Archivos de la categoría ‘tecnicas’

El eterno femenino nos atrae hacia lo alto.

Goethe
Salome___1900
Jung creía que en el hombre existía una imagen arquetípica femenina, que lo guiaba hacia la completud o la realización de su propio ser (Selbt). Esta imagen o fuerza es conocida como el “anima”, la cual se podía representar como la madre, la hija, la hermana, la amante, una diosa celestial o una fuerza telúrica monstruosa, etc. Aunque en la experiencia el anima y las mujeres con las que se encuentra el hombre se mezclan y superponen en una retroalimentación de las fantasías y las fuerzas psíquicas transconcientes, el anima y la mujer en sí misma no son lo mismo. En el caso de la mujer ocurre algo similar, aunque no idéntico, con el animus, el arquetipo masculino en el alma femenina, el cual es aún más complejo, según Jung.

El concepto de anima, de acuerdo con Jung, iba mejor de la mano con un lenguaje imaginativo, dramático, mitológico, sensorial, y no con un lenguaje científico descriptivo; había que dejar espacio, vacío, para que el arquetipo actuara, ya que era un proceso viviente del alma. A diferencia de lo que se creía con el horror vacui que se proyectó a la naturaleza, los arquetipos aman el vacío.

El anima encarna en cada hombre en el trasfondo psíquico como un patrón que universaliza la experiencia y la refiere a una base profunda de sentido o significado que se encuentra enraizada en el inconsciente colectivo. El anima es toda la experiencia de la feminidad en el sexo masculino, más allá de la especie, que aparece con fuerza imaginativa y que viene desde el principio del cosmos, el cual está permeado por energías polares u opuestos que deben conjugarse para dar vida y espiritualmente para lograr la integración de la psique con su esencia divina.

Esta anima es arquetípicamente la figura femenina por la cual el hombre se interna en lo desconocido y mata dragones y demonios. Pero aunque es la gran motivación de la psique masculina, también puede llevarlo a la perdición; participa también en la imagen del trickster, la encantatriz, la seductora, la femme fatal, la diosa Maya, Circe, las sirenas y ninfas, Salomé, etc.
Dice Jung: “Ya que es su gran desafío, exige del hombre lo máximo, y si lo obtiene, ella lo recibirá”. Una afirmación un poco críptica, que parece sugerir que las joyas de la corona serán solamente de los verdaderamente valerosos. El soma, el elixir de la inmortalidad siempre está custodiado por una serpiente y/o una ninfa. Si entrega todo, ella lo recibirá en su seno: no el seno opresor de la madre celosa sino el seno liberador de la vida, la energía y el significado que es predicado en la belleza y la armonía.

En el Libro rojo Jung dice: “Eres esclavo de lo que tu alma necesita. El hombre más masculino necesita a la mujer, y por lo tanto es su esclavo. Conviértete en mujer tu mismo, y serás salvado de la esclavitud a la mujer… La aceptación de la feminidad lleva a la completud. Lo mismo es válido para la mujer que acepta su masculinidad”. Aquí Jung obviamente habla de la noción alquímica del hermafrodita, en la que se realiza la unión sexual interna entre los principios masculinos y femeninos, lo cual no significa suprimir uno en favor del otro. El hombre debe desarrollar toda su masculinidad y fuerza, pero también ser sensible a la feminidad.

Jung habló de cuatro etapas en la relación del anima en el hombre. La primera es Eva, la tierra como madre biológica o como materia por fertilizar. La segunda etapa cobra una dimensión erótica, romántica, estética, y se valúa a la mujer como individuo (la mayoría de los hombres no pasa de esta etapa). La tercera etapa es en la que Eros se alza a lo religioso y espiritual. Esto es descrito por Platón en El banquete: el amor físico es trascendido y usado para elevar el alma. La cuarta etapa es ya una etapa de gloria arquetípica en la que la mujer se convierte en una encarnación de la divina Sophia, la sabiduría, y con ella el hombre alcanza la piedra filosofal.

