido.

39.
“,Cómo puede producir frutos el culto a un ser inconsciente?”

Porque, según las Escrituras, el culto a un Buda vivo y a un Buda extinto son idénticos y producen frutos, tanto desde el punto de vista de la verdad relativa como desde el punto de vista de la verdad absoluta.

40.
Si no fuera fecundo el culto a un Buda ilusorio, ¿cómo podría serlo el culto a un Buda verdadero?

41.
“La liberación es obtenida por la visión de las Santas Verdades. ¿Qué utilidad tiene la visión de la Vacuidad?” Porque, según las Escrituras, no es posible obtener la Iluminación de otra manera.

42.
“1Pero el Mahayana no ha sido probado!” Y vuestras Escrituras ¿lo han sido?
“Lo son, puesto que ambos las admitimos!” ¡Sin embargo no fueron probadas antes de vosotros!

43.
Debéis creer en el Mahayana de la misma manera que creéis en vuestras Escrituras. Si la autenticidad depende de la adhesión de los incrédulos, los Vedas y otros textos brahmánicos son auténticos.

44.
“¡Los Mahayanistas no siguen nuestras Escrituras!” Abandonad entonces vuestras propías Escrituras, ya que cada escuela está en desacuerdo no solamente con los incrédulos sino también con sus propios adherentes y con los adherentes de otras escuelas.

45
La religión tiene como raíz la vida monástica. No obstante, la vida monástica, como el Nirvana, es difícil para aquellos cuyo espíritu se apoya en un objeto.

46
Si la destrucción de las pasiones es la causa de la liberación, ésta debería resultar automáticamente de aquélla. Sin embargo, vemos que algunos de aquellos cuyas pasiones han sido destruidas carecen de compasión.

47
Niego que la Sed y el Apego hayan dejado de existir en ellos. ¿Acaso no existe una Sed exenta de pasión?

48
La Sed tiene como origen la sensación y los Santos sienten. Si la mente tiene un objeto, se apega necesariamente a esto y a aquello.

49.
Si no experimenta la Vacuidad, la mente apegada se reproduce siempre, testimoniando un éxtasis inconsciente. ¡Cultivemos, pues, la Vacuidad!

53.
Pero, se me dirá, si las ataduras de los apegos y del miedo hacen que los seres permanezcan en el samsara, el único fruto de la Vacuidad es el de hacer que permanezcan en él con la ilusión de salvar a los seres ilusos.

54.
Esta crítica contra la Vacuidad no está fundada. Hay que cultivar, pues, la Vacuidad sin dudar.

55.
La Vacuidad es el antídoto para la ceguera mental causada por las pasiones y por la fe en lo conocible. ¿Cómo no cultivarla urgentemente si se desea el Despertar Supremo?

56.
¡Que se tema lo que cause Dolor, sea! Pero la Vacuidad apacigua el Dolor, ¿por qué temerla?

57.
¡Que se tema esto o aquello cuando se cree que el yo es algo, sea! Pero aquel que se dice: “soy nada”, ¿qué puede temer?

58 – 60.
No soy los dientes, ni los cabellos, ni las uñas, ni los huesos, ni la sangre, ni el moco, ni la flema, ni el pus, ni la Sauva, ni la grasa, ni el sudor, ni la linfa, ni las vísceras, ni los excrementos, ni el orín, ni los tendones, ni el calor, ni ios orificios del cuerpo, ni las seis percepciones.

61.
Si la conciencia auditiva fuera el yo, el sonido sería percibido constantemente. Por otra parte, si no hay objeto conocible, ¿cómo se puede hablar de conocimiento?

62.
Si se llama “conocimiento” a lo que sienten ios que no conocen nada, entonces un zoquete es un sabio. Queda establecido, pues, que no hay conocimiento sin objeto conocible.

63.
¿Por qué, en el momento en el que percibe la forma, el yo no oye el sonido? Porque no tiene relación con el sonido, me dirán. Entonces, el yo no es conocimiento auditivo.

64.
Aquello cuya naturaleza es percibir el sonido, ¿cómo podría percibir la forma? Es verdad que un mismo hombre puede ser visto como padre y como hijo, pero este no es el punto de vista de la verdad absoluta.

65.
Si sólo admitís los tres gunas no hay ni padre ni hijo.

65 – 66.
“Cuando el yo está percibiendo el sonido, su naturaleza de percepción visual no se manifiesta. Es gracias a otra de sus naturalezas que percibe las formas: el yo aparece momentáneamente como un actor cambiando de papeles”.

66.
Según eso, es el mismo yo quien percibe distintas cosas, gracias a sus múltiples naturalezas. ¡He aquí una unidad sin precedente!

67.
¿Dirías que estas “múltiples naturalezas” son irreales? Entonces, díme cuál es su naturaleza real. ¿Es su facultad de conocer? ¡Entonces, todos los seres somos una sola y misma cosa!

68.
E incluso habrá que admitir la unidad de los seres conscientes e inconscientes, puesto que tienen en común la existencia. Si las diferencias específicas son declaradas irreales, ¿cuál es el soporte de la identidad?

69.
El yo no es inconsciente por inconsciencia natural como un trozo de tela. Se me dirá que se hace consciente cuando se une a la conciencia. ¡Esto quiere decir que, cuando está privado de conciencia, queda destruido!

70.
Se me podrá replicar que el yo es inmutable. Entonces, digo yo, ¿cuál es el efecto que se produce cuando se une con la conciencia? Según esto, ¡también al espacio ms- consciente e inmutable le podría ser atribuida la cualidad de yo!

71.
Pero, se me dirá, la relación entre la causa y el efecto es imposible sin el yo. Si el autor del acto desaparece después de haberlo realizado, ¿quién sufre el efecto?

72.
Estamos de acuerdo en que la causa y el efecto tienen un soporte diferente. Pero, por otra parte, pretendes que el yo es inactivo (inmutable): ¡la discusión es, pues, superflua!

73.
“Es el autor del acto quien recoge sus frutos!”
¡He aquí lo que no es evidente! El Buda dijo que el autor del acto era el degustador del fruto sólo como medio hábil, atribuyendo una unión ficticia a la serie de fenómenos.

74.
Ni el pasado ni el futuro pueden ser yo, puesto que ninguno de ellos existe. ¿Soy yo el presente? Si fuera así, cuando el presente desaparezca, el yo desaparecerá también.

75.
De la misma manera que un tallo de bananero deja de existir cuando se lo descompone en sus partes, así el yo, cuando es observado con penetración, es reconocido como una pura y simple nada.

76.
“Si el individuo no existe, ¿sobre quién se vierte la compasión?”
El individuo es imaginado ilusoriamente con vistas a la meta a alcanzar.

77.
Meta de quién, puesto que el individuo no existe?” Es verdad que el esfuerzo procede de la ilusión pero, como su meta es la liberación del dolor, la ilusión de la meta no es prohibida.

78.
El sentimiento de ser un yo, por el contrario, es causa de dolor y crece con la ilusión de ser un yo; dado que no puede ser abolido de otra manera, hay que cultivar la idea de la inexistencia del yo.

79 – 80.
El cuerpo no es ios pies, ni las piernas, ni las nalgas, ni la cintura, ni el vientre, ni la espalda, ni el pecho, ni los brazos, ni las manos, ni las costillas, ni las axilas, ni los hombros, ni el cuello, ni la cabeza. ¿Qué es el cuerpo?

81.
Si el cuerpo se encuentra parcialmente en todos ¡os miembros, estos no son más que partes que se encuentran en partes: pero el cuerpo mismo ¿dónde está?

82.
Si el cuerpo se encontrara entero en cada uno de sus miembros habría tantos cuerpos como miembros.

83.
El cuerpo no está en el interior ni en el exterior. ¿Cómo podría estar en ¡os miembros? Tampoco está fuera de los miembros. ¿Cómo es que existe, pues?

84.
Por lo tanto, no hay cuerpo. Pero, debido a una ilusión, a los miembros se les atribuye la idea de “cuerpo”, siguiendo una especie de espejismo parecido al que confunde a un hombre con un poste.

85.
Mientras dure una cierta reunión de causas, el poste es considerado como un hombre. De la misma manera, mientras esta reunión de causas dure en ¡os miembros, se ve en ellos un cuerpo.

86.
Tampoco hay un pie: se trata de un grupo de dedos. Cada dedo no es más que un grupo de falanges; cada falange está formada también por partes.

87.
A su vez, cada parte está compuesta de átomos, cada átomo se divide en seis secciones correspondientes a los puntos cardinales; cada división, al ser divisible, no es más que espacio vacío. No hay, pues, átomo.

88.
La forma es parecida a un sueño, ¿qué hombre sabio querría apegarse a ella? Y, puesto que el cuerpo no existe, ¿qué es el hombre o la mujer?

89.
Si el dolor existe realmente, ¿por qué no afecta a los que viven en la alegría? ¿Por qué el placer de un alimento sabroso deja insensibles a los que son presa de la tristeza?

90.
¿Se puede decir que el placer o el dolor no es sentido porque está eclipsado por una sensación más fuerte? Pero, ¿cómo se puede llamar sensación a lo que no es sentido?

91.
¿Se puede alegar que el dolor se encuentra en un estado sutil y que su estado de plena manifestación le ha sido arrebatado por una sensación más fuerte? Pero, podría darse que la otra sensación no sea otra cosa que puro placer reducido también al estado sutil.

92.
Si el dolor no aparece en presencia de una sensación contraria, ¿no resulta de ello que la llamada “sensación dolorosa” no es más que una toma de partido de la imaginación?

93.
Esta es la razón por la que la presente crítica es desarrollada como antídoto a esa toma de partido. Ya que el único alimento de los yogi es la contemplación de su propia imaginación.

94.
La sensación es difinida como un efecto del contacto (50). Si el órgano y su objeto están separados aunque sólo sea por un corto intervalo, ¿cómo podrían entrar en contacto? Si no están separados por ningún intervalo es que forman una unidad: ¿por qué hablar entonces de contacto?

95.
No se puede hablar de penetrar la naturaleza del átomo, ya que el átomo, al no presentar vacío ni desigualdad no puede ser penetrado. Si no hay penetración no hay mezcla. Si no hay mezcla, no hay contacto.

96.
¿Cómo podría producirse un contacto entre aquellos que carecen de partes? Si hay ejemplos de indivisibilidad en el contacto, ¡mostrádmelos!

97.
Al ser sin forma, la conciencia no puede entrar en contacto. Tampoco los cuerpos pueden hacerlo, puesto que, como se ha demostrado, no son reales.

98 – 99.
Sin contacto, ¿cómo podría aparecer la sensación? Entonces, ¿cuál es la meta de nuestros esfuerzos? ¿De dónde viene el sufrimiento y a quién puede afectar? Puesto que no hay sujeto sintiente, ni sensación, ¿por qué, ¡oh Sed!, no te disipas ante esta comprensión?

100.
Se ve, se toca, pero la sensación es producida por la mente, la cual es parecida a una ilusión o a un sueño. La sensación, pues, no existe.

101.
El conocimiento anterior o posterior es un recuerdo y no una sensación. Este conocimiento no se percibe a sí mismo ni es percibido por otro conocimiento.

102.
No existe sujeto de la sensación por lo tanto, la sensación no tiene existencia real. Al carecer de sustancia todo este manojo, ¿quién puede sentirse oprimido por él?

103
El sentido interno no reside ni en ios órganos sensoriales, ni en sus objetos, ni entre ambos. La mente no se encuentra ni dentro, ni fuera del cuerpo, ni en ningún otro sitio.

104.
Algo que no está en el cuerpo ni fuera de él, que no es combinado ni aislado, no es algo, es nada. Esta es la razón por la que todos los seres son, por naturaleza, Parinirvana.

105- 106.
Si el conocimiento es anterior a lo conocible, ¿en qué se apoya para nacer? Si es simultáneo, ¿qué es en realidad? Si es posterior, ¿de dónde viene el conocimiento? Por eso, la producción de cualquier fenómeno mental es imposible.

107.
Si ello es así, no hay “velo”. ¿Cómo podría haber dos verdades?
O bien, si este “velo” es creado por otra cosa, ¿cómo podrían los seres llegar al Nirvana?

108.
El ser en estado de Nirvana existe gracias a la imaginación de otro, no por su propia ilusión. Allí donde hay un efecto posteriormente determinado hay “velo”; si lo primero no se da, lo segundo no existe.

109.
La imaginación y la cosa imaginada reposan la una sobre la otra.
Toda crítica se apoya en estos datos empíricos.

110.
“Pero si la crítica criticada critica a su vez, caemos en un círculo vicioso”.

111.
No; ya que, una vez efectuada la crítica de lo que es criticable, deja de haber punto de apoyo para la crítica; sin punto de apoyo, la crítica no se produce: a esto se le llama Nirvana.

112 – 1 14.
Aquel que admite como verdadera esta dualidad está en muy mala postura. Si, de hecho, el objeto procede del conocimiento, ¿cómo explicar el conocimiento? Si el conocimiento procede del objeto, ¿cómo explicar el objeto? Si estos dos elementos proceden recíprocamente uno de ‘otro, ni el uno ni el otro existen. Por ejemplo, si no hay padre sin hijo, ¿cómo nace el hijo? Sin embargo, si no hay hijo no hay padre: ni el uno ni el otro existen realmente.

115.
“La planta nace de la semilla; la semilla surge de la planta. ¿Por qué el conocimiento surgido de lo conocible no basta para probar su misma existencia?”

116.
La existencia de la semilla es inferida de más nociones que la de la planta sola; pero, ¿de dónde viene la noción de la existencia del conocimiento, que permite afirmar la existencia del objeto?

117.
El mundo, por la sola percepción, reconoce que la causa es compleja: la división del loto en tallo, flor, etc., proviene de causas diversas.

118.
¿Cuál es el origen de la variedad de causas? La variedad de las causas anteriores. ¿Por qué una causa produce tal o cual efecto?
Por la influencia de la causa anterior.

119.
“Dios es la causa del mundo”.
Dime, ¿qué es Dios? ¡Si lo identificas con los elementos, sea!
Es inútil calentarse la cabeza por un simple nombre.

120.
Pero los elementos —tierra, agua, fuego, viento—, son múltiples, transitorios, carecen de voluntad propia y de carácter divino, son omisibles, impuros: no son Dios.

121.
El espacio no es Dios, puesto que es inactivo. El atinan ha quedado eliminado tras nuestra refutación anterior (cap.V1II).
“Dios es inconcebible”.
Entonces su cualidad de creador también lo es. ¿Qué me dices de ello?

122 – 123.
¿Qué es lo que Dios ha podido crear? ¿El atman? Es eterno. ¿Los elementos? Son eternos por naturaleza. ¿A Dios mismo? El lo es también. ¿El conocimiento? Procede de lo conocible. ¿El placer o el dolor? Proceden del acto. ¿Qué es lo que ha podido crear Dios?

123.
Si la causa no ha tenido principio, ¿cómo lo podría tener el efecto?

124.
¿Por qué Dios no actúa continuamente? No tiene por qué rendir cuentas de nadie. Puesto que no existe ningún ser que no haya sido creado por él, ¿ante quién se sentiría obligado a rendir cuentas?

125.
¿O debería rendir cuentas de la combinación de condiciones? En este caso no es la causa, no puede abstenerse cuando la combinación es realizada, ni actuar cuando la combinación no aparece.

126.
Si Dios actúa sin desearlo, de ello se deduce que es dependiente.
Si desea actuar es dependiente de su deseo, y, en ese caso, ¿qué sucede con su cualidad de Señor?

127 – 128.
Aquellos que afirman que el átomo es eterno han sido refutados anteriormente 51) Los Samkias postulan que la materia primitiva es la causa eterna del mundo. Según ellos, esta materia está constituida por el equilibrio de los tres gunas, el mundo resulta de la ruptura de este equilibrio.

129.
Un ser uno no puede tener una naturaleza triple: por lo que la materia primitiva no existe. Los gunas tampoco pueden existir ya que cada uno de ellos es también triple.

130.
Al no existir los gunas, los sonidos y otros objetos de los sentidos no pueden existir tampoco. Es imposible que el placer y el dolor existan en las cosas inconscientes tales como las ropas de vestir.

131.
¿O acaso defienden que la naturaleza de estas cosas es ser la causa del placer? ¡He demostrado la inexistencia de las cosas y ahora me decís que la causa es el placer y no la ropa de vestir!

132 – 133.
El placer procede de la ropa que se usa. Si ésta no existe, el placer tampoco. Es imposible constatar la permanencia del placer.
Si el placer existe siempre manifestado, ¿por qué no es sentido constantemente? Si existe en estado sutil, ¿cómo puede ser sucesivamente manifestado y sutil?

134.
Si a veces abandona el estado manifestado para pasar al estado sutil, ambos estados son transitorios. ¿Por qué no admitir entonces la impermanencia de todo cuanto existe? Si el estado manifestado no es diferente del placer, queda claro que el placer es impermanente.

135.
Pero, me dirás, lo que es inexistente no puede nacer, en razón de su inexistencia.
Sin embargo, debes admitir el nacimiento del estado manifestado, el cual no existía antes.

136 – 137.
Si el efecto está en la causa, aquel que come arroz come mierda y, a modo de tela para vestirse, deberíamos comprar semilla de algodón.
“El mundo está ciego y no se da cuenta de esto”.

138.
La actitud del mundo es también la de vuestros filósofos. La facultad de conocer pertenece también al mundo. ¿Por qué el mundo no puede ver lo que es?
“El juicio del mundo no es un criterio de verdad”.
Entonces, la apariencia misma de las cosas manifestadas no existe.

139.
“Pero si los llamados medios de conocimiento no son verdaderos medios de conocimiento, las nociones que proporcionan son falsas:
por lo tanto, la Vacuidad de las cosas es una tesis falsa”.

140.
Si se hace una completa abstracción de la supuesta existencia, sería imposible concebir la inexistencia. Por lo tanto, si la existencia es falsa resulta evidente que la inexistencia también lo es.

141.
Un hombre sueña que su hijo ha muerto: esa falsa idea de su inexistencia elimina la de su existencia, igualmente falsa.


142 – 143.
El resultado de esta crítica es que nada existe en los antecedentes, ya sean tomados aparte, ya sean tomados en conjunto; que nada viene de fuera, que nada subsiste, que nada desaparece. ¿En qué se diferencia de una ilusión mágica lo que los tontos toman como realidad?

144.
¿De dónde viene lo creado por la magia y lo creado por las causas? ¿A dónde va? He aquí lo que hay que buscar!

145.
¿Cómo podemos llamar realidad a este fenómeno artificial parecido a un reflejo en el espejo, a esto que aparece debido a la conjunción de elementos diversos, a esto que desaparece cuando estos elementos están ausentes?

146 – 147.
La cosa que existe en sí misma, ¿para qué necesita una causa? Si una cosa no existe, ¿para qué necesita una causa? Millares de causas no pueden modificar la nada. Lo que no es, no puede llegar a ser y, sin embargo, ¿qué otra cosa podría llegar a ser?

148.
El no—ser no desaparecerá hasta que el ser haya nacido, y éste no puede llegar a ser mientras que el no—ser no haya desaparecido. Entonces, si el ser no es el no ser ¿qué es?

149.
El ser tampoco puede convertirse en no-ser, ya que una misma existencia no puede tener la doble naturaleza de ser y no-ser al mismo tiempo.

150 – 151.
Por lo tanto, no hay existencia ni cesación de la existencia. El universo no conoce nacimiento ni destrucción. La existencia de los seres es parecida a un sueño, a un tallo de bananero. No hay ninguna diferencia real entre aquellos que son el Nirvana y aquellos que no lo son.

152 – 153.
Si las cosas son Vacío, ¿qué es lo que podríamos recibir o tomar? ¿Quién podría ser honrado o despreciado, y por quién? ¿De dónde vendría el placer o el dolor?; ¿qué es lo que podría ser agradable u odioso? ¿Qué es la Sed? Y ¿dónde se podría encontrar esta Sed cuya naturaleza buscamos y no encontramos?

154
Si examinamos el mundo de los vivos, ¿quién muere, quién nacerá, quién ha nacido?,Quién es padre, quién es amigo?

155 – 156.
Comprendamos, hermanos, que todo es Vacío como el espacio. Nos encolerizamos o nos regocijamos en querellas y en fiestas. Aunque deseamos la felicidad, pasamos nuestra vida penosamente en la tristeza, en los conflictos, en el desaliento, hiriéndonos los unos a los otros con todo tipo de daños.

157 – 158.
Los muertos caen en los infiernos, donde sufren largas y penosas torturas y, de vez en cuando, vuelven a los cielos para no perder la costumbre de la felicidad. El samsara comporta múltiples caídas: nada de esto existe realmente. Todo ello es pura contradicción, no puede ser verdad.

159 – 161.
Samsara contiene océanos de terribles, infinitos e incomparables dolores. Es el dominio de las fuerzas débiles y de las existencias breves. En samsara ios días pasan rápida e inútilmente ocupados en cuidar la vida y la salud, en aliviar el hambre, la enfermedad, el cansancio y el sueño, en evitar los accidentes y las relaciones estériles con los idiotas. ¡Es arduo alcanzar el discernimiento en él! En medio de todo esto, ¿dónde encontrar el medio de refrenar el hábito de la dispersión?

162 – 163.
En el samsara52, Mara se esfuerza en precipitarnos a sus infiernos. En el samsara, los renacimientos desafortunados son numerosos, la perplejidad es invencible. En el samsara es muy difícil obtener de nuevo un nacimiento afortunado, o la oportunidad de ver a un Buda. En el samsara es difícil detener el torrente de las Pasiones. ¡Ah, cuántos dolores!

164 – 165.
¡Ay! ¡Cuán dignos de compasión son estos desgraciados arrastrados por el torrente del Dolor! ¡Ellos que no ven su triste condición y que, por ello mismo, son más desgraciados aún! Como aquellos que después de tomar un baño se arrojan al fuego creyéndolo benéfico, su condición no hace más que empeorar.

166.
Actúan como si nunca fueran a envejecer ni a morir y, debido a ello, encuentran terribles calamidades, mientras la muerte les pisa los talones.

167.
Cuándo podré aliviar a estos seres, atormentados por el ‘uego del Dolor, con lluvias de dichas surgidas de las nubes de mis méritos? ¿Cuándo podré enseñar la Vacuidad, por medio de la verdad aparente, a aquellos que creen en la realidad de la existencia? ¿Cuándo podré enseñarles con esmero el aprovisionamiento del mérito espiritual que surge de la liberación de la creencia en la realidad de las cosas?

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Comparto mensaje recibido, en el entendimiento que algunos de los temas expuestos en el mismo pueda ser de vuestro interés.

Hablando de Conciencia

Posted: 15 Sep 2013 10:47 AM PDT


Entrevista por Paula Coppel (Unity Magazine)

Eckhart Tolle

En una reciente visita a Unity Village, el exitoso autor y maestro espiritual Eckhart Tolle ha accedido a hablar sobre su vida, su despertar y las enseñanzas que están cambiando el mundo
Unity Magazine: En El poder del Ahora, describes que tuviste un despertar personal dramático ¿Qué crees exactamente que te ocurrió?
Eckhart Tolle: Durante muchos años había estado profundamente identificado con pensamientos y emociones dolorosas y angustiosas que se habían acumulado dentro. Mi actividad mental era mayormente negativa, y mi sentido de identidad era también generalmente negativo, aunque me esforcé por demostrarme a mí mismo y al mundo que yo era lo suficientemente bueno, trabajando muy duro académicamente. Pero incluso después de haber alcanzado el éxito académico, fui feliz durante dos semanas o tres y luego la depresión y la ansiedad volvió.
Una noche tuvo lugar una des-identificación de este desagradable sueño de pensamientos y emociones dolorosas. La pesadilla se hizo insoportable y eso provocó la separación de la conciencia de su identificación con la forma. Me desperté y de repente me di cuenta de mí mismo como el Yo Soy y que estaba profundamente en paz.
UM: Escribiste que esto fue precedido por un pensamiento cristalizador: «No puedo vivir conmigo mismo por más tiempo». Cuéntanos sobre eso
Tolle: Sí. Es interesante que la salida del pensamiento fue provocado realmente por un pensamiento. En ese momento, la conciencia vio el pensamiento «no puedo vivir conmigo mismo», y me di cuenta que había dos aquí —»Yo» y el «yo con el que no puedo vivir». Y entonces hubo otro pequeño pensamiento: ¿Quién es ese yo con el que no puedo vivir? Pero no hubo respuesta; esa fue la última pregunta. Y luego no importaba. Esta paz también cambió mi percepción del mundo de la forma, del mundo exterior. Cuando me desperté a la mañana siguiente, todo era hermoso e intensamente vivo y apacible.
Al no percibir las cosas a través del viejo filtro del pasado condicionado y la conceptualización, uno puede sentir que el universo está intensamente vivo. Incluso los llamados objetos inanimados —a menudo recojo pequeños objetos y simplemente los miro y siento que están vivos. Los físicos en realidad confirman que lo que percibimos como materia muerta no está muerta del todo. Todo es un campo de energía intensamente vivo. Esa vitalidad es sólo un aspecto de la vitalidad o la vida que Yo soy.
UM: ¿Sigues viviendo en el estado de dicha y paz que experimentaste después de ese despertar?
Tolle: Sí, básicamente, la paz está continuamente ahí. Hay una variación de la intensidad. Al principio fue una experiencia intensa durante un largo periodo de tiempo —semanas, meses, años. Era una especie de dicha, pero sólo era dicha en contraste con lo que había sido antes. Ahora ese tipo de paz es normal. Una vez que la dicha se normaliza ya no es dicha, es sólo paz.
UM: Tu despertar fue dramático y permanente. La mayoría de nosotros estamos tratando de llegar ahí paso a paso. Todavía tenemos que refrenarnos de hacer juicios o de funcionar desde el ego y recordar dejar eso atrás ¿Alguna vez tienes que acordarte de estas cosas, o vives constantemente en la conciencia superior sin tener que corregir el rumbo?
Tolle: Bueno, para que la transformación estuviera plenamente integrada en mi vida pasaron unos cuantos años. Al principio, en el nivel externo mi vida continuaba como si nada más hubiera pasado, aunque hubo un cambio. Las cosas llegaban a mi vida sin ningún esfuerzo, a veces a una escala muy pequeña, y otras a una escala más grande. Pero yo seguía con mi vida anterior, creyendo que el mundo académico todavía era mi camino. Fui aceptado en unos estudios de posgrado en Cambridge y, de nuevo, eso venía sin esfuerzo, y por un tiempo me gustó mucho. Entonces poco a poco noté una pesadez porque todo el mundo estaba en sus mentes y sus egos. Por lo tanto, pasaron unos cuantos años antes de darme cuenta en seguida de que «Esto no es lo que estoy destinado a ser.» Casi estaba de nuevo al borde de la infelicidad en ese momento. Tuve que traerme a mí mismo de vuelta al momento presente. Era como si la mente me estuviera tirando de la manga para decirme: «Ven por aquí hacia la infelicidad». Y tuve que decir: «No, no voy a ir por ahí».
UM: ¿Implica tu práctica espiritual la oración y la meditación, o es más bien un estado de ser?
Tolle: Es más un estado de ser. No hago oración para nada, pero he utilizado afirmaciones en el pasado un par de veces. En realidad son más bien como realizaciones en que en algún nivel ya han ocurrido.
Por ejemplo, antes de escribir El poder del ahora, tuve una visión de que ya había escrito el libro y que estaba afectando al mundo. Tenía la sensación de que de algún modo ya había un libro en existencia. Dibujé un círculo en un pedazo de papel y decía «libro». Luego escribí algo sobre el efecto que el libro tenía en el mundo, cómo influía en mi vida y en las vidas de otras personas, y cómo llegó a ser traducido a muchos idiomas afectando a cientos de miles de personas. Pero yo no lo dibujé porque quisiera que ocurriera —era más bien como si estuviera escribiendo en este pedazo de papel lo que yo sentía que ya era una realidad en algún nivel.
Esto es lo que creo que la gente llamaría una verdadera manifestación y visualización. En realidad no funciona poderosamente si piensas que tienes que hacer algo o atraerlo a ti mismo. Funciona más poderosamente cuando te das cuenta de que ya es una realidad en el plano invisible. Ya está allí. Y cuando te das plena cuenta de que ya es una realidad, sientes su poder. Entonces la sensación que se tiene cuando se mira un mapa del tesoro o un mural de visión no es diferente de la sensación que se tiene cuando en realidad se manifiesta.
UM: Muchas personas están buscando lo que podría llamarse su «propósito externo» —lo que se supone que tienen que hacer con sus vidas. ¿Cómo se relaciona esto con el «propósito interno»?
Tolle: Incluso aunque lograras tu propósito externo, nunca va a satisfacerte si no has encontrado tu propósito interno, que es el despertar, estar presente, estar en alineación con la vida. El verdadero poder viene de la presencia; es la presencia.
Algunas personas están llamadas a hacer grandes cosas exteriormente en este mundo mediante la creación de nuevas estructuras que reflejen su conciencia despierta. Otras personas, a quienes yo llamo los portadores de la frecuencia, no están llamados a salir al mundo y crear grandes cosas en el exterior. Su propósito es permitir que fluya la conciencia en todo lo que hacen —hacen todo de una manera sagrada.
Hacer todo de una manera sagrada significa hacer todo completamente en el estado de presencia. Hagas lo que hagas, sea lo que sea en lo que estés trabajando, ya se trate de un trabajo manual o hablar con personas o comprando o vendiendo, cada pequeña cosa contiene el poder y la simplicidad de la presencia. También, el estado de conciencia de esas personas se extiende no sólo a todo aquel que entra en contacto con ellos, sino también a un nivel invisible que cambia la conciencia colectiva.
En última instancia, cada gran empresa se compone de muchos pequeños pasos. Coges el teléfono y hablas con alguien. Hay una voz en el otro extremo y dices lo que tienes que decir. Así es como veo mi vida. No me veo a mí mismo como «Oh, estoy haciendo esta gran cosa porque voy a dar esta charla, ahora todo el mundo será transformado». Si yo tuviera todos estos pensamientos, viviría con estrés porque inmediatamente la mente diría: «¿Y qué pasa si no estás inspirado y no son transformados?» Así que la realidad es que sólo hay cada momento presente: Eres llamado para dar una charla. Sales del edificio y entras en el coche. Miras por la ventana. Llegas al lugar del evento. Te sientas en la silla; esperas; sales al escenario. Cada movimiento es sencillo. Sólo hay eso.
UM: Muchas personas dicen que son infelices, pero no están dispuestos a cambiar. ¿Por qué la gente permanece aferrada a su miseria?
Tolle: Porque el yo infeliz se ha convertido en parte de su identidad o de su sentido de sí mismo. Este yo les dice continuamente quiénes son o lo miserables que son. Ellos no quieren dejarlo porque existe el temor de que van a perder su sentido de ser.
Es necesario que se les demuestre que los movimientos de sus mentes no son lo que ellos son. Para algunas personas, es el comienzo de un despertar cuando escuchan o leen: «Tienes una voz en tu cabeza que nunca para de hablar. ¿Lo has notado?» Y de repente se dan cuenta de que los pensamientos pasan por su cabeza, mientras que antes estaban tan identificados con ellos que eran esos pensamientos.
UM: ¿Así que una manera de ayudarnos a nosotros mismos y a los demás es tener en cuenta que estos son sólo pensamientos y practicar la observación en lugar de aferrarse a ellos?
Tolle: Sí, cualquiera que esté leyendo esto y lo encuentre significativo, quiere decir que ya ha despertado. Cualquiera que esté leyendo esta entrevista y la encuentre sin sentido, significa que el despertar no ha sucedido todavía. Para reconocer las verdades básicas que se expresan por medio de estas palabras, esa pequeña apertura debe estar ya ahí en tu interior porque sólo ahí es donde puedes reconocerlas. El pensamiento solo no puede reconocer las verdades espirituales no importa lo desarrollado que esté el pensamiento. Es imposible. Es por eso que muchas veces te encuentras con gente culta en los medios de comunicación que examinan los libros espirituales pero están tan identificados con su proceso de pensamiento, que no los entienden. Ellos escriben reseñas o artículos y no comprenden nada. No pueden ver la esencia. No es su culpa; no son ellos personalmente. Es la condición humana y su estado de identificación con la mente. Y la inteligencia en sí misma no sirve de nada. Puedes tener dos o tres doctorados, y eso no te lleva más cerca de la realización espiritual. De hecho, podrías estar más lejos.
Una forma de apuntar a esta realización es que, cuando pienses que tienes grandes problemas, pregúntate: «¿Qué problema tengo en este momento?» Por lo general, encontrarás que no tienes un problema en este momento porque estás sentado aquí y estás respirando, estás mirando por la ventana, y es estupendo. Hay suficiente aire. Incluso tienes comida suficiente para hoy; y si no tienes comida suficiente, eso no sería un problema, sino tal vez un reto. Así que los retos existen, pero los problemas son producto de la mente. Los retos son algo que sólo pueden enfrentarse en el momento presente y requieren acción.
Así que si no tienes dinero, puedes aplicar tu mente y decir: «¿Qué acciones puedo tomar?» Y luego quédate quieto. No apliques tu mente sin la quietud porque, si empiezas a aplicar tu mente sin la quietud, es posible que muy pronto te pierdas en la mente y que se convierta en preocupación. La preocupación significa que la mente te está controlando. La preocupación es siempre inútil. De la preocupación nunca sale una solución.
UM: Aunque nos decimos que sí lo es, que preocuparse es algo productivo que hacer.
Tolle: Sí, la mente te dirá que necesitas pensar acerca de ello, porque de lo contrario, todo se colapsará. Pero la actividad de la mente descontrolada es en realidad lo que impide encontrar la solución. Es sólo cuando sales de ella y permaneces quieto y te das cuenta de que en este momento no hay realmente un problema, que encuentras una solución. Puede ser que debido a que has visitado el reino de la quietud la realización de lo que se puede hacer o se tiene que hacer viene de repente a ti cuando no la estás buscando.
UM: ¿Es similar a cuando la gente dice, «me vienen mis mejores ideas en la ducha»?
Tolle: Por supuesto que mucha gente está en su mente pensante incluso en la ducha, pero algunas personas son capaces de disfrutar de la ducha y además tener un momento de espacio y quietud mediante el cual pueden tener una idea, un pensamiento original. Así que tienes que ser capaz de entrar en la dimensión del no-pensamiento para que el pensamiento se vuelva poderoso y eso significa estar completamente presente.
Cuando estás en contacto con la Presencia, te sientes como en casa en cualquier lugar. Y si no estás en contacto con ella, no importa a donde vayas, siempre sentirás que hay algo que no está del todo bien. Incluso las llamadas situaciones ideales tienen sus limitaciones. Podrías decir: «Yo quiero ser como Oprah». Una vez que eres como Oprah, encontrarás que ya no puedes ir por tu cuenta, o no puedes ir de compras, o no puedes pasear por la calle porque serías acosado por la gente. Así que de pronto hay una limitación en la vida, y la mente dice: «Oh, me gustaría que eso no hubiera pasado».
UM: ¿Cómo es una relación entre dos personas despiertas?
Tolle: Hay una falta de expectativas de que la otra persona debe complacerte o hacerte feliz. Sin esa demanda, hay una apertura en la que simplemente disfrutas del otro y aceptas las limitaciones. Todo ser humano en la forma humana tiene sus limitaciones. Te puedes casar con el Buda, y después de unos meses descubrirás que en su forma humana, el Buda, también, tiene sus limitaciones. Puede haber cosas que la mente se resiste a aceptar y te irritan acerca del Buda. «¿Por qué está sentado por ahí todo el tiempo en meditación?»
Una vez que aceptas las limitaciones del otro, es una danza entre dos formas y una comprensión de que la esencia de la relación es el espacio en la relación. Entonces, la pregunta que debe plantearse siempre es: «¿Hay espacio en esta relación?» El espacio realmente significa el nivel de conciencia o presencia, no pensar. Así que, ¿puedes mirar a tu pareja sin el pensamiento? Dos seres conscientes se dan cuenta de que la esencia de la relación es el espacio en ella. Incluso cuando existe una superposición egoica, no es demasiado denso o difícil para ti sentir la esencia por debajo. No tienes que reaccionar a la superposición egoica. Cuando no reaccionas no la fortaleces.
UM: Hablas a menudo acerca de la conciencia de los animales en tus escritos. ¿Consideras que los animales tienen un mayor nivel de conciencia que los seres humanos?
Tolle: No mayor, pero, a veces digo que los animales están más cerca de Dios que los humanos. Ellos están más cerca de la fuente. Los seres humanos están más perdidos en las formas mentales. El Ser está más oculto para el ser humano a causa de la superposición del ego y la formación mental.
Llamo a los animales «los guardianes del ser», especialmente los animales que viven con los humanos. Porque, para muchos seres humanos, es a través de su contacto con los animales que se ponen en contacto con ese nivel del ser.
No estamos destinados a volver al nivel de los animales del que hemos venido, sino a retornar al ser yendo más allá del pensamiento. Los animales están en un nivel antes del pensamiento. Ellos no se pierden en sus pensamientos. Nosotros nos elevamos por encima del pensamiento y entonces nos encontramos con ellos de nuevo, donde ambos estamos en el no-pensamiento. Hay una profunda conexión.
La conciencia del animal también comienza a cambiar cuando interactúa con un ser humano que ha ido más allá del pensamiento. No sólo los animales nos ayudan; nosotros también ayudamos a los animales. A los animales sin duda les gusta estar cerca de los seres humanos, especialmente de los seres humanos que están pasando a través del cambio de conciencia.
UM: ¿Cómo puede ayudarnos el ser más conscientes a hacer frente a los sucesos trágicos de la vida de las personas y del mundo? ¿Existe algún elemento de fe de que, incluso desde la tragedia personal, algo bueno vendrá?
Tolle: Sí, cuando las formas comienzan a desmoronarse —sea la forma física, alguna forma externa, su situación de vida, las relaciones, lo que sea— siempre hay una oportunidad para una gran profundización. Por profundización me refiero al surgimiento de lo que eres más allá de la forma. A veces las personas necesitan experimentar una gran pérdida para que realmente sean empujados a profundizar más.
Cuando ocurre una gran pérdida —una muerte cercana a ti o la aproximación de tu propia muerte— esta es una oportunidad para salir completamente fuera de la identificación con la forma y realizar la esencia de quien eres, o que la esencia de cualquier persona que esté sufriendo o muriendo está más allá de la muerte.
Esto no quiere decir que no eres compasivo. La compasión tiene dos aspectos. Cuando ves a tu alrededor que la forma humana está sufriendo o disolviéndose, tienes empatía a nivel humano. Compartes el sufrimiento, ya que tiene que ver con la fugacidad de la forma. Pero si ese es el único nivel que opera en ti, no vas más allá del sufrimiento.
Pero en el nivel del ser, te das cuenta de que lo que eres en esencia está más allá de la forma, y ​​quien es esa otra persona, en esencia, está más allá de la forma. Esta comprensión no es intelectual; es una percepción o sentimiento. Entonces, miras al otro ser humano y el sufrimiento y puede que llores, pero en el fondo hay una paz y un poder.
Esta paz y poder es también el aspecto que a veces trae la curación. Puede curar la forma, o puede curar a la otra persona en el sentido de que la otra persona se pone en contacto con su nivel más profundo. Esa es la curación más importante —darte cuenta de quién eres. La curación en el nivel externo está bien, pero no es la esencia de la curación.
UM: Lo que estás diciendo es similar a la forma en que oramos en nuestro ministerio de oración Silent Unity. Cuando la gente viene, les recordamos la verdad de quiénes son en realidad. Les indicamos de nuevo esa esencia intacta de la conciencia de Dios en su interior.
Digiste durante tu conversación en internet con Oprah: «El mundo no está aquí para hacerte feliz. Está aquí para hacerte consciente» ¿Es este malentendido la raíz de la miseria humana?
Tolle: Si la gente cree que el mundo está aquí para satisfacerlos, cada vez que comienzan a encontrar sus limitaciones, son infelices de nuevo. No se dan cuenta de que el mundo —y con esto me refiero a cualquier cosa del mundo de la forma, la forma física, algunas formas mentales o formas emocionales— no puede darte una satisfacción duradera o realización o decirte quién eres. No se dan cuenta de que lo que están buscando está en el nivel informe, y ​​lo están buscando en el nivel de la forma, y eso conduce a la frustración de la existencia humana.
Así que lo importante es darse cuenta de que el mundo no está aquí para hacerme feliz. Cuando no exiges que la situación, o el lugar, o la persona debe hacerte feliz, entonces realmente la situación, el lugar o la persona es completamente satisfactorio.
UM: Tus enseñanzas están contribuyendo a un cambio global en la conciencia. ¿Cómo percibes lo que está ocurriendo?
Tolle: Un gran número de personas están pasando por el proceso del despertar, algunas se encuentran en las primeras etapas, otras en etapas posteriores, y eso es maravilloso de ver. Lleva un cierto tiempo antes de que se filtre a través de las estructuras económicas, políticas y sociales. La tendencia es que las personas que dirigen esas estructuras están todavía completamente identificadas con el ego. Así que tal vez pase un tiempo antes de que llegue a los políticos, aunque ¿quién sabe? En ocasiones, aparecen ya políticos relativamente conscientes y hay incluso gente normal y sensata comparada con la inconsciencia de políticos que han venido antes.
UM: ¿El hecho de que se esté produciendo este despertar transmite una sensación de esperanza para el mundo?
Tolle: Si. La pregunta es, ¿debe continuar la vieja conciencia hasta que realmente provoque su propia caída mediante el caos y el colapso? ¿O es la nueva conciencia emergente la que puede reemplazar gradualmente a la vieja conciencia sin una destrucción excesiva?
No sé la respuesta. Tendremos que esperar y ver. Lo único que podemos hacer es asumir la responsabilidad de nuestras propias vidas.
© Unity Magazine.
http://www.advaitainfo.com

Posted: 14 Sep 2013 05:34 PM PDT

El Camino Del Guerrero

Película.
Pincha el titulo de la película. 

Posted: 14 Sep 2013 05:20 PM PDT
 
La atención plena es aceptación plena, es entrega. Al prestar atención plena, 
usted usa El poder del Ahora, que es el poder de su presencia. 
En ella no puede sobrevivir ninguna bolsa de resistencia. La presencia suprime el tiempo. 
Sin tiempo, ningún sufrimiento ni negatividad puede sobrevivir.
 
La aceptación del sufrimiento es un viaje hacia la muerte. 
Enfrentar el dolor profundo, permitirle ser, llevar su atención a él, 
es entrar en la muerte conscientemente. Cuando usted ha sufrido esta muerte, 
se da cuenta de que no hay muerte y no hay nada que temer. Sólo el ego muere. 
Imagine un rayo de sol que ha olvidado que es una parte inseparable de él 
y se engaña a sí mismo creyendo que tiene que luchar para sobrevivir 
y crear y aferrarse a una identidad diferente que la del sol. 
¿No sería increíblemente liberadora la muerte de ese engaño?
 
¿Quiere una muerte fácil?
¿Preferiría morir sin dolor, sin agonía?
Entonces muera al pasado en cada momento y deje que la luz de su presencia brille
 fuera del ser pesado y atado al tiempo que usted pensaba que era «usted».
Eckhart Tolle.