En una entrevista Jung expresó esto: “Las mujeres son una fuerza mágica. Se rodean de una tensión emocional más fuerte que la racionalidad del hombre… La mujer es un ser muy fuerte, mágico. Es por ello que le temo a la mujer”. Este temor, creemos, debe ser interpretado como el terror de lo sagrado, el mysterum tremendum, la sensación que según Rudolf Otto acompaña al verdadero encuentro místico o numinoso… y, por lo tanto, una forma de veneración.

David Tresan, sin embargo, ve una ambivalencia en Jung, quien atribuyó a los reflejos fantasiosos y engañosos del anima algunos de los peligros a los que sucumbieron Nietzsche y los nazis. Pero señala que después de una experiencia al límite, un casi ataque al corazón que lo llevó a una seguidilla de visiones nocturnas, siendo su ego vencido in extremis, Jung llegó en 1944 a una experiencia “directa de la belleza no mediada por su intelecto” en la que el anima se reveló como “puramente irracional, el arquetipo de la vida, directo, asombroso, eterno”. Jung debía también enfrentar la muerte para penetrar en los misterios del anima, desde cuyos abismos radiantes se erigen “el amor, la belleza, la sabiduría”, esa trinidad que representa la mujer en el alma masculina.
Fuente: https://pijamasurf.com/2018/03/por_que_dijo_jung_que_las_mujeres_eran_quotseres_magicosquot_y_por_eso_les_tenia_miedo/

mail

El Antahkarana es un símbolo antiquísimo de Sanación y Meditación que ha sido usado en el Tíbet y la China durante miles de años. Este símbolo tiene un poder energético muy grande; ya que simplemente por estar en su presencia crea un efecto positivo sobre los chakras y el aura, realizando sanación, concentra y profundiza todas las energías de sanación aplicadas en su presencia. El Antahkarana es parte de la anatomía espiritual, es la conexión entre el cerebro físico y el Yo superior, esta conexión es la que debe sanar y desarrollar para poder crecer espiritualmente. Este símbolo activa esta conexión cada vez que nos hallamos ante su presencia.
En meditación este poderoso símbolo, crea automáticamente lo que los taoístas llaman “La gran órbita microcósmica”, donde las energías físicas que normalmente entran por el chakra coronario, ante la presencia de este símbolo entran por los pies y suben por la parte posterior del cuerpo hasta la parte superior de la cabeza, bajando por la frente nuevamente hasta los pies, realizando un círculo lumínico cimentando de esta manera la persona a la tierra y creando un continuo flujo de energía a través de los chakras.
El símbolo
Entre las propiedades de este símbolo, neutraliza la energía negativa que se haya acumulado en objetos tales como cristales, joyas, etc., simplemente colocando entre dos símbolos el objeto.
Este símbolo tiene efectos tan positivos, lográndose notables resultados en el Reiki con ellos como en Meditaciones; ya que producen un notable cambio de flujo energético en el aura y los chakras.
El Antahkarana es un símbolo multidimensional. Está constituido por tres siete sobre una superficie plana, desde una perspectiva parece bidemensional. Los tres siete representan los siete chakras, los siete colores y los siete tonos de la escala musical. Desde otra perspectiva aparece como un cubo tridimensional.
Su energía se mueve desde dos a tres dimensiones visibles, continuando hacia arriba por vías energéticas imperceptibles para el ojo humano, continuando hacia arriba hacia la dimensión del Yo superior.
La meditación con este símbolo mirando constantemente al centro del mismo produce un cambio positivo energético.
La meditación tibetana con estos símbolos era realizada en una habitación iluminada con velas. En el medio había una vasija de barro en forma de óvalo simbolizando el huevo cósmico del universo, esta vasija se llenaba con agua, frente a la misma había un pequeño taburete, sobre el asiento de éste estaba el símbolo antahkarana realizado en plata, donde se sentaba la persona que iba a meditar.
Había también una pared cubierta con cobre, pulido como un espejo. En la pared opuesta a esta habían tapices que mostraban símbolos. El lama tibetano se sentaba en el banquito y miraba fijamente la imagen del símbolo que se reflejaba en el espejo de cobre. Esta meditación es una meditación yantra y crea agudeza en la mente, haciendo un puente energético entre la conciencia y las energías trascendentales del símbolo; mientras que el otro símbolo antahkarana en el banquito enfoca las energías generadas haciendo fluir las energías equilibradas por todos los chakras hacia la tierra. Este maravilloso símbolo es muy especia y tiene su propia conciencia. Trabaja directamente sobre el aura y los chakras y regulariza variando los efectos de sanación de acuerdo a las necesidades de la persona que lo usa, al estar dirigido por el Yo superior tiene un efecto benéfico. Jamás se lo deberá utilizar para el mal.
Este símbolo tiene muchísimos usos: se los puede colocar debajo del colchón de la cama en la que uno duerme, debajo de una mesa de masajes, colgado de una pared para armonizar el lugar, exponerlo sobre alguna dolencia, etc.