Posted: 14 Sep 2013 05:06 PM PDT
En este post, retomando las recomendaciones publicadas en el sitio Waking Times, compartimos algunos cambios de dieta que se aconsejan para todo paciente con cáncer que ha iniciado un tratamiento para combatir la enfermedad. Como se sabe, la mayoría de estos son particularmente agresivos para el cuerpo, pero la alimentación es una de las maneras más efectivas tanto para reducir dicho daño, como para asistir en la curación.
1. Sigue una dieta alcalina
En las culturas de occidente la alimentación tiene un denominador más o menos común a todas: favorece la inflamación e incrementa el pH intracelular, una combinación que se conoce en términos técnicos como acidosis, la cual crea un ambiente propicio para el desarrollo del cáncer. Frente a esta se encuentra la dieta alcalina, la cual genera las condiciones opuestas. Sus componentes son hojas y vegetales verdes cultivados orgánicamente, especias, raíces, cebolla, ajo, poro, brócoli, coliflor, coles, frijol, lentejas, chícharos, nueces y semillas, además de porciones moderadas (una taza por día) de granos libres de gluten como el arroz. En cuanto a carnes, se incluye el pescado, el pollo y la carne roja magra, siempre y cuando los animales hayan sido criados también orgánicamente (o se encuentren libres de químicos tóxicos, en el caso del pescado). Dos o tres piezas de fruta fresca por día completan la dieta. Por último, se recomienda que tanto vegetales como frutas se consuman preferentemente crudos.
2. Evita el azúcar
Las células cancerígenas utilizan mucha más glucosa para cumplir sus funciones que las células sanas; por otro lado, la metabolización del azúcar genera ácido, lo cual favorece la progresión del cáncer. Estos dos motivos bastan para reducir la ingesta de azúcar en la vida diaria. Si te encuentras en algún tratamiento contra el cáncer, procura evitar incluso los endulzantes naturales como la miel de abeja o de agave.
3. Evita el gluten
El gluten provoca inflamación y la inflamación a su vez favorece la progresión del cáncer. Es preferible evitar cereales ricos en gluten como el trigo o el centeno e incluso algunos granos enteros. Recuerda que la mayoría de las pastas, cereales, pan, panqués, pasteles y galletas tienen harinas ricas en gluten entre sus ingredientes. Y si bien existen algunos de estos alimentos que se comercializan como “libres de gluten”, estos casi siempre incluyen azúcares y aceites procesados que rompen con la intención de llevar una dieta alcalina. En este sentido, una de las mejores alternativas es recurrir a cereales naturalmente exentos de esta proteín como el arroz, la quinoa o el amaranto.
quinoa
En este enlace te compartimos algunas recetas con quinoa, aquí otra para hacer leche de amaranto y en este 10 signos de intolerancia al gluten.
4. Evita los lácteos
De acuerdo con  T. Colin Campbell, investigador de la Universidad de Cornell, los lácteos se encuentran entre los alimentos que favorecen en demasía el desarrollo del cáncer. Su efecto en el cuerpo con relación a esta enfermedad es similar al de la azúcar, por lo que sea como medida preventiva o para quienes ya se encuentran combatiéndola, lo preferible es reducir su consumo.
5. Utiliza aceite de oliva, coco o aguacate para cocinar
Los aceites de oliva, coco y aguacate que se obtienen en frío son naturalmente antiinflamatorios, todavía más benéficos cuando su origen es orgánico. En particular el aceite de coco tiene efectos antibacteriales y fungicidas, con los cual incide positivamente en el sistema inmune que en ocasiones se ve afectado por los tratamientos contra el cáncer. Se recomienda evitar otros aceites como los de maíz, soya, canola, cártamo y girasol, sobre todo porque la mayoría de ellos provienen de plantas genéticamente modificadas y procesos altamente industrializados.
6. Cuida lo que bebes
En correspondencia con lo recomendado anteriormente, hay bebidas que es preferible evitar para quien se encuentre luchando contra el cáncer. De entrada el alcohol, también jugos procesados (por su alto contenido de azúcar), el café se debe disminuir y, a cambio, aumentar el consumo de agua, jugos naturales (especialmente de vegetales), té verde preparado ligeramente y té de jengibre. Los jugos de limón orgánico, de zanahoria y de zanahoria con betabel, además de saludables, son parte importante de una dieta alcalina.

Posted: 14 Sep 2013 02:13 PM PDT
Extracto de la clase 6 del curso de Eckhart Tolle y Oprah Winfrey: 
«Una Nueva Tierra».
Tema: Ella quiere dejar de atraer gente negativa a su vida 

OPRAH WINFREY: …Porque todo con lo que te identificas se convierte en ego, entiendo… Me gusta mucho esta pregunta de Loraine que nos escribe desde Vancouver, British Columbia. Ella dice: «Atraigo mucha negatividad, para mi el mundo parece ser una gran pelea. Quiero que la gente deje de meterme en conflictos. No es que los busque deliberadamente, es como si viniesen a mi. Odio que me ocurra esto porque quiero paz en mi vida. ¿Cuál es el problema?» ¿No es interesante, Eckhart?

ECKHART TOLLE [Autor del libro Una Nueva Tierra]: Sí, Sí. Bueno, lo que esta señora experimenta de forma repetida en su vida es un reflejo de su estado interior. Uno atrae ciertas cosas a su vida como reflejo del estado de conciencia en el que se encuentra. Así que Loraine debería ser mucho más consciente del estado en el que se encuentra cuando le pasan estas cosas, debería darse cuenta de las emociones que siente en un momento dado.

OPRAH WINFREY: Porque Loraine no podría atraer peleas y conflictos si no estuviera emanando ese tipo de energía.

ECKHART TOLLE: Sí.

OPRAH WINFREY: Eckhart dice en la página del libro en inglés: «De cada ser humano emana un campo de energía que se corresponde a su estado interior, la mayoría de las personas pueden percibir este campo aunque sólo sea de forma subliminal. Es decir, puede que no sepan que lo están sintiendo pero dicho campo energético determina en gran modo lo que sienten hacia esa persona y como reaccionan a ella».

ECKHART TOLLE: Sí. Nuestro estado interior tiene dos aspectos. Primero el emocional: ¿Cuál es la energía de la emoción que sientes? Después está el mental: ¿Qué clase de pensamientos produce tu mente en esos momentos? ¿Está tu mente produciendo pensamientos negativos? ¿Qué clase de pensamientos son? Así que necesitas estar ahí como observador, ser consciente de lo que estás sintiendo en ese momento, tu estado emocional y mental. Una buena pregunta que hacerte es: ¿Cuál es mi estado interior en este momento?

OPRAH WINFREY: ¿En el momento en que ella siente que alguien está provocando un conflicto?

ECKHART TOLLE: No, en momentos normales también, aquellos en los que no sentimos ningún desafío. Cualquier estado de conciencia producirá sucesos en el exterior, diferentes situaciones, así que casi siempre lo más importante no es lo que vemos fuera, porque eso es sólo el reflejo de lo que tenemos dentro. Lo más importante es nuestro estado interior.

OPRAH WINFREY: Entiendo.

ECKHART TOLLE: La situación externa siempre es secundaria. Pregúntate a menudo: ¿Qué estoy sintiendo ahora, qué estoy pensando? Estas son las preguntas importantes. Es como una alerta que se enciende dentro de ti y de repente te das cuenta: ¿Qué está diciendo tu mente? Durante todo el día la mente está produciendo pensamientos, ¿qué clase de pensamientos produce la tuya? ¿Cuántos pensamientos negativos tienes cada hora, cada minuto?. Presta especial atención a esos pensamientos negativos porque al ego le encantan.

OPRAH WINFREY: Quieres decir que sería imposible que Loraine fuera una persona pacífica a no ser que cambiara sus pensamientos, ella se pregunta que cómo es posible que encuentre conflictos cuando sólo quiere estar en paz. ¿Sería entonces imposible que una persona que va a lo suyo y no se mete con nadie, alguien que sólo tuviera pensamientos amorosos… sería imposible que encontrara conflictos con otras personas todo el tiempo?

ECKHART TOLLE: Exacto, sería imposible. Seguro que hay algo dentro de ella que le provoca este estado, algo que ella tiene que observar. Ese algo no es su verdadero yo. Es una forma de condicionamiento. Su verdadero yo es conciencia, la cual ya es perfecta. En su esencia todo está bien dentro de ella. Sólo tiene que estar alerta lo más que pueda. Quizás pueda poner notas en casa que le recuerden de esto, pequeñas señales que le recuerden que tiene que estar consciente de lo que pasa dentro de ella. La pregunta: ¿Qué está pasando dentro de mi en estos momentos? Es de vital importancia.

OPRAH WINFREY: ¿Qué está pasando dentro de mi en estos momentos?

ECKHART TOLLE: ¿Qué clase de pensamientos está produciendo mi mente?

OPRAH WINFREY: Sí.

ECKHART TOLLE: ¿Qué estoy sintiendo ahora?

OPRAH WINFREY: Quería volver a la página 162 de nuevo, en la que Eckhart dice: «De cada ser humano emana un campo de energía que se corresponde a su estado interior, la mayoría de las personas pueden percibir este campo aunque sólo sea de forma subliminal. Es decir, puede que no sepan que lo están sintiendo pero dicho campo energético determina en gran modo lo que sienten hacia esa persona y como reaccionan a ella». En referencia a esto, hace poco me encontré a solas en una habitación con una persona y su campo energético era tan denso que tuve que salir de allí.

ECKHART TOLLE: Sí.

OPRAH WINFREY: Luego dices que esto es «algo que la mayoría de las personas perciben antes de intercambiar palabras cuando se conocen por primera vez. Sin embargo momentos después, las palabras toman el control de la relación y con las palabras vienen los papeles que la mayoría de las personas representan. La atención entonces se centra en el mundo de la mente por lo que la capacidad de percibir el campo energético de otras personas disminuye en gran manera.»

ECKHART TOLLE: Sí.

OPRAH WINFREY: «Sin embargo, se siente a nivel inconsciente.» Por eso los niños pueden sentirlo más, porque no tienen las palabras o el lenguaje, ¿no es cierto?

ECKHART TOLLE: Sí. Y los animales también lo sienten.

OPRAH WINFREY: Los animales también.

ECKHART TOLLE: Sí, de forma muy patente porque ellos no tienen el mundo mental que nosotros tenemos, así que pueden percibir mucho mejor el campo energético humano.

OPRAH WINFREY: Y a ellos no les importa tu cargo de la empresa.

ECKHART TOLLE: No.

OPRAH WINFREY: Tu cargo, tu posición, tu etiqueta, tu papel… todo eso no significa nada para ellos.

ECKHART TOLLE: No.

OPRAH WINFREY: Si te huelen y no les gustas, entonces se acabó… (risas).

Extracto de la clase (capitulo) #6 del curso en inglés de
Eckhart Tolle y Oprah Winfrey: Una Nueva Tierra.
Traducción: Ezekiel Rodmar.
Madrid, España.
© Todos los derechos reservados.
El curso de Eckhart Tolle y Oprah en español, Pincha Aquí.

Posted: 14 Sep 2013 02:16 PM PDT
 
Tu existencia se extiende más lejos de lo que puedes ver o sentir, 
precisamente por que eres un ser energético, a pesar de que también eres físico. 
 
Tiene sentido decir que si parte de tu existencia te es invisible, entonces tal vez algunas causas subyacentes de tus problemas de salud tambien podrian ser invisibles para ti. 
La mayoría de las personas suponen que existen solamente dentro de los limites de su propia piel. Tu piel representa la capa externa de lo que puedes ver y es real. Ahora tenemos pruebas cientificas de que hay mas de ti que lo que alcanzan a ver tus ojos. 
 
Sabemos que tú generas un campo electromagnético ó aura creado
por la actividad eléctrica en tu cuerpo. Se crea por corrientes en tu sistema nervioso que ocurren de manera constante en todas tus células.
Sabías que el campo electromagnético de tu corazón se proyecta hasta
tres metros y medio alrededor de tu cuerpo, en todas las direcciones,
detrás, por encima, debajo, en frente y a los costados de ti.
La glandula pineal del cerebro, la cual esta rodeada de grupos de magnetita,
cuidadosamente sintonizados para percibir e interactuar con campos magnéticos.
Los mismos que permiten a las palomas mesajeras, mariposas, aves migratorias
y abejas, navegar utilizando el campo magnético de la tierra.

Posted: 14 Sep 2013 12:15 PM PDT
 
”Tu trabajo no es hacer que algo suceda.
Tu trabajo es soñarlo y permitir que suceda”.
 
– Abraham Hicks.
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La sombra puede ser un camino de crecimiento

Entrevista a Alicia Schmoller

“Una mujer se encuentra a tomar un café con una amiga. Habla ininterrumpidamente durante media hora, relatando extensa y detalladamente todo lo que le sucede, y luego le dice: Bueno, ya he hablado demasiado. Ahora te toca a ti. ¿Qué pensás de lo que te conté? Deseamos ser escuchados y comprendidos, pero no nos detenemos a escuchar y comprender al otro”, ríe la psicóloga Alicia Schmoller.
Entre 1977 y 1985, Schmoller vivió en Nueva York, donde se especializó en Psicología Transpersonal. Es autora de La sombra. Cómo iluminar nuestros aspectos ocultos, donde estudia la teoría de Carl Gustav Jung sobre la sombra, la parte de nuestra psique donde escondemos lo que socialmente nos resulta inconfesable, nuestra parte oscura.
“Pero la sombra nos asusta porque creemos que está compuesta únicamente por aspectos negativos, sin embargo, la sombra tiene un lado negativo, pero también otro positivo porque contiene todo lo que es desconocido para nuestra conciencia, e incluye talentos y dones sin desarrollar. Nos cuesta admitir que somos un mix, aclara.
“La comunicación es un aspecto básico de toda relación. Cuando nos comunicamos -ya sea de manera verbal o no verbal-,  se produce un intercambio de energía, y para que ésta fluya es preciso que las personas que están interactuando se expresen plena y auténticamente. Sin embargo, en muchos casos, esto no suele ser así. Es preciso distinguir entre hablar y comunicar, ya que emitir palabras no implica necesariamente comunicar: se puede hablar mucho sin decir lo que realmente está ocurriendo.”
¿Cuáles sería los ingredientes de una buena comunicación?  
Son la capacidad para expresarnos con honestidad, y la capacidad para escuchar realmente. Sin comunicación auténtica no es posible tener una relación plena. Sin embargo, la mayoría de las personas no se comunica verdaderamente. Con frecuencia, tendemos a hablar focalizándonos casi con exclusividad en lo que nosotros deseamos decir. Es como si nos estuviéramos escuchando a nosotros mismos. Johann Wolfgang Goethe (1749-1832) sostenía que “comunicarse es natural; aceptar lo que nos comunican es un arte adquirido.” Comunicarnos no implica estar de acuerdo, y dado que somos individuos diferentes en muchos niveles, necesitamos tener en cuenta que los desacuerdos surgen en toda relación, y que necesitamos aprender a resolverlos.
¿Cómo?
Reconociendo y aceptando las proyecciones: lo que me irrita en el otro es un espejo de características propias. Lo mismo sucede con lo que admiro. Tomar conciencia de mi sombra, de mis aspectos proyectados, me permite conocerme más plenamente, y a la vez, dejar de depender de otros que encarnan, supuesta o realmente, cualidades que no reconozco en mí. Desarrollar la capacidad de oír lo que la otra persona siente, y mantener la conexión emocional, aun cuando lo que se exprese se relacione con algún descontento, es sumamente sanador para el vínculo. Sin embargo, suele ser difícil, dado que generalmente se activa nuestro ego, y nos ponemos a la defensiva. Hay dos temores básicos en los vínculos que debemos tener en cuenta: miedo a ser “invadidos, tragados”, y miedo al abandono. En el primer caso, se reprime el miedo y se manifiesta irritabilidad, susceptibilidad, enojo, mientras que en el segundo, se reprime el enojo y se expresa el temor bajo la forma de sometimiento, dependencia, intentos constantes de complacer a la otra personal.
¿Algo más para recordar?
Cuando nos expresamos, es preciso recordar que no se trata de tener razón, sino de tener una interacción que conduzca a la comprensión mutua. Aunque se “gane” durante una discusión, esto no es una solución y el problema persistirá -en realidad, pierden ambos-. Tendemos a tomar los desacuerdos como si se tratara de un ataque personal. Queremos tener razón y ganar; en tales casos, resulta más importante nuestro argumento que el vínculo. Defender a rajatabla nuestro punto de vista no permite resolver los conflictos; por el contrario, los perpetúan, conduciendo a la competencia y al resentimiento.
¿Qué ocurre cuando hay una sobrecarga emocional?
Cuando existe una sobrecarga emocional no es aconsejable intentar un diálogo; en realidad, en esos momentos no estamos demasiado interesados en el punto de vista de la otra persona. Las emociones intensas son contagiosas e inducen en la otra persona una energía afín; basta con observar lo que ocurre en las manifestaciones o las marchas cuando una persona comienza a actuar de manera violenta, generando a menudo un efecto dominó. Por otra parte, las reacciones emocionales intensas generalmente indican que se ha activado algún dolor pasado no resuelto. La reflexión personal previa no sólo nos permite expresarnos luego de manera tal que la otra persona nos pueda escuchar, sino también descubrir aspectos propios en nuestra sombra.
¿Una reflexion final?
Voy a recordar un sabio relato sufi. Un sultán soñó que había perdido todos sus dientes. Al despertar, ordenó llamar a un sabio para que interpretase su sueño.
– ¡Qué desgracia, mi Señor! -exclamó el sabio-. Cada diente caído representa la pérdida de un pariente de vuestra Majestad.
– ¡Qué insolencia! -gritó el Sultán-. ¿Cómo te atreves a decirme semejante cosa? ¡Fuera de aquí!
Llamó a su guardia y encargó que le dieran al sabio cien latigazos. Más tarde, ordenó que le trajesen a otro sabio y éste, después de escuchar atentamente al Sultán, le dijo:
– ¡Excelso Señor! Gran felicidad os ha sido reservada. El sueño significa que sobreviviréis a todos vuestros parientes.
Se iluminó el semblante del Sultán con una gran sonrisa, y ordenó que dieran al sabio cien monedas de oro.
Cuando abandonó el palacio, uno de los cortesanos le dijo, admirado:
– ¿Cómo es posible? La interpretación que habéis hecho del sueño es la misma que el primer sabio.

– Recuerda bien, amigo mío -respondió el segundo sabio-, que todo depende de la forma en que se dicen las cosas.
«Uno de los grandes desafíos de la humanidad es aprender a comunicarse. De la comunicación depende la felicidad o la desgracia, la paz o la guerra. La verdad debe ser única en cualquier situación, de esto no cabe la menor duda, más la forma en que es comunicada es la que provoca, en algunos casos, grandes problemas. La verdad puede compararse con una piedra preciosa. Si la lanzamos contra el rostro de alguien, puede herir, pero si la envolvemos en un delicado embalaje y la ofrecemos con ternura, ciertamente será recibida con agrado”, concluye Alicia.
Amigarnos con nuestras emociones en lugar de proyectarlas
«La solución de los conflictos sólo es posible cuando está basada en la cooperación (obrar en conjunto), y en la predisposición para encontrar soluciones. No se trata someterse a la otra persona, sino de ciertas renuncias que beneficien a la relación.
Y a veces, uno de los dos debe ser el primero en buscar soluciones…»
«Las personas sabias buscan soluciones, los ignorantes se limitan a culpar.» (Tao 79)
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de
«Este hermoso objeto de Atenas es una cerámica del siglo V a.C., con las figuras en rojo, y muestra a una mujer iniciando a un hombre. En los hechos, en un matrimonio, la mujer es el iniciador. Ella es la que está más cerca de la naturaleza y de todo lo que importa. El se limita a ir a ella en busca de iluminación. Esta pieza es especialmente interesante porque se trata de Thetis y Peleo, la madre y el padre de Aquiles. Es un matrimonio”. (…)
“Una serpiente está mordiendo al joven entre los ojos, abriendo el ojo de la visión interior, que ve más allá del campo del tiempo y el espacio. Otra serpiente está mordiendo bajo la oreja, abriendo el oído al canto de la música de las esferas, la voz del universo. La tercera serpiente está mordiendo el tobillo, el tendón de Aquiles, y es la mordedura de la muerte. Uno muere a su pequeño yo y se vuelve vehículo del conocimiento de lo trascendente, se vuelve transparente a la trascendencia. Tal fue el sentido de las iniciaciones sobre las que hemos estado hablando. La mujer se vuelve vehículo en la época de su menstruación, y el hombre en su ceremonial, es un vehículo tambien”.
(“Los mitos en el tiempo”, Joseph Campbell)
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Existe algo llamado “naturaleza humana”
 
Jorge Fazzari
 
Si negamos que exista algo llamado “naturaleza humana”, realidad que es común a todos los seres humanos por el sólo hecho de serlo, generamos graves problemas. En primer lugar, si negamos que exista una naturaleza humana, estamos aboliendo los derechos humanos; pues estos derechos son propios de cada ser humano, no por ser tal o cual persona particular, sino por ser humano. Y aquí conviene clarificar qué es persona, y qué es naturaleza. Una de las manera más fáciles de explicar estas nociones es indicando que la noción de persona responde a la pregunta ¿quién es él?, mientras que la noción de naturaleza responde a la pregunta ¿qué
es él? Así podemos preguntar: “¿Quién es él?”, y responder: “Él es Pedro”; y “¿Quién es 
aquel?” y responder: “Aquel es Juan”. Pero si ahora preguntamos: “¿Qué es él?” 
responderemos “Él es un ser humano”; y a la pregunta: “¿Qué es aquel?”, también diremos: “Aquel es un ser humano”. Pedro y Juan son dos personas distintas, pero coinciden en tener una naturaleza humana, por pertenecer a la misma especie humana. Pedro y Juan son lo mismo (seres humanos); pero no son el mismo (son dos personas distintas). La vida cotidiana y el sentido común hacen tan evidente la existencia de esta naturaleza humana, que parecería que no es necesario abundar en esto… pero lo es. Por ejemplo: si no fuéramos “lo mismo”, a pesar de ser distintas personas, entonces no podrían existir medicamentos comunes a todos: habría que hacer medicamentos personalizados para cada sujeto. Y esto evidentemente no es así: con la amenaza de la gripe A se han vacunado millones de personas con la misma vacuna. Tampoco serían válidos los parámetros comunes de los diagnósticos; sin embargo, cuando una persona se hace un análisis de sangre, allí vienen indicados los valores normales de colesterol, glucemia, etc. Y tampoco reaccionaríamos de modo semejante ante los mismos elementos; sin embargo las personas que fuman en exceso tienen problemas semejantes; los que beben alcohol en exceso, también; y los no caen en excesos y hacen deporte de modo regular, tienen características semejantes. Y se podrían multiplicar los ejemplos… Cuando se quiere negar la existencia de esta naturaleza humana diciendo que el hombre es un ser cultural, se cae en una visión unilateral. El hombre es un animal racional, y por ser racional es cultural. Pero el hombre no es un “puro espíritu”: nuestra dimensión animal es obvia (respiramos, comemos, copulamos, nacemos, morimos…). Y hoy la genética nos hace saber que la mayor parte de nuestra dotación genética es común con otros
primates.
Ir contra las leyes de la naturaleza, no es inteligente; y no conduce a la felicidad.
La ecología nos ha sensibilizado en relación a la existencia de leyes de la naturaleza, que están más allá del arbitrio humano. Sabemos que no hay que destruir las selvas y los bosques; que no debemos contaminar los ríos y los mares, ni la tierra o el aire; que debemos utilizar los recursos naturales de un modo sustentable; etc. Y esto es así, no porque sea el capricho de un
más en el link
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León Tolstoi
La incertidumbre es un estado mental primordial, ineludible en ciertas etapas. Nacemos bajo su signo, vivimos amenazados por ella, somos sus víctimas, o simplemente nos movemos  para escapar de sus garras.
Muchas personas todavía mueren  con un último signo de interrogación en la mente o en los labios, de tal manera que la incertidumbre  entendida como indeterminación, incertidumbre, viene a ser  frecuentemente  inseparable de nuestro ser y estar en el mundo.
Para superar esta situación  en algún momento de la vida, nos  dirigimos   buscando  respuestas hacia dentro,  al interior de nuestra conciencia, a nuestras emociones y pensamientos que tanta relación tienen con ese nuestro ser y  estar en el mundo, y con nuestra salud o enfermedad.  Intuimos que lo mismo que sucede en el cuerpo humano, donde  también cada órgano  tiene una profunda conexión con los demás, y hasta con el Cosmos;  podemos llegar a plantearnos cuál nuestra relación   con el  mundo que nos rodea, con las personas, la naturaleza y los animales.
Deseamos abarcar un mundo tan  profundo como ilimitado: el campo inmenso de los hechos y sus causas. Deseamos saber quiénes somos en verdad, qué hacemos aquí, qué sentido tienen la vida y la muerte, o qué nos espera al morir. Y  en algún momento de nuestra existencia todo esto adquiere un relieve extraordinario que a muchos nos empuja a replantearnos  la existencia que llevamos  hasta ese mismo momento. Pero no todos aspiramos a esto.
Otros ,en cambio,   huyen de la mirada al interior  y  quieren conjurar la incertidumbre de las grandes preguntas abriéndose al mundo  al mundo de los sentidos y  al  mundo del intelecto buscando  inútilmente en estos  ámbitos  sabiduría, felicidad y seguridad, que al no poder conseguirse en esos ámbitos, producen insatisfacción existencial que empuja  siempre en busca de  sensaciones nuevas. Es así como la mayoría anda en busca del placer como sustituto de la felicidad que nunca llega; del conocimiento en lugar de la sabiduría, del sexo exagerado en lugar del amor, y así sucesivamente.
Con frecuencia recurrimos a la Ciencia, hasta que descubrimos  que todas las ciencias, todas las artes, todos los conocimientos disponibles en la humanidad solo  pueden ser indicadores de camino, postes informativos, pero no metas, pues  de lo contrario nos quedamos parados en cualquiera de ellos, nos sentamos sobre ellos y nos disponemos a morir de inanición de Verdad pero creyendo poseerla. Y  esto  que parece absurdo  es común en nuestro mundo.
¿Cómo ha actuado la humanidad hasta ahora, con su tendencia al mínimo esfuerzo, con su tendencia a la pasividad, con su indecorosa afición a ceder su voluntad y rendir su mente ante los tenidos como sabios o poderosos? ¿Cómo ha actuado  la humanidad con su apego a lo material, su codicia  y  el deseo de reconocimiento de sus semejantes  o de  sus dirigentes? Parcelando la realidad acotando y fragmentado los conocimientos, construyendo especialidades de esto y lo otro, aislándose en castillos particulares construidos con teorías que aspiran a ser la VERDAD.
Mediante muy diversas formas  nos hemos encasillado los seres humanos  en esta o en aquella parcela: unos en la naturaleza de lo físico, otros en las religiones, en filosofías o en otras parcelas del ámbito mental, siempre  con la intención de llegar a un grado máximo de verdad  en cada parte separada  del conjunto de la Verdad.  Por desgracia este sistema no ha funcionado: la Verdad, aun siendo  única, es como un prisma con muchas caras. Todas le pertenecen y todas guardan entre sí una relación  tal que sin ella no tendrían existencia propia. Así resulta que la verdad  es una y múltiples sus manifestaciones, pero ninguna excluye a la otra sin producir una mutilación y deformación del conjunto.
Nuestro  mundo, al negar la Verdad como Totalidad  se ha convertido así en un mundo de realidades deformadas cualquiera que sea la cara del poliedro que observemos. El mundo  que hemos construido entre todos es hoy un erial mental  lleno de  de baches, una inmensa telaraña que nos tiene atrapados entre la tecnología, las desigualdades, la violencia y la falta de ética generalizada, una de cuyas consecuencias dramáticas tan extendidas a nivel planetario  como la pobreza y la enfermedad, es la guerra.
“No podemos dejar de ver que además de todas las desgracias que se desprenden de nuestra vida mala e irracional, nada más que los preparativos de guerra y las guerras inevitables que siguen, deben perdernos fatalmente.
No podemos dejar de ver que todos los medios propuestos para  librarnos de estos males, inventados por los hombres, son y deben ser ineficaces, y que la miseria de los pueblos que se arman unos contra otros no puede dejar de crecer.
He aquí por qué las palabras de Cristo refiérense más que nunca a nosotros y a nuestro tiempo. Cristo ha dicho: “¡Enmendaos!”.
Es decir, que cada cual se detenga en su actividad comenzada y  se pregunte: “¿Quién soy?..¿De dónde vengo?.. ¿A dónde voy?”  Y después de haber respondido a eso, que cada cual decida si sus actos están de acuerdo con su destino. Es menester que cada hombre de nuestro mundo y de nuestro tiempo (es decir, el hombre que conozca la esencia de la vida cristiana) se detenga por un instante en su actividad y olvide lo que los otros crean que es… Y entonces pondrá en duda su utilidad y la razón de su actividad”. (León Tolstoi,  en “La guerra ruso-japonesa”).
PAZ….
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En realidad la imagen fue captada por el fotógrafo italiano Marco Di Lauro en Irak hace 10 años, el 23 de mayo de 2003. La instantánea es de un grupo de cadáveres que fueron encontrados en Al Musayyib y fueron trasladados a un colegio de Bagdad, donde un niño salta sobre los cuerpos envueltos en telas blancas.
mar, 03 sep 2013 20:26 CDT
La fotografía presentada por el Secretario de Estado norteamericano John Kerry a la prensa para “demostrar” el ataque con armas químicas en Siria, no fue tomada en esa nación y corresponde a víctimas de la agresión yanqui a Irak hace una década.

La misma fotografía también fue empleada por la cadena británica BBC, pero había sido usada antes para ilustrar la masacre de Houla en Siria, que se produjo en mayo del año pasado.
En realidad la imagen fue captada por el fotógrafo italiano Marco Di Lauro en Irak hace 10 años, el 23 de mayo de 2003. La instantánea es de un grupo de cadáveres que fueron encontrados en Al Musayyib y fueron trasladados a un colegio de Bagdad, donde un niño salta sobre los cuerpos envueltos en telas blancas.
Una vez más y sin el menor escrúpulo el gobierno de Estados Unidos y los medios de prensa occidentales recurren a la mentira y el engaño para manipular a la opinión pública y justificar sus agresiones, en este caso contra el pueblo de Siria.

LA ALEGRIA DEL SER

Para notar si te has dejado atrapar por el tiempo psicológico, puedes usar un criterio muy simple.
PREGÚNTATE: ¿Hay alegría, fluidez y ligereza en lo que estoy haciendo? Si no la hay, es que el tiempo encubre el momento presente y percibes la vida como una carga o como un esfuerzo.
Si no hay alegría, fluidez o ligereza en lo que haces, eso no significa necesariamente que tengas que cambiar lo que haces. A veces, simplemente, basta con cambiar la manera de hacerlo.
El «cómo» siempre es más importante que el «qué». Trata de conceder mucha más atención a lo que haces que al resultado que esperas obtener.
Centra toda tu atención en lo que el momento te ofrezca. Esto implica aceptar plenamente lo que es, porque no puedes conceder toda tu atención a algo y al mismo tiempo resistirte a ello.
En cuanto honras el momento presente, toda infelicidad y esfuerzo se disuelven, y la vida empieza a fluir con alegría y suavidad. Si tus actos surgen de la conciencia del momento presente, cualquier cosa que hagas, hasta la acción más simple, quedará impregnada de calidad, cuidado y amor.
NO TE PREOCUPES POR EL FRUTO DE TUS ACCIONES: mantente atento a la acción misma. El fruto ya vendrá cuando corresponda. Ésta es una práctica espiritual muy poderosa.
Cuando cesa el esfuerzo compulsivo por alejarse del ahora, la alegría de Ser fluye en todo lo que haces.
En cuanto tu atención se orienta hacia el ahora, sientes una presencia, una quietud, una paz. Ya no dependes del futuro para conseguir la satisfacción o la realización; no buscas en él la salvación. Por tanto, no te apegas a los resultados. Ni el éxito ni el fracaso pueden cambiar el estado de tu Ser interno. Has encontrado la vida subyacente en tu situación de vida.
En ausencia del tiempo psicológico, tu sentido de identidad procede del Ser, no de tu pasado personal.Y así la necesidad psicológica de convertirte en algo distinto de lo que eres deja de presionar.
En el mundo, en lo relativo a tu situación de vida, puedes hacerte rico, adquirir conocimientos, tener éxito, liberarte de esto o de aquello, pero en las dimensiones profundas del Ser ya eres completo y total ahora.
Del libro: «EL PODER DEL AHORA». Un camino hacia la realización espiritual. ECKHART TOLLE
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¿POR QUÉ CAMBIA LA GENTE?
¿Por qué cambia la gente?… La cambia los golpes de la vida, la forman o deforman, le dan otra visión y manera de pensar e interpretar las cosas…
¿Por qué cambia la gente?… La cambia lo que tiene o lo que pierde, por la seguridad o vanidad que puede adquirir al poseer; o el vacío y miedo que la invade el perder…¿Por qué cambia la gente?… La cambia la rutina, cuando le mata la creatividad y roba la capacidad de asombro, ahí lo que le gustaba le deja de gustar…
¿Por qué cambia la gente?… La cambia el tiempo en la medida que pasa y le quita o le regala; la cambian las piedras que se encuentra en el camino, que la desvían o golpean sin preguntarle cuál es su destino…¿Por qué cambia la gente?… La cambia el corazón, cuando deja de sentir lo que siente y le formatea casi que todo lo que fue, tanto que parece otra persona…
¿Por qué cambia la gente?… La cambia la traición y desilusión de los demás, el sentir que se equivocó al elegir o decidir; la cambia el momento, si no ha sido honesta y actúa de acuerdo a sus conveniencias…Muchas veces la gente no cambia, simplemente no las conocíamos, las veíamos de acuerdo a lo que nos mostraban o a lo que queríamos encontrar en ella en ese momento de la vida…
Muchas veces la gente cambia como mecanismo de defensa, sin olvidarse de lo que fue y lo que en realidad es, o cambia porque quiere poner de su parte para que todo salga bien..¿Por qué cambia la gente?… hay quienes cambian, cuando le cambian los intereses; cuando se llena de miedo, cuando le duele mucho lo que le hicieron…
¿Por qué cambia la gente?… cambia cuando se cansa, cuando suelta, cuando pierde las esperanzas, cuando se rinde, cuando prefiere mirar a otro lado y sentirse diferente…¿Por qué cambia la gente?… cambia cuando empieza a sentir cosas nuevas, cuando sus pensamientos se renuevan, cuando la domina lo que siente y lo que piensa…
¿Por qué cambia la gente?… cambia cuando crece, cuando aprende a asumir las cosas de otra manera, cuando se le olvidan las cosas malas y las cosas buenas…¿Por qué cambia la gente?… cuando sientas que alguien cambio, piensa qué fue lo que en realidad pasó, que hay nuevo o qué se perdió?…
¿Por qué cambia la gente?… antes de tratar de entenderlo, mira si ese cambio te acerca o te aleja a esa persona y revisa si acaso no conocías realmente a quien hoy ves y sientes diferente…¿Por qué cambia la gente?… Hay quienes cambian cuando se abandonan en las manos de Dios, El los seduce y les cambia la vida, más allá de todo problema o dolor…KARY ROJAS
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COMO RESOLVER CONFLICTOS
Mantente fresco cuando otros estén furiosos y pierdan la cabeza. Tú tienes el control sobre tus emociones, no lo pierdas. No se trata de no demostrar tu molestia, sino de hacerlo mesuradamente, sin después arrepentirte de una acción cometida en un momento de descontrol.Recuerda que cada discusión tiene al menos tres puntos de vista: el tuyo, el del otro y los de terceros, los cuales probablemente están más cerca de la objetividad. Siendo más versátil y viendo las cosas desde la perspectiva de los demás enriquecerás tu propio punto de vista.Espera a calmarte antes de hablar. Ten en cuenta que la relación es más importante que la discusión. Dale más relevancia a las personas que a las opiniones.Trata a toda persona con la cual tengas contacto como si fuera un pariente rico, de quien esperas ser incluido en su testamento. Nunca te arrepientas de tratar muy bien a la gente. Es el mejor negocio en todos los sentidos.Busca el lado positivo y agradable, aun de las situaciones más complicadas y dolorosas. Es una disciplina que te ayudará a pasar más fácilmente los momentos difíciles, y a convertir los problemas en oportunidades.Establece el hábito de hacer preguntas y, sobre todo, de escuchar las respuestas. Pregunta antes de reaccionar. Algunas veces disparamos y después preguntamos. También preguntamos, pero escuchamos para contestar, y no para tratar de entender.No hagas o digas nada que pueda herir o hacerle daño a otra persona. Aférrate al proverbio que dice que todo lo que uno haga, se devolverá. La gente no recuerda tanto lo que tú dices o haces, sino la intención con la que lo haces.Sé consciente de la diferencia entre análisis amigable y crítica destructiva. Observa si el propósito de tus palabras es ayudar, desahogarte o hacer daño.Ten presente que si toleras a los demás, ellos también serán pacientes contigo en los aspectos no muy gratos de tu personalidad.El verdadero líder sabe reconocer sus errores y aceptar responsabilidad. No olvides que un conflicto bien manejado fortalece la relación, y te ayuda a aprender de las diferencias.El pensamiento positivo es una disciplina que, ejercitada con constancia, te dará el poder de cambiar tu entorno y por consiguiente, tu vida.

Estrategias de Napoleón Hill, divulgadas en su libro «La magia de pensar

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CONSCIENCIA SUPERIOR

Cuando se comienza a entrar en el campo de consciencia superior, se abandona toda forma de clasificación, y se entra a comprender la futilidad de todo, aprendiendo a adecuar cada cosa en el todo. Se abandona el aspecto de seleccionar y de rechazar, y comienza a despuntar en  la capacidad de descubrir la insignificancia y la significación de todo y de cada uno.

El conocimiento va siendo reemplazado por una creciente sapiencia sobre los valores existentes; el aprendizaje y la comprensión van ubicándose en sus propios lugares, disponiendo y sintetizando; el trabajo pierde el propósito de despertar los diversos aspectos de la consciencia superior, y va tomando la práctica necesaria para encontrar calma y felicidad; los problemas desaparecen inmersos en sus soluciones, y las preguntas se van disolviendo por el predominio de las respuestas, que están en el núcleo de la consciencia.  Se descubre al medio ambiente como la oportunidad para crecer inmerso en una sapiencia siempre en expansión y plena de signifícalos; no hay nada acerca de lo cual quejarse, mientras que todas las cosas se van disponiendo en sus propios lugares, de acuerdo con el plan de la consciencia. La identidad reemplaza a la identificación, y se encuentra todo lo que es común con los demás.

La rutina diaria incluye el adecuado entrenamiento para elevarse sobre la naturaleza inferior y llegar hasta la superior; el esfuerzo continuo para disponer el trabajo y las cosas proporciona un cambio de la consciencia desde e! estado de conflicto hacia el estado de armonía

Al comienzo ha de imponerse una disciplina sobre la mente mediante el trabajo a realizar por el cuerpo físico; el trabajo regula los pensamientos, mientras que el pensar estructura  el trabajo.

La comida, la bebida, el trabajo y el descanso se van acomodando a su debido tiempo y lugar; el gusto va encontrando un nuevo significado en la necesidad; la rutina diaria se va haciendo impersonal, y las obligaciones personales van mermando, las necesidades se van reduciendo con una eliminación gradual de los deseos y de los requerimientos.

Mediante la correcta disposición de las cosas y de los pensamientos, se llega a una manifestación de poder como resultado de la vida simple y de los pensamientos armoniosos; se aprende como retirarse de lo que no es necesario, lo cual se va realizando sin violencias ni perjuicios para los intereses de nadie, se va aprendiendo a realizar esto sin crear situaciones difíciles ni atraer la atención de los demás; los hábitos y las costumbres se van haciendo cada vez más comunes con las tendencias del medio ambiente, en tanto que se mantiene la propia forma de vivir y de hacer las cosas en todos sus detalles. Se gana, sin que nadie pierda. Se evita utilizar palabras técnicas, filosóficas o altisonantes para explicar algo a un hombre común

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SOBRE LAS OFENSAS:


Cuando una persona programada
te ofende sin motivo…!, tan programada
estás tú como él, por dejarte ofender,
porque las dos reacciones son igual de
absurdas e irreales.

Ocurre que, cuando estás dormido,
te molestan las personas que están dormidas,
porque la programación de él afecta a la tuya,
te la recuerda, y eso es lo que más te molesta,
aunque no quieras reconocerlo.

Si un niño, o un mono,
te hacen una mueca,
si reaccionas enfadándote,
es señal de que eres tan niño
o tan mono como ellos.

Estar despierto es
no dejarte afectar
por nada,
ni por nadie.

Y eso es SER libre…

Anthony de Mello

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Inteligencias múltiples, no todos los niños aprenden igual

Esta teoría afirma que hay hasta ocho inteligencias diferentes y, por lo tanto, ocho modos distintos de aprender
  • Autor: Por AZUCENA GARCÍA
  • Fecha de publicación: 11 de agosto de 2013
  – Imagen: Wellspring Community School
No hay una única inteligencia, sino ocho. De ahí que se reconozcan otros tantos modos de aprender. Según la denominada teoría de las inteligencias múltiples, cada una de estas se localiza en una parte del cerebro, por lo que unos ejercicios adecuados servirían para estimularla y fomentar el aprendizaje de los niños. De acuerdo a esta línea, los pequeños genios lo serían en un ámbito concreto, que se puede potenciar. En este artículo se explica en qué consiste la teoría de las inteligencias múltiples y se facilitan los enlaces a recursos educativos útiles para estimularlas.

Teoría de las inteligencias múltiples

La teoría de las inteligencias múltiples asegura que hay ocho modos de aprender y, según estos, cada persona destaca por unas capacidades u otras
La teoría de las inteligencias múltiples asegura que hay más de un modo de aprender. En concreto, ocho. La propuso en 1983 Howard Gardner, para quien sería conveniente que las actividades desarrolladas en el aula respetaran el modo de aprendizaje de cada niño y sus capacidades. Si todos los menores no aprenden igual, tampoco se les puede enseñar de la misma manera.
Cada una de las inteligencias resaltadas por Gardner se localiza en una zona del cerebro. Esto explicaría que a cada persona se le den mejor unas materias que otras o que tenga una preferencia. Las inteligencias son: lógico-matemática, lingüístico-verbal, intrapersonal, interpersonal, musical, visual-espacial, naturalista y corporal-cinestésica. Todas ellas serían distintas y semi-independientes.
El Colegio Montserrat de Barcelona explica en este portal en qué consiste esta teoría y cada uno de los ocho tipos de inteligencia, mientras que el blog de «TotemGuard» destaca las profesiones con las que se relacionan.
  1. Inteligencia intrapersonal. Se refiere a los pensamientos y sentimientos, es decir, «a la autorreflexión y autopercepción que una persona tiene de sí misma».
  2. Inteligencia interpersonal. En referencia a las relaciones con los demás, la empatía y la elección de las amistades o de la pareja, entre otras personas. Se relaciona con docentes, psicólogos y políticos.
  3. Inteligencia lingüístico-verbal. Esta inteligencia guarda conexión con el lenguaje y, por lo tanto, con el dominio de las palabras y el modo de expresarlas. Se enmarca en ella a escritores, poetas y políticos.
  4. Inteligencia lógico-matemática. Los números son sus aliados. Quien desarrolla la inteligencia lógico-matemática aumenta su capacidad para realizar cálculos, resolver problemas de lógica o comprender conceptos abstractos. Ingenieros y científicos son proclives a esta.
  5. Inteligencia visual-espacial. «Arquitectos, gráficos artistas del diseño, cartógrafos, diseñadores industriales y, por supuesto, artistas visuales» se relacionan con esta inteligencia, según el blog «Las inteligencias múltiples». Este tipo de inteligencia se localiza en el lado derecho del cerebro y facilita la orientación o la lectura de mapas y gráficos, entre otros.
  6. Inteligencia musical. Sensibilidad al ritmo, al tono y al timbre, según el Colegio Montserrat, son los tres rasgos que caracterizan a la inteligencia musical. Quienes la desarrollan cuentan con una mayor sensibilidad a la música, ya sea para cantar, para tocar un instrumento o para componer.
  7. Inteligencia cinestésica. Puesto que se refiere al cuerpo, se relaciona con quienes realizan movimientos corporales coordinados, como bailarines, deportistas o artistas que utilizan las manos, entre otros. Se estima que estos unen cuerpo y mente.
  8. Inteligencia naturalista. Como su nombre indica, está relacionada con el mundo natural y la capacidad para comprenderlo. Se entiende que desarrollan más esta inteligencia quienes destacan por su capacidad de observación del entorno. Se relacionan con ella biólogos, veterinarios y excursionistas.

Recursos para potenciar las inteligencias

Porque cada inteligencia destaca por unas características, cada persona que la desarrolla, también. Por este motivo, se entiende que no se puede enseñar del mismo modo. Distintos recursos se adaptan para desarrollar o potenciar las habilidades de los niños en el aula o en casa, sin entorpecer las capacidades de cada uno, sino todo lo contrario.
  • Colorines. La editorial SM ha publicado «Colorines» con el fin de «llegar a los alumnos de diferentes modos». El objetivo es responder a las diferentes maneras de aprender y respetar el potencial de cada niño «a través de actividades variadas y estimulantes que desarrollan todas las inteligencias de una forma equilibrada». Es una novedad para este próximo curso escolar, tras llevarse a cabo un proyecto piloto en 70 centros para «enriquecerlo con las aportaciones y valoraciones de profesores y padres». Está disponible en castellano y valenciano.
  • Guau. Este material, también de la editorial SM, se basa en el trabajo de fichas para el aprendizaje y, como el anterior, «atiende a la diversidad del aula» y «a los diferentes ritmos de aprendizaje», señalan. Recurre a la educación emocional para motivar a los alumnos, intensifica el trabajo de la lógica, la destreza grafomotriz y manipulativa, siempre a través del juego y la experimentación. Está disponible en castellano, valenciano y gallego.
  • Mapa Conceptual. El blog de «TotemGuard» publica este mapa que recoge distintos recursos TIC para desarrollar las inteligencias múltiples, esto es, herramientas que se pueden emplear en el aula y en el hogar para que los pequeños potencien sus capacidades.
  • Recapacita. En esta web, padres y profesores pueden conocer más sobre las inteligencias múltiples y descargarse recursos didácticos para practicar con los hijos distintos ejercicios. Estos materiales corresponden a la campaña escolar del curso recién terminado y se pueden imprimir o visualizar on line.

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Ciencia y Sabiduría Arcana: La Física Hiperdimensional

Juzgue cada cual y abra su mente porque lo que conocemos no es absolutamente nada comparado con los conocimientos que la humanidad puede ser capaz de poseer ni con la felicidad, sabiduría y poder que podría ejercer en un futuro no demasiado lejano.

Quien tenga paciencia lea hasta el final y piense en los hechos científicos que expone este artículo. Compárelo todo, luego, con los conocimientos filosóficos y de todo tipo que posea y vea la posibilidad de lo que aquí se plantea.
Mi lucha ha sido y es por abrir la mente de las personas con las que de alguna manera contacto. Cuando uno cree que lo sabe todo se queda estancado en la pobre realidad que vivimos comparada con lo que podemos ser cuando nos abrimos a la maravilla del universo y del conocimiento de todo tipo.
“Una nueva rama de la ciencia, con su consiguiente tecnología, podría llevar años de desarrollo en algunos laboratorios, rodeados del máximo secreto. Sus aplicaciones podrían transformar radicalmente la sociedad humana y dar paso a una nueva era imprevisible para el poder. Sin embargo, todos los esfuerzos por encubrir este conocimiento serian inútiles, dado que la teoría en la cual se basa implica que los saltos evolutivos son dirigidos por fuerzas Interdimensionales que ni siquiera sospechamos.
En junio de 2000, el Dr. Lijun Wang, de la Universidad de Princeton, consiguió superar la velocidad de la luz acelerando un pulso de radiación láser. El resultado del experimento cuestiona la teoría de la relatividad y parece exigir una nueva física para explicar ciertos fenómenos, precisamente en un momento histórico que muchas tradiciones milenarias coinciden en calificar como el comienzo de una nueva edad de oro.
Imaginemos durante un momento como seria el mundo si la energía que consumimos fuera virtualmente gratuita. Utópico ¿verdad? ¿Y si fuéramos capaces de gobernar el clima, descomponer y recomponer la estructura fundamental de la materia, dirigir el curso de nuestra propia biología y, en general, dominar y controlar cualquier fuerza de la naturaleza? La consecuencia inmediata que se nos ocurre es que nuestro nivel adquisitivo ascendería hasta niveles considerablemente más altos que los actuales, es más: ese proceso se reproduciría a escala mundial haciendo que la pobreza y el hambre desaparecieran de nuestro planeta. En esta situación, no cabe duda de que nuestra especie se vería libre de todas las servidumbres. Viviríamos en un mundo donde no seria necesario trabajar, en el cual cada persona podría encaminar su vida y su talento por los senderos que estimase mas oportuno.
Ahora, imaginemos que, por algún acontecimiento cósmico, el ser humano alcanzara estas capacidades, no por meritos propios, sino porque se viera abocado de forma inevitable a dar el siguiente paso evolutivo en esa dirección y que el experimento del Dr. Wang, que parece haber abierto una grieta en la física relativista, es el primer atisbo publico del nuevo conocimiento. Bonita historia, ¿Estaríamos nada menos que ante la utopía soñada por los visionarios de todos los tiempos: el ideal en el cual coinciden las ideologías de todos los signos, aunque discrepen en los medios para crear semejante paraíso.
Pues bien todo esto no sólo es posible, sino que podría estar empezando a suceder sin que nos enteremos. Indicios recogidos en todo el mundo nos llevan a pensar que nos encontramos en vísperas de conocer el gran secreto: la clave de los mayores enigmas de nuestro mundo y, sobre todo, la fuente de un poder inimaginable. Para conocer los antecedentes de esta historia debemos remontamos a una época increíblemente remota, decenas de miles de años antes de la aparición de nuestro primeros registros históricos. En aquel tiempo parece haber existido una civilización cuyo recuerdo ha pervivido en las leyendas y mitos de prácticamente la totalidad de los pueblos de la Tierra en diversos lugares del globo han sobrevivido vestigios de ella: edificios y artefactos que se han convertido en una pesadilla para científicos y arqueólogos.
No sabemos si sus artífices fueron seres humanos o algo diferente, si eran originarios de nuestro planeta o llegaron a.C. como consecuencia de alguna inimaginable peripecia. Lo que suponemos, porque en esto coinciden todas las leyendas que sobre ellos se escribieron, es que eran dueños de conocimientos que les permitían realizar prodigios inaccesibles para nosotros, haciéndoles aparecer como dioses a los ojos de nuestros antepasados.
Estos enigmáticos seres no eran dioses, sino tan solo los depositarios de un saber que les otorgaba un poder casi ilimitado comparado con el de nuestros ancestros. Y estamos seguros de que no eran dioses porque, en lo que también coinciden esas leyendas es que ese conocimiento fue la causa de su crepúsculo. La Atlántida, o como se la quiera llamar, desapareció casi de la noche a la mañana destruida por la insensatez de sus habitantes que, borrachos de soberbia, hicieron mal uso del don que se les había otorgado. Los supervivientes se dispersaron por todo el globo. Con el discurrir de los siglos, la antigua ciencia trasmitida de maestro a discípulo a través de generaciones se fue contaminando de superstición.
Quedaron los ritos, pero la explicación de todo ello se había extraviado hacia mucho tiempo. Axial nacieron las ciencias ocultas, la astrología, la alquimia, las disciplinas espirituales y hasta la magia. Sin embargo, es posible que la antigua ciencia no se haya perdido para siempre y ahora mismo estamos en vísperas de adquirir un conocimiento que, en cuanto a compresión del Universo, nos colocaría a la misma altura de aquellos míticos seres a quienes nuestros primitivos antepasados llamaron dioses. El secreto comienza a dibujarse a partir de una nueva disciplina (o tal vez no tan nueva) llamada física hiper dimensional.”
 
 

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Una parábola taoísta:

Existe una estatua de Lao Tzu, el fundador del Tao. Un joven lleva años pensando en ir a las montañas y conocer la estatua de Lao Tzu. El joven ama las palabras, la forma en que Lao Tzu ha hablado, el estilo de vida que ha llevado, pero nunca ha visto una estatua suya. No existen templos taoístas, así que hay muy pocas estatuas y todas están en las montañas, al aire libre, talladas en la misma montaña, sin techo, sin templo, sin sacerdote, sin culto.

Pasan los años, y siempre muchas cosas se interponen. Pero una noche decide finalmente que debe ir, además el lugar no está lejos, sólo queda a cien millas de distancia, pero como él es pobre tendrá que caminar. A media noche –elige la noche porque al estar dormidos la esposa, los hijos y la familia no se le presentará ningún problema- coge una lámpara en sus manos, pues la noche es oscura, y se aleja del pueblo.

Al salir del pueblo y dirigirse al primer mojón, surge en él un pensamiento: “¡Por Dios, cien millas, y sólo tengo dos pies! Esto me va a matar. Estoy pidiendo lo imposible. Nunca he caminado cien millas, y no hay carretera…”. El camino es estrecho, de montaña, sólo para caminantes y también peligroso, así que piensa: “Vale la pena esperar a que amanezca. Al menos habrá luz y veré mejor; de otro modo me despeñaré en algún punto de este estrecho sendero y desapareceré sin ver la estatua de Lao Tzu; sería el final, simplemente. ¿De qué sirve suicidarse?”.

Estaba en esas, sentado a las afueras del pueblo, cuando se le acercó un anciano a la salida del sol. Vio al joven sentado y le preguntó:

-¿Qué estás haciendo aquí?

El joven se lo explicó.

El anciano rió. Dijo:

-¿No has escuchado el viejo refrán? Nadie es capaz de dar dos pasos al mismo tiempo. Sólo puedes dar un paso a la vez: los poderosos, los débiles, los jóvenes, los viejos; no importa. Y el refrán continúa: “solamente paso a paso puede un hombre recorrer diez mil millas”, ¡y este camino sólo tiene cien! No seas estúpido. Además, ¿quién te está diciendo que sigas sin parar? Puedes tomarte tu tiempo. Éste es uno de los valles más hermosos y ésta es una de las más hermosas montañas, y los árboles están llenos de frutos, frutos que a lo mejor ni siquiera has probado. De todas maneras, yo me dirijo allí. Puedes venir conmigo. He hecho este camino miles de veces; además tengo por lo menos cuatro veces tu edad. ¡Levántate!

El anciano era muy autoritario. Cuando dijo: “¡Levántate!”, el joven simplemente se puso en pie, además;

-Dame tus cosas. Eres joven, inexperto; cargaré con tus cosas. Tú sólo sígueme y ya descansaremos tanto como quieras.

Y lo que había dicho el anciano era verdad. En cuanto se adentraron más profundamente en el bosque y las montañas, todo se fue volviendo más y más hermoso. Y las frutas eran silvestres, jugosas. Además, iban descansando: cada vez que el joven deseaba detenerse, el anciano accedía. Le sorprendía que el anciano nunca dijera que era hora de descansar. Pero, cada vez que el joven decía que era hora de descansar, el anciano esta dispuesto a hacerlo: descansaban un día o dos y luego retomaban la ruta.

De esta forma recorrieron sin problemas las cien millas y llegaron al final del sendero; entonces tuvieron acceso a una de las estatuas más hermosas de uno de los hombres más grandes que ha caminado sobre la tierra. Incluso su estatua tenía algo; no era sólo una pieza de arte. Había sido creada por artistas taoístas para representar el espíritu del Tao.

El Tao cree en la filosofía del dejarse llevar. Cree que tú no tienes que nadar sino flotar en el río, simplemente debes permitir que el río te lleve a donde va, porque cada río llega finalmente al océano. Así que no te preocupes; llegarás al océano. No hay necesidad de estar tenso.

En aquel lugar solitario se alzaba la estatua y, precisamente junto a ella había una cascada, pues al Tao se le llama el camino de la corriente de agua. Tal como el agua, sigue y sigue fluyendo sin manuales, sin mapas, sin reglas, sin disciplina… pero de una forma un tanto extraña, muy humildemente, porque siempre está buscando la posición más baja en todas partes. Nunca va cuesta arriba. Siempre va cuesta abajo, pero llega al océano, a su propio origen.

Toda la atmósfera del lugar era representativa de la idea taoísta del dejarse llevar. El anciano dijo:

-Ahora empieza el recorrido.

El joven dijo:

-¿Qué? Pero si yo creía que después de caminar estas cien millas la ruta había terminado.

-Así es precisamente como los maestros han estado hablando a la gente –contestó el anciano-. Pero la realidad es ahora: desde este punto, desde esta atmósfera, comienza una ruta de mil y una millas. Y no te voy a engañar, porque después de mil y una millas te encontrarás con otro anciano, posiblemente yo, que te dirá: “Ésta es sólo una parada, continúa”. El mensaje indica continuar.

El recorrido mismo es la meta.

Es infinito. Es eterno.

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«Puntos Importantes Para Convertirte en un Pensador Positivo».

1Vives en un mundo con un promedio de 80% de pensamientos negativos. Desde este instante puedes abandonarlo y hacerlo un mundo mejor con fe y esperanza.2Desde ahora estás capacitado para iniciar una nueva vida positiva. Vida que quedará en tu subconsciente como tu vida natural, impregnando con la fuerza todo tu ser físico y mental.

3Eres capaz de hacerlo. Realmente puedes lograrlo. Inténtalo ahora, llevando contigo no tan sólo pensamientos positivos, sino que una vida positiva fruto de esos pensamientos. 4. El pensamiento positivo afecta todo lo que haces, impregna de elevadas vibraciones todo lo que te rodea. Sólo trabaja en tu beneficio y en el de los demás, dado que en el reino de la mente lo positivo atrae a lo positivo y rechaza a lo negativo.

5. Cuántos en el planeta desearían estar en tu lugar. Sé agradecido con lo que tienes, y desde lo que eres y tienes inicia el cambio hacia algo mejor, pues siempre habrá delante nuevos logros para tu crecer. La vida positiva se inicia ahora, ya, desde donde uno está.

6. Usa dos palabras mágicas: PUEDO y QUIERO. Puedo ser mejor, quiero ser mejor.

7Usa una frase mágica: SOY CAPAZ. Yo soy capaz de ser mejor y lograr éxito en mis metas positivas, para la nueva vida que desde ahora iniciaré. 

8. No hay edad para el cambio, la ciencia ya lo ha demostrado. Siempre siente que tu edad de mayor producción y capacidad está 20 años más allá de la que ahora tienes, y actúa así, pues tu cerebro crecerá, nuevos circuitos activarás y cada día más inteligente serás. No olvides que la edad para China y Japón, es sabiduría. Sin importar tu edad, tienes una vida por delante y esa vida es importante.

9. Pide a lo interno ayuda para iniciar el cambio y comenzar desde este instante a vivir una vida positiva, aprendiendo el arte del buen pensar, pensando cada día más y más cosas positivas.

10. Quien no comete errores es un ser que no sabe vivir, es un ser estancado en la vida. Sólo quien intenta ser mejor, vivir mejor y aprender más, comete errores. De cada error se saca una positiva lección, cada error es una enseñanza que nos permita avanzar. 

11. Quien no aprende a perdonar, dificulta su caminar. Perdonar deja una sensación de libertad maravillosa.  
12. El mejor lugar del planeta está donde tú en este instante te encuentras, en ese lugar puedes hacer un cielo de un infierno sólo con tu actitud mental positiva.
13. Elimina la duda, el temor, la ansiedad y la preocupación. No lo olvides: El cáncer es curable, lo que mata es el temor al cáncer. Toda meta lógica es alcanzable, lo que lo impide es la duda. Eres capaz de lograr desde ya el cambio, lo que te limita es la ansiedad y la preocupación. Borra de tu mente la duda, el temor, la ansiedad y la preocupación.
14. Condiciona tu mente subconsciente con positivos pensamientos conscientes. En la medida de tu fe en ti mismo, de tu fe en las herramientas que DIOS te dio, y créelo, fueron las mejores, comienza a usar esas herramientas y los resultados te sorprenderán.
15. Las herramientas son tus propios pensamientos, y nadie puede ayudarte a pensar o a pensar por ti.  

16. Asume desde ya tu responsabilidad de que eres lo que has pensado.17. Asume el compromiso de que serás lo que desde ahora pienses.

18. Nada ganas con sentirte superior a otros. Sí ganas con sentirte superior a ti mismo.

19. La única guerra es contigo mismo. El único rival eres tú mismo. La única persona a la que debes vencer es a ti mismo. Véncete eliminando con el pensamiento positivo reiterativo la preocupación. Véncete aumentando tu autoestima y el valor personal. Véncete asumiendo tu presente y futuro.


20. Eres capaz de lograrlo. 
21. Eres importante pues eres hijo de DIOS, en transitoria misión de perfeccionamiento por tu forma física, en la que NADA negativo puede tocar lo sutil que realmente eres. Sólo lo positivo toca a tu alma, y lo hace permitiéndote crecer y evolucionar.22. Nada sucederá en tu vida mientras no lo quieras, y una vez fijada esa idea en tu subconsciente, no hay límite para la meta que uno se programe.23. Establece metas elevadas y comienza a vivir una vida que te permita alcanzarlas. Metas nobles y que por ningún motivo puedan dañar a otro. Puedes lograrlo. Tan sólo de ti depende si lo logras o no.24. La enfermedad puede ser un obstáculo para el cuerpo, pero no para la voluntad y la capacidad de emitir buenos pensamientos.25. Ante cada problema, relájate, piensa que eres capaz de solucionarlo, elimina la ofuscación. Repite una y otra vez que lo solucionarás, y la solución llegará. No pierdas el tiempo ni la energía en problemas menores, esos se van solos sin problema.26. Cada dificultad es una oportunidad que la vida te da para tu personal desarrollo. Si logras aceptar este enfoque, cada dificultad fácilmente superada será, y tú más crecido estarás. 27. Cuando te preparas para lograr lo mejor, la fuerza interior actúa más allá del tiempo y del espacio, con el fin de que tengas eso mejor por ti pensado.

28. Al despertar, se agradecido por haber despertado, y piensa y cree que será un buen día para ti, y que mañana lo será aún mejor. Mírate al espejo y ve tus ojos resplandecientes y tu aspecto radiante. Usa frases de auto apoyo. Hazlo todos los días.

29. Las cosas que ya son, imagínalas como tú quieres que sean mejores. A tu familia imagínala mejor. A tu trabajo imagínalo mejor. Es decir, VISUALÍZALOS mejor, cerrando los ojos y viendo lo que tú deseas mejor de lo que ahora es. Ve el futuro en un mundo mejor. Hazlo con fe, tienes el poder para lograr que ese futuro sea mejor. Tu mente es más poderosa de lo que has imaginado. No la has sabido usar. No importa, ahora la usarás sabiamente.

30. Si perseveras y eres constante en tus anhelos, los lograrás dado que eres capaz. No hay límites ante ti, los límites los pones tú mismo. Amplíalos desde ya, cada día más

31. Como ejemplo tienes a Napoleón. Era el número 42 de su clase en la Academia Militar. Pregúntate cuántos monumentos y libros se han destinado a ese número 42, y si existe alguno de los otros 41 que en esa academia eran considerados superiores a Napoleón que sea recordado. Él tuvo fe, visualizó, creyó y logró una meta, que no entraremos a comentar si fue noble o no, sino que a valorar lo que la mente pudo lograr. Partiendo de la base que tus metas serán justas, lógicas y nobles, sin importar en el lugar en que ahora estés, pues ese es precisamente el mejor lugar para iniciar el cambio positivo en tu vida, de la misma forma triunfarás.

32. Vives en un mundo negativo, toma la decisión de hacerlo positivo.

33. Vives en un mundo con presagios de caos, toma la decisión de pensar en un mundo mejor.

34. Prepárate para mañana trabajando bien hoy.

35. Mira más allá de las estrellas, observando primero lo que te rodea, y luchando por mejorarlo, solo tú puedes lograrlo.

36. Pese a todo lo negativo, que es externo, puedes llevar una vida positiva buscando apoyo en lo interno. San Agustín al momento de morir dijo: «Toda mi vida busqué a Dios fuera y estaba dentro de mi».

37. Dentro de ti está la mente consciente que es la fuente de los pensamientos, los que tan sólo tu puedes manejar. Está tu mente subconsciente que es la depositaria de la fuerza que nos llega desde el alma, y que rige la vida y nos permite vivir, fuerza que conscientemente con los pensamientos puedes aprender a programar. Usa los pensamientos de manera tal que te permitan ser el mejor programador de tu subconsciente. Usa la fuerza interior con el fin de tener una mejor vida exterior y colaborar a lograr un mundo mejor.

 PUEDES HACERLO. 
ERES CAPAZ. 
ERES IMPORTANTE. 
DECÍDETE YA, 
HAZLO AHORA, 

E INICIA EL CAMBIO

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Oración para el Amor Dr. Miguel Ruiz

Gracias, Creador del Universo, por el regalo de la vida que me has dado.

Gracias por proporcionarme todo lo que verdaderamente he necesitado.

Gracias por la oportunidad de sentir este precioso cuerpo y esta maravillosa mente.

Gracias por vivir en mi interior con todo tu amor, con tu espíritu puro e infinito, con tu luz cálida y radiante.

Gracias por utilizar mis palabras, mis ojos y mi corazón para compartir tu amor dondequiera que voy.

Te amo tal como eres, y por ser tu creación, me amo a mí mismo tal como soy.

Ayúdame a conservar el amor y la paz en mi corazón y a hacer de ese amor una nueva forma de vida, y haz que pueda vivir amando el resto de mi existencia.

AMEN

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Es tiempo de soltar amarras

Es tiempo de soltar amarras, de dejar todo lo que me causa daño. 
Es tiempo de soltar mi resentimiento, de perdonar deudas y deudores. 
Es momento de perdonarme a mí mismo, ya me he regañado bastante. 
Fueron muchas las piedras que puse en mi camino, muchos los puentes que dinamité, 
¡Ya basta de castigarme!. 
Hoy necesito empezar de nuevo. 
Hoy decido dejar de juzgarme y elijo el camino de la aceptación.  
Es hora de elevar anclas, de liberar culpas, de liberar gente. 
Nadie tiene porque ser como yo pretendo; 
cada quien tiene el derecho de vivir su vida y afrontar las consecuencias de sus elecciones. 
Hoy sólo me dedico a atender lo mío. 
Me viene bien tirar lo que ya no sirve, romper, oxigenar. 
Hoy ya no pido cuentas y tiro a la basura la bitácora de mis rencores. 
Entre ser feliz y tener la razón, elijo lo primero. 
Ya no quiero seguir pretendiendo controlar al Universo, es algo insensato y desgastante. 
Es tiempo de soltar amarras y de maravillarme nuevamente. 
Quiero un nuevo principio. 
He estado tan ocupado en mi egoísmo, en mi sufrimiento, en mis apegos y en mis complejos, que olvidé ver las estrellas, ver los atardeceres, ver el vuelo libre de las aves. 
De tanto pelear conmigo, olvidé el sabor de la risa, del abrazo, de la dignidad invicta…
¡Olvidé vivir! 
Sí, merezco una nueva vida, una buena vida. 
Merezco un nuevo comienzo, por eso, 
¡es momento de soltar amarras!. 
 

Autor: Desconocido

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gibran
Mi alma me habló y me enseñó a amar, mi alma me mostró que el amor se
complace no sólo del Ser que ama, sino también del amado.
Antes de que mi alma me hablara, en mi corazón el amor era como una delgada
cuerda ajustada entre dos clavijas, pero ahora el amor se ha transformado en un
halo cuyo comienzo es su final y cuyo final es su comienzo, rodea a todos los seres y
se difunde lentamente hasta abrazar todo lo que existe.
Mi alma me hablo y me hizo percibir la belleza oculta de la piel, la forma y el matiz,
me enseñó a meditar sobre lo que la gente llama feo hasta que aparece su
verdadero encanto y deleite.
Antes de que mi alma me hablara, para mí la belleza era una antorcha temblorosa
entre columnas de humo.
Ahora que se desvaneció el humo veo solo la llama.
Mi alma me habló y me hizo oír voces que no pronuncia boca alguna.
Antes de que mi alma me hablara yo no oía más que gritos y gemidos, pero ahora,
alegremente, puedo oír el silencio y escuchar sus coros, cantando los himnos de los
tiempos y los cánticos del firmamento, que anuncian los secretos de lo oculto.
Mi alma me habló y me enseñó a beber el vino que no procede de lagares, ni puede
escanciarse de copas que puedan levantar las manos.
Antes de que mi alma me hablara, mi sed era como una chispa confusa escondida
bajo las cenizas que puede apagar un sorbo de agua.
Mi alma me habló y me enseñó a tocar lo que aún no se ha encarnado; ella reveló,
que todo lo que tocamos es parte de nuestros deseos.
Ahora, mis dedos se transformaron en bruma que penetra en lo que no se ve del
Universo y se confunde con lo visible.
Mi alma me habló y me enseñó a aspirar el perfume que no emiten ni el mirto ni el
incienso.
2

Antes de que mi alma me hablara, yo deseaba aspirar la fragancia del perfume en
los jardines, en los frascos o en los incensarios, pero ahora, puedo gustar del
incienso que no se quema como ofrenda en sacrificio, y lleno mi corazón con una
fragancia que ninguna brisa condujo a través del espacio.
Mi alma me habló y me enseñó a decir «Estoy listo» cuando lo desconocido y la
eventualidad me llaman.
Antes de que mi alma me hablara, yo no respondía a ninguna voz, salvo a la del
pregonero que conocía, y sólo caminaba por el sendero cómodo y fácil. Ahora, lo
desconocido es un corcel que puedo montar para conocerlo, y la llanura, se volvió
escalera, y por sus peldaños trepo a la cima.
Mi alma me habló y me dijo:
«No midas el tiempo diciendo: Hubo un ayer y habrá un mañana
Antes de que mi alma me hablara, creía que el pasado era una época que nunca
volvería y que el futuro nunca podía ser alcanzado. Ahora, me doy cuenta, que el
presente contiene a todo tiempo y que en él se encuentra todo lo que puede
esperarse, todo lo realizado y todo lo cumplido.
Mi alma me habló exhortándome a no limitar el espacio diciendo: «Aquí, allí, allá.»
Antes de que mi alma me hablara, yo sentía que por cualquier parte que caminaba
estaba lejos de todo otro espacio. Ahora, comprendo que en cualquier lugar que
esté se encuentran todos los lugares y que la distancia que camino abarca todas las
distancias.
Mi alma me enseñó a estar despierto mientras otros duermen y a entregarme al
sueño cuando otros están en movimiento.
Antes de que mi alma me hablara, yo no distinguía sus sueños al dormirse, ni ellos
advertían mis fantasías. Ahora, yo nunca zarpo en el buque de mis sueños a menos
que ellos me vigilen, y ellos nunca se remontan por el cielo de las fantasías a menos
que yo los comparta en libertad.
Mi alma me habló y dijo:
«No te alegres con el elogio y no te angusties con el reproche.»
Antes de que mi alma me aconsejara, yo dudaba del mérito de mi trabajo. Ahora,
me doy cuenta de que los árboles florecen en primavera y dan sus frutos en verano
sin esperar elogio, y dejan caer sus hojas en otoño y quedan desnudos en invierno
sin temor al reproche.
Mi alma me habló y me hizo ver que no soy más que el enano ni menos que el
gigante.
Antes de que mi alma me hablara yo veía a la humanidad dividida en dos clases de
hombres: una débil, de la que me compadecía, y una fuerte, a la que seguía o
resistía desafiante. Ahora aprendí que soy como ambos y estoy hecho de los
mismos elementos. Mi origen es su origen, mi conciencia es su conciencia, mi
pretensión su pretensión y mi peregrinaje su peregrinaje.
Mi alma me habló y me dijo: la linterna que llevas no es tuya y la canción que
cantas no fue compuesta en lo profundo de tu corazón, porque aunque sostengas la
luz no eres la luz, y aunque seas un laúd con las cuerdas tensas, no eres el
ejecutante.
Mi alma me habló, y me enseñó muchas cosas.
Y tu alma también te ha hablado y también te ha enseñado. Porque tú y yo somos

uno y no hay diferencia entre nosotros

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http://www.concienciasinfronteras.com/PAGINAS/CONCIENCIA/carvajal1.html

LES RECOMIENDO VER LA SERIE DE VIDEOS DEL DR. JORGE CARVAJAL
http://www.youtube.com/results?search_query=Parte+1:+La+muerte+y+el+Sendero+del+Aprendiz+(Dr.+Jorge+Carvajal)&aq=f

LA NUEVA MEDICINA DE LA CONCIENCIA
Dr. Jorge Carvajal

Este artículo es buenísimo. Dénse el tiempo para leerlo:

El Ser Humano es milagroso en cuanto que puede transformar su pasado.

Algunos dicen «no se ocupen del pasado que el pasado ya no existe», pero el pasado está vivo, presente, doloroso, en cada una de nuestras células, frecuentemente, produciendo enfermedades. El problema del pasado es simplemente que haya pasado, que lo dejemos atrás como una estatua congelada. Pero al pasado hay que hacerlo presente vivo para transformar su historia, para leerlo en otro código, para interpretarlo en el código del amor, y, cuando interpretamos el pasado en el código del amor, nuestras heridas de la infancia se sanan. Y ahí nosotros somos los psicólogos, los psiquiatras, podemos sanar nuestra vida; todos estamos llenos de dolores, y a veces de dolores absurdos, que cargamos en la vida sin ni siquiera reconocer que existen.

La técnica respiratoria es muy importante, sobre todo la fase de pausa respiratoria, ¿por qué razón? Porque cuando tú respiras lentamente y haces una pausa en la inspiración, la energía del inconsciente y el subconsciente sale a flote, es decir se pregunta ¿que pasa aquí que no están respirando? En ese momento el inconsciente hace aflorar a la consciencia una parte a la que no habíamos tenido acceso, de la que éramos víctimas pero que no habíamos reconocido nunca en la vida, y en ese momento podemos dialogar con el subconsciente y podemos sacar nuestras heridas más profundas. Cuando hacemos eso podemos ir más lejos, así es como actuamos para la autosanación.

Yo puedo decirme, por ejemplo, ¿de dónde viene esta alergia?, si tengo una alergia y quiero librarme de ella. La alergia es algo que rechazo, un virus, una bacteria, un hongo, el frío, el calor, pero eso no es del todo cierto, eso es quedarnos muy cortos. No hay personas que sean alérgicas sólo al frío, las personas alérgicas al frío también tienen miedo a la soledad, tienen miedo al frío del alma, al frío en los sentimientos, a la frialdad del papá o de la mamá, al desafecto, es decir, el frío es simplemente un símbolo. Cuando yo soy alérgico a algo, hay algo que rechazo o que temo.

Entonces si quiero cambiar mi alergia, reconozco mi alergia. Si sé que no reconozco mi alergia porque me hace sentir vergüenza, entonces trabajo con la vergüenza: ¿que cosas en la vida me evocan vergüenza? Luego experimento el sentimiento de la vergüenza y veo como experimento la vergüenza, a veces me pongo pálido y frío, otras veces me pongo rojo como un tomate, otra lo experimento como un vacío o como un hueco a nivel del plexo solar, la puedo experimentar de muchas maneras. Dónde y cómo experimento la alergia, me da una idea de la parte de mi energía que está comprometida. Vamos a ver otro sentimiento, el miedo, yo diría que la mitad de nuestros lumbagos son por miedo.

El miedo provoca más lumbago que todas las hernias discales, todos los problemas articulares, todos los problemas de columna, porque el temor hace que metamos, literalmente, el rabo entre las patas, cerramos el esfínter anal interno, a ese nivel, hay un centro de energía muy importante y, nos cerramos a la vida, contraemos toda la musculatura lumbosacra, esa parte queda mal irrigada y nos dan unos lumbagos terribles, y ese lumbago es el nombre clínico del miedo.

Si logro reconocer el núcleo del miedo, si logro observar mi cuerpo y veo que tengo los glúteos y toda esta parte contraída, si logro respirar hacia esa zona y liberar el sentimiento del miedo, y llamar al miedo y decirle «tú eres la mejor parte de mi mismo, cuando asciendes y te revelas, eres mi prudencia, ya no eres miedo, sino que eres prudencia, eres parte de mi amor también». Cuando yo, a través de la respiración, logro ascender esa energía del miedo, y logro trasmutarla al altar del corazón, que es donde realmente nace el hombre que puede sanarse y puede sanar la vida, entonces desaparece el lumbago.

Mi resentimiento, mi odio, frecuentemente, está anclado en mis articulaciones. Yo estoy así totalmente rígido. A veces, con el puño apretado en la noche, inconscientemente, dispuesto a pegar y a agredir. Pues bien, ese dolor articular, es resentimiento congelado en esa parte del cuerpo.

Si logro experimentar ese dolor y asociarlo a mi sentimiento de ira y a mi resentimiento, y logro comprender que mi resentimiento es algo que se construye en el plexo solar, que bloquea la energía aquí y no permite a la energía acceder a mi corazón, ni a mi sistema inmune, puedo hacer mucho más que el reumatólogo, o puedo ayudarle mucho, para curar y sanar mi artritis, y yo soy responsable, no tengo que esperar que el reumatólogo me resuelva el problema.

La enfermedad es mi problema, no es el problema del médico, es mi responsabilidad, yo también tengo que ver con eso. La medicina no puede ser el arte de pasarle la pelota al médico, porque le pagamos.

La nueva medicina de la consciencia, es el arte de responsabilizarnos de nuestra vida, y de descubrir que realmente podemos hacer mucho por nuestra vida.

Frecuentemente, vemos que una persona con un cáncer ha tenido un shock, o una pérdida afectiva muy grande. Si una pérdida afectiva le produce un vacío existencial de tal dimensión que se vuelve un vacío de energía, y permite que las células degeneradas puedan invadirle, es porque estaba apegado, ese es el problema del apego que yo debo reconocer.

Si alguien se va y yo lo vivo desde el amor, desde el desapego, sé que su consciencia está conmigo, lo dejo partir no lo amarro. Muchas veces, vemos a alguien al que se le muere el papá o la mamá pero no lo deja partir, eso es literalmente cierto, se queda con parte de su energía anclada al plexo solar. Esa anclada energética puede crear crisis de pánico, de hipertensión, cosas violentas en la clínica. Si nosotros logramos que la persona se sane, es su alma la que lo sana.

El sanador no lo hace por el paciente, yo como sanador soy un imán que le doy la carga que su alma necesita, realmente, la sanación es rescatar la autonomía, la autogestión, y la libertad del otro, para sanarse.

La verdadera sanación es darte las herramientas para que tú, desde tu consciencia, te sanes, no desde tu consciencia racional, sino desde tu sentimiento, desde tu amor, desde tu afecto.

Frecuentemente cuando uno está haciendo una sanación, ve que la persona, aunque no le haya dicho ni una palabra, empieza a llorar y a sacar su resentimiento, y luego siente una sensación de paz, que no es mi paz, es su paz, es la paz de Cristo que también habita en la persona que está siendo sanada. La paz está ahí, ha estado siempre ahí, es parte de nuestra esencia, se trata simplemente de quitar todos aquellos apegos, aversiones, sentimientos, separatismos, toda aquella capa de ignorancia, para que la paz se revele tal cual es, y cuando la paz se revela, germina el amor, y cuando germina el amor la sanación es posible, aunque lo que tenga sea un cáncer, o un lupus.

Pero no te culpes si no lo logras, porque tú participas también en los problemas genéticos de la herencia, de la humanidad como grupo. Esto no es para creerse superman, uno puede ser muy orgulloso y decirse «estoy triste porque no me curé el cáncer», eso no es un fracaso, el cáncer es un maestro, a veces aprendemos la lección en una ocasión, otras veces necesitamos diez oportunidades, y otras necesitamos cien vidas tal vez, pero lo importante es aprender la lección.

Uno no aprende medicina de un día para otro, hay lecciones supremamente complicadas y difíciles.

También nos diplomamos o nos especializamos en el alma, cuanto más grande sea el desafío, más grande es la oportunidad de crecimiento. Yo solo les he puesto un ejemplo de cómo podemos retomar nuestras emociones, identificar nuestras emociones, aceptarlas, no seguir huyendo de ellas, y así poder transmutarlas.

Pero una vez que sentimos la emoción, hay una pregunta fundamental ¿cuál es la lección que hay debajo de esta emoción negativa? ¿Cuál era el mensaje, qué me quería decir esta actitud y esta enfermedad? Cuando yo no digo NO, en la vida, termino resentido y con ira, pero la ira no es el problema, la ira me está diciendo que hay que aprender a reafirmarme diciendo NO.

La ira es la mejor estrategia de autoafirmación. Cuando yo manifiesto la ira y la transmuto, esa ira se vuelve sanadora, es lo mejor de mi fuerza, mi ira barre y limpia la casa y hace las cosas más rápidamente, ustedes han visto a un ama de casa que en su ira revolotea y el almuerzo está hecho a las diez de la mañana.

Yo sabia cuando mi mamá estaba iracunda, porque a las diez de la mañana mi casa estaba como un espejo. Es así, la ira es una forma de energía que se puede transmutar físicamente, el hecho de que la transmutemos físicamente, no resuelve la fuente de la ira, la fuente de la ira es la necesidad de autoafirmarse, y la necesidad de autoafirmarse es la necesidad de renunciar a la falsa complacencia.

Crecer espiritualmente no es decirle que sí a todo el mundo. El crecimiento espiritual no tiene nada que ver con la bobada, perdónenme la expresión, pero ser espiritual no es ser bobo, y ser tolerante no es ser bobo, la tolerancia no excluye la autoafirmación.

La autoafirmación es condición del crecimiento espiritual. Así que yo tengo que descubrir la lección, debajo del evento negativo, porque el evento negativo no es sino la apariencia, la sombra. Pero esa sombra cuando la quito abre una puerta luz, una lección que yo puedo aprender en mi vida.

Dr. Jorge Carvajal Posada

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Psicología Profunda de Carl G. Jung : Un hombre libre no conoce más que dioses y demonios libres …
Un hombre libre no conoce más que dioses y demonios que son autónomos y causan efectos por cuenta de su propia fuerza. Si no llegan a tener efectos, lo que es solamente asunto de ellos mismos,  me puedo liberar de esa carga en mí mismo. Pero si son eficaces, no necesitan ni mi protección ni mi atención, ni mi creencia. De modo que  usted puede esperar en silencio para ver si funcionan. Pero si lo hacen, despabílese,  porque el tigre es más fuerte que usted.
Uno debe ser capaz irradiar todo desde uno mismo, de otro modo se es un esclavo, incluso si se es el esclavo de un dios. La vida es libre y elige su camino. Ya tiene suficientes limitaciones, no le agrege otras. Por lo tanto me he separado de todo confinamiento. Me planto aquí, y en ello radica el enigma de la múltiple variedad del mundo. ~ Carl Jung, Libro Rojo, el don de la magia, página 307.
traducción de Artemidoros
Carl Jung Depth Psychology: A free man knows only free Gods and devils…

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La Experiencia no es Vivencia – KRISHNAMURTI

“… La tranquilidad del atardecer descendía sobre la tierra. La experiencia es una cosa, y la vivencia es otra. La experiencia es una barrera para el estado de vivencia. Por más placentera o desagradable que sea la experiencia, ella impide el florecimiento de la vivencia. La experiencia ya está atrapada en la red del tiempo, pertenece al pasado, se ha convertido en un recuerdo que sólo revive como respuesta al presente. La vida es el presente, no es la experiencia. El peso y la fuerza de la experiencia ocultan el presente, y así la vivencia se convierte en la experiencia. La mente es la experiencia, lo conocido, y jamás puede estar en estado de vivencia; porque lo que ella experimenta es la continuación de la experiencia. La mente únicamente conoce la continuidad, y mientras exista su continuidad no puede recibir lo nuevo. Lo que es continuo jamás puede hallarse en un estado de vivencia. La experiencia no conduce a la vivencia, que es un estado sin experiencia. La experiencia debe cesar para que la vivencia sea. La mente puede atraer solamente sus propias proyecciones, lo conocido. No puede existir la vivencia de lo desconocido hasta que la mente cese de experimentar. El pensamiento es la expresión de la experiencia; el pensamiento es una respuesta de la memoria; y mientras el pensamiento intervenga, no puede haber vivencia. No hay ningún medio, ningún método para poner término a la experiencia porque el mismo medio es un obstáculo para la vivencia. Conocer el fin es conocer la continuidad, y tener un medio para lograr el fin es mantener lo conocido. El deseo de realización debe disiparse; es este deseo que crea los medios y el fin.
La humildad es esencial para la vivencia. Pero ¡cuán ansiosa está la mente de absorber la vivencia en la experiencia! ¡Qué rápida es para pensar en lo nuevo y convertirlo en lo viejo! Así ella establece el experimentador y lo experimentado, dando nacimiento al conflicto de la dualidad. En el estado de vivencia, no existe ni el experimentador ni lo experimentado. El árbol, el perro y la estrella del atardecer no pueden ser experimentados por el experimentador; ellos son el mismo movimiento de la vivencia. No hay separación entre el observador y lo observado; no hay tiempo, no hay intervalo espacial para que el pensamiento se identifique a sí mismo. El pensamiento está completamente ausente, pero hay ser. Este estado de ser no puede ser pensado o meditado, no es una cosa que pueda ser realizada. El experimentador debe cesar de experimentar, y únicamente entonces hay ser. En la tranquilidad de su movimiento está lo atemporal.”
Del libro : Comentarios sobre el vivir. I J.krishnamurti http://www.fkla.org/

de un programa radial de Mantra FM:

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La comprensión es la cuarta perfección mental:

El entendimiento penetra, ilumina y guía correctamente.
La concentración es la causa inmediata de Entendimiento.
La comprensión es la manifestación misma de la concentración.
La comprensión es la causa inmediata de la ecuanimidad.
Sólo la comprensión comprende el significado y la esencia.
Entendimiento purifica todos las demás perfecciones mentales:
La energía adquiere un único propósito correcto cuando es guiada por el entendimiento.
Sólo la determinación inquebrantable es fortificada por el entendimiento.
Sólo el entendimiento puede tolerar pacientemente abusos de otros seres.
Sólo el entendimiento induce la indiferencia hacia la ganancia y la pérdida.
Sólo el entendimiento puede asegurar el bienestar tanto propio como de otros.

El Bendito Buda dijo:
Así como el sándalo rojo es contada como la mejor de todas las maderas perfumadas, asi y exactamente lo es la capacidad de entender entre lo supremo de las 7 cualidades mentales, que son los enlaces al auto-despertar, que llevan a la iluminación.
SN V 48-55 Indriya-saṁyutta

Y de qué clase, amigos, es esta capacidad de evaluación de la inteligencia?
En esto, amigos, El Noble alumno es poseedor de un conocimiento directo sobre el surgimiento y la cesación de todos los fenómenos, lo cual es una idea noble, una totalmente penetrante y comprensión última, que se realiza gradualmente y lleva a la eliminación completa de todo el sufrimiento …
El alumno (sekha) entiende, como es en realidad: Así es el sufrimiento.
El alumno entiende, como es en realidad: Así es la causa del sufrimiento.
El alumno entiende, como es en realidad: Así es el fin del sufrimiento.
El alumno entiende, como es en realidad: Así es la manera de terminar con el sufrimiento.
Esto, amigos, es la capacidad de discriminar del Entendimiento …
SN V 48-10 Indriya-saṁyutta

De menor importancia, es la pérdida de la familia y de la riqueza …
Catastrófica entre las pérdidas es la pérdida de Entendimiento.
De menor importancia, es el aumento de la familia y de la riqueza.
Suprema entre todas las ganancias es el aumento de la comprensión …
Por lo tanto, amigos, deben entrenarse para ganar eso!
AN I 14-5

Cuando el amigo Noble evita personas ignorantes, sino que cultiva, frecuenta y honra a las personas que comprenden, enseñan y revisan los efectos del conocimiento profundo, a continuación, es refinada la habilidad para entender en estos tres aspectos … Cuando el amigo Noble está dejando atrás toda la ignorancia, hay un desarrollo de la capacidad de entender. Cuando el Noble amigo está desarrollando la capacidad de entender, entonces la ignorancia se quede atrás.
Así de mutua es esta mejora.
El camino de la Discriminación

Un hombre culto, que debido a su gran entendimiento, menosprecia a los de pequeño aprendizaje, es como un ciego caminando por ahí con una lámpara elevada en la mano …
Theragatha 1026

Feliz de hecho son los que poseen nada …
Los que han ganado Entendimiento, se aferran a nada.
Mientras que aquellos vinculados a la familia, los amigos y los bienes,
ambos poseídos y obsesionados, están como atados a la tortura … ¡¡¡
Udana II 6

¿Qué clase de persona es liberada por el Entendimiento (Panna-vimutti)?
Aquí una persona sin experimentar todas las 8 etapas de la absorción, de todos modos elimina todas las fermentaciones mentales por completo, después de haberlas percibido a través del discernimiento. Dicha persona se dice que se liberará por el Entendimiento.
Denominación de los tipos humanos 31

Buda dijo una vez:
Así como el gran océano desciende gradualmente, se profundiza poco a poco, se inclina poco a poco y no bruscamente como un abismo, aun así Paharada, está esta enseñanza y la disciplina: un entrenamiento gradual (anupubba-sikkha), una práctica gradual (anupubba-kiriya), y un progreso gradual (anupubba-patipada);
Uno no penetra de repente en esta comprensión más elevada …
Anguttara Nikāya II 47

Hacer preguntas lógicamente conduce a la comprensión:
Como un Bhikkhu marcha a pedir limosna mendigando tanto a personas bajas, medias y altas,
si uno busca y pide ligeramente, moderadamente y muy sabios maestros
entonces la visión de los Budas vendrán a brillar dentro de la mente!
La cesta de Conducta, Cariyapitaka

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¿Por qué leer nos conviene?

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La lectura implica procesos cognitivos que aumentarán tu capacidad para imaginar soluciones; y tal vez hasta hará de ti una persona más comprometida, por el simple esfuerzo que implica terminar un texto.
 leyendo
Derivado de la gran cantidad de formatos existentes hoy en día, relacionados al consumo de información: videos, audios, ilustraciones, etc., la lectura pareciera perder el papel relevante que durante siglos ocupó, respecto a la trasmisión del conocimiento e historias. Por cientos de años, una persona asidua a esta práctica era asociada directamente a un mayor bagaje cultural. Hoy, en cambio, la cantidad de información existente llega a nosotros en cualquiera de sus modalidades.
Pero ¿Qué ocurre con la lectura y su poder para desarrollar habilidades que no se adquieren contemplando videos, fotos, o escuchando un podcast? ¿Qué sucede durante esa comunión entre nuestra mente y el texto transmisor?
Aquí la opinión de figuras protagónicas del mundo editorial independiente, respecto a este tema, quienes además nos comparten su opinión sobre el papel del internet en la escritura y la lectura, y el porqué se lee tan poco en un país como México.
/ Beneficios de leer – En lo individual…
“Leer amplía la conciencia, aunque  actualmente no sea lo más importante para la gente porque los demás formatos de comunicación dan prioridad al espectáculo y la gente se ha acostumbrado a privilegiarlo. La lectura ofrece en cambio numerosas posibilidades de conocer otros mundos, de entenderlos hasta en sus más insignificantes detalles, es fascinante.” (Margo Glantz, escritora)
 “La lectura genera mentes activas, hay un ejercicio intelectual El libro le da un espacio al lector, lo considera un individuo que piensa, que tiene ideas propias, que puede llegar a sus propias conclusiones, que tiene que leer entre líneas. Cree en la posibilidad de que el otro, no solo va a absorber una historia, sino que la va a interpretar, o reinterpretar.” (Vivian Abenshushan, escritora y editora)
“La lectura implica un proceso cognitivo. Yo creo que podrías ser desde un mejor conversador, hasta alguien que entiende mejor los problemas del otro (…)El entender lo que alguien más escribió, te lleva a comprenderte a ti y a comprender al otro.” (Mónica Nepote, escritora)
Acapulco
“Hay algo muy íntimo en el acto de leer (…) El lenguaje, la retórica de ese texto y demás, se va apropiando de tu discurso.” (Fausto Alzati, escritor)
La lectura transforma nuestra identidad. Hay un proceso cognitivo y psicológico en el acto de la lectura que implica una particular decodificación, con implicaciones a niveles sensoriales y del pensamiento indecibles: y que genera y dispara otros dispositivos de la imaginación, inventándola. Hay un proceso de creación de la imagen: ésta se crea, no se ve (como en un video)” (Andrea Fuentes Silva, editora)
 / Beneficios de leer – Para una sociedad
“Al leer generas empatías, te pones en el lugar de otros. (…) A mi me gusta pensar en los libros como virus cibernéticos, lo que hacemos es viralizar ciertas ideas. Los libros sí cambian a ciertos individuos, los convierten en personas distintas, y eso tiene qué ver con la transformación de la realidad.” (Vivian Abenshushan, escritora y editora)
Una sociedad que lee, propondría soluciones para un entorno mucho más comunitario, más justo y más equilibrado.” (Mónica Nepote, escritora).
Puede mejorar la conversación. El discurso de lo que es social, de lo que es político, de lo que es justo, puede verse mejorado, por un grado de complejidad que hay ahí.” (Fausto Alzati, escritor)
El efecto en sociedad depende de qué tipo de lectura. Hoy no sólo se interactúa con la lectura, sino con nuevos medios, yo creo que es mejor interactuar con estas nuevas posibilidades. Más bien depende de qué información está consumiendo la sociedad, no solo si se lee.” (Selva Hernández, editora)
/ El papel de internet
“A los que somos mayores y no conocimos este medio nos toca tratar de entender sus múltiples posibilidades. El Internet, o más bien el Twitter o el Facebook, ha ayudado a  despertar aún las conciencias que parecían inamovibles, inertes, incluso en países donde es limitado el acceso a Internet, un ejemplo sería la primavera árabe, aunque los resultados ulteriores hayan sido en alguna medida imprevisibles,.” (Margo Glantz, escritora)
 “La lectura en internet es fragmentaria, no lineal, intermitente, llena de interrupciones, muy interesante. Internet ha generado una nueva cultura que todavía no sabemos cómo nombrar, nuevas formas de pensar, y nuevas formas de escribir y leer sin duda. (…)Eso no significa celebrar de manera acrítica internet, porque también hay que entender que hay una pérdida: la concentración, la lentitud, el tiempo necesario para emitir un pensamiento crítico(…) Pero también hay una ganancia: en este espacio, el autor deja de ser autoridad, de algún modo todos somos colaboradores porque estamos escribiendo, estamos creando contenidos. El lector no es más un consumidor pasivo, sino un creador. Al escribir en internet ordena sus ideas y es ingenioso: los mensajitos y los tuits tienen mucho sentido del humor, no están rodeados de esa solemnidad que implica la página escrita.”(Vivian Abenshushan, escritora y editora)
 “El internet es parte de tu inventario, no importa tu experiencia como escritor (…) Un medio de consulta, que te permite acceder a una base de datos inmensa, es un espacio de inclusión de tus propios trabajos de edición también. Yo ahora leo mucho en pantalla. (…)Le tengo mucho afecto al libro por su puesto, pero también puedo hacer proyectos específicamente para web y que no necesariamente estén publicados en físico. (…) A fin de cuentas son plataformas (…) Aunque sean experiencias distintas. (Mónica Nepote, escritora).
“En la experiencia, es distinto el modo en que se asume lo que se está leyendo por el mismo artefacto. Como espacio, hay una pluralidad de voces inevitable, sea bueno o válido o no, pero pues ahí está.” (Fausto Alzati, escritor)
Tumbona ediciones
“Para las editoriales independientes, nuestra circulación y presencia actual definitivamente tiene qué ver con la presencia que hemos creado a través de la internet. La red, además, incrementa las posibilidades y experiencias de la lectura; a nosotros nos gusta conjugar formatos interactivos de realidad aumentada, qr´s o videos y hasta juegos cuyos links vienen en los libros. Nos interesa hacer ese uso mixto del lenguaje, generando lecturas multidisciplinarias y sin la red sería imposible.” (Andrea Fuentes Silva, editora)
“Se dice que se lee menos que nunca pero yo creo que se lee más que nunca. Un joven en la universidad por ejemplo, yo que daba clases me daba cuenta que estaban todo el día en la computadora, ya no leen en papel, pero se la pasan leyendo blogs, páginas de internet, Twitter y Facebook. Además, la lectura a través de pantalla hace que la lectura en papel se revalore, las editoriales independientes son las que están haciendo libros más bonitos y artesanales como efecto de esto. Yo creo que la lectura está cambiando, y los que queremos seguir haciendo libros los haremos, siempre va a haber. (Selva Hernández, editora)
/ Porqué no leemos
“En México es un problema gravísimo, la gente por lo general no lee, no se enseña a leer desde la primaria, no tienen interés en la lectura en gran medida porque en sus casas no tienen los niños oportunidad de leer y en las escuelas los profesores ni siquiera saben enseñar, y no conocen la literatura. En las bibliotecas públicas los estudiantes hacen sus trabajos de primaria o secundaria, no leen, pues carecen de ese hábito y en sus casas no tienen lugar dónde estudiar. Los maestros no saben despertar en el niño el interés por el libro o por las historias que podrían leer. Sería fundamental que les enseñaran a leer no como un deber sino como algo muy atractivo e importante, entonces quizás las cosas cambiarían, pero sería necesario contar con maestros que supieran despertar ese interés en los niños.” (Margo Glantz, escritora)
 “Por un régimen que le ha dado todos los privilegios del mundo a la TV, que es la verdadera educadora o des educadora de este país, y en cambio a la edición, a la cultura, a los maestros, los ha tratado incluso de manera represiva. (…)La lectura debe inculcarse en los niños con una relación de menos de obligación y más de gusto.” (Vivian Abenshushan, escritora y editora)
Un autor francés: Daniel Penac, dice que hay dos verbos que no se pueden manejar en imperativo: UNO ES AMAR Y OTRO ES LEER, entonces por ahí empezaría yo (…). Se ha descuidado la lectura y su vínculo con el pensamiento desde la educación básica. Se descuida no sólo la lectura sino la comprensión de lo que se lee, y la transmisión de las ideas a partir de la lectura (…) Poder expresarte a ti mismo, es  una gran herramienta esencial, y yo creo que el problema del lenguaje está relacionado con el problema de la comprensión de la lectura, que es un gran problema en nuestro país.” (Mónica Nepote, escritora).
 “Creo que hay un problema en cómo hacer la lectura atractiva. No se ha asumido del todo como entretenimiento, todavía se ve como que te va a edificar, te va a hacer una mejor persona, te va a cultivar, te va a concentrar. O sea, como que te va a hacer bien: es como dártela como una medicina que te va a saber feo pero que te va a hacer bien.” (Fausto Alzati, escritor)
“Mi padre dice: en México no se lee, pero tampoco se come, ni se cobra (…) Y es así que no hay una buena disposición a la cultura, mucho menos educación (…) El capitalismo, nuestra gran influencia de E.U., y la dinámica consumista, ha propiciado la idea de que lo más importante es poseer cosas: la lectura, evidentemente, está lejos de ser poseída, y vive en otro rango de la experiencia interior (independientemente de “tener” un objeto libro). El internet sin duda es una oportunidad para que todos se acerquen la lectura, desde diversos niveles, como algo importante, accesible, ya no solo sofisticado: pero también los bastiones de lectores y amantes del libro, su combinación.” (Andrea Fuentes Silva, editora)
 “Creo que es por la cultura propia mexicana, y por los gobiernos que hemos tenido, por el sistema educativo y Elba Esther Gordillo. La verdad sí es muy penoso que en México no se lea, pero yo creo que es por el gobierno, y creo que la misma sociedad lo tiene qué cambiar. Creo también que el internet está haciendo que la lectura se posicione  está cambiando a las sociedades y hay que aprovecharlo.” (Selva Hernández, editora)
 * Agradecemos a las editoriales Tumbona, Acapulco, La Caja de Cerillos, a la Feria del Libro Independiente, y a los escritores aquí citados, por su contribución para la realización de estas entrevistas.
Twitter del autor: @anapauladelatd
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LA MAGIA DE NUESTROS ACTOS

Y EL PECADO ORIGINAL

Por: Ulpiano Solís C.

Es evidente que cada evento en nuestra vida genera una reacción en nuestro estado de ánimo y ésta, un cambio en el metabolismo de nuestro cuerpo, por lo que podemos deducir que el metabolismo de nuestro cuerpo físico está sometido al metabolismo de nuestros cuerpos mental, astral y etérico en clara secuencia.

Pero es importante tener en cuenta que las energías que animan al cuerpo mental provienen de la sangre. Nuestra sangre es portadora de la herencia genética, de nuestros registros kármicos y las fuerzas creadas por nuestros actos. En conclusión, cada evento de nuestra vida nace en nuestro propio interior y no corresponde necesariamente a fuerzas externas puesto que éstas están ligadas a nosotros por el magnetismo de nuestra sangre. Así, nuestro ir y venir va marcando la ruta que hemos de recorrer cada día, cada instante, hasta que seamos conscientes de ello y dejemos de hacerle el juego a este círculo vicioso en que vivimos. A esto está ligado el círculo de las encarnaciones pues, cuando agotado por la fatiga, el cuerpo físico pierde su vitalidad, esta materia va a la sepultura y quedamos, mientras se cumple el proceso de disolución de toda nuestra personalidad, esperando una nueva oportunidad para volver a la materia y ocupar un nuevo cuerpo cuya duración estará determinada por los mismos factores que están afectando nuestra vida actual. Esto también constituye un círculo vicioso.

Aunque algunas de estas cosas nos parezcan incomprensibles, con un poco de atención notaremos que, ciertamente, son nuestros actos los que determinan el rumbo y la duración de nuestra vida, pues aquellos están sometidos a nuestro estado de conciencia y ésta surge de nuestro estado de sangre y, puesto que nuestra sangre ha sido influida por todas nuestras vivencias, el ciclo se repite inexorablemente hasta que llegue el fin.

Volviendo a nuestro comienzo encontraremos elementos útiles que ayudan a nuestra comprensión. Cuando descubrimos que las tensiones que nos causa el diario ajetreo afectan gravemente nuestro estado de ánimo pensamos en lo que suele a sucederle a nuestro cuerpo físico cuando estamos asustados (y casi siempre lo estamos): nos tiemblan las piernas, repentinamente nos dan ganas de ir al baño, nos duele la cabeza o hasta nos infartamos, todo a causa de un simple susto o la impresión causada por una mala noticia.

Para quienes piensan que las cosas del espíritu no tienen nada qué ver con el cuerpo, lo anterior es una prueba irrefutable de su equivocación.

Cuando al comienzo nos referimos al cuerpo mental, al cuerpo astral y al cuerpo etérico, cuyos metabolismos son responsables, secuencialmente, del metabolismo del cuerpo físico, hemos querido expresar que todo en el hombre está conectado y nada escapa a las influencias internas y externas, y su comportamiento es un factor decisivo para su desarrollo.

Si bien, el cuerpo mental es animado por los impulsos de la sangre, el cuerpo astral es animado por los impulsos de la mente, puesto que los pensamientos originan deseos. Estos deseos dan impulsos al cuerpo etérico, actuando de esta manera en la voluntad, dando origen al acto.

Ahora bien, por lo que vimos al principio, podemos darnos cuenta de que nuestros actos son casi siempre inconscientes y, de no ser por el daño que causan a los demás y a nosotros mismos podríamos considerarnos libres de responsabilidad y la justicia ordinaria en ningún país tendría argumentos suficientes para condenarnos. Tal vez ahora recuerde el tema del “pecado original”, del cual no queremos hacernos responsables, puesto que en esta vida, según pensamos, “no hemos hecho nada relacionado con él y no tenemos nada qué ver con lo que Adán y Eva hicieron, ni siquiera sabemos con certeza qué fue lo que hicieron, pues parece que nadie tomó nota de los acontecimientos y tratan de enredarnos con cuentos e historias difíciles de entender y de creer”. Sin embargo, debemos aceptar que en la historia de la humanidad quedan muchos vacíos por llenar y lagunas por explorar, pues “no queda duda de que el hombre, en muchos aspectos traspasa la barrera del espacio y del tiempo”.

Para disipar dudas podemos pensar en el fenómeno del sueño y el mundo que descubrimos más allá de la vida de vigilia, lugares desconocidos, hacemos contacto con personas fallecidas hace mucho tiempo y con seres de quienes no hemos tenido noticia y de quienes llegamos a saber mucho más tarde. Podríamos citar muchos ejemplos, pero sabemos que todos hemos tenido, en nuestros sueños, experiencias como las que hemos citado.

Ahora podremos comprender un poco mejor el tema relacionado con lo que la Iglesia Católica llamó “Pecado Original”.

Desde el comienzo la humanidad ha cometido errores, muchos errores que, como antes vimos, han generado muchas reacciones. A estas reacciones se les ha llamado efectos y nuestros actos son la causa de estas reacciones y estas reacciones son, a su vez, causa de nuevas reacciones en todo nuestro entorno.

Estas acciones y reacciones que se generan son vibraciones que afectan al mundo físico y al mundo suprasensible, invisible para el ojo humano.

Podemos ahora comprender que nuestra atmósfera está llena de vibraciones de todo tipo, causadas por el comportamiento de toda la humanidad. Como pudimos observar, al principio estas vibraciones penetran en nuestra sangre y, al hacerlo, nos convierten en actores y reactores de los mismos hechos. Ahí está expuesto el “pecado original”, sólo que la Iglesia Católica lo cubrió de misterio para manipular las conciencias de sus seguidores. Vida tras vida, los seres que buscan a Dios se encuentran con esta barrera y caen cada vez en la misma equivocación y, por lo general, cada vez más profundo.

Sólo cuando el hombre se hace consciente de sus propias vibraciones, comienza su proceso de liberación, entonces su búsqueda comienza a tener sentido, entonces se establecen los primeros contactos con las Fuerzas Divinas a través de la chispa depositada en su corazón. Estas “llamadas” de su corazón se van haciendo cada vez más frecuentes de manera que pueden convertirse en estado permanente. La dificultad consiste en que nuestros actos nos mantienen muy atados a aquello que debemos abandonar y que, por comodidad, por costumbre, por pereza y, sobre todo, por miedo no nos atrevemos a abandonar. Estamos tan habituados a este mundo, que vivir fuera de él nos parece imposible.

Pero cada vez que algo nos sale mal y, después de buscar culpables afuera sin encontrarlos y analizando los hechos, nos encontramos con que los causantes de nuestra desdicha somos nosotros mismos. Creemos entonces que, siendo más cuidadosos en la planeación de nuestros proyectos, las cosas van a mejorar mucho, pero pronto descubrimos que tampoco para esto hay medida y que los errores se siguen presentando. Nuestra vida sigue siendo un enredo, una continua improvisación.

Pero cada fracaso viene acompañado de una llamada, la llamada de nuestro Ser interior que al recibir el aliento de las fuerzas divinas lanza su grito como Juan Bautista en el desierto: Enderezad los caminos del Señor. Preparad los caminos para vuestro regreso a casa. Reconocer, como el hijo pródigo, que este mundo en que vivimos es una porqueriza, que no tiene en realidad nada para nosotros y por lo tanto podemos considerarlo un desierto, es el primer paso en el camino. Por eso cuando a Juan se le preguntó ¿Quién eres? Él respondió: “Yo soy voz que clama en el desierto”.

Aunque no comprendamos qué ni cómo sucede, podemos percibir que cada vez que algo sucede a nuestro alrededor, este evento repercute en nuestro interior y cada vez que algo ocurre en nuestro interior repercute en nuestra vida exterior, con lo que podemos concluir que todos los eventos de nuestra vida están ligados entre sí y determinan nuestro campo de acción en forma permanente y no hay manera de evitarlo, a menos que empecemos a liberarnos de las cosas que más nos sujetan a la tierra. Los apegos por las cosas y los afectos por las personas son ataduras demasiado fuertes que nos obligan a mantener un estilo de vida determinado y, así permanecemos en una lucha constante en la búsqueda de las cosas que perseguimos y en el intento por eliminar aquello que obstaculiza el logro de nuestros objetivos vamos generando nuevas ataduras y nuevos obstáculos. No hay plan ni estrategia que nos permita alcanzar la felicidad. Sólo alcanzamos algún instante de regocijo que va continuamente acompañado de mucho dolor. Con frecuencia, nos abstenemos de tomar lo que la vida nos ofrece porque tenemos las manos ocupadas con cosas innecesarias y otras veces soltamos o tiramos cosas realmente valiosas para agarrar bagatelas.

Esto demuestra que aunque nos esforcemos por alcanzar aquello que anhelamos, al no tener conciencia de ello, estaremos dando palos de ciego en todas las circunstancias. De continuar así, la nuestra, será una vida miserable, pues aún en la edad adulta nuestro andar será como el de un bebé que apenas empieza a gatear y, sin saber qué busca, tropieza con todo, derribando todo a su paso, pues no tiene conciencia de lo que busca, ni control sobre sus movimientos. Son sus sentidos y su instinto de conservación los que dirigen su vida. Sus actos son el reflejo de sus deseos; sus deseos son el reflejo de su estado de sangre; su estado de sangre es el reflejo de su acumulado kármico. El contacto con el mundo a través de los sentidos activa este principio kármico y da origen a deseos, éstos dan origen a pensamientos orientados por el deseo y así se generan ideas para la satisfacción del deseo. Luego la idea impulsada por el deseo pone en actividad al cuerpo etérico el cual impulsa al acto, y así se repite el ciclo de instante en instante.

Nuestra alma humana es el centro de nuestros deseos y la fuerza que los impulsa. Ella contiene los elementos de nuestra sangre y también la acumulación de nuestro karma. Todo parte de allí y todo regresa allí hasta que se presenta la muerte del cuerpo físico y no saldremos de este círculo hasta que la llamada de nuestro Ser interior sea escuchada, hasta que la voz que clama en el desierto llegue a nuestro oído interior, a lo profundo de nuestro corazón y nos decidamos a cambiar lo pasajero por lo eterno, lo material por lo divino.

Si nuestro anhelo es alcanzar la felicidad, debemos liberarnos de la influencia negativa de nuestros actos, impidiendo que nuestra alma se envanezca con los tesoros de este mundo. Pero debemos saber que son tesoros de este mundo todas aquellas cosas, fuerzas y apegos que nos unen a esta naturaleza, como la búsqueda de la belleza física, los bienes materiales, las mascotas, la familia, los recuerdos, los títulos académicos y de nobleza, el rango militar, el poder político, la valentía, el miedo, etc. … Todo esto pertenece a la materia, es decir a este mundo. Sólo desprendiéndonos de las cosas de este mundo nos permitiremos conocer un mundo nuevo donde no existe el dolor y la fatiga que agobian a la humanidad. Cuando las cosas de este mundo dejen de ser el objetivo de nuestra vida, comenzará a vislumbrarse el mundo divino, el mundo del que Cristo nos habla cuando dice: “Mi reino no es de este mundo”.

De esta manera Dios entrará en nuestro corazón y guiará nuestros pasos para que nuestros actos se realicen con forme a su voluntad y no conforme a nuestros caprichos y deseos.

Dejemos que nuestro corazón sea su morada para que con su Luz ilumine nuestra vida.

Santiago de Cali, Diciembre de 2012

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LA POBREZA NO LA HIZO DIOS.
LA HACEMOS TU Y YO
CUANDO NO COMPARTIMOS.
MADRE TERESA DE CALCUTA
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EL MAGO ERES TÚ
«El mago es el maestro de la alquimia.
La alquimia es la transformación.
La búsqueda de la perfección se inicia a través de la alquimia.
Somos el mundo.
Cuando nos transformamos, el mundo en el cual vivimos también se transformará.
Las metas de la búsqueda – heroísmo, esperanza gracia y amor – son el legado de lo eterno.»Para reclutar la ayuda de un mago, debemos ser fuertes en la verdad, no obstinados en nuestros juicios.
La alquimia es el arte de la transformación.
Según las enseñanzas de los magos, los secretos de la alquimia existen para hacer pasar a los mortales de un estado de sufrimiento e ignorancia a un estado de iluminación y dicha.
Merlín dijo una vez «La alquimia opera en todo momento es imposible impedir las transformaciones que se presentan en todos los niveles de la vida. Es tu transformación lo que me interesa.
Comparada con eso la transformación de un metal inferior en oro es una minucia. La alquimia es una búsqueda y esa búsqueda tiene siempre un mismo propósito: hallar la perfección».
De la misma manera como el oro es el más perfecto de los metales porque no se corrompe, la perfección en el ser humano significa liberarse del dolor, sufrimiento, la duda y el temor.»Pero ¿Qué pasa si los seres humanos no logramos llegar a la perfección? ¿Qué tal si en realidad somos tan débiles e imperfectos como parecemos?», preguntó Arturo…»El secreto no está en cómo buscar», contestó Merlín, «sino en hasta dónde buscar».
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Lo que la gente dice de  ti no tiene que ver contigo.
por Patricia Anaya
 
 
Tu estas a cargo de tu vida y eres capaz de hacerla maravillosa!
 
Lo que la gente dice de ti no tiene nada que ver contigo. No es lo que la gente te dice o te hace sino lo que tú haces con eso. La gente habla sobre sus propias experiencias y creencias y esas no son las mismas que las tuyas. Cuando la gente habla o actúa no están pensando en ti, están pensando en ellos mismos. Ellos proyectan sus problemas en los demás (tu) y luego los culpan (a ti) por lo que a ellos no les gusta sobre ellos mismos.
 
Cuando alguien dice algo que lastima tus sentimientos, no es por lo que ellos están diciendo, es por los programas (experiencias, recuerdos, creencias) que tú tienes guardados en tu mente subconsciente y que armonizan con las palabras que ellos están diciendo y esa conexión desencadena tus pensamientos, sentimientos y emociones que te lastiman. Cuando reaccionas en contra de ellos, tu solo estas expresando tus propios programas, entonces, no es lo que ellos dicen, es lo que hay en tu mente. Las preguntas que puedes hacerte son, Por que me lastiman esas palabras o acciones? Porque me siento así cuando ellos hacen o dicen eso? Estoy segura de que encontraras alguna respuesta que te ayude a sanar tu vida y a aprender de eso, en vez de reaccionar y crear sentimientos en contra de los demás que solo te lastiman más.
 
Realmente creo que no hay gente mala en el mundo. Cuando la gente nos lastima o se comporta de cierta forma (equivocada), de alguna manera, ellos solo están repitiendo patrones de comportamiento, patrones que han aprendido a través de los anos. Estas personas solo expresan sus propias creencias, experiencias, recuerdos y emociones. Desafortunadamente esa es la única forma que ellos conocen para expresarse. Están expresando sus frustraciones, inconformidades, tristezas, inseguridades, dolor y quejas. Están hablando o actuando desde sus propias emociones, no están realmente interesados en nosotros. Por eso es que nosotros, como sociedad, somos responsables de educar a nuestros hijos y ser buenos modelos para ellos. Repetimos patrones de comportamiento generación tras generacion; es una reacción en cadena y nosotros podemos romperla si tomamos responsabilidad en nuestras vidas.
 
Cuando entendemos que lo que la gente hace o dice no tiene nada que ver con nosotros, no tomamos las acciones o palabras de forma personal. No les damos permiso de lastimarnos o de controlar nuestras vidas. Cuando nos damos cuenta de que la gente solo está hablando por sus propias creencias, experiencias y recuerdos, y repitiendo patrones de comportamiento, no tenemos la necesidad de reaccionar o actuar en contra de ellos. Cuando realmente entendemos eso, no acumulamos sentimientos negativos y podemos perdonarlos si necesitamos hacerlo.
 
Estamos muy acostumbrados a vivir tratando de complacer a los demás y preocuparnos por la opinión que tienen de nosotros y si no nos aceptan nos sentimos indignos y tristes. Nuestro valor no depende de lo que los demás piensen o digan. Somos dignos y valiosos por naturaleza, pero necesitamos amarnos a nosotros mismos primero y experimentar ese amor cada dio en nuestra vida. Es difícil reconocer que somos valiosos cuando hemos estado rodeados de gente negativa que dice solo cosas malas o equivocadas de nosotros, y especialmente cuando éramos niños, o si fuimos criados por gente frustrada e infeliz. Pero si, tú puedes cambiar tu vida tan pronto como tomes la decisión. Tú eres responsable de tu vida y eres el único que puede cambiarla.
 
Nunca es demasiado tarde para aprender y entender que lo que la gente dice sobre ti no tiene nada que ver contigo. Estoy segura de que si aplicas este principio a tu vida diaria, tu vida cambiara. Tendrás la oportunidad de practicar tu autenticidad, ser tu mismo y olvidarte de pasar la vida agradando a los demás. Aprenderás a no tomar las cosas personales, por lo que será mas fácil entender a las personas y comunicarte con ellos. Crearas relaciones maravillosas y agradables y tendrás una vida hermosa. Tienes solamente una vida y solo tú puedes hacerla valiosa.
 
Empieza ahora, no mañana!
 

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El sentimiento de finitud

El ser humano puede alcanzar grados profundos de percepción, entre ellos se sitúa como de los más teméricos el de la finitud.

El estallido abrupto de esa concienciación permite al sujeto identificar el final de un recorrido al que está abocado a transitar. Se percibe un sentimiento envuelto en verdad, donde la indiferencia queda ausente por el zarandeo de la inexorable realidad. La mente queda paralizada, pues ante ese encontronazo con el punto donde se clausura nuestra existencia, la lógica y los razonamientos quedan silenciados ante el tsunami demoledor que ofrece nuestro plano de vida.

Hasta ese momento, la vida acaparadora nos muestra una alfombra roja extendida hasta el infinito. El mañana está alejado de nuestro presente. Nuestra extinción no está incluida en el programa de actividades existencial. Tenemos la creencia errónea de que son los demás los que van quedando atrás. Vivimos con la creencia autoimpuesta de eternidad perdurable en nuestra manifestación como seres humanos.

De repente se produce una fisura que permite detectar que todo ello no es así. Nos alcanza la brisa de una realidad a la que no podemos escapar, con sus leyes y con sus rígidos sistemas de dinamismo. El instante alcanza eternidad, no por su durabilidad, sino por su profundidad ante el encuentro cara a cara con un sentimiento que detecta un margen a lo lejos. La mente queda bloqueada, inoperable e inutilizada, porque su mecanismo de espacio/tiempo queda reducido ante la inmensidad de lo finito. La mente divisa el precipicio, el borde del acantilado. Habrá un punto en el final del camino en el que se enfrentará al acceso hacia lo inmenso. Sabe que llegará un momento que no pueda dar un paso atrás, y que los ya dados no podrán volver a ser utilizables.

Esta comprensión puede paralizar, pero también nos puede activar. La mente deja paso a otro enfoque, a otra percepción. Se desarrolla una intuición que para nada debe ser inclinada a la lamentación ni al flagelo interno. Se debe utilizar esa comprensión de nuestra última actuación para poner los medios que nos mejoren bienestar interior y toda clase de utilidades para nuestro crecimiento emocional y mental. También el recordar que no somos eternos ni inmortales nos debe servir para hacer de cada momento una firma en nuestra representación vivencial.

Estamos inmersos en una vida que tiene un principio y un fin. Por mucho que nos guste o no, que nos aterre la idea o no, esto es así. El desenlace no nos debe obsesionar ni mucho menos, pero de lo que trata este artículo es de la manera en la que a modo de destello, se puede experimentar dicha observación de nuestro principio de finitud. Éste nos debe servir para aumentar la capacidad de mejora, ya que el tiempo del que disponemos en vida debe ser instrumentalizado para como en un cuenco vacío, llenarlo de nosotros mismos. Así la vida no se convierte en un camino recto monótono. Todo es exprimido. La vida exterior se convierte en un juego, un gimnasio donde ponernos a prueba; la vida interior un encuentro con nuestra esencia, lejos de las capas adquiridas de la personalidad. Todo adquiere otra tonalidad, otra intensidad. Y en ese disfrute, en esa satisfacción la finitud se vuelve un misterio que explorar. Entonces nuestra extinción no es un punto y aparte, no es un párrafo descolgado. Es el acercamiento a un misterio en el que la carga de material o de conocimientos no permite su acceso

El buscador trata de comprender, sin la ayuda de la mente intelectual, el principio al que estamos abocados de finitud. Lo emplea para saber de su paso por esta existencia y no caer en la creencia de que dispone de toda la vida, sino que es la vida de la que dispondrá de él y que si emplea del tiempo otorgado, ésta se dejará impregnar por la fragancia que en la persona se haya despertado.

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EL LIBRO DE LA NADA (3)

5. LA UNIDAD DEL VACÍO.

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EL MUNDO EXISTE DEBIDO A TI; tú lo creas, eres su creador.

Cada ser crea un mundo alrededor de sí mismo, el cual depende de su mente. La mente puede que sea una ilusión, pero es creativa; crea sueños. Y depende de ti si creas un cielo o un infierno.

Aunque dejes este mundo no te será posible abandonarlo. Donde sea que vayas volverás a crear el mismo mundo, porque el mundo brota constantemente de ti, como las hojas brotan del árbol.

Vosotros no vivís en el mismo mundo, no podéis porque vuestras mentes no son iguales. Tú puedes estar viviendo en el infierno y el que está justo a tu lado puede estar viviendo en el cielo; ¿acaso crees que vivís en el mismo mundo? ¿Cómo vais a vivir en el mismo mundo si vuestras mentes son diferentes?

Así que lo primero que hay que entender es que no se puede abandonar el mundo a no ser que la mente desaparezca. Ambos están relacionados, dependen el uno del otro, forman un círculo vicioso. Si la mente está ahí… Y una mente es siempre una mente particular. Cuando la mente deja de ser una mente particular, cuando se convierte en Mente con mayúscula, ya no es una mente, se convierte en consciencia. Una mente es siempre una mente particular y desprende un aroma particular a su alrededor, que es tu mundo.

La mente crea al mundo, luego el mundo crea a la mente y la ayuda a permanecer como tal. Este es el círculo vicioso. Pero el origen está en la mente; el mundo es sólo una consecuencia.

La mente es substancial; el mundo es sólo su sombra. Y uno no puede deshacerse de su sombra, pero eso es lo que toda la gente trata de hacer.

Si esta mujer no encaja contigo, tú piensas que otra encajará. Tratas de cambiar el mundo, pero tú sigues siendo el mismo. Convertirás a la próxima mujer en una réplica exacta de la anterior. Volverás a crear, porque la mujer será sólo una pantalla.

Y te sorprenderás: la gente que se ha casado muchas veces tiene una experiencia realmente extraña. Una persona que se ha casado diez veces reconoce el hecho de que: «¿Cómo es que siempre me ocurre lo mismo? ¿Cómo es que en un mundo tan enorme siempre me encuentro con el mismo tipo de mujer? ¡Parece imposible hasta por casualidad!, ¡una y otra vez!».

El problema no es la mujer, el problema es la mente. La mente vuelve a ser atraída por el mismo tipo de mujer, y otra vez crea la misma relación; se vuelve a encontrar con el mismo lío y el mismo infierno.

Y lo mismo ocurre con todo lo que haces. ¿Crees que serías más feliz si vivieras en un palacio? ¡Te equivocas! ¿Quién es el que va a vivir en el palacio? Serás tú quien viva allí. Y si no eres capaz de ser feliz en una cabaña, tampoco serás capaz de ser feliz en un palacio. ¿Quién va a vivir en el palacio? Los palacios no existen fuera de ti.

Si puedes ser feliz viviendo en una cabaña, podrás ser feliz viviendo en un palacio, porque quien crea el mundo a tu alrededor eres tú. De otra forma, al igual que te disgusta la cabaña, te disgustará el palacio; aún más, porque será más grande. Será un infierno, exactamente igual; con más decoración, pero un infierno decorado no es el cielo. Y aun si te meten a la fuerza en el cielo tratarás de encontrar una salida o allí mismo crearás tu infierno.

He oído una historia acerca de un hombre que murió; era modisto, un gran hombre de negocios. Y de alguna forma, por algún error, entró en el cielo. Allí se encontró con su socio. Al socio se le veía tan triste como en la Tierra. Así que le preguntó:

«¿Qué pasa? ¿Cómo es que se te ve tan infeliz estando en el cielo?».

El socio le respondió: «Esto está bien, pero yo personalmente prefiero Miami».

Y él también llegó a esta conclusión a los pocos días. Así que volvieron a hacerse socios y se propusieron abrir otra empresa. Y ocurrirá lo mismo en cualquier parte que vayas, porque tú eres el mundo. Tú creas un mundo alrededor tuyo, y luego el mundo ayuda a la mente que lo ha creado. El hijo ayuda al padre, el hijo ayuda a la madre, la sombra ayuda a lo que la mantiene; y así la mente se refuerza y de nuevo vuelves a crear el mismo mundo sobre las mismas bases. ¿Por dónde empezar la transformación? ¿Cómo cambiar?

SI MIRAS, la primera mirada te dirá que cambies el mundo, porque es lo más obvio a tu alrededor. ¡Cámbialo! Y eso es lo que has estado haciendo durante vidas: cambiando constante mente el mundo, cambiando esto y lo de más allá, cambiando de casas, de cuerpos, de mujeres, de amigos; cambiando, pero sin darte cuenta nunca del hecho de que sigues igual, ¿cómo vas a cambiar el mundo así?

A eso se debe que se haya creado una falsa tradición de renunciación en todo el mundo. Deja tu hogar y vete a un monasterio. Huye de lo mundano y vete a los Himalayas. ¡Huye del mundo! Es muy fácil irse a los Himalayas, pero ¿cómo vas a huir de ti mismo? Allí volverás a crear el mismo mundo; exactamente el mismo. Puede que esta vez sea en miniatura, puede que no sea a tan gran escala, pero volverás a hacer lo mismo. Tú eres el mismo, ¿cómo vas a hacer algo diferente?

Una comprensión más profunda revela que, cuando cambie la mente, cambiará el mundo. Entonces, estés donde estés se te revelará un mundo diferente. Profundizas, y entonces entiendes que si quieres vivir realmente sin el mundo a tu alrededor… Porque por muy maravilloso que sea el mundo, tarde o temprano se volverá aburrido y te cansarás de él. Aunque estés en el mismo cielo añorarás el infierno, porque la mente necesita cambiar. No puede vivir en lo eterno, no puede vivir en lo que no cambia, porque la mente siempre añora una nueva curiosidad, alguna sensación nueva, alguna excitación nueva. La mente no puede parar el tiempo y habitar en lo atemporal. Es ‘por eso que la mente no puede vivir en el ahora, en el aquí, porque el ahora no forma parte del tiempo; no cambia nunca, es eterno. Es sencillamente tal como es. Allí no ocurre nada. Está vacío.

Buda a esto lo llamó shunyata; vacío absoluto. En ese vacío no ocurre nada, nadie viene, nadie va. No hay nadie porque, si hubiera alguien, algo ocurriría.

La mente no puede vivir en el eterno ahora. La mente quiere cambios, espera y espera contra toda esperanza. La situación en sí es desesperada, pero la mente sigue esperando.

He oído que:

Mulla Nasrudin estuvo muchos años sin trabajo porque quería ser actor y no tenía talento para ello. Pero cada día, religiosamente, iba a ver a su representante. Llamaba a la puerta muy esperanzado, entraba en la oficina y preguntaba: «¿Hay algo nuevo? ¿Has conseguido algo para mí?».

Y el representante siempre le respondía lo mismo: «Nada, por el momento no hay nada».

Pasaron los días, los meses y los años, y la llamada de Nasrudin se convirtió en una rutina. En cualquier época del año, hiciera el tiempo que hiciera, bueno o malo, su representante estaba seguro de que Nasrudin aparecería. Y volvería, lleno de esperanza, a preguntar de nuevo, y el hombre volvería a responderle lo mismo: «Nasrudin, no he conseguido nada, no te he encontrado nada».

Un día la llamada sonó diferente, un poco más triste, y cuando Mulla entró, hasta su representante se sorprendió, y pensó: «¿Por qué estará tan triste hoy?».

Mulla dijo: «Escucha, durante las dos semanas siguientes no me comprometas con nadie, me voy de vacaciones».

Así es como funciona la mente: sigue esperando, ¡Y no sólo durante varios años, sino durante varias vidas! Una y otra vez llamas a la misma puerta con la misma insistencia y la misma pregunta, y la respuesta siempre es no. ¿Qué otra cosa has conseguido a través de la mente excepto noes?

El sí nunca ha llegado de esta forma, no puede. La mente es un esfuerzo inútil. Es como un desierto, nada crece en él, nada puede crecer. Pero ella sigue esperando. Hasta el desierto sueña; y sueña con jardines maravillosos, con ríos que fluyen, con arroyos y cascadas. Hasta el desierto sueña…, y ese es el sueño de la mente. Uno tiene que estar atento. No hay necesidad de perder más tiempo; no hay necesidad de llamar a la puerta de ningún representante. Ya has vivido lo suficiente con la mente. No has conseguido nada a través de ella. ¿No ha llegado ya el momento de estar atento y consciente?

Lo que has conseguido ha sido mucho sufrimiento, desdicha, angustia y frustración; si a eso lo llamas conseguir algo, entonces todo va bien. Siempre que te mueves con la mente algo va mal, porque la mente es el mecanismo de lo erróneo. Observa: siempre hay algo que va mal.

 

El hijo de Mulla Nasrudin acababa de entrar en la escuela. La maestra, que estaba dando geografía y hablaba de la forma de la Tierra, le preguntó: «¿Qué forma tiene la Tierra?».

Él se quedó en silencio; así que para provocar su respuesta ella le preguntó: «¿Es plana?».

El niño contestó: «No».

Un poco más esperanzada, le volvió a preguntar: «¿Entonces es una esfera, tiene forma redonda?».

El hijo de Nasrudin volvió a contestar: «No».

Entonces sorprendida, le dijo: «Sólo hay dos posibilidades: o es plana o es redonda, y dices que ni una ni otra. ¿Entonces cómo te imaginas que es?».

El niño contestó: «¡Mi papá siempre dice que el mundo está torcido!».

 

Para la mente todo está torcido; no porque realmente lo esté, sino porque esa es la manera de ver de la mente: cualquier cosa que pasa a través de ese medio que es la mente, se tuerce. Igual que cuando metes algo recto en el agua, por ejemplo una paja, y de repente ves que al introducirla en el agua ocurre algo: se tuerce, ya no está recta. La sacas del agua, y de nuevo vuelve a estar recta. La vuelves a introducir y…

Y tú sabes que aunque esté dentro del agua la paja sigue estando recta, pero tus ojos no lo ven así. Puedes sacarla y meterla cien veces. Y aunque de sobra sepas que la paja sigue estando recta, el agua, como medio, te dará la falsa información de que no está recta.

Sabes por innumerables experiencias que el sufrimiento es creado por la mente, pero de nuevo vuelves a caer en la trampa. La mente crea sufrimiento. No puede crear otra cosa porque no puede encontrarse con la realidad. Sólo puede soñar; esa es la única capacidad que tiene. Sólo puede soñar. Y los sueños no pueden satisfacerte, porque siempre que se enfrentan a la realidad se hacen añicos.

Vives en una casa de cristal, no puedes afrontar la realidad. Siempre que la realidad llega, tu casa se derrumba, y ya has vivido en muchas casas que se han hecho pedazos. Llevas sus ruinas en tu mente, la angustia resultante. Y eso ha hecho que te vuelvas amargado.

Saborea a cualquiera y te sabrá amargo. Y esa es también la experiencia que los demás tienen de ti: todo el mundo sabe amargo. Si te acercas todo se vuelve agrio; si te mantienes alejado todo te parecerá maravilloso. Si te acercas se vuelve amargo; porque cuando te acercas, las mentes se penetran entre sí y todo se tuerce. Nada queda recto.

Tienes que darte cuenta de esto por experiencia propia, no como una teoría mía o de Sosan. Sosan no te puede ayudar en eso, tampoco yo. Tiene que ser un fenómeno de tu propia experiencia. Cuando lo experimentas se convierte en una verdad, y empiezan a cambiar muchas cosas: entonces te desprendes de la mente.

Cuando la mente se evapora, desaparecen todos los mundos. Cuando la mente se evapora, los objetos desaparecen; entonces dejan de ser objetos. Entonces ya no sabes dónde acabas tú y dónde comienzan las cosas, entonces ya no hay fronteras. Las divisiones desaparecen.

Al principio te sientes como si todo se hubiera vuelto borroso, pero, poco a poco, te vas asentando en este nuevo fenómeno que es el de la no-mente. Las estrellas siguen estando ahí pero ahora forman parte de ti, ya no son objetos. Las flores y los árboles siguen estando ahí pero ahora florecen en ti, ya no florecen afuera. Entonces vives con la totalidad.

Se ha roto la barrera; la barrera era tu mente. Por primera vez ya no hay mundo, porque el mundo significa la totalidad de los objetos. Por primera vez hay un Universo; «universo» significa «uno». Recuerda el vocablo «uni». ¿A esto le llamas tú Universo? Estás equivocado. No lo llames Universo, para ti es un multiverso. Muchos mundos, no uno solo, no es un Universo; no todavía.

Pero cuando la mente desaparece, los mundos desaparecen. No hay objetos. Los límites se cruzan y se mezclan entre ellos. El árbol se convierte en la roca, la roca se convierte en el sol, el sol se convierte en la estrella, la estrella se convierte en la mujer que amas, y todo se mezcla entre sí. Y ahí no estás separado. Ahí lates, vibras en el centro del propio corazón. Entonces es un Universo.

La mente se evapora, los objetos desaparecen; la fuente de los sueños se desvanece. ¿Qué has estado haciendo hasta ahora? Has estado tratando de conseguir un sueño mejor. Por supuesto que ha sido en vano, pero todo el afán de la mente radica en conseguir un sueño mejor. No creas que la mente puede darte un mejor sueño: un sueño es un sueño. Aunque sea mejor, no te satisfará. No puede darte una satisfacción profunda. ¡Un sueño es un sueño!

Si estás sediento necesitas agua real, no agua de sueños. Si estás hambriento necesitas pan real, pan substancial, no un pan de sueños. Puede que durante cierto tiempo puedas engañarte, pero ¿cuánto tiempo?

Cada noche ocurre: algunas veces tienes hambre, la mente crea un sueño en el que comes manjares. Por unos minutos está bien, aun por horas, pero ¿cuánto tiempo puede durar? ¿Puedes seguir soñando ese sueño infinitamente?

Te ayuda a dormir, a que no te interrumpa el sueño. Si no, el hambre no te dejaría dormir, y tendrías que levantarte e ir a la despensa. Esto ayuda: de esta manera puedes continuar durmiendo, creyendo que estás comiendo; sin necesidad de levantarte. Pero por la mañana sabrás que la mente te ha engañado.

Toda tu vida es como un sueño, sustituyes la realidad por sueños. Así cada día todo se hace pedazos, cada día tropiezas con la realidad, porque la realidad brota por todos los sitios. ¡No lo puedes evitar! Un sueño es algo muy frágil; y la realidad lo sacude y lo rompe.

Por tu propio bien, es bueno que la realidad rompa tus sueños, que los haga añicos. Pero de nuevo vuelves a recoger sus pedazos y vuelves a crear otros sueños. ¡Déjalo ya! Ya lo has hecho muchas veces. No has conseguido nada. ¡Basta ya! Una vez que entiendes que tienes que dejar de soñar, el mundo de los objetos desaparece. El mundo estará ahí, pero no será el mundo de los objetos. Entonces todo cobra vida, todo se vuelve subjetivo.

A esto es a lo que se refieren las personas religiosas cuando dicen que todo es Dios. En realidad, ¿qué quieren decir con eso? Dios es sólo una metáfora. No hay nadie sentado en el cielo, controlando, dirigiendo, haciendo que las cosas funcionen. Dios es sólo una metáfora; una metáfora para decir que las cosas en el mundo no son cosas, sino personas. En su interior tienen una subjetividad. Todo está vivo y vibrando. Y este vibrar no es un proceso fragmentado, este vibrar es un todo vibrando.

Sientes el latir del corazón cerca del corazón, en el corazón. Pero ¿crees que ocurre sólo en el corazón? Estás equivocado; todo el cuerpo vibra. El corazón sólo lo indica; todo el cuerpo vibra. Por eso cuando el corazón se para, el cuerpo se muere. No era realmente el corazón lo que vibraba; todo el cuerpo estaba vibrando a través del corazón; el corazón era sólo un indicador.

Tú vibras, pero el todo vibra a través de ti; tú eres sólo un indicador, un corazón. El Universo vibra y late a través de ti. Tú no eres, el Universo es.

Y el Universo no es la totalidad de los objetos, es una subjetividad. Existe como una persona. Está vivo, consciente. No es una organización mecánica. Es una unidad orgánica.

 

Ahora intenta entender estas palabras de Sosan:

 

Cuando los objetos del pensamiento se desvanecen,

el sujeto pensante se desvanece;

y cuando la mente se desvanece, los objetos se desvanecen.

Las cosas son objetos debido al sujeto,

y la mente es tal debido a las cosas.

 

LAS COSAS ESTÁN AHÍ A TU ALREDEDOR debido a ti. Tú las atraes. Si sientes el infierno a tu alrededor, eres tú quien lo ha atraído. No te enfades por ello, no empieces a luchar contra ello; no sirve de nada. Lo has atraído tú, tú lo has invitado; ¡tú lo has creado! Y tus deseos se han realizado: lo que necesitabas, ahora está a tu alrededor. Y entonces empiezas a pelearte y a enfadarte. ¡Lo has conseguido!

Recuerda siempre que todo lo que ocurre a tu alrededor está enraizado en la mente. La mente es siempre la causa. Es el proyector, afuera sólo hay pantallas; tú te proyectas a ti mismo. Si te parece desagradable, entonces cambia la mente. Si sientes que cualquier cosa que procede de la mente es un infierno, una pesadilla, entonces abandona la mente. Trabaja sobre la mente, no pretendas arreglar la pantalla, no vayas pintándola, cambiándola. Trabaja sobre la mente.

Pero hay un problema, y el problema es que piensas que tú eres la mente. Así que, ¿cómo vas a dejarla? Sientes que puedes dejarlo todo, cambiarlo, volverlo a pintar, decorarlo de nuevo, volverlo a arreglar, pero ¿cómo vas a dejarte a ti mismo? Esta es la raíz de todo problema. Tú no eres la mente, estás más allá de ella. Has llegado a identificarte con ella, eso sí es verdad, pero no eres la mente.

Y este es el propósito de la meditación: darte pequeños vislumbres de que no eres la mente. Por unos momentos la mente para…, y ¡tú todavía estás ahí! Por el contrario, eres más, estás lleno de ser. Cuando la mente para, es como si se hubiera parado un drenaje que te estuviera constantemente drenando. De pronto la energía te desborda. ¡Sientes más!

Si te das cuenta de que la mente no está ahí, pero «yo soy», aunque sólo sea por un momento, habrás alcanzado el profundo núcleo de la verdad. Entonces será fácil abandonar la mente. Tú no eres la mente, de otra forma ¿cómo podrías abandonarte a ti mismo? Primero hay que abandonar la identificación, entonces puede abandonarse la mente.

Todo el método de Gurdjieff radica en cómo desidentificarse. La próxima vez que tengas un deseo, obsérvalo. Di para tu interior: «Voy a observar adónde va esta mente». Y al estar mirándolo sentirás una distancia. ¿Quién es este observador, el espectador? Y el deseo se mueve y crea sueños.

A veces, puede que te olvides y te vuelvas uno con el deseo. Céntrate de nuevo, mira otra vez el deseo: el deseo se mueve por sí mismo. Es como si hubiera aparecido una nube, ha surgido un pensamiento en el cielo de tu ser. Y recuerda, si puedes no identificarte aunque sea por un instante (el deseo está ahí y tú estás ahí pero hay una distancia), de repente hay iluminación, te llega una luz.

Ahora sabes que la mente funciona por sí misma, que es un mecanismo. ¡Puedes dejarla a un lado! Puedes usarla, o puedes no usarla; tú eres el maestro. Ahora el esclavo, el mecanismo, está en su lugar; ya no es el amo. Entonces es posible dejarlo. Sólo cuando eres diferente de algo, puedes abandonarlo. Meditar, atestiguar, sentarse en silencio y mirar la mente será de gran ayuda. Sin forzar, simplemente sentándose y observando. Sin hacer mucho, sólo observando, como se observa a los pájaros volando en el cielo. Sólo tumbándose en el suelo y observando, sin hacer nada, indiferente. Sin que realmente te concierna adónde van; van a su aire, van a lo suyo.

Recuerda, los pensamientos también son como los pájaros se mueven por sí mismos, a su aire. Y a veces ocurre que los pensamientos de la gente que está a tu alrededor entran en tu cielo y tus pensamientos entran en su cielo. Por eso es que a veces sientes que en presencia de alguna persona de repente te entristeces; en cambio con otra sientes cómo te sube la energía, sientes alegría y felicidad. Sólo con mirar a alguien, con estar cerca de él, cambia algo en tu estado de ánimo.

Ocurre hasta con los lugares. Entras en una casa y de repente te inunda una pesadez. Entras en otra, y de repente te sientes muy liviano, como si te hubieran salido alas, sientes que puedes volar, que no tienes peso. Penetras en un ambiente y ya no eres el mismo, algo ha cambiado. Entras en otro ambiente, y de nuevo algo vuelve a cambiar.

Esta es la base del satsang, estar en presencia de un Maestro, el cual no tiene pensamientos. Sólo con su presencia, sólo estando junto a él, a veces sus no-pensamientos, su no-mente, llaman a tu puerta. En ciertos momentos…, y no puede ser manipulado, uno tiene que esperar, uno sólo puede rezar, esperar y observar. No puede forzarse porque no es un pensamiento. Un pensamiento es una cosa, puede ser proyectado. El no-pensamiento no es una cosa, no puede proyectarse.

Un pensamiento tiene su propio movimiento y propulsión. Siempre que estés cerca de una persona que tenga muchos pensamientos, te llenará con ellos. Sólo estando cerca derramará su mente en ti; no importa si habla o no, esa no es la cuestión. Desde su cabeza están cayendo constantemente pensamientos, como chispas, por todas partes; y tú los recoges.

Y a veces hasta te das cuenta de que este pensamiento no es tuyo, pero cuando llega te llena, y te identificas con él. Esa ira no es tuya; el que estaba enfadado era otro pero tú sentiste algo dentro de ti. Alguien estaba resentido y su odio te tocó. Todo es infeccioso, y la mente es la enfermedad más infecciosa del mundo. Ningún virus puede competir con ella, infecta a todo el mundo a su alrededor.

Si pudieras ver, te darías cuenta de que de la cabeza de los demás salen chispas. Son de diferentes colores. Es por eso que muchos místicos pueden ver el aura, porque cuando se encuentran con una persona oscura, ven que su aura es oscura. Si tus ojos vieran con claridad podrías verlo. Cuando tienes una persona feliz a tu lado puedes verlo. Aunque todavía no la hayas visto, aunque llegue por detrás, de pronto sientes que hay algo feliz a tu alrededor.

Los pensamientos no son tuyos, no son tú. Cuando mueres, tus pensamientos se esparcen por todos los sitios. Ocurre así, la próxima vez que estés cerca de un moribundo, obsérvalo; es una experiencia en sí misma. Cuando un hombre se esté muriendo, siéntate y observa lo que le ocurre a tu mente. Te sorprenderás; pensamientos que nunca habías tenido antes, pensamientos a los que no estás acostumbrado, pensamientos que te son absolutamente desconocidos, de repente brotarán en ti; ¡flop! El hombre se está muriendo y arroja sus pensamientos por todas partes, igual que arroja sus semillas un árbol cuando se está muriendo. Es presa del pánico; antes de morir, el árbol tiene que soltar sus semillas para que nazcan otros.

Nunca te acerques a un hombre que se está muriendo si no eres consciente, porque si no el muerto te influenciará. Básicamente, nunca te quedes cerca de un hombre con el que te sientas oscuro, pesado, triste, a no ser que seas consciente. Pero si te das cuenta, no hay problema. La oscuridad viene y pasa; nunca te identificas con ella.

¿Has notado alguna vez, al entrar en una iglesia con la gente rezando que te sientes inmediatamente diferente? Tanta gente rezando…, aunque la oración no sea muy real, aunque sólo sea una oración dominical, pero aun así están rezando, y por unos momentos se abren las ventanas; esos momentos son diferentes. El fuego te enciende, y de repente sientes que algo en ti cambia.

¡Estate consciente! Y mira cómo entran los pensamientos en la mente, cómo te identificas y te haces uno con ellos. Y se mueven muy rápidamente, su velocidad es enorme, no hay nada tan rápido como un pensamiento. No se puede crear nada más veloz que un pensamiento. No tarda nada en llegar a cualquier sitio. Salta de una infinidad a otra; el espacio no existe para él.

Los pensamientos están ahí, moviéndose a gran velocidad. Y debido a esa rapidez no puedes ver dos pensamientos por separado. Siéntate, cierra los ojos, ralentiza todos los procesos corporales. Que la respiración se vuelva más lenta, el latir del corazón más lento, la presión sanguínea más lenta. Ralentiza todo, relájate, porque si todo va más lento, los pensamientos tendrán que ir más lentos pues todo está unido. Cuando todo se ralentiza, el pensamiento tiene que ir más lento.

Es por eso que al dormir profundamente los pensamientos paran: porque todo va muy lento y el pensamiento es algo tan veloz que se produce una ruptura y el proceso no puede continuar. El hombre está en un estado muy lento, mientras que el pensamiento es algo tan rápido que ambos no pueden continuar juntos. El pensamiento desaparece. En el dormir profundo, tan sólo por algunas horas, como mucho durante dos horas, el pensamiento se para, porque estás completamente relajado.

RELÁJATE Y SIMPLEMENTE OBSERVA: a medida que el proceso se vaya haciendo más lento serás capaz de ver espacios. Entre dos pensamientos hay un intervalo; en este intervalo habita la consciencia. Entre dos nubes hay un intervalo; en este intervalo aparece el cielo azul.

Ralentiza el proceso del pensamiento y fíjate en los intervalos, presta más atención a los intervalos que a las nubes. Cambia la atención de lugar, cambia la gestalt. No te fijes en la figura, fíjate en el fondo.

Si pongo una pizarra, una pizarra grande del tamaño de toda esta pared, la marco con un punto blanco y os pregunto qué veis, hay un noventa y nueve por ciento de posibilidades de que no veáis la pizarra, sino el punto blanco; porque vemos la figura, no el fondo. La pizarra es enorme, y aun así si os pregunto: «¿Qué veis aquí?», diréis: «Veo un puntito blanco». No se ve una pizarra tan enorme y, en cambio, se ve un puntito blanco, que es casi invisible. ¿Por qué?, porque este es el modelo fijo de la mente: mirar la figura, no el fondo, mirar la nube, no el cielo; mirar el pensamiento, no la consciencia.

Hay que cambiar esta gestalt. Préstale más atención al fondo y menos a la figura. Te acercarás más a la realidad. Esto es lo que se hace constantemente en la meditación. La mente, debido a su hábito, se fijará en la figura. Tú tan sólo vuelve a cambiar…, fíjate en el fondo.

Tú estás aquí, yo estoy aquí. Podemos mirar a los demás de dos maneras. Yo puedo mirar el fondo (en el fondo hay árboles, plantas, tierra, cielo), tienes de fondo el Universo infinito; o te puedo mirar a ti, tú eres la figura. Pero la mente siempre se fija en la figura.

Por eso ocurre que si vas a ver a alguna persona como Sosan, Jesús o Buda, sientes que sus ojos no te miran. Tú eres sólo la figura y ellos están mirando el fondo. Su gestalt es diferente. Puede que sientas que en sus ojos haya cierta frialdad porque no te prestan atención.

Tú eres sólo una nube. Para personas como Buda, cuando miran, estás ahí, pero sólo como una pequeña parte del fondo. El fondo es infinito, y eres sólo un punto. Pero a ti te gustaría que alguien te mirara, que mirara al puntito, como si fueras el Universo, como si nada existiera más allá de ti.

El amor de Buda te parecerá distante. Y tú necesitas un amor apasionado, unos ojos que te miren a ti y se olviden del todo. Eso no le es posible a un buda. Ocupas tu lugar, pero aun así eres sólo un pequeño punto. Por muy maravilloso que seas, eres sólo una parte de un fondo infinito; y no se te puede prestar toda la atención.

Por eso el ego se siente muy herido cuando está cerca de un buda, porque quiere toda la atención: «Mírame, yo soy el centro del mundo». Pero no eres el centro del mundo. En realidad el mundo no tiene ningún centro, porque un centro sólo sería posible si el mundo fuera limitado. Si fuera un círculo finito entonces podría haber un centro, pero es un círculo infinito.

Es absurdo pensar en un centro. No hay centro en el mundo; el mundo existe sin ningún centro. Y eso es hermoso. Por eso todo el mundo puede pensar: «Soy el centro». Si hubiera un centro eso sería imposible.

Por eso los mahometanos, los cristianos y los judíos no permiten afirmaciones tales como las de los hindúes, que afirman:

«Yo soy Dios; aham brahmasmi». Para ellos eso es una herejía: «¿Qué estás diciendo? Sólo Dios es el centro. Y nadie más lo es». Pero los hindúes pueden afirmar desenfadadamente: «Yo soy Dios», porque ellos dicen que no hay ningún centro o que todo el mundo es el centro.

Pero cuando pides que se te preste toda la atención, eso es la mente, el viejo hábito de la mente de no mirar el fondo y fijarse solamente en la figura.

Durante la meditación tienes que cambiar de la figura al fondo, de la estrella al firmamento. Cuanto más ocurra este giro, más sentirás que no eres la mente y llegarás a sentir más fácilmente que la puedes dejar…

Es como quitarte un vestido. Te lo has hecho tan ceñido que parece que fuera tu propia piel. Pero no lo es, es sólo un vestido; y te lo puedes quitar fácilmente. Pero hay que entender que uno es el fondo, no la figura. Y cuando esta mente se evapora, dice Sosan, el mundo objetivo simplemente se desvanece.

¿Qué quiere decir? ¿Quiere esto decir que si estás en profunda meditación, que si has alcanzado la meta de la no-mente, desaparecerán estos árboles, se desvanecerán? ¿Que entonces esta casa ya no estará aquí? ¿Que tú ya no estarás sentado aquí? ¿Que, si lo has conseguido, esta silla en la que estoy sentado se desvanecerá?

No. Los objetos desaparecen como tales. No esta silla, no este árbol; ellos permanecen, pero ahora no están limitados. Ahora ya no tienen fronteras. Ahora esta silla se encuentra enlazada con el sol y con el cielo, ahora la figura y el fondo se vuelven uno. No hay una figura separada del fondo, sus identidades han desaparecido. Ya no son objetos, porque ahora tú ya no eres un sujeto.

Krishnamurti repite constantemente algo muy hermoso: en profunda meditación el observador se convierte en lo observado. Esto es verdad, pero te parecerá absurdo. Si estás mirando una flor, ¿está Krishnamurti diciendo que te convertirás en la flor? ¿Entonces cómo vas a volver a casa? O puede que alguien venga y la arranque, y entonces te hallarás en un problema.

 

«El observador se convierte en lo observado.» ¿Quiere él decir que te conviertes en la flor? No; pero aun así, en cierto sentido sí. No te conviertes en la flor en el sentido de que dejes de ser un hombre y alguien te pueda arrancar y llevarte consigo. No, en ese sentido no. Pero cuando no hay mente, no existe ya ninguna línea divisoria que te separe de la flor y la flor ya no tiene ningún limite que la separe de ti. Ambos os habéis convertido en un algo subjetivo, os habéis encontrado y fundido. Tú sigues siendo tú, la flor sigue siendo la flor, nadie puede arrancarte por error, pero existe una unión.

Esto ocurre solamente algunas veces en tu vida, en algunos momentos en los que amas a alguien. Y eso también es infrecuente, porque la mente del ser humano nunca le deja ni siquiera amar. Constantemente va creando su propio absurdo, creando su propio mundo. Y al amante no se le permite una cercanía tal que llegue al fondo. La figura, el ego, está siempre entremedias. Pero algunas veces ocurre.

Desde luego ocurre a pesar tuyo. Es tan natural que, aun a pesar de todas las objeciones, a veces la realidad se topa contigo. A pesar de todas tus medidas, a pesar de todos tus sueños, a veces te penetra, a veces no estás suficientemente protegido. A veces te olvidas, o estás tan ocupado en algo que se abre alguna ventana, de forma que la realidad entra cuando tú no estás mirando.

En algunos momentos de amor, esto ocurre: que el observador se convierte en lo observado. Esta es una hermosa meditación: si amas a alguien, siéntate con esa persona y miraos a los ojos; sin pensar nada, sin pensar en quién es esa persona, sin crear un proceso de pensamiento, sólo mirándoos a los ojos. Puede que haya algunos vislumbres en los que el observador se convierta en lo observado, en los que te perderás y no sabrás quién eres; no sabrás si tú te has convertido en el amado o el amado se ha convertido en ti. Los ojos son unas puertas maravillosas para entrar el uno en el otro.

¿Y por qué digo que sólo es posible en el amor? Porque sólo en el amor dejas de estar a la defensiva. Te relajas. No tiene miedo del otro, puedes ser vulnerable, puedes permitírtelo. De otra forma uno está siempre a la defensiva, porque no sabe qué va a hacer el otro, no sabe si le hará daño. Y si no estás a la defensiva, el otro te puede herir gravemente.

En el amor os podéis mirar a los ojos el uno al otro. Habrá momentos en los que el fondo y la figura se disuelvan el uno en el otro. Se te removerán hasta los mismos cimientos. De repente verás que no eres, y aun así eres. En alguna parte, en lo más profundo, ha habido un encuentro.

Esto le ocurre a un verdadero meditador con el propio Universo: no es que se convierta en un árbol, pero aun así se convierte en un árbol. Cuando está con un árbol, no hay ninguna división. Y cuando se armoniza con esta tierra sin fronteras, entonces se mueve sin fronteras.

Este es el significado de Sosan. Cuando la mente desaparece, los objetos se desvanecen. Cuando los objetos se desvanecen, tú te desvaneces, el ego se desvanece. Todo está relacionado.

 

Entiende la relatividad de ambos,

así como la realidad básica: la unidad del vacío.

 

Tu EXISTES debido a los objetos de tu alrededor. Tus límites existen debido a los límites del resto de las cosas que te rodean. Cuando ellas pierden sus límites, tú pierdes los tuyos; sois relativos uno con respecto al otro, estáis juntos.

Tu mente y tus objetos externos están unidos, hay un puente entre ellos. Si desaparece una orilla, el puente se derrumba. Y con el puente también desaparecerá la otra orilla, porque no hay ninguna posibilidad de que exista una orilla sin la otra. Este es el significado de la relatividad.

Y entonces existe una unidad; la unidad del vacío. Tú estás vacío y la flor está vacía, si la flor no tiene ninguna línea divisoria, ¿cómo va a existir un centro? Esta es una de las cosas profundas de las que Buda ha llegado a darse cuenta, y solamente los budistas lo han expresado de una forma tan hermosa. Dicen que no hay alma, que no hay ser.

Y esto ha sido muy mal interpretado, porque los hindúes alegan que toda su religión se basa en el alma, en el ser, el ser supremo. Y Buda dice: «Cuando no existe ninguna línea divisoria, ¿cómo va a existir el ser?». Cuando no hay delimitación y la mente se ha quedado en silencio total, ¿cómo puede existir el «yo»? Porque el «yo» es un ruido. ¿Cómo puedes decir «yo soy» cuando es el todo? Cuando la figura y el fondo se han hecho uno, ¿cómo puedes decir «yo soy»?

Este es el vacío de Buda; anatma. Esta palabra es hermosa: anatma, no-ser. Ya no eres y aun así eres. Realmente, por primera vez existes como el todo, pero no como el individuo, no como lo definido, lo demarcado, lo delimitado. Existes como el todo, pero no existes como un individuo, no como una separación demarcada, definida. Ahora ya no eres una isla, eres la vasta expansión del vacío.

Y lo mismo pasa con la flor, lo mismo pasa con el árbol, con los pájaros y los otros animales, con las rocas, con las estrellas y con el sol. Cuando tu ser desaparece, desaparece el ser de todas las cosas, porque. ellas eran el reflejo de tu ser, eran el eco de tu ser resonando en el Universo, eran el reflejo de tu locura. Ahora ya no esta ahí.

Sosan está diciendo que cuando hay vacío hay unidad. Si tú eres, ¿cómo puede haber alguna unidad? Tu propio estar separado crea la separación.

Los musulmanes dicen que aman a los hindúes, que son hermanos; los cristianos dicen que aman a los judíos, que son sus hermanos. Todos son hermanos, ¿pero cómo puedes ser hermano de alguien siendo cristiano? ¿Cómo puedes ser hermano de alguien siendo hindú? Tu demarcación, tu delimitación contiene en sí misma la enemistad. Como mucho, puedes tolerar al otro, pero no puedes ser uno con el otro. Y llamarle «hermano» no sirve de nada, porque nadie se pelea tan ferozmente como lo hacen los hermanos.

Al decir que soy hindú, me estoy separando del todo. Al decir que tengo poder, me estoy separando del Universo. Al decir que soy extraordinario, me estoy separando a mí mismo del Universo. Esto es lo que dice Chuang Tzu: sé simple, normal. Quiere decir: no te separes de ninguna manera, no hagas definiciones concisas acerca de ti mismo. Vive con límites flexibles, que estén siempre dispuestos a encontrarse y fundirse.

 

Entiende la relatividad de ambos,

así como la realidad básica: la unidad del vacío.

En este Vacío ambos son indistinguibles…

 

No se les puede distinguir, no se les puede sentir como algo separado; separado del otro. Están separados, pero su separación es algo totalmente diferente. Puedes distinguirla, pero esa no es la separación del ego. Es como una ola en el océano. Puedes distinguirla. La ola es la ola, no el océano; y aun así es el océano. La ola no puede existir sin el océano. El océano la origina, el océano la hace surgir, el océano ondea en ella, el océano late en ella. Como forma está separada, pero como existencia no lo está. Tú sigues estando separado, y aun así no lo estás. Esta es la paradoja más fundamental que un hombre llega a experimentar cuando experimenta el no-ser, anatma.

 

…y cada uno contiene en sí mismo el mundo entero.

 

No estando separado, no pierdes nada, ganas el todo. Y siempre tienes miedo de perder. Siempre piensas: «Si me pierdo a mí mismo, entonces dejo de ser. ¿Y qué voy a ganar con ello?». Te pierdes a ti, pero ganas el todo. Y no pierdes nada más que tu desdicha, tu angustia, tu ansiedad. ¡Qué otra cosa puedes perder! No tienes nada que perder excepto tu sufrimiento, tu esclavitud.

 

…y cada uno contiene en él mismo el mundo entero.

 

Cuando te pierdes a ti mismo, te conviertes en el mundo entero. Todo es tuyo. Sois mendigos debido a vosotros mismos; podéis ser emperadores. La mente es la escudilla con la que pedís.

He oído una historia sufí. Es una de las más antiguas enseñanzas sufíes.

Un mendigo llegó al palacio de un emperador. El emperador estaba en el jardín, así que le oyó llegar. El guarda de la entrada le fue a dar algo, pero el mendigo le respondió: «Espera, tengo una condición: yo sólo acepto limosna de los amos, nunca de los sirvientes».

El emperador lo oyó. Estaba paseando cerca de allí, así que salió a ver a este mendigo, pues normalmente los mendigos no ponen condiciones. ¿Cómo vas a poner condiciones si eres un mendigo? Pensó: «Este mendigo es realmente extraño». Así que salió a verle; y realmente este era un mendigo extraño. El emperador nunca había visto antes a un hombre que tuviera tal aspecto de emperador; él no era nada comparado con el mendigo. Este hombre estaba rodeado de cierta gloria, de cierta gracia. Sus ropas eran casi andrajos, iba casi desnudo, pero la escudilla que llevaba era muy bonita.

El emperador preguntó: «¿A qué viene esa condición?».

Y el mendigo contestó: «A que los sirvientes también son mendigos y yo no quiero abusar de nadie. Sólo los amos pueden dar. ¿Cómo van a dar los sirvientes? Pero si puedes dar, da y yo lo aceptaré. Pero luego tengo otra condición: que mi escudilla debe quedar totalmente llena». ¡Una escudilla tan pequeña! El emperador soltó una carcajada y dijo: «Debes de estar loco, ¿acaso crees que no voy a poder llenarla?». Y le ordenó a sus ministros que trajeran piedras preciosas, únicas, incomparables, y que llenarán la escudilla de este mendigo.

Pero pronto se hallaron en dificultades, ya que en cuanto empezaron a llenar la escudilla, las piedras caían en ella y sin hacer ningún sonido, simplemente desaparecían. La escudilla seguía estando siempre vacía. Entonces el emperador se halló en un dilema. Su ego estaba en juego: ¡él, un gran emperador que gobernaba todas esas tierras, ni siquiera podía llenar una pequeña escudilla! Y ordenó: «¡Traedlo todo si hace falta, pero hay que llenar esta escudilla!».

Trajeron todos sus tesoros…, durante días vaciaron todas sus arcas, pero la escudilla seguía vacía. Ya no quedaba nada. El propio emperador se había convertido en un mendigo, lo había perdido todo. El emperador se postró a los pies del mendigo y le dijo: «Ahora yo también soy un mendigo y sólo te pido una cosa: ¡enséñame el secreto de esta escudilla, parece mágica!».

El mendigo dijo: «No hay ningún secreto. Está hecha de mente humana. No hay nada mágico en ella».

La mente humana no es otra cosa que esta escudilla. Aunque sigas llenándola, siempre permanece vacía. Aunque le eches el mundo entero, aunque le eches todos los mundos, simplemente desaparecerán sin hacer un solo ruido. Por mucho que le des, ella sigue pidiendo.

Dale amor, y aparecerá la escudilla del mendigo, y tu amor desaparecerá. Dale la vida entera, y ahí estará la escudilla, mirándote con ojos de queja y diciéndote: «No me has dado nada, aún estoy vacía». La única prueba de que he recibido algo es ver que la escudilla se llena; y sigue vacía. Por supuesto, esta lógica es aplastante: no has dado nada.

Has logrado muchísimas cosas, y todas han desaparecido en la escudilla del mendigo. La mente es un proceso autodestructivo. Hasta que la mente no desaparezca seguirás siendo un mendigo. Todo lo que obtengas será en vano; seguirás estando vacío. Y si disuelves esta mente, el vacío te llenará por primera vez. Ya no serás, pero te habrás convertido en el todo. Si eres, seguirás siendo un mendigo. Si no eres, te conviertes en un emperador. Por eso, en la India, a los mendigos les llamamos swamis. Swami quiere decir: maestro, emperador. No puedes encontrar una palabra mejor para los sannyasin.’ Cuando yo pensaba en qué nombre darle a los nuevos sannyasin, no pude encontrar ninguno mejor. Swami es el mejor.

Significa: uno que se ha disuelto a sí mismo tan totalmente que ya no es; uno que se ha convertido en el mundo entero, en el maestro de todo. De otra forma hasta los emperadores siguen siendo mendigos. Siguen deseando, pidiendo y sufriendo.

 

Si no haces ninguna discriminación entre burdo y sutil

no te tentarán el prejuicio y la opinión.

 

SI NO HACES NINGUNA DISTINCIÓN entre burdo y sutil, entre bueno y malo, hermoso y feo, esto y aquello; si no haces ninguna distinción, si no discriminas, simplemente aceptas el todo como es. No pones tu mente en ello, no te vuelves un juez. Simplemente dices: «Así es».

La espina está ahí, tú dices: «Así es». La rosa está ahí, tú dices: «Así es». Un santo está ahí, tú dices: «Así es». Un pecador está ahí, tú dices: «Así es». Y el todo sabe; nadie más puede saber por qué existe el pecador. Debe de haber una razón, pero ese es un misterio del que se tiene que ocupar el todo, no es para que te preocupes por él. El todo deja que nazcan santos y pecadores, espinas y rosas; sólo el todo sabrá el porqué. Simplemente entra en el todo y no hagas ninguna distinción. Tú también sabrás por qué, pero solamente cuando te hayas convertido en el todo.

El misterio se resuelve cuando tú mismo te has convertido en el misterio. No lo puedes resolver mientras sigas siendo tú mismo. Si sigues siendo tú mismo te convertirás en un gran filósofo. Tendrás muchas respuestas y ninguna; tendrás muchas teorías pero no la verdad. Pero si te conviertes en el propio misterio, entonces sabrás. Pero este conocimiento es tan delicado que no puede decirse con palabras. Este conocimiento es tan paradójico que desafía todo lenguaje. Este conocimiento es tan contradictorio (porque los opuestos pierden sus demarcaciones, se vuelven uno) que ninguna palabra puede expresarlo.

La figura es la palabra y el fondo es el silencio. En este conocimiento la figura y el fondo se han vuelto uno, el silencio y la palabra se han hecho uno. ¿Cómo podrías expresarlo? Y aun así tiene que ser expresado, porque hay muchos que están sedientos de ello. Con sólo oír hablar acerca de ello, puede que el corazón de alguien se ponga en marcha. Por eso Sosan está diciendo todo esto.

Sosan sabe que no puede ponerse en palabras, porque siempre que dices algo tienes que discriminar. Siempre que dices algo tienes que elegir una palabra. Siempre que tienes que decir algo, prefieres esto a aquello, y de esa forma entra la mente. Pero nadie lo ha intentado de mejor forma que Sosan. Él es incomparable. No puedes encontrar a ningún otro hombre que haya puesto tan bellamente este silencio en palabras. Hasta Buda se sentiría celoso. Este Sosan es verdaderamente un Maestro; un Maestro del silencio y un Maestro de las palabras. Él ha puesto en este mundo algo que no pertenece a este mundo. Él ha puesto en palabras la experiencia de su profundo silencio.

Escucha sus palabras; no sólo las escuches, absórbelas. Deja que se disuelvan en tu corazón. No las memorices. Deja que entren en tu ser y se conviertan en tu propia sangre, en tus propios huesos. Absórbelas, aliméntate con ellas, digiérelas, y olvídalas.

Estas palabras tienen un tremendo poder de transformación.

 

Vivir en el Gran Camino

no es ni fácil ni difícil,

pero aquellos que tienen una visión limitada

son miedosos e indecisos:

cuanto más se apresuran, más lentos van,

y el apego no tiene límites;

estar apegado, aunque sea a la idea de la iluminación,

es desviarse.

Deja que las cosas sean a su manera

y no habrá ni ir ni venir.

 

Obedece a la naturaleza de las cosas (tu propia naturaleza)

y andarás libre y tranquilo.

Cuando el pensamiento está cautivo, la verdad se oculta,

pues todo es oscuro y confuso,

y la gravosa práctica de juzgar

trae consigo irritación y hastío.

¿Qué beneficio se puede sacar

de las distinciones y las separaciones?

 

Si deseas ir por el Camino único,

no desprecies ni siquiera el mundo

de los sentidos y las ideas.

En realidad, aceptarlo plenamente

es idéntico a la verdadera Iluminación.

El hombre sabio no persigue ninguna meta,

pero el tonto se encadena a sí mismo.

Hay un Dharma, una verdad, una ley, no varias;

las distinciones surgen

por las tenaces necesidades del ignorante.

Buscar la Mente con la mente discriminatoria

es el mayor de los errores.

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IR MAS ALLÁ DEL PENSAMIENTO
Pensar no es más que un minúsculo aspecto de la totalidad de la consciencia, de la totalidad de lo que tu eres. En el corazón de la nueva consciencia subyace trascender el pensamiento, la habilidad nueva de elevarse por encima del pensamiento, de percibir una dimensión en tu interior que es infinitamente más vasta que el pensamiento. Vé la relación entre tu pensamiento y tus emociones. Más que ser tus pensamientos y tus emociones, sé la consciencia que está más allá de ellos. Con una excesiva confianza en el pensamiento, la realidad se vuelve fragmentada. Esta fragmentación es una ilusión.
Solo si somos suficientemente silenciosos interiormente y el ruido del pensamiento disminuye podemos llegar a hacernos conscientes de que hay ahí una armonía oculta, un orden superior en el cual todo tiene su lugar perfecto y no podría ser diferente de lo que es como es. En cuanto sientes esta armonía oculta, te das cuenta de que no estás separado de ella; y cuando te das cuenta de eso, te conviertes en un participante consciente de ella. De esta forma, la naturaleza puede ayudar a realinearte con la totalidad de la vida.
No despiertas espiritualmente hasta que ceses el nombrar compulsivo e inconsciente. Es a través de este constante nombrar, como el ego permanece fijo como la mente no observada. Escoge un objeto cercano a ti. Si surgen pensamientos, no te involucres en ellos. No estés interesado en los pensamientos sino en el acto de la percepción misma. La clave es la atención relajada pero alerta. Cuando percibes sin interpretar o etiquetar mentalmente, puedes sentir la conexión más profunda que en apariencia no tiene vínculo
La voz del ego es nada más un patrón mental condicionado, un pensamiento. Tú eres la consciencia que es consciente de la voz. Cuanto más conviertes tus pensamientos en tu identidad, más separado estarás de la dimensión espiritual que hay en tu interior.
No busques la felicidad. Si la buscas, no la encontrarás, porque es siempre elusiva. Pero la liberación de la infelicidad es alcanzable ahora, al enfrentar lo que es. La infelicidad enmascara tu estado natural de bienestar y de paz interior, la fuente de la verdadera felicidad.
(Tomado de «En Unidad con la Vida» – Eckhart Tolle)

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Sermón del despertar


La esencia del Camino es el desapego. Y la meta de aquellos que practican es liberarse de las apariencias. Se dice en los sutras: «El desapego es despertar porque niega las apariencias». La budeidad significa atención sutil. Aquellos mortales cuyas mentes tienen atención natural alcanzan el Camino del despertar y por ello son llamados Buddhas. Se dice en los sutras: «Aquellos que se liberan a sí mismos de toda apariencia son llamados Buddhas». El aspecto de la apariencia como no apariencia no puede apreciarse visualmente sino que únicamente puede conocerse mediante la sabiduría. Cualquiera que escuche y crea esta enseñanza se embarcará en el Gran Vehículo y abandonará los tres reinos.

Los tres reinos son codicia, aversión y confusión. Abandonar los tres reinos significa regresar desde la codicia, aversión y la confusión a la moralidad (el camino de la virtud natural sin culpabilidad), Contemplación (con amor benevolente)  y la sabiduría (inteligencia natural encontrada en las enseñanzas). Codicia, aversión, y confusión no tienen naturaleza propia (sus aparentes raíces, son las Identidades), son ilusorias y cualquiera capaz de reflexionar verá que la naturaleza de la codicia, aversión y confusión es la naturaleza búdica.

Más allá de codicia odio e ignorancia no hay otra naturaleza búdica. Se dice en los sutras: « Los budas sólo se han convertido en budas mientras vivían con los tres venenos y alimentándose del Dharma puro». Los tres venenos son codicia, odio e confusión.

El Gran Vehículo es el más grande de los vehículos. Es el transporte de los bodhisattvas, que lo usan todo sin usarlo y que viajan todo el día sin viajar. Así es el vehículo de los bodhisattvas. Se dice en los sutras: «El no vehículo es el vehículo de los Buddhas».

Cualquiera que comprenda que los seis sentidos no son reales, que los cinco agregadosson ficciones, que ninguno de ellos puede ser localizado en parte alguna del cuerpo, comprende el lenguaje de los Buddhas. Se dice en los sutras: «La cueva de los cinco agregados es el vestíbulo del Chan. La apertura del ojo de la mente es la puerta del Gran Vehículo». No puede ser más claro.

No pensar en nada es Chan. Una vez que se sabe, caminar, estar de pie, sentarse o estirarse, todo lo que se haga, es Chan. Saber que la mente es vacío es ver al Buddha. Los Buddhas de las diez direcciones no tienen mente. Ver la no mente es ver al Buddha.

Renunciar a uno mismo sin pesar es la caridad más grande. Trascender movimiento e inmovilidad es la mayor de las meditaciones. Los mortales no dejan de moverse, y los arhats permanecen inmóviles. Pero la más elevada de las meditaciones trasciende tanto la de los mortales como la de los arhats. Aquellos que alcanzan dicha comprensión se liberan a sí mismos de todas las apariencias sin esfuerzo y curan cualquier enfermedad sin tratamiento. Tal es el poder del gran Chan.

Usar la mente para buscar la realidad es ignorancia. No usar la mente para buscar la realidad es conocimiento. Liberarse uno mismo de las palabras es liberación. Permanecer sin mácula de polvo de sensación es permanecer en el Dharma. Trascender vida y muerte es abandonar el hogar.

 

No sufrir otra existencia es alcanzar el Camino. No crear ignorancia es iluminación. No aferrarse a la ignorancia es sabiduría. La no aflicción es el nirvana. Y la no apariencia de la mente es la otra orilla.

Cuando eres ignorante, esta orilla existe. Pero cuando despiertas, deja de existir. Los mortales permanecen en esta orilla, pero aquellos que descubren el más grande de todos los vehículos no están ni en ésta ni en aquélla. Son capaces de vivir en ambas orillas. Aquellos que ven la otra orilla como diferenciada de ésta no comprenden el Chan.

La ignorancia significa mortalidad. Y el conocimiento significa budeidad. No son lo mismo y tampoco son diferentes. Pero la gente distingue entre ignorancia y conocimiento. Cuando somos ignorantes hay un mundo al que escapar. Cuando somos conscientes, no hay nada donde escapar.

A la luz del Dharma imparcial. los mortales no son diferentes de los sabios. En los sutras se dice que el Dharma imparcial es algo que los mortales no pueden penetrar ni los sabios practicar. El Dharma imparcial sólo es practicado por los grandes Buddhas y bodhisattvas. Ver la muerte como algo diferente de la vida o el movimiento como algo diferente de la inmovilidad es ser parcial. Ser imparcial significa ver el sufrimiento como algo no diferenciado del nirvana, porque la naturaleza de ambos es el vacío. Al imaginar que pondrán fin al sufrimiento y entrarán en el nirvana, los arhats acaban atrapados por el nirvana. Pero los bodhisattvas saben que el sufrimiento es esencialmente vacío y permaneciendo en el vacío permanecen en el nirvana. Nirvana significa no nacimiento y no muerte. Está más allá de nacimiento y muerte y más allá del nirvana.

Cuando la mente deja de moverse, penetra en el nirvana. Nirvana es una mente vacía. Cuando no existe la ignorancia, los Buddhas alcanzan el nirvana. Cuando no existen las aflicciones, los bodhisattvas entran en el lugar de la despertar.

Un lugar deshabitado es uno sin codicia, odio ni ignorancia. La codicia es el reino del deseo, el odio el reino de la forma y la ignorancia el reino sin forma.

Cuando da comienzo un pensamiento se penetra en los tres reinos. El principio o fin de los tres reinos, la existencia o no existencia de todo, depende de la mente. Esto es aplicable a todo, incluso a objetos inanimados como rocas y palos.

Cualquiera que sepa que la mente es una ficción y está vacía de cualquier cosa real, sabe que su propia mente ni existe ni no existe.

Los mortales siguen creando la mente, proclamando que existe.

Los arhats siguen negando la mente, proclamando que no existe.

 Pero los bodhisattvas y los Buddhas ni crean ni niegan la mente.

( Sabe que NO HAY MENTE y NO HAY NO-MENTE)

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El yo es una ilusión que vive en una realidad virtual

Aísla al sujeto de su entorno haciéndole creer que tiene una autonomía que no es real

El yo sería una construcción ilusoria que aísla al sujeto de su entorno haciéndole creer que tiene una autonomía que no es real. Muy probablemente, nuestro cerebro crea la experiencia del yo a partir de una multitud de experiencias. Hoy sabemos que todo lo que experimentamos se procesa en patrones de actividad neural que conforman nuestra vida mental. Y no tenemos ninguna conexión directa con la realidad exterior. Vivimos, pues, en una realidad virtual. Los colores, los sonidos, los gustos y los olores no existen ahí afuera, sino que son atribuciones de nuestra mente. Por Francisco J. Rubia.

Estamos tan familiarizados y satisfechos con la experiencia de nuestro yo que preguntarse si realmente ese yo existe parece como si fuese la pregunta de un retrasado mental. Y sin embargo la neurociencia moderna se plantea esa cuestión precisamente, a saber que el yo, como ya decía la filosofía hindú hace más de tres mil años, es maya, palabra del sánscrito que significa engaño, ilusión o lo que no es.

En la filosofía védica se acuñó la palabra Ahamkara, palabra compuesta de Aham, que significa “yo” y kara que designa todo aquello que ha sido creado. El yo sería una construcción ilusoria que aísla al sujeto de su entorno haciéndole creer que tiene una autonomía que no es real.

Como dice la psicóloga británica Susan Blackmore, la palabra ilusión no significa que no exista, existe como fruto de la actividad cerebral que al parecer genera esa ilusión en nuestro propio beneficio.

Cuando nos levantamos por la mañana nuestro yo se despierta unido a la consciencia. Vuelven los recuerdos del día anterior y los planes para el futuro. En una palabra: nos convertimos en esa persona que identificamos con la palabra “yo”. Todos nosotros tenemos la impresión subjetiva de que dentro de nosotros se esconde la persona que llamamos “yo” y que recibe todas las sensaciones, toma todas las decisiones, recapacita, planifica, aprueba o rechaza. Es como una especie de homúnculo que controla todas las funciones cerebrales.

Una persona diminuta sentada en un cine dentro de una cabeza humana, mirando y escuchando todas las experiencias que tiene el ser humano. Representación del Teatro Cartesiano. Imagen: Jennifer Garcia.

Teatro cartesiano

El filósofo estadounidense Daniel Dennett llamó a este proceso el Teatro Cartesiano, es decir, una especie de quimera de que en alguna parte del cerebro existe un lugar donde todos los sucesos mentales convergen y son experimentados.

En el siglo XVIII, el filósofo escocés David Hume ya dijo que no había ninguna prueba de que ese lugar existiese. Además se ha argumentado que la existencia de un homúnculo requeriría otro homúnculo dentro del primero y así sucesivamente.

David Hume decía: “Por mi parte, cuando entro más íntimamente en lo que llamo mí mismo (myself) siempre tropiezo con alguna percepción particular de calor o frío, luz o sombra, amor u odio, dolor o placer. En ningún momento puedo nunca cogerme a mí mismo sin una percepción, y nunca puedo observar nada excepto la percepción. Cuando desaparecen mis percepciones por algún tiempo, como cuando estoy profundamente dormido, durante tal tiempo estoy insensible a mí mismo y puede en verdad decirse que no existo”.

Como vemos, para Hume el yo no es más que un haz de percepciones. Veinticuatro siglos antes Gauthama Buda había llegado a la misma conclusión.

La hipótesis del alma

Naturalmente existe la hipótesis de un ente inmaterial, al que se le ha llamado alma, que controlaría todas las funciones cerebrales. El problema es que con ella no resolvemos nada.

Primero, porque el dualismo cartesiano siempre tuvo problemas para explicar cómo un ente inmaterial es capaz de mover la materia cerebral sin tener energía, lo que violaría las leyes de la termodinámica. En segundo lugar, porque la hipótesis del alma nos da una explicación, pero invalida cualquier investigación ulterior ya que la creencia en ella hace superfluo cualquier esfuerzo por conocer cuáles son las razones y los mecanismos de lo que hemos llamado la ilusión del yo.

Además, la hipótesis del alma no es una hipótesis científica porque no es ni confirmable ni falsable, siguiendo los criterios del filósofo austriaco Karl Popper.

No tenemos ninguna prueba de la existencia de algo permanente en nosotros mismos. Todo lo que nos rodea y todo lo que somos, biológicamente hablando, es efímero y perecedero.

Si el yo es la suma de nuestros pensamientos y acciones, entonces ese yo es fruto de la actividad cerebral. Lesiones cerebrales graves pueden producir un cambio de personalidad, y el mismo efecto puede tener lugar con la ingesta de drogas.

A pesar de que el yo sea un producto cerebral, no existe ningún lugar en el cerebro en el que pueda localizarse. Muy probablemente, nuestro cerebro crea la experiencia del yo a partir de una multitud de experiencias, tanto las que llegan a través de nuestros sentidos como las que hemos almacenado en nuestra memoria.

Sabemos que el cerebro construye un modelo del mundo exterior y que teje las experiencias para formar una historia coherente que le permita interpretar y predecir futuras acciones.

Generamos una simulación del mundo exterior para anticipar lo que vamos a hacer en él en el futuro y, de esa manera, asegurar la supervivencia. Esa sería la razón por la que preferimos

un modelo de la realidad antes que la realidad misma.

Desconectados de la realidad

No tenemos una conexión directa con la realidad, como ya dijo el filósofo alemán Immanuel Kant. Kant afirmaba que incluso antes de que haya un pensamiento, antes de que podamos conocer algo sobre el mundo o sobre nosotros mismos, tiene que haber un yo unificado como sujeto de la experiencia. Colocó ese yo unificado y primordial en el centro de su propia filosofía y argumentaba que ese yo interno creaba coherencia y prestaba ayuda a nuestra experiencia y nuestra percepción.

Hoy sabemos que todo lo que experimentamos se procesa en patrones de actividad neural que conforman nuestra vida mental. Y no tenemos ninguna conexión directa con la realidad exterior. Vivimos, pues, en una realidad virtual.

La filosofía hindú también considera la realidad exterior como maya, ilusión. Ya en el pasado se conocía que las llamadas cualidades secundarias dependían del sujeto que las experimentaba, como afirmaba Descartes. Y el filósofo napolitano Giambattista Vico lo expresa claramente en su libro La antiquísima sabiduría de los italianos de la manera siguiente: “si los sentidos son facultades, viendo hacemos los colores de las cosas, degustándolas sus sabores, oyéndolas sus sonidos, y tocándolas, hacemos lo frío y lo caliente”.

El filósofo empirista irlandés, el obispo George Berkeley, decía que sólo conocemos lo que percibimos, de manera que sus contemporáneos discutieron si cuando caía un árbol en el bosque y nadie estuviera presente para escucharlo haría algún ruido.

Por lo que hoy sabemos no habría ningún ruido, ya que el sonido no es ninguna cualidad de la realidad absoluta, sino sólo de la nuestra. Los colores, los sonidos, los gustos y los olores no existen ahí afuera, sino que son atribuciones de nuestra mente.

Ahí afuera no existen más que radiaciones electromagnéticas de distintas longitudes de onda que incidiendo sobre nuestros receptores producen potenciales eléctricos, los potenciales de acción, que son todos iguales provengan del ojo, del oído, del gusto, del olfato o del tacto.

Es en las distintas regiones de la corteza donde se atribuyen las cualidades secundarias. De ahí que la lesión de la región cortical donde se procesa la visión cromática tenga como resultado que el paciente se vuelva acromático y no sólo no vea colores, sino que ni siquiera sueñe con ellos.

En la construcción de ese mundo interior, si falta alguna información, el cerebro la suple para generar una historia plausible aunque no sea completamente exacta.

El cerebro crea el yo consciente

De la misma manera, el cerebro crea el yo consciente, aunque aún no sepamos cómo, y a partir de la actividad neuronal se pasa a un concepto tan abstracto como ese.

El yo sería una construcción ilusoria que aísla al sujeto de su entorno haciéndole creer que tiene una autonomía que no es real.

Tanto lo que llamamos yo como la consciencia son construcciones cerebrales que encierran el gran problema de la neurociencia, a saber, cómo se pasa de la actividad neuronal a las impresiones subjetivas. Es lo que el filósofo australiano David Chalmers ha llamado el “problema difícil” de la consciencia. El paso de lo objetivo a lo subjetivo.

¿Qué sentido tendría esa ilusión del yo? Se ha argumentado que la razón es simplemente la función de predecir la conducta de los otros. Si creo que dentro de mí existe una persona que se comporta como cualquier otra, puedo predecir el comportamiento de los demás observando esa persona dentro de mí. La autoconsciencia sería, pues, el invento del yo para saber qué harán los otros.

El neurólogo indio afincado en Estados Unidos Vilayanur Ramachandran cree que el yo no es una propiedad holística de todo el cerebro, sino que surge de la actividad de series de circuitos que están distribuidos por todo el cerebro e interconectados entre sí.

El pionero de la inteligencia artificial, Marvin Minsky, dice que la auto-consciencia es un segundo mecanismo paralelo desarrollado para generar representaciones de otras representaciones más antiguas.

Y el psicólogo inglés, Nicholas Humphrey, supone que nuestra capacidad de introspección puede haberse desarrollado específicamente para construir modelos de la mente de otras personas para poder predecir su conducta.

Esta última afirmación nos llevaría a relacionar la auto-consciencia con las neuronas espejo, que nos permiten “reflejar” en el cerebro actos motores, pero también emociones e intenciones de los demás. En esto también está Ramachandran de acuerdo.

¿Sólo un yo?

Habría que preguntarse si existe sólo un yo. No hace tanto tiempo se buscaba afanosamente la memoria, asumiendo que era una sola entidad. Hoy sabemos que hay distintos tipos de memoria con distintas localizaciones en el cerebro.

Lo mismo ha ocurrido con la inteligencia, y hoy se definen varios tipos de inteligencia. Por ello hay que preguntarse si no ocurrirá lo mismo con el yo.

Ramachandran habla, por ejemplo, de diversos yos, o al menos de distintos aspectos del yo, como por ejemplo el sentido de unidad, la multitud de sensaciones y creencias, el sentido de la continuidad en el tiempo, el control de las propias acciones (esto último relacionado con el tema de la libertad o libre albedrío), el sentido de estar anclado en el cuerpo, el sentido de la propia valía, dignidad y mortalidad o inmortalidad.

Cada uno de estos aspectos puede estar mediado por centros diferentes en distintas partes del cerebro y que, por conveniencia, los agrupamos a todos en una sola palabra: yo. Precisamente el aspecto más extraño de todos: el ser consciente de uno mismo es lo que Ramachandran supone que depende de las neuronas espejo.

Hay casos clínicos que muestran que existen muchas regiones cerebrales que juegan un papel en la creación y mantenimiento del yo, pero no existe ningún centro en donde se reúna todo físicamente.

Aparte del lóbulo frontal, donde se descubrieron estas neuronas por vez primera, existen numerosas neuronas espejo en el lóbulo parietal inferior, una estructura que ha experimentado una gran expansión en los grandes simios y en el hombre.

Esta región se dividió en dos giros: el giro supramarginal que nos permite “reflejar” nuestras acciones anticipadamente, y el giro angular, que nos permite “reflejar” nuestro cuerpo, en el hemisferio derecho, y otros aspectos sociales y lingüísticos del yo en el hemisferio izquierdo.

La hipótesis de la relación de estas neuronas con la auto-consciencia supondría que utilizamos las neuronas espejo para mirarnos a nosotros mismos como si alguien lo estuviera haciendo. Y el mismo mecanismo que se desarrolló para adoptar el punto de vista de otro se volvió hacia adentro para mirar el propio yo. De manera que “auto-consciente” sería ser consciente de otros siendo consciente de mí mismo.

El yo como construcción cerebral

Que el yo unificado puede ser una construcción cerebral lo muestran los experimentos realizados por Roger Sperry (Nobel 1981) y Michael Gazzaniga en sujetos con cerebro escindido o dividido.

En pacientes que sufrían de epilepsia, con un foco en un hemisferio, y para evitar que se crease un “foco especular” en el otro hemisferio, cirujanos norteamericanos hace unas décadas seccionaban el cuerpo calloso e incluso en algunos pacientes también la comisura anterior.

Los experimentos mostraron que al hacerlo los cirujanos partieron literalmente en dos el yo, ya que aparecieron dos personas distintas con gustos y aficiones diversas y a veces contradictorias. En estos pacientes podía ocurrir que una mano abriese un cajón y la otra intentase cerrarlo.

Preguntado el hemisferio no parlante de uno de estos sujetos, generalmente el derecho, que qué profesión quería ejercer en el futuro, respondió, mediante la utilización de letras del juego Scrabble, que quería ser corredor de fórmula uno, cuando el hemisferio parlante había siempre afirmado querer ser diseñador gráfico. Y el neurólogo Ramachandran tuvo un paciente que respondía con el hemisferio izquierdo creer en Dios y con el hemisferio derecho ser ateo.

La división de las conexiones entre los dos hemisferios había creado un segundo yo hasta ahora desconocido porque el yo del hemisferio dominante o parlante se había considerado el único.

Imagen: Argus.

Resultados sorprendentes

Uno de los resultados más sorprendentes de estos experimentos fue la capacidad de interpretación del hemisferio izquierdo de la conducta iniciada por el hemisferio derecho.

Si se le enviaba una señal al hemisferio derecho que decía “andar”, el sujeto se ponía en marcha. Y preguntado el sujeto verbalmente que por qué lo hacía, el hemisferio izquierdo parlante respondía que iba a buscar una coca-cola, cualquier otra excusa o simplemente que tenía ganas de hacerlo.

Este fenómeno es algo parecido a lo que ocurre cuando se hipnotiza a una persona y se le ordena, ya hipnotizado, que ande a cuatro gatas por la alfombra. Si en ese momento el hipnotizador lo despierta y le pregunta qué hace andando a cuatro gatas, el sujeto puede responder que porque se le había caído una moneda.

El hemisferio izquierdo, cuando no conoce las razones de la conducta del organismo, se inventa una historia plausible para interpretarla. En otras palabras: para ese yo del hemisferio izquierdo una historia plausible, pero falsa, es mejor que ninguna.

Esta capacidad que llevó a su descubridor Michael Gazzaniga a llamar al cerebro dominante “el intérprete” se ve aún más claro en el siguiente experimento.

Si se le proyecta a uno de estos pacientes un paisaje nevado al hemisferio derecho y la cabeza de una gallina al hemisferio izquierdo y luego se le pide que elija con cada mano entre varias imágenes que se les proyecta la que estuviese más relacionada con lo que habían visto, la mano derecha, controlada por el hemisferio izquierdo, elegía una gallina, y la mano izquierda, controlada por el hemisferio derecho, una pala.

Pero si se le preguntaba al paciente que por qué había elegido con la mano izquierda una pala respondía que para limpiar la porquería del gallinero.

Engaños cerebrales

Para el yo izquierdo, repito, es mejor tener una historia plausible, aunque sea falsa, que no tener ninguna. La capacidad de suplir información que falta por parte del cerebro es lo que constituye los engaños tanto ópticos como de otro tipo a los que estamos acostumbrados.

Pensemos, por ejemplo, cómo el cerebro cubre la información que falta en aquella parte de la retina que no tiene receptores visuales por la salida del nervio óptico, es decir, la mancha ciega que no se traduce en un escotoma en el campo visual.

Antes hablamos de casos clínicos en los que se produce una fragmentación del yo o la pérdida de uno de sus aspectos.

Uno de estos casos es la asomatognosia, o la falta de reconocimiento de una parte del cuerpo, que suele ocurrir tras una apoplejía con extensas lesiones de la corteza cerebral. La asomatognosia es una fragmentación del yo.

Otro ejemplo es el síndrome de negligencia hemiespacial, que ocurre por lesiones del lóbulo parietal derecho, en el que el paciente ignora, o más bien no atiende, a la mitad izquierda de su campo visual.

Otro síntoma que afecta al yo personal es la anosognosia, o negación de la enfermedad. Un caso especial de anosognosia es el síndrome de Anton, o inconsciencia de la ceguera. Gabriel Anton describió uno de los primeros ejemplos de falta de consciencia de la ceguera en 1899.

Generalmente, las tres condiciones: asomatognosia, negligencia hemiespacial y anosognosia suelen ocurrir juntas por lesiones del hemisferio derecho.

Límites del yo personal

Los límites del yo personal son más dinámicos que rígidos. Hay cosas ego-cercanas, como el propio cuerpo, la mujer o el marido, los miembros de la familia. Por otra parte, los objetos que no tienen un significado especial para nosotros son considerados ego-distantes.

Ejemplos de alteraciones de las relaciones del yo son los fenómenos conocidos como déjà vu y jamais vu, o sea ya visto y jamás visto, en los que el paciente tiene la impresión de haber visto ya algo que no ha podido ver antes, o lo contrario, la impresión de no haber visto nunca algo que sí conoce. Esto está en relación con el sentido de familiaridad, sentido emocional que depende del sistema límbico, concretamente de la amígdala.

El individuo sano tiene una relación integrada y normal con el mundo. Nuestras relaciones con el mundo y con otras personas están en un equilibrio delicado y ese equilibrio se mantiene de manera automática e inconsciente. No somos conscientes de él hasta que no es violentado.

En 1923, el psiquiatra francés Jean-Marie Joseph Capgras describió un caso, el de Madame M., una mujer de 53 años que se quejaba que impostores habían sustituido a su marido, a sus hijos e incluso a ella misma. Su marido había sido asesinado y los impostores lo habían sustituido por otra persona. A este fenómeno lo llamó “l’illusion de sosies’.

Sosia es en español una persona que se parece tanto a otra que es confundida con ella. El nombre proviene de la mitología griega en la que se cuenta la historia de Zeus que se transformó físicamente en la persona de Anfitrion para seducir a su mujer Alcmena. Temeroso de que la criada de Alcmena, Sosia, la alertase del engaño, hizo que Hermes se convirtiese en Sosia. El engaño tuvo éxito y Alcmena dio a luz a dos mellizos: uno, hijo de Zeus: Hércules; el otro, hijo de Anfitrion: Iphicles. De ahí que el nombre sosie signifique en francés doble.

El síndrome de Capgras está probablemente generado por la pérdida de la conexión entre el reconocimiento de caras, localizado en el giro fusiforme, y el sistema límbico, especialmente la amígdala, que le da significación emocional a los estímulos sensoriales. El paciente reconoce las caras, pero no son familiares para él, por lo que supone que son impostores o dobles.

Cuatro años tras la publicación del síndrome de Capgras, dos médicos franceses, Courbon y Fail, publicaron un artículo titulado: “El síndrome de la ilusión de Frégoli y la esquizofrenia”. Courbon y Fail le dieron este nombre por Leopoldo Frégoli, famoso actor italiano en Francia por su extraordinaria capacidad de imitación. Estos pacientes encontraban a personas a su alrededor conocidas, aunque nunca las habían visto antes, es decir, lo contrario que los pacientes con síndrome de Capgras. El síndrome de Frégoli puede interpretarse como una super-relación con otras personas y en ese sentido se parece al fenómeno del déjà vu.

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Un yo maleable

Los límites del yo son maleables, no son rígidos. Al yo se le ha comparado con una ameba que cambia su forma y sus márgenes. Un ejemplo de ello es lo que ocurre con los experimentos que utilizan una mano de goma. Si se oculta la mano izquierda de un sujeto y se acarician simultáneamente la mano izquierda y la mano de goma con un punzón o pincel, al cabo de unos minutos el sujeto siente que la mano de goma forma parte de su cuerpo. La fusión de la información táctil y visual en el cerebro crea esa ilusión.

Las memorias de todas las experiencias de la vida son muy importantes para la creación y mantenimiento del yo. Nuestra identidad es la suma de nuestros recuerdos, pero esos recuerdos se modifican por el contexto en el que se producen y, a veces, simplemente son confabulaciones. Con otras palabras: no podemos fiarnos completamente de ellos, de manera que el propio yo queda en entredicho. Por otra parte, sin un sentido del yo los recuerdos no tienen ningún sentido y, sin embargo, ese yo es un producto de nuestros recuerdos.

Dos tipos de yo

Personalmente pienso que existen al menos dos tipos de yo o de consciencia: una a la que llamo “consciencia egoica”, que es la consciencia normal que solemos tener en la vigilia, aunque haya también diversos niveles, y que se caracteriza por un pensamiento dualista característico de nuestra capacidad lógico-analítica. Y una segunda consciencia que llamo “consciencia límbica” que es la que nos permite acceder a una especie de “segunda realidad”, que es a la que llega el chamán, o el místico, mediante ciertas técnicas y que genera la sensación de trascendencia.

La llamo consciencia límbica porque se debe a la hiperactividad de determinadas estructuras límbicas que se encuentran en la profundidad del lóbulo temporal. Su estimulación eléctrica o magnética es capaz de producir experiencias llamadas espirituales, religiosas, numinosas o de trascendencia. Ambas consciencias son antagónicas y una condición para que se produzca esta última es la anulación de la consciencia egoica, algo que conoce hace siglos la filosofía oriental.

Es de suponer que la consciencia egoica es dependiente de estructuras cerebrales filogenéticamnete más modernas, como la corteza prefrontal y la corteza cingulada anterior, mientras que la consciencia límbica supone la dependencia de estructuras más antiguas pertenecientes al cerebro emocional o sistema límbico.

En resumen: el yo, como construcción cerebral, no tiene una localización exacta en el cerebro y es posible que existan distintos tipos de yo o de consciencia. Sus límites no son fijos y tanto ciertos experimentos como la patología nos muestra su fragilidad. Llama la atención el hecho de que atribuyamos al yo la mayoría de la actividad cerebral, cuando en realidad el yo racional es una instancia tardía en comparación con el inconsciente que gobierna la inmensa mayoría de nuestra actividad cerebral al servicio de la supervivencia.

Falta conocer por qué es generado ese yo unificado por el cerebro, y cuál es su función.

Francisco J. Rubia Vila es Catedrático de la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid, y también lo fue de la Universidad Ludwig Maximillian de Munich, así como Consejero Científico de dicha Universidad. Texto de la conferencia pronunciada por el autor en la Real Academia Nacional de Medicina (Madrid) el 7 de mayo de 2013. La conferencia puede seguirse también en video y se publicó originalmente en el Blog Neurociencias que el autor edita en Tendencias21.

Bibliografía

Dennett, D. Consciousness explained.Little Brown and Co.Boston, 1991

Feinberg, T. E. Altered Egos. How the Brain Creates the Self. Oxford University Press. Oxford, 2001

Hood, B. The Self Illusion: Why There es no “You” Inside Your Head. Constable & Robinson Ltd. London, 2012

Metzinger, T. The Science of the Mind and the Myth of the Self. Basic Books. New York, 2009

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La Paciencia

Considerada por la mayoría de los sabios como la más dura de las ascesis, es sin duda, una de las virtudes más difíciles a desarrollar. La paciencia irrumpe en la persona para apaciguar los ánimos a la espera, por ejemplo, de un resultado. La paciencia proviene de una actitud de ecuanimidad, que la permite ser catapultada y así desplegar su potencial más oculto.

Las vivencias no son igualmente vividas sin paciencia, pues en su ausencia hay una afán impulsivo de querer adelantar los acontecimientos. La falta de paciencia es agitación, desasosiego y una actitud de no aceptación sobre el curso natural de los hechos. Ante la falta de paciencia se procede mecánicamente y sin la posibilidad de ser consciente, pues el marco de acción queda reducido y su falta de espacio no permite disfrutar el transcurso de una situación. Nada bello puede surgir de la impaciencia, pues de manera externa todo lo que se realiza en base a ella deja la duda de poder ser corregible, y de manera interna, la persona experimenta una externalización que le impide proceder en consecuencia sin analizar los posibles puntos de vista que en cambio, sintonizado con la paciencia, estos puntos son más visibles y permiten detectar su demarcación.

La paciencia puede ser en algunas personas innatas y en otras deberá ser ganada. Quien nace con ello vislumbrará destellos contemplativos sin proponérselo, y encontrará su ángulo de quietud aun en las situaciones más extremas. Quien no dispone de esa virtud deberá identificar las situaciones que disparan su impaciencia para tratar de aplacarla con la genial ecuanimidad. Ésta anestesiará la agitación que produce la impaciencia y el sujeto observará como cambia su visión, ya que al estar esclarecida como las calmas aguas de un lago, permitirá ver reflejada la realidad tal cual es sin la distorsión que producen las ondas de la tribulación. Los frutos que producen la paciencia internamente son: sosiego, claridad de mente, pensamiento correcto, visión de transitoriedad de todo lo fenoménico y una ubicación en el propio eje de quietud. De manera externa: acción más diestra, analítica asemejada a la realidad tal cual es y fluidez asociada a la naturaleza de lo acontecido.

Todo recorrido requiere paciencia, todo florecimiento necesita un espacio de tiempo donde desarrollarse. La paciencia a veces es ardua, árida…, pero sus frutos son selectos, regidos a un orden de sincronización con la dinámica existente.
Impacientarse es desarrollar la desesperación frente a la inaceptabilidad de lo procesable. El querer buscar atajos a cualquier situación o circunstancia dada es caer en la necedad de sentirnos excluidos de la naturaleza de las cosas no viéndolas como son, y perdiendo el carácter relevante de la espera consciente.

La paciencia no es dejadez o resignación fatalista; es comprensión y entendimiento de que si se puede agilizar algo se hará, pero si no, nos rendiremos sin resistencias inútiles ante el margen necesitado y no haremos de nuestra impaciencia una ilusión de naturaleza intrínseca, que pueda resolver por sí misma el desacelerado ritmo que sentimos desajustado. La paciencia embellece a la persona, pues adquiere un rasgo categorizado de Sabiduría. Envuelto en un halo de paciencia, la persona ejecuta sus acciones, palabras y y pensamientos, filtrándolo por el colador del entendimiento correcto y la aceptación consciente.

La impaciencia acartona, enfurruña, se proyecta una agitación que proviene de lo más interno, se instala un mecanismo de conducta que nace de las creencias erróneas de cómo deben ser las cosas. Esa sensación fricciona y produce mal estar y una exclusión temporal de la circunstancia vital presentada. Una vez pasa la impaciencia, el sujeto deja de estar enemistado con su entorno para conectar de nuevo con la sucesión cambiante de los hechos. La impaciencia contrae, deriva a emociones insanas como la ira, impotencia, indignación…, ante lo que lo provoca, como la intolerancia, rechazo, resentimiento y animadversión entre otras.

Para el arte, la creatividad, la relación con los otros seres, el trabajo y conocimiento de uno… Para todo ello se requiere paciencia. La paciencia es la disponiblidad de un entendimiento correcto que impera ante el afán de ir más allá que el propio ritmo marcado en la dinámica envolvente. La paciencia es un bálsamo ante el frenético ritmo de vida que a veces desarrollamos, pues de alguna manera cubre la pulsión inconsciente de desarrollar una acción agitada y torpe, lejos de la consciente y diestra. Ser paciente produce menos aversión, menos reacción anómala ante estímulos externos e internos, y se gana margen al núcleo de quietud del que todos disponemos y que por identificación a los sucesos cambiantes y su falta de observación, solapan su ubicación en lo más recóndito de uno.
La paciencia debe servir para el deleite de quien accede a ella y pueda alcanzar a quienes les rodea. No debe servir para la conveniencia de los demás y su posterior reproche por falta de la misma en circunstancias que se alejan de nuestros intereses. La persona que trabaje en la paciencia deberá darle el uso debido y no derrocharla en fines alejados de la realización personal. Decidirá cuando o no disponer de ella, sobre todo a ojos de los demás, ya que incluso en posicionamientos de firmeza deberá hacerlo con actitud paciente y arreactiva. De ese modo la paciencia no se torna moneda de cambio ni de exigencias impositorias. No entender la paciencia es caer en colorearla de desistimiento o actitud negligente, perdiendo su fragancia balsámica que se esparce desde el centro de la serenidad. Su ausencia es irritabilidad que desencadena en todo tipo de enfados, cambios de humores y una excéptica visión panorámica del hecho, pues se acaba en la creencia condicionada de que todo confabula invisiblemente hacia nosotros.
ANTÍDOTOS CONTRA LA IMPACIENCIA 


– Detectar la agitación interna y observar como igual que ha surgido se desvanece.
– No ver la paciencia como una espera asfixiante, sino como una manera de retirar nuestra implicación emocional, para así no malgastarlas en inútiles resistencias y aplicar la aceptación de LO-QUE-ES, sabiendo de antemano que hemos hecho lo mejor posible en cada momento y circunstancia.
– Chequear el origen de la impaciencia para detectar, en muchos casos, el desasosiego que almacenamos y que se refleja con actitud impacientada.
– A nivel externo comprender que todo pasa y transita, incluso nuestra impaciencia; a nivel interno entender que somos procesos en continuo cambio e impermanencia.
– Aderezar con humor muchas situaciones tratando de no dramatizar y así, ir enfriando la irritabilidad.
– La práctica de la meditación para observar los procesos psicofísicos y observar su naturaleza.
– La práctica, incluso dentro de la acción, de contemplar la envoltura externa en la que estamos inmersos y crear un puesto de observador que se aleje de los afanes y permita la observancia de los sucesos tal y como son.
– Entender que por más que se tire de la planta, ésta no crece antes.
– Una vez pasada la impaciencia, observarla como una nube que nos ha tomado pero que no nos ha llevado a ninguna parte.
– Comprender que por un lado van nuestros deseos, ideas y creencias; y por otro va la vida.
– No hacer de la impaciencia un argumento para justificar extorsiones o manipulaciones frente a los demás.
– No hacer de la paciencia una virtud manoseada por los demás y que justifique el aprovechamiento consciente o inconsciente por parte de personas, que no les dan valor a tan valiosísima perla.
– No hacer de la paciencia una justificación para no poner los medios en la resoluciones, y caer en autoengaños que nos convenzan de que es aceptable ir a la deriva.

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La Prajna es una Pre-Sabiduría, la facultad que poseemos y podemos desarrollar para recibir la Iluminación. Pra tener un concepto científico se podría evocar el geotropismo y el fototropismo de un un grano que, durante la germinación, orientará la raicilla hacia la tierra y el tallito hacia la luz. El Mahayana ha concretizado asi una mística sin intervención divina. La Mística consecuencia del ascetismo, es la única que permite captar lo Inasequible. Esa noción no puede ser adquirida sino por realizaciones sucesivas mientras es permitido comprender que todo aquello que depende de una causa no tiene realidad sino en función de las relaciones con las cosas o los seres diferentes a ellas.

            Así, la imagen que vemos nosotros mismso delante del espejo es una proyección de nuestra persona, desprovista de existencia independiente. Y ese espejo no puede, por otra parte, tomar conocimiento de sí mismo. Jamás hamos podido concebir tampoco un ojo que pueda mirarse a sí mismo: aquel que él percibe en un espejo, no es él.

            Esa idea del «maya» (espejismo, ilusión) ha sido ya suficientemente desarrollada y más vale insistir sobre el elemento de la Conciencia que el Buda enseñaba a sus discípulos como el sexto elemento (después de la tierra, el agua, el fuego, el aire y el éter) y que establece la relación entre dos existencias sucesivas.

            Ese Vijnayadathu puede ser comprado, según Bacot, a una llama que, apenas extinguida, puede, por su calor restante, alumbrar una nueva llama (El calor es causa; a su vez el efecto es causa).

            Ese elemento, si él desaparece delante del Conocimiento por la Iluminación pero no fuer de la muerte, fue ilustrado en las «Pláticas de Milinda», cuando Nagasena pronuncia: «Cuando la luz ha sido extinguida después de que el escribano ha escrito una carta, la carta subsiste. Asimismo, desaparecida la Sabiduría, los conocmientos, que ella ha sucitado, persisten».

            Ese Elemento de Conciencia (Vijnayadathu) fue reemplazado todavía en el Mahayana, por el elemento de la Conciencia Universal (Alavijnaya), sin modificar la idea de una continuidad inconciente.

El gran Ideal budista no es tanto el de suprimir el ciclo de las reencarnaciones en el sentido de los fenómenos  de muertes y renacimiento, ya que lo que lo habría caracterizado en la existncia de aquí abajo, lo sería igualmente en las eternidades de la condición divina; es preciso, pues, una inmortalidad independiente del tiempo y del lugar. Lo cual implica que el Nirvana no es la Nada (sim embargo, toda idea de supervivencia conciente sería aún una atadura con la existencia, que impediría la liberación).

El Nirvana (en tibetano: Myang-Hdas) es el Plano en el cual el Espíritu puede ser conducido por el germen de la Divinidad (Alma Superior);  es la absorción divina (Atma) en el dominio de la Beatitud. Esa es el Devachan de los Devachans.[1]

            En fin, la Nada no puede ser considerada en el mismo plano que el vacío: la vacuidad (shunyata): es la no-substancia, no existe, realidad relativa. Esa cuestión está tratada largamente en el Prajna-Paramita (la obra tibetana que contiene 8,000 clokas o estancias). El problema del Vacío (Shunya) ha sido muy comentado y los celadores se han hecho llamadr los «Shunyavadis».

            Nagarjuna enseña, sobre todo, sobre las bases del Prajna-Paramita (término que significa más o menos: «Llegados más allá de la facultad, aptos a recibir la Iluminación»). Esa facultad (Prajna) se reconoce desde la salida del mundo de los fenómenos, mientras que no hay  más dualidad entre el sujeto y el objeto.

            Maurice Percheron concluye que: «La Iluminación presenta así un carácter positivo y metafísico, mientras que el Nirvana, por la supresión del sufrimiento y la aflicción, podría ser definido como negativo y afectivo». Agragando que sólo es valedero el conocimiento de lo realizable y de lo realizado. Realizar el vacío, es pues, descomponer los fenómenos en sus elementos constituivos, que así se destruirán ellos mismos faltos de ligadura.

 

El Ideal del Boddhisattva

Ya hemos señalado que un Boddhisattva no debe ser necesariamente un budista. El Biddhisattva, o en su forma pali, Bodhisatta (Bodhi, Sabiduría; Satta, Devoto), responde a un ideal que se descompone en tres estadíos:

-Mano-Panidhi: es la resolución mental que hace un devoto, en presencia de un Omnisciente, para convertirse en un Buda en el futuro (esa es la aspiración).

-Vaci-Panidhi: es la expresión verbal que da un devoto en presencia de un Buda, respecto a su resolución mental, tomada algunos años antes (esa es la Expresión).

            -Kaya-Panidhi: que es el término técnico en el Budismo para denominar la singular demostración de un devoto quien, después de los dos primeros estadíos, ha desarrollado, gradualmente el autosacrificio espiritual hasta el día en que no pudiendo contenerse más, demuestra su celo ardiente por medio de un acto ejemplar (es la denominación).

EL Boddhisattva que ha denominado completamente los 10 Paramis y practicado las Cariyas: renace bajo la forma de un Sammasam-Buda (Uno completamente Iluminado).

            El Sammasam-Buda es el Buda Universal que enseña al mundo, mientras que el Pacekka-Buda es un Buda individual. La Sammasam-Bodhi es la Iluminación de un Ser Perfecto que conoce completamente el Dhamma por su propia voluntad y Sabiduría, y por Amor expone esa Doctrina a los buscadores de la Paz para salvarlos de ese ciclo de nacimientos y muertes.

            La»Pacekka-Bodhi» es la iluminación ganada por una persona evolucionada y que es el resultado de un esfuerzo individual. Es una iluminación independiente que toma el nombre de Buda Privado (Pacekka).

Así, con el fin de seguir la enseñanza de Gautama que decía «una vez liberado, libera a los otros» («llegado a una rivera, haz venir a los otros»), los Budistas (del Norte en particular), no se contentan nás con ser un Santo (Arhat), sino que quieren, aún, convertirse en Boddhisattvas y regresar a la tierra para ocuparse de la salvación de los hombres y alcanzar así el estado de Buda.

El Buda inicial habría sedo Adhibuda, el Eterno, y Gautama sería el 25avo.

Los Dhyani-Budas

Los Dhyani-Budas (llamados a veces los Dhyans-Chohans) son los seres con Conciencia Cósmica. Para esa suma total de perfección humana, suministrada por seres de un Manvattara[2] anterior, han llehado los 7 Espíritus Planetarios.

Esos Jinas (Victoriosos) son también los guardianes de los puntos cardinales.

En el Dharmakaya (Esencia Trascendente) cinco Dhyani-Budas (Budas de meditación( han entrado en el Nirvana y no tienen ninguna atadura más con el mundo, por los cual ellos se desdoblan en un «sambhogakaya» (cuerpo de beatitud) o mejos aún, por el mediador que uno llama Boddhisattva que, en forma humana, puede redescender sobre la tierra.

Ese «Cuerpo de Transformación» es llamado Nirmanakaya y califica al Ser que ha alcanzado los Planos Superiores por una evolcuión debida a una serie de existencias y que no ha querido usar de su Alta Situación a fin de ser, mediante una expiación inmerecida, más útil aún a sus hermanos en la humanidad y ayudarlos a rescatar sus faltas.

            Así, por ejemplo, el Dhyani-Buda Amithaba[3] tiene como «Sambhogakaya» al Boddhisattva Avaloketishvara[4] que ha delegado en la tierra su «Nirmanakaya» en la persona de Siddharta Gautama.

Para el budismo Yogi-Tántrico tibetano, el Universo suprahumano está compuesto de siete pisos en la cima de los cuales reina el Unico, el Addi-Buda, que significa Primordial y que sería creado por su Pensamiento. Se le asimila a menudo a la Amithaba (Sabiduría Abstracta).

Vienen después los Jinas (representados a menudo por Dhyani-Budas, esos 5 Budas de meditación que uno encuentra en las ilustraciones orientales).

            Esos «Regentes del Espacio y del tiempo» (Jinas) tienen la guarda del mundo y son cinco, como los sentidos, los colores, las virtudes y los puntos cardinales siempre según la concepción de la Antigua India Védica).

1.     Es primero: Vayrocana, el Guardián del Centro, reinado en el cenit; es el Buda predicador y resplandeciente que anuncia a «Maitreya.»[5]

2.     Al Norte: el verde Amogasiddhi (el Incorruptible), es el Buda abrigado por Mucilinda (Rey de los Nagas policéfalos, serpientes con varias cabezas).

3.     Al Sur: Ratnasambhava, todo dorado, que es el Buda nacido como una gema en el seno de otra gema inmaculada y cuyo gesto es aquel del don.

4.     Al Este: Akshobya (el Inamovible) ese es el Buda Anciano (el Vencedor de Mara).[6]

5.     En fin, velando sobre el Oeste, el rojo Amithaba (luz infinita representa al Buda sumergido en la meditación y evoca la claridad sin límite que se expande en el Universo a la Iluminación.

            Por encima de éstos u contolándolos está Vajrasattva (el Alma Universal) que es la esencia de Addibuda: esa Suprema inteligencia está situada sobre el punto central y se presentaa coronada saliendo de un loto en medio de una llama y teniendo a la mano derecha el «Vajra» (Rayo-Diamante).

Además de la reliquia de los Jinas, ellos poseen también un reflejo espiritual creador (hijo espiritual que se encarna en materia humana) y es preciso agragar todavía los dobles femeninos de esos Dhyanibudas igualmente  Bedurya  con sus 7 Tataghatas y los 35 Budas de confesión); pero todos esos elementos están reunidos en el Boddhisattva cuando él deja el Empíreo para venir sobre la tierra a cumplir su obra salvadora.

El primer Buda venido sobre la tierra sería el Iluminador Dvrankara (salido de Vayrocana), pero es preciso aclaralo bien: cada ser humano está  considerado como un embrión de Buda, ya que en cada ser se halla una calidad absoluta (Tataghata) que debe  desembarazar de toda impureza.

Los Boddhisattvas se encuentran, pues, en el quinto grado con las Tara[7] y Manjusri (la Voz Dulce0, la encarnación de la Sabiduría, Marici, la Esposa de Yama (rey de los Infiernos). En los cuatro pisos inferiores están los Yidams y Dikkini (las furias) persiguiendo a los adversarios del Budismo. La Diosa Lhamo (equivalencia de Durga de la India, la esposa de Shiva). En fin, las 8 Madres implacables, los nagas engendradores de dioses, los genios Yakshas y toda la muchedumbre invisible. Pero es preciso tener en cuenta, sobre todo, que todas esas entidades, desde los Jinas hasta los más bajos elementos, no son sino visiones particulares de un Inconcebible cuya sola Iluminación permite percibir la unidad en la diversidad de su totalidad (M. Percheron). En efecto, en la base de todo eso se encuentra el Maya, el espejismo, la Ilusión.

 

 

Técnicas Psicofisiológicas del Budismo

El Mahamudra (Tratado del Gran Símbolo) establece ampliamente la técnica de las respiraciones y de las visiones. Ahí el budismo se reune casi enteramente al sistema Yoga. Con el fin de no repetir explicaciones ya dadas muchas veces[8] sobre ese método, tomaremos algunos párrafos del libro «El Buda» (Colección «Maîtres Spirituels» de la Editions du Seiul»).

            «Los procedimientos físicos  son necesarios, en efecto, a pesar de que sean rechazados por los ortodoxos puros, que estiman que ellos se alejan de la espiritualidad. Para los budistas tántricos, el cuerpo no solamente no deberá ser un obstáculo a la contemplación, sino que deberá hallarse en perfecto estado de salud y participar en el esfuerzo de liberación. Recurren para lograrlo a la milenaria experiencia de los Yoghis: posición sentada, piernas cruzadas con las plantas de los pies vueltas hacia arriba. La lengua se encuentra doblada hacia atrás, la punta tocando el paladar, los ojos fijos en la funta de la nariz. Los heterodoxos pretenden poseer, además, la independencia de los dos pulmones y dominar las 670 fibras lisas de los músculos.

            La respiración tiene una gran importancia para condicionar la atención: un ritmo adecuado provoca la flexibilidad de las facultades concientes, crea un estado psíquico particular. El soplido (Prana) cuyo dominio era largo tiempo aplicado en la antigua Hatha Yoga, es aspirado, retenido, expirado y juega en papel determinante en el libre ejercicio de la imaginación. Los eremitas pretenden que tales ejercicios respiratorios crean una fiebre que les permite resistir las más bajas temperaturas: en efecto, se puede pensar que obtienen así un desajuste del sistema termo regulador. Sin embargo, los ortodoxos del Mahayana no tienen más desdeño por esos eremitas de cabellos largos que recorren a pasio largo, desnudos, las mesetas nevadas del Tibet.

Pero, el acto ritual, debe reunir el cuerpo a la palabra eficaz (mantra) y al pensamiento (samadhi). La práctica más admitida para obtener el éxtasis es la dellegar a desdoblar el estado de conciencia de pensamiento impreciso y al mismo tiempo en atención a la vez desatada y vigilante, «como  vuestros ojos ven vuestro compañero y la ruta». Se debe detener lo que llamaremos el cinematógrafo del pensamiento y fijar la atención sobre visiones muy elementales al comienzo: geométricas y luminosas. Por la «mirada vuelta hacia el interior», el meditante es capa de «comprender» el más mínimo objeto, de identificarse a él. Espacio y tiempo se anulan sin caer por ello en la inconciencia total.»

El desdoblamiento no es un instrumento de conocimiento, sino de acción.

 

Si en ese estrado uno examina sin sombra la visión límpida de la vacuidad, ella será llamada: estación y movimientos convinados, así como el pescado evoluciona en el agua sin agitar la superficie… Pero, sea lo que sea, lo que aparezca en esa vacuidad es preciso no creer en ella y dejarla escapar. No se debe tomar por real su propio espíritu ni el de los otros. (Sri Aurobindo).

Todo un proceso en cuatro puntos deber ser seguido para llegar a la contemplación del vacío de los tres mundos fenomenales: los deseos (kama), las formas (rupa) y lo inmaterial (arupa). No obstante, en ningún momento debe intervenir una volición. Basta  desgranarse en un punto de partida dependiente del físico: vista, audición, respiración y dejarse llevar: la vocación y la imaginación serán suficientes para vaciar el espíritu de todo contenido.

La fijación de la vista en una imagen búdica o un mandala[9] y del oído en la sonoridad AUM, conducen la fijación del ojo del espíritu en el principio de la vacuidad y vence la reacción del mundo sobre la conciencia: el egotismo se disuelve. La meditación, privada de todo pensamiento discursivo,  controla  la  imaginación y anula la diferenciación de los fenómenos.

El Chellah (alumno-discípulo) se entrega a la voluntad  de su Gurú del cual puede recibir la enseñanza, no solamente por la palabra sino también por el pensamiento y la influencia a distancia. Identificándose a su Maestri, él se identifica así al Guía de su Gurú y así hasta el Boddhisattva Iniciador.

nos: lo real verdadero aparece con el apaciguamiento del espíritu. El control de la sensibilidad, la ausencia de deseo y averciones, llevan a un conportamiento interior conforme a la vacuidad, esencia misma de las cosas. La ruptura de todo lazo con el mundo fenomenal, la independencia en relación con toda la causa, da el fruto esperado: el frente a frente con los tres cuerpos del Buda, el conocimiento (Bodhi), en una desnudez que nada puede afectar más.

            En la práctica, con la faz hacia sí mismo, el monje asistirá a una espantosa descomposición de sus carnes, hasta el descubrimiento del esqueleto; después a  una reconstitución gloriosa que se traduce ordinariamente por la irrupción de miríadas de budas por fuera  de cada poro de la piel. Con el oscurecimiennto del entendimiento así disipado, en meditante abandona las representaciones groseras provistas todavía de formas y colores para penetrar en un dominio de bienestar y de paz interior. Esas no son más que etapas: es preciso llegar a una indiferencia total por esa dicha etérea, sentir más que percibir

el Universo. Pocos traspasan ese estadío que confiere poderes mágicos extraordinarios. Pero aquellos que al final de ocho descensos en sí mismos,_ han llehado al éxtasis informal en el cual espacio, conciencia y tiempo son ilimitados, esos tendrán abiertas en vida la puerta del No Ser. Si su corazón, preparado para una vida de pureza, se detiene en ese momento, la cadena de los renacimientos serpa rota por siempre para ellos.

«La liberación no se obtiene de otra manera;

después no hay más transmigración;

estad decididos a convertiros en Buda».

 

El Zen Budismo

Para terminar digamos todavía una palabra a propósito del «Zen», del cual hemos ya estudiado las grandes líneas precedentemente (ver «Propósitos Psicológicos» Nro. I).

            La verdadera escuela mística del budismo chino: el «Ch’an»  debe su existencia al gran evangelizador indo: Boddhidharma. Ese monje militante recibió su enseñanza de Panyatara, Patriarca budista del sexto siglo, instructor de rara erudicción. La obra sería proseguida por el Pandit Boddhishiri.

            Boddhidharma (el Brahman con los ojos azules de los pájaros pricipescos) trajo el «Dhyana» hindú de la Yoga a la China, bajo en nombre de Ch’an , el cual sería introducido más tarde en el Japón bajo el nombre de «Zen».

            Boddhidharma jamás es  descrito  sonriendo o teniendo un aire  dichoso: de talla enorme,  con gestos  bruscos, sus ojos eran cosa muy extraña. El  naturalmente  indiferente a su porte personal,  como todos los  patriarcas  en ese estado de abnegación  indispensable  a los  verdaderos   budistas. Vestido a menudo  de una  túnica  azafrán (la  «gerrúa»  de los    Yoghis-Sannyasis)  en tanto  que el color  verde  habría  de   ser de rigor para los Patriarcas  del  Zen. Considerando  la  cosa    como  demasiado  profunda  para quedar en el mundo,  meditó  nueve años en  el  Monasterio  solitario  de  Shao-Lin  vuelto  hacia un muro frente al cual permaneció inmóvil, orando.[10]

El adviritió a sus discípulos acerca de su fin y pasó al examen a: Tau-Fu, Tsung-Chi y Tao-Yuh, pero fue el último quien respondió mejor y a quien él le confió su manto verde (insignia de los Patriarcas Zen); se trataba de una cuestión sobre las Leyes a las cuales Hwui-Ko supo satisfacer.

En fin, la doctrina de meditación del Zen salió directamente del Ch’an, que había venido a predicar en China el monje Boddhidharma en el 527. Se trata de profundizar el «yo» y de reencontrar en el fondo del pensamiento: la esencia universal. Como escribe Petrucci: «Ellos han sabido dar en sus versos, en sus toques de pincel, aquello que flota inasequible detrás de la realidad, ese sutil inmensidad en la contemplación, en la cual el sabio encuentra su dicha».

El origen del Zen puede ser considerado en el momento mismo en el cual el Buda Gautama recibe su Iluminación, durante las noche en Gaya, en el siglo quinto antes de la era cristiana. Zen es, pues, la palabra japonesa derivada del chino Ch’an-na (en abrevación Ch’an) que es la corrupción del sánscrito Dhyana. Zen es un sistema de vida (en uso particularmente en China y en el Japón) y se encuentra en las comunidades monasticas en las cuales el maestro con sus discípulos trabajan para la cultura de los campos y el cuidado del Monasterio, al mismo tiempo que para la evolución espiritual. Es el mensaje secreto transmitido de labio a oído, mientras que los seguidores del Buda se han dividido en sectas a causa de las interpretaciones diversas y sobre todo de las traducciones múltiples de los textos.

En el Zen no hay dualismo (Cielo y Tierra, Hombre y Dios, material y espiritual, natural y sobrenatural, etc).

            Se llama Za-Zen la técnica de meditación en el sistema Zen. Después del dominio del pensamiento por los ejercicios de los Kouans, los discípulos preservan sus energías nerviosas por ese   método cuyos elementos son derivados de la Yoga. En los Zendo (Monasterio Zen) los discípulos vienen voluntariamente cerca del Maestro que los recibe para aconcejarlos y ver si el monje ha progresado con sus Kouans (ese acto de llama el «San-Zen» que corresponde a una especie de entrevista). El Maestro Zen, Pai-Chang (en japonés Hyakujo) fue el fundador de las comunidades y fue el que estableció las reglas y preceptos de la vida monástica (muerto en 814). (Todas las reglas, con las Leyes, son definidas en la obra «Pai-Chang-Kuei»).

            Se llama Semmon-Dojo el vestíbulo de meditación donde practican los Za-Zen. El Kouan ese principio del budismo Zen es un factor primordial del sistema. Hay 1,700 Kouans, pero no son todos necesarios para la completa comprensión del método; sin embargo, es muy raro que uno solo sea sificiente para el término final del Satori. El Kouan es la medida del Satori (como el Satori es la medida del Zen). Kouan significa textualmente «documento público», pero en realidad es la forma de un problema basado sobre las acciones y las palabras de Maestros famosos. Esas son las actitudes que se deben tomar para REALIZAR; esos Kouans provocan siempre en el discípulo una especie de dilema, planteándole generalmente una preferencia entre dos alternativas cada una igualmente posible. Así, casa Kouan refleja el KOUAN gigante de la Vida.

            El Satori es el factor indispensable para el cumplimiento del Zen. Es la experiencia repentina, descrita a veces como un «pasar más allá» del espíritu. Puede comprenderse como un abandono de falsas ideas de poseción. El Satori es la medida del Zen (así como el Kouan es la medida del Satori), Hay varios grados de Satori y para alcanzar los más altos es preciso trabajar con varios Kouans.

            Por último, es preciso citar al monje Eisai quien, a su regreso de China (hacia el siglo 1190), introdujo el Zen en el Monasterio de Shojukiji en Hakata, en el Japón, así como al monje Dogen quien al inicio del siglo trece, después de una estancia en China igualmente, regresó como propagandista ardiente en la doctrina Zen con una reforma, de ahí en nombre que le dio a su nueva secta: el Sodo.

Digamos para terminar que el conjunto de todas esas doctrinas está basado sobre el Antiguo Sistema Yoga, y la disciplina  Zen en particular, es practicasa siguiendo el método físico-psíquico de los Yoghis, método llevado lo más lejos posible en una técnica muy profunda.

Es estimulante para los budistas ver en nuestros días a las más grandes personalidades adherirse a esa doctrina, ya sea en Europa o en América, donde los círculos de eruditos se han interesado. No solamente los filósofos y los hombres de Pensamiento los que se han ligado al conocimiento del Budismo, sino que la Ciencia viene igualmente a patrocinar los argumentos expuestos hace ya dos mil quinientos años por gautama. A saber: que el universo se presenta a nuestros sentidos de una manera de, de otra a nuestras impresiones y de otra, todavía más allá de las percepciones.

Así, la Ciencia, lejos de venir en ayuda de aquellos que se reclaman de ella bajo el título de materialistas, viene a demostrar al contrari, que nuestros sentidos, en sus apreciaciones de hacer creer realidades tangibles, se hallan por el contrario en el error. Si éstos no son imperfectos (o al menos no enteramente desarrollados) habremos de todas maneras sub-estimado ciertas facultades.

            En consecuencia, una transformación se opera en la manera de ver las cosas y es muy natural que sea hacia el oriente que debemos volvernos para encontrar los datos que después de millones de años fueron proclamados por los Sabios de allá.

AUM MANI PADME HUM

AUM WAGI SHORI HUM

AUM VAJRA PANI HUM

Niza, Francia, Marzo 1957



[1] El Devachan es el primer grado de estado espiritual en el cual el hombre pasa cada vida. Hay siete estados en los cuales pueden adaptarse los espíritus, según sus iluminaciones: después del «Rupa-Loka», primer estado subjetivo del Devachan, en el cual se puede todavía tener conciencia de una forma, hasta el «Arupa-Loka» el más elevado estado del Devachan, en el cual, en esa trascendencia de la espiritualidad, no hay muerte para caracterizarlo.

[2] Un Manvantara – 64.800 años, es igual al periodo de los 4 Yugas (Satya, Tetra, Dwapra y Kali-Yuga).

[3] Amithaba (Luz Infinita) domina al Oeste; mientras que Akshobya (lo Imperturbabla) domina al Este. El flanco oeste del Monte Kailas en el Tibet se llama igualmente Amithaba, símbolo rojo. (Amita es uno de los nombres chinos de Buda; ese sería Tsong-Ka-Pa quien representaría una de las encarnaciones).

[4] Avaloketishvara (el Señor que mira hacia abajo al mundo con compasión), hijo espiritual de Amitayus (Vía Infinita): reflejo glorioso  de Amithaba. Ese es el nombre místico de la Armada de los Dhyanis Chohans y también el nombre simbólico del Kailas (Se le representa a menudo  con: 4 cabezas triples y doce miembros).

[5] Maitreya (Aquel que ama), es el Mesías de oro, equivalencia del Avatar de los hindúes o del Cristo Rey: es el Buda anunciado para establecer la Edad de Paz.

[6] ) Mara: el Dragón del umbral, que es una joya hechicera, encanta los sentidos ciega el espíritu; es el Rey de los pecados (sobre todo de ls lujuria), destructor despiadado. Su otra forma es Maya, la aberración. En sánscrito, Mritvu genio de la destrucción, es el Samael de la Qabbalah. Mara (significando muerte) es llamado a veces Antaka, es un simulacro de Mairya de la Avesta. Así como Amithaba, que vela sobre el Oeste hacia el cual se precipita el sol, es una transposición de una antigua divinidad solar persa.

[7] Doble réplica de Avaloketisvara las Tara (verde y blanca), toman en China el nombre de Kwan-Yin: es la divinidad de las Madres. Su nombre de nacimiento es Miao-Shan (los chinos acuerdan siempre los 3 nombres: en el nacmiento, en el matrimonio y en la muerte). En el Japón, será Kwannon (Divinidad de la Misericordia) y se encuentra representada en diferentes formas: Sho-Kwannon (Sabiduría), Ju-Ichi-Men-Kwannon (las once caras de Once figuras), Senju-Kwannon (Mil manos), Ba-to-Kwannon (cabeza de caballo), Nyo-I-Rin-Kwannon (Omnipotente). Kwan-Yin y Kwannon son siempre los Avaloketisvara femenizados.

[8]En esta colección de Propósitos Psicológicos y, sobre todo, en nuestras diferentes obras y, en particular, nuestro libro Yug, Yoga, Yoghismo se encuentran ya dados todos los detalles sobre esas prácticas.

[9] El Mandala es un círculo que representa esquemáticamente la estancia de los Boddhisattvas y de los Genios. El trazado edl «Mandala» debe ser cumplido cotidianamente; representa los mundos y los universos (macrocosmo y microcosmo) en totalidad, en el cual el mediante va a identificarse, ya que los símbolos del Mandala vivifican los trasfondos psíquicos primoridales para integrarse a lo conciente. (Aquello que C. G. Jung ha definido por «proceso de individuación»). Es el Gurú (Maestro Espiritual) quien da el Mandala (círculo mágico) que servirá de intrumento para la conremplación: puede tratarse de un dibujo simbólico grabado sobre metal, una piedra, etc… Consiste también en ser reproducido con arena, flores, guijarros. Pero, cuando poco a poco el iniciado llega a establecer el mandala en estado de meditación, se trata entonces  de una contrucción mental en la cual él verá jugar las fuerzas movientes y eternas.

[10] Boddhidharma esta representado siempre, en las pinturas chinas, en meditación delante de un muro, para abtenerse a la idea de un mundo exterior. Las reproducciones del «monje de los ojos enormes» son numerosas. Hay que notar también que  los más célebres pintores y los más grandes poetas fueron adeptos del Zen.

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la Compasión

Adjunto; y en éste sitio en la Web, se comparte de Osho, exposición en cuanto a la Compasión, que sucintamente refiere:

1.- Muchos mal entendemos a la compasión, como un sentimiento humano que se manifiesta a partir del sufrimiento de otro ser. Más intensa que la empatía, la compasión describe el entendimiento del estado emocional de otro; y con frecuencia, es combinada con el deseo de aliviar o reducir el sufrimiento de los demás. Pero la compasión no es bondad; y la bondad, no es compasión. La bondad es una actitud; que guiada por la personalidad (Formada por los cuerpos mental concreto o la mente, el cuerpo emocional o astral y el cuerpo físico), fortalece a la misma personalidad. Cuando se es bondadoso con alguien, se percibe alguna ventaja o superioridad sobre ese alguien, generándose un oculto y profundo insulto. Dado a que con la bondad se está humillando al otro; y uno se siente feliz, por creerse bondadoso. De alguna forma; y en algún lugar, la persona con la que se ha sido bondadoso, estará enfadada y se tomará inevitablemente la revancha. Esto sucede, porque en la superficie la bondad surge como si fuese compasión; sin tener nada que ver con la compasión, dado a que se ha sido bondadoso sin espontaneidad o naturalidad. La compasión es inmotivada, porque con la compasión nunca se enjuicia o califica algo o alguien; por ende, no existe deseo o motivación. La compasión ocurre simplemente porque tenemos tanto que nos desborda y requerimos dar; y nunca, debido a que el otro necesita. En la compasión; que es como la respiración, espontánea y natural, no hay ninguna consideración hacia otros.

2.- Aprender a no combatir el mal en nosotros; sino más bien comprenderlo, para procurar convertirlo o transmutarlo en energías positivas. Todos sabemos qué es la pasión, por lo que es fácil concebir lo que es la compasión. Dado a que la pasión es un estado de fiebre orgánica; que implica tener calor y estar poseído por las inconscientes energías biológicas, que sólo nos hace actuar como esclavos de la pasión. Mientras que la compasión, implica trascender la biología y la fisiología. Pues; con la compasión, al no ser prisionero de las pasiones, nos convertimos en nuestro propio maestro. Con la compasión actuamos conscientemente; dado a que las fuerzas inconscientes de la pasión, no nos dirigen y empujan. Con la compasión, somos capaces de conocernos a nosotros mismos (Nuestras fortalezas y debilidades), tener verdadera fe para decidir qué queremos hacer con nuestras energías; y al ser totalmente libres, la misma energía que era pasión se transforma o transmuta en compasión. La pasión es placer; y la compasión, es amor. La pasión es deseo; y la compasión, es ausencia de deseo. La pasión es avaricia; y la compasión, es compartir. Con la pasión se quiere utilizar al otro como si fuese un medio; mientras que con la compasión se respeta al otro, como un fin en sí mismo. La pasión nos mantiene atados al barro y nunca nos convertiremos en un loto; mientras que con la compasión, nos vuelve una flor de loto. La compasión es el florecimiento absoluto de la conciencia; la que despoja a la pasión de toda la oscuridad, nos liberta y purifica de todas las ataduras. La pasión, se convierte en compasión; siendo la pasión, la semilla para el florecimiento de la compasión.

3.- El Maestro Buda vivió 40 años después de iluminarse; y cuando se le acabaron todos los deseos y desapareció su personalidad, vivió otros cuarenta años. Muchas veces le preguntaron: «¿Por qué sigues en el cuerpo?». Cuando la tarea ha acabado, deberías desaparecer. Y es lógico, ¿para qué iba a quedarse Buda en el cuerpo durante más tiempo? Cuando ya no hay deseos, ¿cómo es posible continuar en el cuerpo? ¿Qué ocurre cuando desaparecen todos los deseos? La energía no se desvanece, porque es indestructible. Los científicos también ratifican, que la energía no se puede destruir. Cuando Gautama el Buda se iluminó, tenía determinada energía que se había ido trasformando en sexo, rabia, avaricia y millones de formas más. Luego, todas esas formas de energía desaparecieron y ¿qué fue de esa energía? Tal energía no puede dejar de existir; ya que cuando no hay deseos, pasa a no tener forma, pero sigue existiendo. ¿Entonces cuál fue su propósito?: Convertir la energía en compasión.

4.- Hay que comprender la compasión, porque es el amor maduro. El amor corriente es muy infantil, un juego de adolescentes. Y cuanto antes salgamos de él, mejor. Ya que nuestro amor es una fuerza biológica ciega, que no tiene nada que ver con el crecimiento espiritual; por eso, todas las historias de amor cambian de un modo extraño, para casi siempre terminar en amarguras. El amor esencialmente va dirigido a otra persona; y su deseo más profundo, es poseerla y viceversa. Y esto; a la larga, se convierte en un infierno para ambas personas. En tanto que la compasión no va dirigida a nadie; tampoco es una relación, sino simplemente la manifestación y actuación de nuestro propio Ser. Disfrutamos siendo compasivos con los árboles, los pájaros, los animales, los seres humanos y con todo el mundo incondicionalmente, sin pedir nada a cambio y sólo por amor. Pero para amar a los demás; primero, debemos amar a Dios por sobre todas las cosas. Pues cuando; sin ninguna obligación, mandamiento o condicionamiento amamos a Dios, indirectamente amamos a nuestro prójimo como a sí mismo. Nunca podremos controlar y manipular el amor; porque el amor, es una energía más grande y elevada que nosotros mismos.

5.- Cuando se hule la fragancia de una flor; quien la desprende espontáneamente sin deseo alguno, nunca se olvida. Porque la fragancia de dicha flor, permanece en nuestros recuerdos para siempre. Lo mismo pasa con Buda y Jesús; quienes pese haber desaparecido del plano físico, la fragancia de su compasión ha quedado para siempre en toda la Tierra.

6.- Tanto si se anhela ayudar a los demás como si quiere hacerles daño; la naturaleza del deseo, sigue siendo la misma. Hay una gran diferencia entre intentar cambiar al otro y ayudarle. Pues ayudar a una persona implica; realizar el esfuerzo sin interés alguno, para que tal persona se encuentre y se valga por sí misma. Pero cuando intentamos cambiarle; bajo el pretexto de ayudar, lo hacemos de acuerdo con nuestras ideas o condicionamientos sociales (Familiares, educacionales, culturales, religiosos, raciales, políticos, geográficos, económicos, etc.). Ayudar o cambiar a otro, es desear hacer una fotocopia de nuestra personalidad, por la falta de afecto que sentimos en los intereses y necesidades de la otra persona. Pues lo más importante para ayudar a cambiar a otro es nuestro ideal; que siempre está fundamentado, en nuestros condicionamientos sociales. Un ciego no puede guiar a otro ciego; por lo que lo importante antes de ayudar a los demás, es conocernos integralmente para ayudarnos a sí mismos.

7.- La compasión se ve en el ejemplo del Maestro; en cuyo templo hubo un monje quien fue acusado por y ante los demás, por robarlos y por la indiferencia del Maestro. Quien finalmente dijo: ‘Sois hermanos sabios, sabéis lo que está bien y lo que no lo está. Podéis ir a estudiar a otro lugar si lo deseáis; pero este pobre hermano, ni siquiera sabe distinguir lo bueno de lo malo. Si no le enseño yo, ¿quién lo hará? Pese a ser un ladrón, él se va a quedar aquí aunque se vayan todos los demás’. Un torrente de lágrimas purificó el rostro del hermano que había robado; dado a que su deseo de robar, se había desvanecido. Y así como el ladrón había convertido el deseo de robar en honestidad por la compasión del Maestro, lo mismo sucede con las enfermedades. Dado a que al desaparecer la energía del deseo por otra superior, también se curan terapéutica y definitivamente las enfermedades que van atadas al deseo. Por otra parte, se requiere entender que el castigo; como la pena de muerte, no es realmente un castigo. Ya que si no podemos recompensar con la vida, no debemos castigar con la muerte.

Cordiales saludos:

Jorge E. Morales H.

http://www.ashram.net.ve/

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Cosmogénesis Según La Memoria De La Naturaleza,

1.- La imperiosa necesidad del humano de conocer el origen del Universo. Lamentablemente, en la exposición de Jorge E. Adoum; que aquí se comparte, no se comprende la razón por la cual se omite exponer con suficiente claridad y amplitud, el grandioso y hermoso trabajo que realizaron y que aún realizan las Jerarquías Creadoras (Serafines, Querubines, Tronos, Dominaciones, Virtudes, Potestades, Principados, Arcángeles y Ángeles), en la construcción de nuestro maravilloso y grandioso hogar (El Universo). Por otra parte, muchas veces olvidamos que el guía de humanos, Maestros y de Ángeles; como lo es Cristo, en el Periodo Solar, fue el Arcángel más grandioso. Hablamos de Cristo, pero olvidamos mencionar la hermosa labor que incesantemente cumplen las Jerarquías Creadoras en nosotros mismos y todo el Universo. Recordemos, que sólo a través de Cristo, es como únicamente podremos llegar hasta el Padre; por lo que sin la ayuda de nuestros hermanos los Ángeles (Incluyendo toda la Jerarquías Creadoras), nunca podremos evolucionar. Además, quien se conoce a sí mismo, conoce el Universo.
2.-Sin el ánimo de justificar, posiblemente en el Capítulo I: La Naturaleza y el Universo, Jorge Adoum se refiera a la Jerarquía Creadora, con el grandioso trabajo que realiza la Naturaleza en el Macro y Microcosmos.
3.- El la información que se comparte, se habla de la evolución del hombre; de manera individual y luego a través de las razas y como agrupaciones tales como: Clanes, tribus, familia, etc. Porque como instinto; el humano, tiende a unirse con otros de su misma especie. Y así como los Ángeles realizan el esfuerzo para ser Arcángeles y éstos Principados, etc., igual ha pasado con el humano. Quien al pasar por la etapa de mineral (En el Periodo de Saturno), ha evolucionado con la ayuda de la Jerarquía Creadora a vegetal (En el Periodo Solar), animal (En el Periodo Lunar) y hasta la presente fecha, como humano (En el Periodo Terrestre actual.
4.- Los dogmas sociales (Familiares, educacionales o culturales, religiosos, raciales, geográficos, económicos, políticos, comunicacionales, etc.) que desde la infancia se nos inculcan; y con los cuales actualmente vivimos, versus la doctrina del corazón. La cual; si aprendemos a oír y a obedecer porque allí se asienta nuestra consciencia o Alma, estaríamos en el camino de nuestra liberación y realización hacia nuestro Espíritu.
5.- Las sociedades secretas; las cuales, socialmente se han creado para el desarrollo de los poderes ocultos en el humano. No obstante, la verdadera enseñanza es la que induce a conocernos a sí mismos, para liberarnos: 5.1.- De nuestros dogmas sociales; lo que a su vez nos va a permitir despertar, los necesarios poderes que todos poseemos. 5.2.- De los ciclos de vida o muerte o de reencarnación.

link:

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¿Qué hace que surja el miedo, pues? El tiempo y el pensamiento crean el miedo ‑el tiempo como ayer, hoy y mañana-; existe el miedo de que algo podrá ocurrir mañana: la pérdida del empleo, la muerte, el hecho de que la esposa o el marido puedan dejarme, de que la enfermedad y el dolor que experimenté hace algunos días se repitan.
Ahí es donde el tiempo interviene. El tiempo, que envuelve lo que el vecino pueda decir de mí mañana, o el tiempo que hasta ahora ha encubierto algo que hice muchos años atrás. El tiempo como miedo de que no se realicen algunos deseos profundos y secretos. De manera que el tiempo forma parte del temor, el temor a la muerte que llega al final de la vida o que puede estar esperando a la vuelta de una esquina; y por eso tengo miedo. Así, el tiempo envuelve al miedo y al pensamiento. No existe el tiempo si no existe el pensamiento. El pensar en lo que ocurrió ayer, y el temer que vuelva a repetirse mañana, es lo que engendra tanto el tiempo como el miedo.
Por favor, observen esto, mírenlo ustedes mismos, no acepten ni rechacen nada, sino escuchen, descubran por si mismos la verdad de esto; no se detengan meramente en las palabras para decir si están o no están de acuerdo; sigan adelante. Para encontrar la verdad se requiere sensibilidad, pasión por descubrir, y una gran energía. Entonces descubrirán que el pensamiento engendra el miedo; el pensar en e pasado o en el futuro ‑siendo el futuro el siguiente minuto, o el siguiente día, o diez años después- el pensar acerca de ello hace de ello un acontecimiento. Y el pensar en un acontecimiento que fue placentero ayer, mantiene y da continuidad a ese placer, no importa que ese placer sea sexual, sensorio, intelectual o psicológico. El pensar acerca de ello y construir una imagen como hace la mayoría de la gente, le confiere a ese acontecimiento pasado una continuidad a través del pensar, y eso engendra más placer.
¿Qué hemos de hacer? Cuando el pensamiento se da cuenta de que no puede hacer nada con el miedo porque él crea el miedo, entonces surge el silencio; entonces hay una negación completa de cualquier movimiento que engendre temor. Y viendo que el miedo no puede ser meramente analizado y descartado, sino que siempre estará allí, la mente también ve que el análisis no es el camino. Entonces uno se pregunta: ¿cuál es el origen del temor? ¿Cómo surge?
Dijimos que es engendrado por el tiempo y el pensamiento. El pensamiento es la respuesta de la memoria, y el pensamiento crea el miedo. También dijimos que el miedo no puede cesar mediante el mero dominio o represión del pensamiento, o tratando de transmutar el pensamiento, o complaciéndonos en todas las tretas que nos jugamos a nosotros mismos. Al darse cuenta de todo este patrón sin elección alguna objetivamente, y al ver todo esto por sí mismo, el propio pensamiento dice: “estaré quieto sin control ni represión alguna”. “Estaré silencioso”.
Así el miedo llega a su fin, lo cual significa el cese del sufrimiento y la comprensión de uno mismo, el conocimiento de uno mismo. Sin este conocimiento no hay fin para el dolor y el miedo. Sólo una mente que está libre de miedo puede enfrentarse a la realidad.
Krishnamurti
De su libro “El Vuelo del Águila

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¿Que impide nuestra felicidad? por Anthony de Mello.

¿Qué puede hacerse para alcanzar la felicidad? No hay nada que tú ni cualquier otro pueda hacer. ¿Por qué? Por la sencilla razón de que ahora mismo ya eres feliz, ¿y cómo vas a adquirir lo que ya tienes? Pero, si es así, ¿por qué no experimentas esa felicidad que ya posees? Pues, simplemente, porque tu mente no deja de producir infelicidad. Arroja esa infelicidad de tu mente, y al instante aflorará al exterior la felicidad que siempre te ha pertenecido. ¿Y cómo se arroja fuera la infelicidad? Descubre qué es lo que la origina y examina la causa abiertamente y sin temor: la infelicidad desaparecerá automáticamente.
Ahora bien, si te fijas como es debido, verás que hay una sola cosa que origina la infelicidad: el apego. ¿Y qué es un apego? Es un estado emocional de vinculación compulsiva a una cosa o persona determinada, originado por la creencia de que sin esa cosa o persona no es posible ser feliz. Tal estado emocional se compone de dos elementos; uno positivo y otro negativo. El elemento positivo es el fogonazo del placer y la emoción, el estremecimiento que experimentas cuando logras aquello a lo que estás apegado. El elemento negativo es la sensación de amenaza y de tensión que siempre acompaña al apego. Imagínate a alguien encerrado en un campo de concentración y que no deja de engullir comida: con una mano se lleva la comida a la boca, mientras que con la otra protege la comida restante de la codicia de sus compañeros de encierro, que tratarán de arrebatársela en cuanto baje la guardia.
He ahí la imagen perfecta de la persona apegada. Por su propia naturaleza, el apego te hace vulnerable al desorden emocional y amenaza constantemente con hacer añicos tu paz. ¿Cómo puedes esperar, entonces, que una persona apegada acceda a ese océano de felicidad que llamamos el “Reino de Dios”? ¡Es como esperar que un camello pase por el ojo de una aguja!
Ahora bien, lo verdaderamente trágico del apego es que, si no se consigue su objeto, origina infelicidad; y, si se consigue, no origina propiamente la felicidad, sino que simplemente produce un instante de placer, seguido de la preocupación y el temor de perder dicho objeto. Dirás: “Entonces, ¿no puedo tener ni un solo apego?”. Por supuesto que sí. Puedes tener todos los apegos que quieras. Pero por cada uno de ellos tendrás que pagar un precio en forma de pérdida de felicidad. Fíjate bien: los apegos son de tal naturaleza que, aun cuando lograras satisfacer muchos de ellos a lo largo de un día, con que sólo hubiera uno que no pudieras satisfacer, bastaría para obsesionarte y hacerte infeliz. No hay manera de ganar la batalla de los apegos. Pretender un apego sin infelicidad es algo así como buscar agua que no sea húmeda. Jamás ha habido nadie que haya dado con la fórmula para conservar los objetos de los propios apegos sin lucha, sin preocupación, sin temor y sin caer, tarde o temprano, derrotado.
En realidad, sin embargo, sí hay una forma de ganar la batalla de los apegos: renunciar a ellos. Contrariamente a lo que suele creerse, renunciar a los apegos es fácil. Todo lo que hay que hacer es ver, pero ver realmente, las siguientes verdades.
Primera verdad: estás aferrado a una falsa creencia, a saber, la de que sin una cosa o persona determinada no puedes ser feliz. Examina tus apegos uno a uno y comprobarás la falsedad de semejante creencia. Tal vez tu corazón se resista a ello; pero, en el momento en que consigas verlo, el resultado emocional se producirá de inmediato, y en ese mismo instante el apego perderá su fuerza.
Segunda verdad: si te limitas a disfrutar las cosas, negándote a quedar apegado a ellas, es decir negándote a creer que no podrás ser feliz sin ellas, te ahorrarás toda la lucha y toda la tensión emocional que supone el protegerlas y conservarlas. ¿No conoces lo que es poder conservar todos los objetos de tus distintos apegos, sin renunciar a uno sólo de ellos, y poder disfrutarlos más aún a base de no apegarte ni aferrarte a ellos, porque te encuentras pacífico y relajado y no sientes la menor amenaza en relación a su disfrute?
Tercera y última verdad: si aprendes a disfrutar el aroma de un millar de flores, no te aferrarás a ninguna de ellas ni sufrirás cuando no puedas conseguirla. Si tienes mil platos favoritos, la pérdida de uno de ellos te pasará inadvertida, y tu felicidad no sufrirá menoscabo. Pero son precisamente tus apegos los que te impiden desarrollar un más amplio y más variado gusto por las cosas y las personas.
A la luz de estas tres verdades, no hay apego que sobreviva. Pero la luz, para que tenga efecto, debe brillar ininterrumpidamente. Los apegos sólo pueden medrar en la oscuridad del engaño y la ilusión. Si el rico no puede acceder al reino del gozo y de la alegría, no es porque quiera ser malo, sino porque decide ser ciego.

Anthony de Mello

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Cuando el ojo no encuentra nada para ver, la nada se percibe como espacio. 
Cuando el oído no encuentra nada para oír, el vacío se percibe como quietud. 
Cuando los sentidos, diseñados para percibir la forma, se tropiezan con la ausencia de la forma, la conciencia sutil que está detrás de la percepción y de la cual emana toda percepción, toda experiencia posible, ya no se oculta detrás de la forma. 
Cuando contemplamos la grandeza inconmensurable del espacio o escuchamos el silencio en las primeras horas del amanecer, algo resuena dentro de nosotros como en una especie de reconocimiento.
Entonces sentimos que la vasta inmensidad del espacio es nuestra propia profundidad  y reconocemos que esa quietud maravillosa es nuestra más recóndita esencia,  más profunda que cualquiera de las cosas que conforman el contenido de nuestra vida.
Eckhart Tolle.
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El ego es el movimiento de la mente hacia los objetos de percepción en la forma de apego, y de rechazo
El ego es el movimiento de la mente hacia los objetos de percepción en la forma de apego, y de rechazo de los objetos en la forma de aversión.
Esto es fundamentalmente todo el ego. Este movimiento de apego y aversión da lugar a la sensación de un «yo» separado, y a su vez la sensación del «yo» se fortalece de esta manera.
Es este bucle continuo de causalidad lo que embauca a la conciencia en un trance de identificación. ¿Identificación con qué?
La identificación con el continuo bucle del sufrimiento. Después de todo, ¿quién sufre? El «yo» es el que sufre. ¿Y quién es este yo? No es nada más que una sensación de ser originada por la identificación con el apego y la aversión.
Ya ves, todo es una creación de la mente, una película sin fin, un sueño terrible. No trates de cambiar el sueño, porque el tratar de cambiarlo no es más que otro movimiento en el sueño.
 Mira el sueño. Sé consciente del sueño. Esa conciencia es Ello. Interésate más en la conciencia del sueño que en el sueño mismo. ¿Qué es esa conciencia? ¿Quién es esa conciencia? No sueltes una respuesta, sólo sé la respuesta. Sé Ello.
-Adyashanti

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Los pensamientos se dibujan en el campo áurico

Vuestros pensamientos se dibujan en vuestro campo áurico. De ahí que los seres humanos evolucionados sean capaces de captar el estado de una persona al entrar en contacto con ella, percibiendo más allá de lo visible como si se tratase de un mapa de su propia alma. 
Todos tenéis esa capacidad. Podéis percibir el estado anímico y mental de quien os rodea pues emitís ondas electromagnéticas generadas por vuestros pensamientos que se traducen en imágenes holográficas en vuestro campo áurico. 
Nosotros os vemos con tanta claridad, como si se tratase de una radiografía. Algunos de vosotros estáis desarrollando, otros recuperando, esa capacidad perceptiva. Todos los niños la tienen y los animales también. Vuestra educación os la anula y luego os remitís sólo a lo que comunican las palabras. 
Por eso en vuestra sociedad hay lugar a la mentira. En la Nueva Era, cuando esos pensamientos emitidos a través de ondas electromagnéticas a vuestro campo áurico sean percibidos por cada uno de vosotros, vuestro modo de relacionaros cambiará, la mentira quedará desterrada pues quedará manifiesta ante los ojos de todos.
Naturalmente la comunicación entre vosotros se tornará más clara, más pura, más respetuosa. Y la vibración de vuestros cuerpos se elevará indefectiblemente como parte de ese proceso evolutivo. Seréis, incluso, capaces de ver los colores de vuestra aura con la mayor naturalidad y no necesitaréis de palabras y menos de excusas para establecer el vínculo entre vosotros.
La palabra recuperará su aspecto sagrado y sólo será utilizada como intercambio de sabiduría y sanación. Si fuerais capaces de imaginar la cantidad de energía mal utilizada y desacralizada con el uso equivocado que en ocasiones, muchas lamentablemente, le dais a las palabras, inevitablemente silenciaríais.
No se trata de no hablar. Se trata de recuperar el valor sagrado de la palabra y la comunicación. De conscientemente dotar de energía divina a cada palabra que emitís, cargándolas de colores hermosos que transmitan emociones de alta vibración en cada mensaje. 
Ser conscientes del uso de la palabra amados míos.
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CADA DÍA MORIMOS Y NACEMOS
La resurrección no es otra cosa que una corriente de vida que atraviesa las regiones en las cuales, física o psíquicamente, la enfermedad o la muerte han empezado su trabajo. ¡Hay tantos fenómenos de la naturaleza que pueden darnos una idea de este proceso! No sólo el germen que surge de la semilla, también el polluelo que sale del huevo, algunos animales que se despiertan tras su sueño invernal, la crisálida que se transforma en mariposa, son imágenes de la resurrección. ¿Y los árboles?… Ellos también resucitan en primavera: ¡todas esas ramas negras y desnudas que se cubren de hojas y de flores!
He ahí otra resurrección. Y, ¿por qué resucitan? Porque no están muertos, porque la vida está siempre ahí.
Todos estos fenómenos de la naturaleza tienen su correspondencia en el hombre. Física y psíquicamente, cada día el hombre «muere» y resucita. Cuando la vida se debilita en él, muere; cuando vuelve a visitarle, resucita. Es como si una nueva sangre circulara por sus venas. La única vida que nos resucita, es la vida divina y es necesario trabajar para obtener esta vida. “

Omraam Mikhaël Aïvanhov

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El silencio interior
El silencio interior significa:
La capacidad de pensar sin cabeza,
la capacidad de volar sin alas,
la capacidad de caminar sin pies,
la capacidad de observar sin perturbar,
la capacidad de escuchar sin interrumpir,
la capacidad de palpar sin crear incomodidad,
la capacidad de disfrutar la flor sin robarle su aroma
y sobre todo la capacidad de entrar en ti y ver tu realidad.
La verdad solo se puede conocer en absoluto silencio.
No solo el silencio de afuera es necesario, pero tambien el silencio interior.
Si al cerrar tus ojos tu mente está en silencio la puerta está abierta para conocer la realidad que te anima a vivir. Esa única realidad que llena tu alma de luz y claridad.
Sin el silencio tu alma no tiene claridad, no tiene luz.
El silencio es la atmósfera que el amor necesita para que tu alma brille.
El silencio en un lado y el amor en el otro le dan alas a tu corazón.
Esa belleza y esa armonía han sido perdidas debido a la ira, al orgullo etc.. esto es lo que significa la falta de silencio.
Todas las preguntas están listas para ser respondidas, sin importar que profundas sean. 
Por Graciela E. Prepelitchi

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La palabra trabajo – Fukuoka

«En lo particular no me gusta la palabra «trabajo». El ser humano es el único animal que tiene que trabajar, y yo creo que es la cosa más ridícula del mundo.

Otros animales consiguen lo que necesitan para sobrevivir viviendo, pero la gente trabaja como loca pensando que necesitan trabajar para mantenerse vivos.
Mientras más grande el trabajo, más grande el reto y más maravilloso creen que es.

Lo mejor sería olvidar esa manera de pensar y vivir una vida fácil, cómoda y con mucho tiempo libre.

Creo que así es la manera en que viven los animales en los trópicos, saliendo de sus casas en la mañana y tarde para ver qué hay de comer y luego regresando a sus casas a tomar una larga siesta.

Esa debe ser una vida maravillosa.
Para los seres humanos, una vida tan simple sólo es posible si uno sólo trabajara para producir directamente sus necesidades diarias.

En una vida así, el trabajo deja de ser trabajo como lo conoce la mayoría de la gente,

y se convierte en una manera de simplemente hacer lo que se necesita hacer.» .-

 

Masanobu Fukuoka

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La verdadera compasión es la vibración más elevada del amor en la experiencia humana.
La verdadera compasión proviene de un corazón iluminado, un corazón que puede ver directamente a través de la ilusión, un corazón autorrealizado.Un maestro iluminado puede sentir si una persona no está en su corazón.
Si no está hablando su verdad, si se está abandonando a sí mismo y no está optando por la elección más elevada.
El verdadero arte de la compasión destruye la ignorancia.
Remueve lo que no es real, de modo que lo único que permanece es el amor.La compasión ha sido confundida con la lástima en nuestra sociedad, pero eso no tiene nada que ver con lo que realmente es.La compasión es la sabiduría de conocer la grandeza de quien eres, unida al amor incondicional que ve la perfección en todo. La compasión puede ser suave.La compasión puede ser feroz. Puede ser un viento huracanado que destruye todo lo ilusorio. La compasión te puede sacudir. La compasión puede ser brusca.La compasión puede ser paciente, o puede ser como la veloz espada del samurai que destruye la ignorancia con la perfección del bisturí de un cirujano.Este es el arte de la compasión.
Y no existe amor más grande que ése…”
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“ El amor es un espejo. Una verdadera relación es un espejo en el que dos amantes ven la cara del otro y reconocen a Dios.

Es un camino hacia Dios” “ Siempre que dos personas se conocen se crea un mundo nuevo.

Por el solo hecho de conocerse cobra existencia un fenómeno nuevo que nunca antes existió.

Y a través de ese fenómeno nuevo las dos personas experimentan un cambio, una transformación”

Osho

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¿Por Qué No Alcanzo La Meta Que Me He Propuesto?

Alejandro Jodorowsky: Muchas personas, porque no han realizado sus ilusiones, se sienten fracasadas. Viendo la realización de otros, se llenan de una rabia y odio, que en el fondo es sufrimiento. Esta fábula puede serles útil:

Las mariposas pusieron huevos, de los que salieron gusanos que treparon por el tronco de árboles para secretar hilos hasta formar blancos capullos que, al cabo de un tiempo, se abrieron expulsando mariposas que revolotearon como aterciopelados gritos de color… Un pollo silvestre observó con envidia todo el proceso. Dejó de jugar con sus camaradas y anheló tener inmensas alas y revolotear por encima de las plantas cual una flor viva. Pensó: “¿Si esos gusanos asquerosos  pueden transformarse en seres tan bellos, por qué no yo?” Recogió trozos de estambre, hilachos, fibras secas, cáñamo. Cargando su material, trepó a una roca alta y desde ahí saltó para caer en la copa de un árbol. Se envolvió hasta quedar encerrado en una especie de capullo y, protegido por una rama, se puso a dormir esperando despertar convertido en mariposa. Pasó el tiempo. Torturado por la sed y el hambre, despertó. “¡Llegó el gran momento!”, se dijo. Rompió los estambres a picotazos. No se había transformado en mariposa, pero un cambio había ocurrido: ya no era pollo sino gallito… Volando torpemente, muy decepcionado, fue a jugar con sus hermanos. Estos, correteando el día entero bajo el sol, bien alimentados, se habían convertido en ejemplares de pelea. El gallito, desnutrido, enclenque por la falta de ejercicio, no pudo hacerles frente. Fue picoteado y despreciado. El ave comenzó a odiar a las mariposas, considerándolas culpables de sus males. A manera de venganza, recorrió el bosque destruyendo cada capullo que encontraba o mariposa que podía cazar.

En realidad, muchas personas se sienten fracasadas porque no pudieron realizar una obra que no les correspondía. Todos servimos para algo, pero no todos servimos para lo mismo. Sucede a menudo que quien se ha equivocado de camino atribuye su derrota a circunstancias exteriores y se vuelve enemigo furibundo de lo que en el principio amó… Tenemos una cantidad limitada de energía vital. Seamos cuidadosos. Errar de meta es perder no sólo aquello para lo que no servimos sino también aquello en lo que podríamos haber descollado.

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Muchos buscadores espirituales se quedan «atrapados en el vacío», en lo absoluto, en la trascendencia.
Se aferran a la felicidad, o la paz, o la indiferencia.
Cuando la motivación egoísta de vivir desaparece, muchos buscadores se vuelven indiferentes. Ellos ven la perfección de toda la existencia y no encuentran razón para hacer nada, incluyendo el cuidado de sí mismos o de otros. Yo llamo a esto «tomar un refugio falso». Es una trampa del ego muy sutil. Esta fijación en lo absoluto y toda forma inconsciente de apego se pretende hacer pasar por la liberación. Puede ser muy difícil despertar a alguien de esta fijación engañosa, ya que literalmente no tienen ninguna motivación para soltarla. Atascados en una forma de indiferencia divina, estas personas creen que han llegado a la cima de la montaña, cuando en realidad se esconden en la mitad de su ladera.La iluminación no quiere decir que uno deba desaparecer en el reino de la trascendencia.
… Esta fijación en lo absoluto es simplemente el polo opuesto de estar fijado en lo relativo. Con la llegada de la verdadera iluminación, hay un tremendo nacimiento del Amor impersonal y sabiduría que nunca se fija en ningún ámbito de la experiencia. Despertar a la visión del absoluto es profundo y transformador, pero despertar de todos los puntos de vista fijos es el nacimiento de la verdadera no-dualidad. Si el vacío no puede danzar, no es verdadera vacuidad. Si la luz de la luna no inunda el vacío cielo nocturno y se refleja en cada gota de agua, en cada brizna de hierba, entonces estás mirando solamente a tu propio sueño vacío. Yo digo: «¡Despierta!» Entonces tu corazón será inundado por un Amor que no se puede contener.-Adyashanti

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Un breve extracto del libro «Las Enseñanzas de Sanat Kumara» del Dr. K. Parvathi Kumar acerca de una prueba con una rosa que un Maestro de Sabiduría solía hacer con los aspirantes:

«Para ver cuan inofensivo era alguien, un Maestro de Sabiduría solía utilizar un truco. Le daba una rosa a quien se le acercaba y conversaba con la persona que sostenía la rosa en la mano. Si la rosa se marchitaba por el contacto de la persona, él prefería no darle sabiduría a esa persona. Si la rosa permanecía intacta durante largas horas y continuaba fresca, se le permitía acceder al entrenamiento oculto. Observa las plantas a tu alrededor, a los animales que te rodean, y a los seres humanos en tu entorno. Si florecen a tu lado, estás en el buen camino de la inocuidad. Si se encogen ante tu presencia, nota que dejas mucho que desear en términos de cuan inofensivo eres».

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EL ENCUENTRO CON LA PROPIA SOMBRA Y LA AUTOESTIMA
Prof. Dra. Rebeca Retamales Rojas. Universidad de Alcalá. Departamento de Especialidades Médicas.

Link:

Haz clic para acceder a sombrayautoestimaWebSepa.pdf

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“Las élites comienzan a tener miedo”: entrevista con John Ralston

Escrito por el 23 marzo 2013 a las 7:00 pm en Arte y Cultura, Destacadas, Sociedad

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John Ralston Saul ensayista y filósofo canadiense a quien la revista Time calificó de “profeta” por haber previsto el colapso del sistema financiero desde finales de los años noventa, estuvo en México para hacer otro de esos anuncios que hacen rechinar los dientes a gobernantes y poderes fácticos: “la globalización ha fracasado”. En su más reciente libro El colapso de la globalización y la reinvención del mundo, da cuenta con detallada frialdad del fin de toda una época.

Daniel Barrón: ¿Cuáles son las causas del fracaso de la globalización?

John Ralston Saul: Hubo una crisis en los setentas, había un grupo de gente que tomó las ideas inglesas del siglo XIX: libre mercado, desregulación y las quisieron volver modernas. Cuando sucedió la crisis las dejaron de lado y en los años ochenta las retomaron. Pero nunca fueron ideas muy brillantes, y todo comenzó a caer en los noventa. Se podía ver una serie de fallas, la economía asiática decayó, hubo crisis en Latinoamérica, y todo comenzó a caerse. Y para el año 2000 la idea estaba acabada. Lo verdaderamente revolucionario de la globalización fue que íbamos a ver toda la civilización desde el punto de vista de la economía.

Y allí estaba el error, porque uno no maneja una sociedad a través de la economía, la sociedad se sirve de la economía. Lo que resultó más difícil fue tratar con las diferencias entre los países, así que la crisis en México en los 80 y en los 90 se debió a esta idea de que se puede aplicar una sola teoría, una teoría internacional, a todos los países. Aunque cada país tenga su propio idioma, culturas diferentes, diferentes experiencias, unos tienen petróleo, otros gas, otros no tienen nada, unos tienen un clima y otros uno distinto… Y ellos aplicaron esta misma teoría en todas partes, como si no hubiera una civilización regional y claro eso no podía funcionar. Tuvimos una gigantesca crisis hace unos años ¿y qué ha pasado? A nadie lo echaron de su trabajo, nadie fue a la cárcel, y ahora la misma gente que no admitió el fracaso se quedó en sus puestos y aplica las mismas teorías, la misma gente está a cargo, y tienen las mismas ideas, a pesar de que ya saben que no funcionan

DB: ¿Es un fracaso de la globalización o del capitalismo?
JRS: Por miles de años tuvimos formas del capitalismo, este fracaso tuvo que ver con la idea de que la economía podía dirigirnos, de que los muros iban a caer, de que todo se iba a mover, de que no importaba donde viviera la gente porque no iba a haber ningún centro… Y desde luego, sin decirlo del todo, estaban sugiriendo que la democracia no importaba porque después de todo, si no importa de donde eres ciudadano entonces no hay democracia. La democracia tiene que ver con la ciudadanía, tú vives en la Ciudad de México o en Puebla, entonces tienes responsabilidades como ciudadano allí, no es nacionalismo, es la responsabilidad de pertenecer.

DB: Dice en su libro que ante el fracaso de la globalización, el mundo se recompone en nacionalismos, y usted marca una diferencia entre nacionalismo positivos y negativos. ¿En qué consisten los positivos?

JRS: Allí volvemos a la pertenecía y la cultura. El nacionalismo positivo es saber  que naces en alguna parte, vives en alguna parte, tus hijos nacen allí y entonces vas a tener responsabilidades y obligaciones como ciudadano, deberás jugar tu propio rol y pensar en la educación y el bien público, la salud pública, si las calles son seguras… Tienes un compromiso como ciudadano, y tienes que estar orgulloso de eso, tienes una cultura, y la gente toma su lugar dentro de la cultura, todo eso es parte de las responsabilidades como ciudadano, y todo eso es nacionalismo positivo. El nacionalismo negativo es el populismo barato, el racismo, la poca participación de la gente, eso ha causado muchas guerras, en resumen la frase típica de “yo soy mejor que ustedes”. Ese nacionalismo es la respuesta clásica al fracaso de la globalización.

DB: ¿Dónde se nota más el fracaso de la globalización?
JRS: En las calles. Hoy vemos a la gente salir a las calles a exigir sus derechos sin pertenecer a una organización, aquí ustedes tienen el movimiento de estudiantes. El occupy, por ejemplo, no es el movimiento tradicional de partidos políticos, es gente común saliendo a las calles. Cuando algo así sucede no puedes negar que está sucediendo algo, puedes no saber qué exactamente, pero es una señal de alarma que no puede ser desdeñada. Están perdiendo la confianza en la manera en la que se manejan los países: si la gente con poder no pone atención a eso, nunca se sabe lo que va a pasar después.

Todo el mundo está pasando de la globalización a las regiones, en América el continente se está dividiendo en Norteamérica y Latinoamérica; y México está en una posición difícil, yo creo que si juega bien sus cartas y es inteligente será parte de ambas, un país tanto norteamericano como latinoamericano. Europa se está cerrando, China sabe que Occidente se está cansando de sus productos, así que están volteando a su mercado interno, las cosas se están moviendo hacia las regiones. Lo que eso significa para el futuro, bueno, es difícil decirlo.

Lo único que sí te puedo decir es que las élites comienzan a tener miedo, y la seguridad comienza a importar cada vez más. Les damos más dinero a los gobiernos para que nos vigilen, y allí donde vayas, la gente de seguridad tiene derecho a ver lo que cargas, a registrarte. En Inglaterra, por ejemplo, estaban muy orgullosos de ser individualistas y de no tener una tarjeta de identidad y ahora Londres tiene más cámaras de vigilancia por metro cuadrado que ninguna otra ciudad en el mundo. Hemos pasado miles de años creando y defendiendo los derechos civiles y la idea de que la privacidad es un derecho, y ahora esos derechos están en decadencia frente a la idea de la seguridad nacional. El verdadero riesgo de hoy es que perdamos nuestros derechos humanos y civiles por el temor de los gobiernos, por su paranoia y el crecimiento de la vigilancia.

John Ralston Saul, El colapso de la globalización y la reinvención del mundo, RBA, España 2012.

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«Se necesita presencia para tomar conciencia de la belleza, de la majestad, de la sacralidad de la naturaleza.
¿Has mirado alguna vez la infinitud del espacio en una noche clara, quedándote anonadado ante su absoluta quietud e inconcebible enormidad?
¿Has escuchado, realmente escuchado, el rumor de un arroyo de montaña en el bosque?
¿Y el sonido de un mirlo al atardecer un tranquilo día de verano? Para tomar conciencia de este tipo de estímulos la mente tiene que estar serena.
Tienes que abandonar momentáneamente tu equipaje personal de problemas, de pasado y de futuro, y todo tu conocimiento, porque, de no hacerlo, verás pero no verás y oirás pero no oirás. Tienes que estar totalmente presente.»

Eckhart Tolle
Practicando el Poder del Ahora

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Historia de Sabiduría Zen:

Un grupo de devotos invitó a un maestro de meditación a la casa de uno de ellos para que los instruyera. El maestro dijo que debían esforzarse por liberarse de reaccionar en demasía frente a los hechos de la vida diaria, por lograr una actitud de reverencia, y por adquirir la práctica regular de un método de meditación que, a su vez, les explicó en detalle.

El objetivo era darse cuenta de que la vida espiritual debe estar presente en todo. Es estar conscientes de esto no sólo durante el período de meditación, sino constantemente, en lo cotidiano. El proceso es como llenar un colador con agua. El maestro hizo una reverencia ante ellos y partió.

El pequeño grupo se despidió de él y luego uno de ellos se dirigió a los demás, echando chispas de frustración: ¡Lo que nos dijo es como decirnos que nunca podremos lograrlo!

– ¡Llenar un colador con agua! Eso es lo que ocurre, ¿no? Al menos para mí. Escucho un sermón, rezo, leo algún libro sagrado, ayudo a mis vecinos con sus niños y ofrezco el mérito a Dios, o algo por el estilo y después me siento elevado. Mi carácter mejora durante un tiempo… no me siento tan impaciente, ni hago tantos comentarios sobre otras personas. Pero pronto el efecto se disipa y soy el mismo que antes. Es como agua en un colador, por supuesto. Y ahora él nos dice que eso es todo.

Siguieron reflexionando sobre la imagen del colador sin lograr ninguna solución que los satisficiera a todos. Algunos pensaron que el maestro les decía que las personas como ellos en este mundo sólo podían aspirar a una elevación transitoria, otros creyeron que el maestro simplemente les estaba tomando el pelo. Otros pensaron que tal vez se estaría refiriendo a algo en los clásicos que suponía que ellos sabían… buscaron, entonces, referencias sobre un colador en la literatura clásica, sin ningún éxito.

Con el tiempo, el interés de todos se desvaneció, excepto el de una mujer que decidió ir a ver al maestro. El maestro le dio un colador y un tazón, y fueron juntos a una playa cercana. Se pararon sobre una roca rodeados por las olas.

– Muéstrame cómo llenas un colador con agua. -Le dijo el maestro

Ella se inclinó, tomó el colador en una mano y comenzó a llenarlo con el tazón.

El agua apenas llegaba a cubrir la base del colador y luego se filtraba a través de los agujeros.

– Con la práctica espiritual sucede lo mismo -dijo el maestro – Mientras uno permanece de pie en la roca de la personalidad e intenta llenarse con cucharadas de conciencia espiritual. No es ése el modo de llenar un colador con agua, ni nuestra esencia con vida espiritual.

– Entonces, ¿cómo se hace? -preguntó la mujer.

El maestro tomó el colador en sus manos y lo arrojó lejos al mar. El colador flotó unos instantes y después se hundió.

– Ahora está lleno de agua y así permanecerá -dijo el maestro. -Ése es el modo de llenar un colador con agua y es el modo de realizar la práctica espiritual.

 No se logra vertiendo pequeñas dosis de vida espiritual en la individualidad,

sino arrojando la individualidad dentro del mar de la vida espiritual.

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El arquetipo de la sombra y la problemática del mal
Prof. Vicente Rubino
Debido a sus profundas raíces en la historia de la conciencia humana, la Sombra es quizás la más poderosa y potencialmente la más peligrosa de todas las fuerzas arquetípicas, la fuente de todo lo que es peor y mejor en el hombre…

El problema del Mal es uno los más profundos y entrañables de todos los tiempos. Frente a él no podemos apelar a valores supremos o símbolos rectores que protejan al hombre contra la amenaza constante de vivir en un mundo en el que el Mal ha surgido de las profundidades y crece hasta asumir grandes dimensiones y, en su Señorío, nos coloca a todos sin excepción en una situación trágica, sin salida, desamparados y vulnerables. Esta problemática, que ha ocupado a grandes pensadores de todos los tiempos, ha recibido un importante y significativo aporte de Carl Jung con su concepción del arquetipo de la Sombra, en el que hace referencia a los oscuros abismos del alma humana, a esa Nigredo, a esas fuerzas primordiales y violentas que, en las tragedias de Shakespeare se hallan personificadas por siniestros personajes como Yago, Ricardo III o Macbeth.La Sombra es un potencial energético arquetípico y personal que en la representación del mundo primitivo aparece, como en la actualidad, personificada de muchas formas, figuras e imágenes e integra una parte del individuo, un desdoblamiento de su ser que se halla unido a él, precisamente como una sombra. La Sombra es la instancia más abismal de la personalidad, es nuestro ‘alter ego’, nuestro ‘hermano tenebroso’, es ‘la suma de todas las disposiciones psíquicas, personales y colectivas, que no son vividas a causa de su incompatibilidad con la forma de vida elegida conscientemente y se constituyen en una personalidad parcial relativamente autónoma en el oinconsciente con tendencias antagónicas’ (1)Es la fuerza incosciente que contiene más elementos de la naturaleza básica del hombre. Erich Neumann expresa: ´La sombra es él otro lado’. Es la expresión de la propia imperfección y terrenalidad. O sea lo negativo no coincidente con los valores absolutos; es lo corpóreo en contraposición a lo absoluto y eterno de un alma que ´no pertenece a este mundo’. La Sombra representa la unicidad, lo efímero de nuestra naturaleza; es la condicionalidad y el límite; pero por eso mismo constituye también el sistema nuclear de nuestra individualidad´(2)La Sombra es todo aquello rechazado por la conciencia, por lo cual, generalmente, como el caballo negro del carro alado de la Alegoría del Alma de Platón, recibe mayor represión que otros contenidos del inconsciente con la finalidad, errónea, de que el individuo pueda, mediante su Máscara (prosopon), convivir conforme y adecuadamente con la comunidad: es un intento de domesticación del lado primitivo de la naturaleza del hombre. A través de esta forma represiva puede perderse poder vital, generador de la creatividad, espontaneidad e intuiciones profundas, que son la vertiente positiva del arquetipo de la Sombra. Así tambvién puede apartarse de la sabiduría de su naturaleza instintual, sabiduría que por ser muy profunda no puede ser eclipsada por ninguna erudición.Por esta razón, la Sombra no consiste solamente en tendencias moralmente rechazables sino que, como en todo fenómeno natural, se hallan dos vertientes opuestas y de signo contrario, que en el caso de la Sombra se manifiestan por tendencias vitales y creadoras, percepciones agudas, intuiciones profundas, reacciones intintuales firmes y adecuadas. Por eso expresaba Jung ‘Si las tendencias reprimidas de la Sombra no fuesen más que malas no habría problema alguno. Pero, de ordinario, la Sombra es tan sólo mezquina, inadecuada y molesta, y no absolutamente mala. Asimismo contiene propiedades pueriles o primitivas que en cierto modo vivificarían y embellecerían la existencia humana’ (3)Una vida sin Sombra tiende a tomarse superficial e indiferente. La Sombra es un arquetipo importante y valioso porque tiene la capacidad de retener y afirmar ideas e imágenes que pueden ser muy significativas para el individuo, como el impulso creador, que es una manifestación de la vertiente positiva de la Sombra. Por ser ésta persistente y tenaz y no ceder fácilmente a la represión, puede llevar a una persona hacia actividades más plenas y creativas: Fausto era un filósofo erudito, especulativo, libresco y vacío: sólo adquiere realidad y fuerza vital al integrarse con su Sombra arquetípica, o sea Mefistófeles, esa ‘fuerza que quiere siempre el mal y el bien siempre produce’, quien se presenta como el Espíritu que soy que siempre niega, y con razón, pues todo lo que existe digno es de destruirse; por lo mismo fuera mejor que aquí nada existiera. De modo que, lo que llamáis vosotros pecado, corrupción, en fin, lo malo, es mi propio elemento!’ (4)Cuando existe una interacción recíproca entre el ego y la Sombra, una armonía, el individuo se siente vigoroso y vital: si el ego discrimina y canaliza las fuerzas instintuales, la conciencia se expande y la actividad física y mental se desarrolla y acrecienta. En cambio si la Sombra, en lugar de ser aceptada e integrada a la conciencia es rechazada, entonces se proyecta y vemos en los otros nuestra propia sombra. Puede creerse en este caso que estos contenidos sombríos reprimidos han sido eliminados pero, por las leyes de la dinámica de la Psique, la energía se transforma y trabaja sórdidamente en la esfera del Inconsciente, donde permanecerá en estado pontencial. Cuando un individuo atraviesa por situaciones cruciales, la Sombra tenderá a ejercer su poder sobre el ego: en este caso, la acción del lado primitivo de la Psique tiende a crear perturbaciones destructivas, fanáticas, hasta invadir el ego y producir una verdadera ‘posesión’ del individuo. Por tanto, si el ego elige discriminar y armonizar con las fuerzas naturales de la Sombra, éstas no atacan al ego. En caso contrario se manifiestan mediante la Proyección y, cuando es rígidamente reprimida por la sociedad, la Sombra arquetipal puede proyectarse en los pueblos o naciones, y acontecer las grandes catástrofes sociales y políticas que inundan al género humano en desenfrenados derramamientos de sangre. Cuando los hombres pierden su condición de ‘tales’ y se transforman en una ‘horda primitiva’, se desencadenan los dinamismos del hombre-colectivo, las bestias o demonios que dormitan en todo individuo hasta convertirlos en partículas indiferenciadas de una masa. En la masa el hombre inconsciente desciende a un nivel moral e intelectual inferior, a un nivel siempre por debajo del umbral de la conciencia (descenso del nivel mental), listo para emerger tan pronto se presente la atracción de la masa. La Sombra colectiva no asumida se proyectará sobre individuos, capas sociales y grupos étnicos, a quienes se les atribuirán los propios rasgos no integrados de la Sombra, y esos grupos pasarán a constituirse en las víctimas propiciatorias de las clases dominantes de esos pueblos o naciones: así fue la Roma de los Césares, cuya Sombra colectiva se hallaba demasiado cargada de crímenes, excesos y lujurias y, como las clases jerárquicas no poseían la dignidad ética como para contener tanto caudal como el río Tíber, la proyección de la Sombra recayó sobre los primeros cristianos, y sobre los luchadores y gladiadores que debían dar el espectáculo de su sangre, sacrificados como víctimas expiatorias en el circo romano. Así fue el Santo Oficio, la Inquisición, donde los fanáticos dominadores proyectaban su propia Sombra Demoníaca enviando a la hoguera a pobres inocentes que, por supuesto, para los inquisidores siempre poseían señales inequívocas de la posesión del Demonio, fundados sobre todo en el Canon indiscutible, el Exenhammer o Martillo de la Brujas. Así fue la Peste Rubia del Nacional-Socialismo en nuestro siglo, cuando los alemanes, al no asumir su propia Sombra arquetipal, la proyectaron sobre los judíos y otros grupos étnicos en nombre de la ‘raza superior aria’ (Hybris), y emergió la mayor criminalidad ‘organizada, racionalista y eficientemente precisa’ que la historia tenga memoria.La historia del mal es la historia del hombre en el mundo. El Mal aparece después de la creación del Cosmos y del hombre y es introducido por su libertad: ‘Y dijo Yahvé Dios: Ha aquí que el hombre ha venido a ser como uno de nosotros, en cuanto a conocer el bien y el mal!’ (5)La Demonología también es una Antropología: desde el origen de los tiempos han surgido las divinidades oscuras y maléficas, como proyecciones en el plano mítico, de la condición humana en lo que ella posee de negativo y sombrío. Es, por desgracia, innegable que, considerado en forma total, el hombre es menos bueno de lo que se figura o desea ser. A todo individuo síguele una sombra, y cuanto menos se halle esta materializada en su vida consciente, más oscura y densa será’ (6). La pregunta sobre la existencia o no del Demonio surge al desfigurarse el símbolo del demonio proyectado por el hombre, y se ha degradado en una mera creencia de realidad ontológica e histórica. La indivisible unidad de la persona humana, síntesis del bien y del mal, de luz y tinieblas, se disocia en una dualidad substancial y las luchas interiores de la Psique, en su proyección mitológica como ‘sueño colectivo de los pueblos’ se convierte en luchas entre el cielo y la tierra, entre el sol y la luna, en guerras de los mundos y de potencias cósmicas. El espíritu del Mal emerge y se va delineando a lo largo del tiempo como una sombra, al principio incierta e indefinible, a la que las diferentes culturas y civilizaciones van imprimiendo sus respectivas características y rasgos distintivos: de esta manera, esta Sombra Primordial se va metamorfoseando y revistiendo de turbidez y amenazas, de imágenes tenebrosas y de tinieblas apocalípticas.
(1) Jung, Carl. Recuerdos, Sueños, Pensamientos. Seix Barral, Barcelona, 1974, p.419.
(2) Neumann, Erch. Psicología Profunda y Nueva Ética. Fabril, Bs. As.,1960, p.27
(3) Jung. Carl. Psicología y Religión. Paidós, Bs. As. 1972, p. 128
(4) Gothe, Wolfang, Fausto. Sudamericana, Bs. As. 1970, p.129
(5) Biblia de Jerusalén, Génesis III, 22. Desclée de Brouwer, Bilbao. 1975
 
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Historia de Sabiduría Zen:
Un grupo de devotos invitó a un maestro de meditación a la casa de uno de ellos para que los instruyera. El maestro dijo que debían esforzarse por liberarse de reaccionar en demasía frente a los hechos de la vida diaria, por lograr una actitud de reverencia, y por adquirir la práctica regular de un método de meditación que, a su vez, les explicó en detalle.
El objetivo era darse cuenta de que la vida espiritual debe estar presente en todo. Es estar conscientes de esto no sólo durante el período de meditación, sino constantemente, en lo cotidiano. El proceso es como llenar un colador con agua. El maestro hizo una reverencia ante ellos y partió.
El pequeño grupo se despidió de él y luego uno de ellos se dirigió a los demás, echando chispas de frustración: ¡Lo que nos dijo es como decirnos que nunca podremos lograrlo!
– ¡Llenar un colador con agua! Eso es lo que ocurre, ¿no? Al menos para mí. Escucho un sermón, rezo, leo algún libro sagrado, ayudo a mis vecinos con sus niños y ofrezco el mérito a Dios, o algo por el estilo y después me siento elevado. Mi carácter mejora durante un tiempo… no me siento tan impaciente, ni hago tantos comentarios sobre otras personas. Pero pronto el efecto se disipa y soy el mismo que antes. Es como agua en un colador, por supuesto. Y ahora él nos dice que eso es todo.
Siguieron reflexionando sobre la imagen del colador sin lograr ninguna solución que los satisficiera a todos. Algunos pensaron que el maestro les decía que las personas como ellos en este mundo sólo podían aspirar a una elevación transitoria, otros creyeron que el maestro simplemente les estaba tomando el pelo. Otros pensaron que tal vez se estaría refiriendo a algo en los clásicos que suponía que ellos sabían… buscaron, entonces, referencias sobre un colador en la literatura clásica, sin ningún éxito.
Con el tiempo, el interés de todos se desvaneció, excepto el de una mujer que decidió ir a ver al maestro. El maestro le dio un colador y un tazón, y fueron juntos a una playa cercana. Se pararon sobre una roca rodeados por las olas.
– Muéstrame cómo llenas un colador con agua. -Le dijo el maestro
Ella se inclinó, tomó el colador en una mano y comenzó a llenarlo con el tazón.
El agua apenas llegaba a cubrir la base del colador y luego se filtraba a través de los agujeros.
– Con la práctica espiritual sucede lo mismo -dijo el maestro – Mientras uno permanece de pie en la roca de la personalidad e intenta llenarse con cucharadas de conciencia espiritual. No es ése el modo de llenar un colador con agua, ni nuestra esencia con vida espiritual.
– Entonces, ¿cómo se hace? -preguntó la mujer.
El maestro tomó el colador en sus manos y lo arrojó lejos al mar. El colador flotó unos instantes y después se hundió.
– Ahora está lleno de agua y así permanecerá -dijo el maestro. -Ése es el modo de llenar un colador con agua y es el modo de realizar la práctica espiritual.
 No se logra vertiendo pequeñas dosis de vida espiritual en la individualidad,
sino arrojando la individualidad dentro del mar de la vida espiritual.

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  ¿Cuando se tornan visibles nuestros dones?

“Al establecer una conexión entre sí, los individuos se convierten en algo diferente…

Las relaciones nos cambian, evocan algo más en nosotros.

Sólo al reunirnos con otros se tornan visibles nuestros dones, aún ante nosotros mismos.”

Margaret Wheatley y Myron Kellner

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La consciencia arquetipal: redescubriendo a los dioses

Un recorrido ensayístico por la psicología junguiana y su concepción de la mente como un cónclave de arquetipos: Los dioses están dentro de nuestra psique como conjuntos de ideas –neuroespacios míticos– o actitudes y perspectivas milenarias que nos in-forman.
“No se puede hablar de los dioses sin los dioses.”
Jamblico.
Una de las distinciones más profundas de nuestra forma de concebir la realidad y la del pensamiento antiguo es la tendencia de este último, enormemente diversificada, a interpretar el mundo en términos de principios arquetípicos. Desde los tiempos más remotos la humanidad ha creído en dioses: figuras numinosas que personifican fuerzas o atributos universales. Para todas las cosmovisiones chamánicas primitivas y para todas las filosofías esotéricas antiguas, desde el hermetismo al platonismo, del gnosticismo a la cábala, el cosmos era concebido como una manifestación dinámica de ciertas fuerzas o principios primordiales diversamente imaginados como deidades inmortales, Ideas universales, absolutos inmutables o arquetipos.
El universo griego pre-aristotélico estaba ordenado por una pluralidad de esencias intemporales que subyacían a la realidad concreta y le daban forma y significado. “Estos principios arquetípicos comprendían las formas matemáticas de la geometría y la aritmética, los opuestos cósmicos, tales como la luz y la oscuridad, lo masculino y lo femenino, el amor y el odio, la unidad y la multiplicidad y las ideas de lo Bueno, lo Bello, lo Verdadero y otros valores morales y estéticos absolutos. En el pensamiento griego prefilosófico, estos principios arquetípicos tomaron la forma de personificaciones míticas tales como Eros, Caos, Cielo y Tierra (Urano y Gaia), así como figuras de personificación más plena, tales como Zeus, Prometeo y Afrodita. En esta perspectiva, todos los aspectos de la existencia quedaban modelados e impregnados por estos fundamentos. A pesar del continuo flujo de fenómenos, tanto en el mundo exterior como en la experiencia interna, era posible distinguir estructuras o esencias inmutables específicas, tan definidas y duraderas que se les atribuyó una realidad independiente. Precisamente sobre esta propensión de ver esclarecedores universales en el caos de la vida edificó Platón su metafísica y su teoría de conocimiento.” (Richard Tarnas, La Pasión de la Mente Occidental, 2008).
Para comprender el pensamiento platónico, nos dice el historiador de la cultura Richard Tarnas, debemos comprender que, para Platón, los arquetipos no eran generalizaciones humanas o abstracciones conceptuales creadas arbitrariamente a partir de los objetos del mundo real, sino que tenían un grado de realidad superior al del mundo de las cosas, el cual derivaba de estos. “Los arquetipos platónicos forman el mundo y también están más allá de él. Se manifiestan en el tiempo y, sin embargo, son intemporales. Constituyen la esencia oculta de las cosas. Platón consideraba que la mejor manera de entender lo que se percibe como objeto particular en el mundo es considerarlo una expresión concreta de una Idea más fundamental, de un arquetipo que da a ese objeto su estructura y su condición especiales. Una cosa particular es lo que es en virtud de la Idea que la informa. Algo es “bello” en la medida exacta en que el arquetipo de la Belleza está presente en él. Cuando alguien se enamora, lo que el enamorado reconoce y aquello a lo que se rinde es a la Belleza (o Afrodita), y el objeto amado es instrumento o portador de la Belleza. El factor esencial del acontecimiento es el arquetipo, y este nivel es el de significado más profundo… En consecuencia, el filósofo reconoce la Idea que subyace a todos los fenómenos bellos. Devela la auténtica realidad detrás de la apariencia. Si algo es bello, lo es porque “participa” de la Idea (absoluta) de Belleza.” (Tarnas, 2008).
La filosofía aristotélica se libró de todo esto, dejando de lado los universales para enfocarse únicamente hacia lo particular y lo concreto, sentando las bases de un empirismo materialista. Tras la caída de Imperio Romano y el ascenso monolítico del cristianismo, un único dios, monoteísta y trascendente, fue impuesto sobre la razón por el poder del dogma durante casi dos milenios. Con la emergencia del cientificismo y el humanismo renacentista, el último de los dioses sería socavado. En 1885, Nietzche escribía su acta de defunción: “Dios ha muerto…Muertos están todos los dioses”. El hombre estaba solo en un universo indiferente, vacío de significado trascendente más allá del que pudiera imponerle la arbitraria y trágicamente libre voluntad humana.
Setenta años después, mientras analizaba los sueños de un paciente esquizofrénico en la Clínica Psiquiatrica de la Universidad de Zurich, Carl Gustav Jung encontró el inconsciente colectivo.
Jung fue, junto con Freud, una de las principales figuras fundadoras de la psicología del inconsciente, a la cual dedicó prácticamente la totalidad de su vida. Uno de los descubrimientos centrales de Freud fue que nuestro inconsciente, en los sueños, se expresa en símbolos que pueden ser interpretados y que poseen un significado para nosotros. El modelo de Jung supuso la ampliación de esta idea a todas las producciones culturales de la humanidad. Mientras estudiaba los sueños de sus pacientes, Jung comenzó a encontrar similitudes entre los símbolos surgidos del inconsciente de estos y símbolos antiguos de carácter mitológico, religioso o filosófico que los propios pacientes desconocían. Los mismos temas que conformaban los mitos del pasado, despreciados por el pensamiento occidental como fabulas precientificas o falsedades de tiempos primitivos, estaban vivos en la psique. Analizando de esta manera los símbolos oníricos y comparándolos con material similar de la historia cultural humana, Jung dio con una serie de motivos típicos o estructuras básicas que subyacían bajo todas las formas de la imaginación y el pensamiento humano, en todos los tiempos y en todas las culturas conocidas. Recuperando la tradición platónica, Jung denominó a estos modelos simbólicos fundamentales arquetipos, los constituyentes básicos de lo inconsciente colectivo. El HéroeLa MadreEl Padre. El Anima y el Animusel Anciano Sabio y el Paraíso Perdido son algunos de los principales arquetipos identificados por Jung.
La vasta y prolífica obra de Jung y de sus continuadores supuso la confirmación de esta hipótesis de un inconsciente colectivo, al evidenciar los arquetipos en todas las producciones culturales humanas, desde la mitología hasta los sueños del hombre moderno, desde la filosofía hasta el arte, desde el pensamiento religioso hasta la teoría científica. Los arquetipos, invariantes fundamentales de la consciencia humana, habían estado presentes en toda la historia, configurando nuestra imaginación y nuestras experiencias y concepciones de la realidad desde la profundidad de la psique colectiva. En otras palabras, los dioses no habían muerto, se habían trasladado al inconsciente. Porque expresado en lenguaje simbólico, los arquetipos son dioses, son los dioses mismos (los motivos numinosos dominantes) de nuestra imaginación.
Suele entenderse erróneamente, en las interpretaciones superficiales de la teoría junguiana, el concepto de arquetipo como si se refiriese a una imagen o símbolo particular, e incluso se utiliza indistintamente la palabra “arquetipo” para referirse a estereotipos culturales. Sin embargo, en la teoría jungiana, los arquetipos no tienen una forma definida o concreta, más bien son como un molde o patrón subyacente del inconsciente colectivo que, al llenarse con los contenidos del inconsciente personal o cultural, se expresa en una forma concreta. Si en la teoría junguiana los arquetipos son los moldes básicos de representación, los símbolos o “imágenes arquetipales” son el contenido que llena esos moldes.
Estas imágenes simbólicas aparecen en los sueños, en las religiones y en las mitologías, en las creaciones artísticas, y están atravesados por la cultura y por todas las anteriores representaciones simbólicas con las que esa cultura se ha ido enriqueciendo (consciente e inconscientemente) a lo largo del tiempo. Por esta razón, a diferencia del arquetipo, los símbolos no son inmutables. Los símbolos y sus particularidades contextuales pueden transformarse indefinidamente junto con la cultura que los produce, pero el arquetipo que los hace existir permanece siempre, como un núcleo último de sentido inmutable. La imagen arquetipal de Zeus en la mitología griega, por ejemplo, refiere al arquetipo del Padre, que en la mitología nórdica toma la forma de Odín, y en la mitología judeocristiana recibe el nombre de Jehová.
Junto con el concepto de “arquetipo”, existen en la psicología junguiana los llamados “complejos psicológicos”, los cuales son considerados agrupaciones de ideas con una intensa carga emocional que forman parte del inconsciente personal de cada individuo. Cuando un complejo, por diversas razones, “se activa”, se convierte en una fuerza del inconsciente semi-autonoma que tiene el poder de avasallar y desplazar a la conciencia. “Cuando un complejo emocional se apodera de alguien, el “yo” queda fuera de combate. La persona puede no ser conscien­te o estar ciega ante lo que está sucediendo mientras la gente al­rededor suyo reacciona de formas diferentes. Puede que le sigan la corriente, le eviten, le teman o que su complejo provoque en los demás un complejo inconsciente equivalente. O que la perso­na luche contra ese complejo al sentir que su reacción es exage­rada o que se comporta de modos que no son propios de él. Tan­to en la psicoterapia como en la vida, se puede evocar el complejo y llegar a conocerlo. El mero acto de observarlo trasla­da la energía al ego y paulatinamente, a medida que el “yo” ve lo que está sucediendo y se resiste a dejarse llevar por el complejo, éste pierde energía e influencia y retrocede” (Jean Shinoda Bolen, Los Dioses de Cada Hombre, 1989).
Ahora bien, en psicología junguiana, la energía emocional de todo complejo refiere, en última instancia, a un arquetipo. Todo complejo, de hecho, esconde en su núcleo a un arquetipo revestido emocionalmente (es decir, una pauta emocional universal de la psique humana). Expresado simbólicamente “un dios forma nuestra visión subjetiva para que veamos el mundo según sus ideas” En este sentido, “no es cierto que nosotros tengamos ideas, sino que más bien las ideas nos tienen a nosotros Tenemos que saber qué ideas, qué dioses nos gobiernan para que no gobiernen nuestros puntos de vista y nuestras vidas sin que seamos conscientes de ello.” (Patrick Harpur, El Fuego Secreto de los Filósofos, 2006)
Desde el punto de vista de la psicología arquetipal, un “dios” es simbólicamente, una perspectiva mítica, una actitud hacia la vida y un conjunto de ideas. “Los dioses están dentro… y están dentro de nuestros actos, ideas y sentimientos. No tenemos que aventurarnos a lo largo de los espacios estrellados, el cerebro de los cielos, o sacarlos de su ocultamiento con fármacos alucinógenos. Están ahí en las precisas maneras en que uno siente y piensa y experimenta sus humores y síntomas. Aquí está Apolo, aquí mismo, haciéndonos distantes y deseando formar ingeniosas ideas claras, distintas; aquí está el viejo Saturno, aprisionado en sistemas de juicio paranoides, maniobras defensivas, conclusiones melancólicas; aquí está Marte, teniendo que enrojecer el rostro y matar a fin de establecer un punto; y aquí está la ninfa del bosque Dafne-Diana, retirándose hacia el follaje, el camuflaje de la inocencia, suicida a través de la naturalidad.” (James Hillman, Puer Papers, 1979).
Al edificar una psicología basada en el reconocimiento de las estructuras arquetipales de la psique, Jung no estaba solamente elaborando un modelo teórico para su aplicación en psicoterapia, sino que estaba trazando un mapa del alma humana; esto es, un mapa de nuestra realidad psíquica. Pero nos equivocaríamos si interpretáramos esa realidad psíquica como una dimensión interior en contraposición a la del mundo externo. El sentido epistemológicamente revolucionario de la psicología junguiana surge en toda su magnitud cuando descubrimos que nuestra realidad psíquica ES la realidad. En el sentido en que toda nuestra experiencia de lo que llamamos “real” es primeramente un proceso psíquico y en el sentido en que no podemos conocer nada que no sea primariamente un proceso psíquico, nos vemos forzados a reconocer que estamos tan irremediablemente envueltos en nuestra experiencia psíquica que no podemos siquiera postular la existencia de una realidad no-psíquica fuera de la psique. “A los que creen haber dicho algo empleando la palabra «materia»” – señaló Jung – “, conviene hacerles reflexionar que lo que han hecho es sustituir la X por una Y, y que nos hallamos en el mismo punto en que nos hallábamos antes” (Recuerdos, Sueños, Pensamientos, 1973).
Dado que todo punto de vista y toda idea que tengamos depende de configuraciones arquetipales y dado que estos procesos psíquicos constituyen nuestra realidad más primaria, el mapa arquetipal que propone la psicología junguiana recupera así la tradición platónico-hermética para convertirse en una autentica cartografía del Kosmos, de la realidad psíquica que constituye nuestra misma existencia.
En palabras del psicólogo arquetipal James Hillman: “Siempre estamos en una u otra metáfora-raíz, fantasía arquetipal, perspectiva mítica… Todo lo que sabemos sobre el mundo, sobre la mente, el cuerpo, sobre cualquier cosa en absoluto, “incluyendo el espíritu” y la naturaleza de lo divino, viene mediante imágenes y se organiza por fantasías en un patrón u otro. …Puesto que estos patrones son arquetipales, siempre estamos en una u otra configuración arquetipal, una u otra fantasía, inclusive la fantasía del alma y la fantasía del espíritu. El “inconsciente colectivo”, que abarca los arquetipos, significa nuestra inconsciencia de la fantasía colectiva que domina nuestros puntos de vista, ideas, conductas, mediante los arquetipos” (Hillman, 1979).
Las tradiciones herméticas, platónicas y neoplatónicas, consideraban que los dioses están presentes en cada aspecto de nuestro mundo, nuestro carácter y nuestra vida. “Todo”, según los antiguos, desde Tales a Plutarco, “está lleno de dioses”. Dado que las cosmovisiones antiguas no establecían una división dualista entre “psique” y “cosmos”, las fuerzas arquetipales de la psique eran consideradas las propias fuerzas arquetipales del cosmos actuando en todas las cosas, desde los fenómenos más lejanos de los cielos hasta las profundidades recónditas del alma humana. “Como es arriba es abajo”, rezaba el principio hermético.
Desde esta perspectiva, todas las mitologías primitivas, todas las religiones paganas y todas las cosmovisiones politeístas esotéricas pueden comprenderse como un mapa simbólico del cosmos. En nuestra cultura occidental, el equivalente de estos mapas es la psicología junguiana. En palabras de James Hillman: “La mitología es una psicología de la antigüedad, la psicología es una mitología de la modernidad.”
Lectura recomendada:

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Nuestra mente es al mismo tiempo emisora y receptora. Si emitimos pensamientos positivos otras mentes receptoras los recibirán. Será un canal fluido de intercambio. Si por el contrario emitimos pensamientos negativos, otras mentes los recibirán. Será otro canal fluido de intercambio, pero negativo. Cuando observemos que un pensamiento obsesivo empieza  ser embrionario, antes de que se desarrolle formando una enorme bola de nieve, debemos cerrarle el paso para que no se desarrolle, dando acceso a otros más saludables.

Dominar la mente es esencial, porque sin ese dominio se comporta como un caballo desbocado indomable. También resulta muy conveniente que de vez en cuando sepamos mantenerla en silencio. Para ello existen diversas técnicas de «meditación» que ayudan a conseguirlo.

L.V.R.

 

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Derviches  Cecile Houël

El deseo no tiene remedio
El deseo es una sed que no tiene remedio. Cuando se satisface el deseo, no cesa la sed, sino que crece.
Hablando de este tema Rûmî dice por destino divino, el hidromiel producía bilis y el aceite de almendras aumentaba la sequedad.
La única solución para el deseo es salirse de su juego mortal, para hacer pie en Dios, en “lo que verdaderamente es”. Todo lo que no sea “eso que es”, está vacío de entidad. Se comprende que nada pueda satisfacer la sed del deseo.
Nadie puede apagar la sed bebiendo viento, nada.
El deseo es una sed y esa sed es necesidad y es amor.
Cuando perseguimos satisfacer esa sed perseguimos más el amor verdadero, sin saberlo, que la satisfacción de la necesidad.
La necesidad se puede satisfacer, pero vuelve a renacer y tiende a expandirse sin límites. Es como un inmenso vientre que nunca se sacia.
El amor que hay oculto en el deseo nunca se satisface porque ama siempre a “lo que es”, aunque confundiéndolo con “lo que parece ser”, pero que no es. Ese amor que hay implícito en el deseo es también una sed, que tampoco puede satisfacerse con el vacío de “lo que no es” sino que sólo parece ser.
Sólo el conocimiento y el amor de “lo que realmente es”, del Absoluto, de Dios, nos puede sacar de un círculo sin esperanza y de un círculo de muerte.
tomado de: Rûmî: Cantos de eternidad. La sabiduría de Rûmî en el “Mathnawî”
Uno ve todo eso cuando observa, cuando toma consciencia, cuando mira, uno se da cuenta de todo esto. A través de este darse cuenta, uno ve que no hay división entre el observador y lo observado, que no es más que un truco del pensamiento que demanda seguridad. […] Y en ese darse, ve que el observador es lo observado, que la violencia es el observador, que la violencia no es diferente del observador. Ahora, ¿cómo puede el observador terminar y dejar de ser violento? ¿Hasta aquí, comprende mi pregunta? El observador es lo observado, no hay división y por lo tanto no hay conflicto. Entonces, el observador, el cual conoce las complejidades del nombrar, ¿queda lingüísticamente atrapado en la imagen de la violencia? ¿Qué le ocurre a esa violencia? Si el observador es violento, ¿puede el observador terminar? De no ser así, la violencia seguirá. ¿Puede el observador terminar, porque es violento? ¿O, cuánto de real tiene el observador? ¿Entiende, señor? ¿Acaso el observador no es más que algo creado por las palabras, la experiencia, el conocimiento? ¿Es creado por el pasado? ¿Es el pasado? ¿Entiende? Eso significa que la mente está viviendo en el pasado, es obvio. Mientras haya un observador, vivirá en el pasado, es obvio. – Saanen, Switzerland, 5 de agosto de 1973

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El gran desvío del camino al “sin forma”

 
Cuando se confunde el camino espiritual con un camino de aceptación
de creencias, se conduce el camino a la sumisión, y así se lo
asocia con un sistema de poder, que se enfrenta con otras creencias,
otras sumisiones y otro sistema de poder.
Para quienes caen en esta confusión (espiritualidad es equivalente a
creencias) les resulta casi imposible orientarse a la no dualidad, al “sin
forma”. La sumisión a creencias es sumisión a formas. ¿Cómo acceder
desde la sumisión a formas, al Sin-forma?
En la mayoría de los casos no tendrán ni noticia del conocimiento
silencioso.
En esas condiciones es casi un milagro que quienes están entregados
a ese desvío puedan escapar y entrar en la verdadera vía mística.
Ésa es la razón por la que en las tradiciones religiosas que han
entrado en ese desvío hay tan pocos grandes personajes místicos. Casi
todos ellos fueron perseguidos, porque amenazaban el orden establecido
de creencias, sumisiones y sistemas de poder; quedaron aislados
y sin poder formar escuelas.
Esto ha sido una verdadera calamidad para las tradiciones cristianas,
aunque no pueda señalarse a nadie como culpable de esta situación,
si no es a las condiciones culturales y políticas de Occidente.
El paso por las creencias de las grandes tradiciones religiosas fue
una necesidad, impuesta por las condiciones culturales preindustriales,
y una calamidad.
En las sociedades globalizadas de conocimiento podemos y debemos
librarnos de esa calamidad.
El Masnavi
Rumi
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La dificultad que presenta el dogma es que afecta el espíritu creativo del hombre.Philip Dick
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Este audiolibro contiene una meditación para escuchar cuando despiertes y otra para cuando te vas a dormir. Louise te motiva a empezar el día con afirmaciones positivas que abren nuevas posibilidades para ti. Por la noche te guía para terminar el día con gratitud por todo aquello que experimentaste y te prepara para que tengas un sueño profundo y reparador.

“ Escuchar diario este disco compacto durante 30 días ha producido resultados maravillosos en muchas personas. Al escuchar la repetición de ideas una y otra vez, se permean en tu conciencia y te ayudan a realizar un gran cambio en tus patrones de pensamiento. Te deseo el mismo éxito y beneficio que tanta gente ha logrado al escucharlo. –  “ Louise L. Hay

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LA VOZ DEL SILENCIO.
El YO material y el Yo espiritual jamás pueden estar juntos. Uno de los dos tiene que desaparecer: no hay lugar para entrambos.
Antes de que la mente de tu alma pueda comprender, el capullo de la personalidad debe ser aplastado, y el gusano del sensualismo ha de ser aniquilado, sin resurrección posible.
No puedes recorrer el Sendero antes de que tú te hayas convertido en el Sendero mismo.(36)
Haz que tu alma preste oído a todo grito de dolor, de igual modo que descubre su corazón el loto para absorber los rayos del sol matutino.
No permitas que el sol ardiente seque una sola lágrima de dolor, antes que tú mismo la hayas enjugado en el ojo del afligido.
Pero deja que las ardientes lágrimas humanas caigan una por una en tu corazón, y que en él permanezcan sin enjugarlas, hasta que se haya desvanecido el dolor que las causara.
Estas lágrimas, oh tú de corazón muy compasivo, son los arroyos que riegan los campos de caridad inmortal. En este suelo es donde crece la flor de la medianoche, la flor de Buddha,(37) más difícil de encontrar y más rara de ver que la flor del árbol Vogay. Es la semilla que libra del renacimiento al Arhat (38) a cubierto de toda lucha y concupiscencia, y le guía a través de las regiones del Ser a la paz y beatitud conocidas únicamente en la región del Silencio y del No-Ser.
Mata el deseo; pero si lo matas, vigila atentamente, no sea que de entre los muertos se levante de nuevo.
Mata el amor a la vida, pero si matas el tanha,(39) procura que no sea por la sed de vida eterna, sino para sustituir lo pasajero con la perdurable.
Nada desees. No te irrites contra el Karma (40) ni contra las leyes inmutables de la Naturaleza. Lucha tan sólo contra lo personal, lo transitorio, efímero y perecedero.
Ayuda a la Naturaleza y con ella trabaja, y la Naturaleza te considerará como uno de sus creadores y te prestará obediencia.
Y ante ti abrirá de par en par las puertas de sus recintos secretos, y pondrá de manifiesto ante tus ojos los tesoros ocultos en las profundidades mismas de su seno puro y virginal. No contaminados por la mano de la materia, muestra ella sus tesoros únicamente al ojo del Espíritu, ojo que jamás se cierra, y para el cual no hay velo alguno en todos sus reinos.
Entonces te indicará los medios y el camino, la puerta primera y la segunda y la tercera, hasta la misma séptima. Y luego te mostrará la meta, más allá de la cual hay, bañadas en la luz del sol del Espíritu, glorias inefables, únicamente visibles para los ojos del alma.
Sólo existe una vereda que conduzca al sendero; sólo al término de ella puede oírse la «Voz del Silencio». La escala por la cual asciende el candidato está formada por peldaños de sufrimiento y de dolor: éstos únicamente pueden ser acallados por la voz de la virtud. ¡Ay de ti, discípulo, si queda un solo vicio que no hayas dejado atrás! Porque entonces la escala cederá bajo tus plantas y te precipitará: su base descansa en el profundo cenegal de tus pecados y defectos, y antes que puedas aventurarte a cruzar este ancho abismo de materia, tienes que lavar tus pies en las aguas de la Renunciación. Sé precavido, no sea que pongas un pie todavía manchado en el peldaño inferior de la escala. ¡Ay de aquel que se atreva a ensuciar con sus pies fangosos un escalón tan solo! El cieno inmundo y pegajoso se secará, se hará tenaz, pegará sus pies en aquel sitio, y como el pájaro cogido en la liga del cazador astuto, quedará imposibilitado para un nuevo progreso. Sus vicios adquirirán forma, y le arrastrarán hasta el fondo. Sus pecados levantarán la voz, semejante a la risa ya! plañido del chacal después de la puesta del sol; sus pensamientos se convertirán en un ejército, y se lo llevarán tras sí como a un esclavo.
Mata tus deseos, lanú; reduce tus vicios a la impotencia, antes de dar el primer paso en el solemne viaje.
Ahoga tus pecados, enmudécelos para siempre, antes de levantar un pie para subir la escala.
Aquieta tus pensamientos y fija toda la atención en tu Maestro, a quien todavía no ves, pero a quien tú sientes.
Funde tus sentidos en un solo sentido, si quieres estar seguro contra el enemigo. Por medio de este sentido único, que está oculto en la concavidad de tu cerebro, es como puede mostrarse ante los ofuscados ojos de tu alma el escarpado sendero que a tu Maestro conduce.
Largo y penoso es el camino que tienes ante ti, discípulo. Un solo pensamiento (41) acerca de lo pasado que dejaste en pos de ti, te arrastrará al fondo, y tendrás que emprender de nuevo la subida.
Mata en ti mismo todo recuerdo de pasadas experiencias. No mires atrás, o estás perdido.
No creas que pueda extirparse la concupiscencia satisfaciéndola o saciándola, pues esto es una abominación inspirada por Mara. Alimentando al vicio es como se desarrolla y adquiere fuerza, a la manera del gusano que se ceba en el corazón de la flor.
La rosa tiene que convertirse nuevamente en el capullo nacido de su tallo generador, antes que el parásito haya roído su corazón y chupado su savia vital.
El árbol de oro produce las yemas preciosas antes que la tormenta haya maleado su tronco.
El discípulo ha de recobrar el estado infantil que perdió, antes que el sonido primero pueda herir su oído.
Tomado de LA VOZ DEL SILENCIO. Helena P. Blavatsky
  
comentarios
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  3. luz Mercedes Arboleda dice:

    Gracias por tanta enseñanza dada. Que el cielo los bendiga.

  4. ADAN dice:

    «Ayuda a la Naturaleza y con ella trabaja, » Que entiendes con ayudar y trabajar con la Naturaleza ? De que manera ?

    • maby1177 dice:

      1. Una buena contribucion que puedes hacer es enviar un correo electronico, en vez de presentar el trabajo; para el colegio, universidad o trabajo; impreso. Asi no gastaras papel. O en caso de que sea pertinente presentarlo en fisico, hazlo en papel reciclado.

      2. Para reducir el consumo de agua coloca una botella de 600 ml dentro del tanque de agua del inodoro o excusado.

      3. Usar un VASO a la hora de CEPILLARNOS los dientes.

      4. Reutilizar las botellas plasticas de agua, es una forma util de ayudar al medio ambiente, en lugar de comprar nuevos.

      5. Tratar de consumir menos carne de res, puesto que para producir 500g de carne son necesarios 12.500 litros, pensemos en esto antes de comer carne.

      6. Cocinar con la olla tapada reduce el gasto de gas o energia.

      7. Antes de comprar un producto pregúntate si realmente lo necesitas. Cualquier consumo innecesario es en esencia antiecológico. Comprar cosas que no necesitan solo por que están en oferta no los vuelve «compradores inteligentes».

      8. Siembra un arbol, estos ayudan a oxigenar y purificar el ambiente.

      9. Reducir el uso de pajillas/ pitillos, ayuda al medio ambiente, pues esto es innecesario. Recordemos todo lo innecesario produce contaminacion!

      10. Cuando vayas al mercado usa bolsas individuales, en vez de las plasticas.

      11. Desconecta los cargadores, esto reducira la produccion de dioxido de carbono, el cual contribuye enormemente al calentamiento global.

  5. Abril dice:

    Me dedico a la fotografía profesional y se lo que es capturar momentos a mano, por eso les recomiendo a todos comprar un trípode. Se ahorraran muchos problemas. Últimamente yo he comprado en aquí

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