Antahkarana YIN Antahkarana Yang

Estos dos Antahkarana son utilizados para la descarga de energías negativas, colocando el Yang debajo el objeto a descargar y encima el Yin.
Es conveniente para las meditaciones utilizar siempre el antahkarana Yang.
Símbolos Múltiples
La cruz cósmica está constituida por antahkaranas que se cruzan entre sí, representando los siete chakras mayores, su función es el de purificar las energías, se usa para abrir el corazón y equilibrar las energías. Este maravilloso símbolo con que cuenta la radiónica es fácil de experimentar de investigar, de fácil uso, y para la persona que desea explorar sus usos en el viaje de regreso a la luz, confiando sólo en la luz y para el mayor bien.
Este símbolo múltiple de 16 cuadritos, repetidos iguales, sirve para dispersar la energía y se utiliza ubicado en algún lugar donde se necesite remover y dispersar las energías negativas. Debajo del felpudo de la entrada principal, detrás de algún cuadro, de un espejo (es para que las personas fijen a la mirada en él). La persona que entra en la casa y que a veces trae consigo alguna vibración negativa, al pisar el felpudo con el símbolo debajo, ésta absorbe estas vibraciones. Hay que tener cuidado con él de no colocarlo en muchos lugares a la vez, porque así como dispersa la vibración negativa, también lo puede hacer con la positiva; es decir la función real de este símbolo múltiple es dispersar energías.

Meditación con Antahkarana

La meditación con Antahkarana se realiza de la siguiente forma.
Vestidos con ropas sueltas, después de un baño, nos sentamos relajados frente al símbolo Yang del Antahkarana. Fijamos la vista con los ojos entrecerrados en el centro del símbolo, tratando de respirar relajadamente. Mantendremos la mirada suave, el tiempo que más se pueda en el símbolo, éste actuará sobre nuestra mente por sí mismo.
Practicando diariamente y después de un tiempo, la imagen comenzará a moverse, desvanecerse o desaparecer por completo, si esto ocurre es positivo, ya que indica que ha entrado a un nivel más profundo de meditación y está recibiendo mayores beneficios. Podrá también ver distintas figuras frente al símbolo, esto es también positivo, con el uso continuo, diez minutos diarios.
Meditacion con mándala de Cuarzo y antahkarana
Estos símbolos Antahkarana encierran en ellos muchísimos secretos, como a mí personalmente me apasiona investigar el porqué de las técnicas energéticas; este signo en especial me llamó la atención y pude comprobar que en combinación con un mándala de cuarzo produce efectos revitalizantes inmediatos, restaurando el aura de personas con alteraciones nerviosas aparentemente sin motivo físico, de allí surgió esta meditación:
Colocando el mándala de cuarzos en la espalda de la persona con falta de vitalidad y trastornos nerviosos y debajo de los pies un símbolo yang antahkarana, enseñándole los ejercicios Hui-Yin se produce con el sólo contacto de los dos símbolos el equilibrio del flujo energético a través de los chakras, tranquilizando el flujo del chakra base en un tiempo menor que los otros vórtices energéticos, el símbolo en los pies logra junto con el mándala de cuarzos orientar armónicamente las distintas calidades de energías del cuerpo humano, que realmente son ocho clases de energías, fuera totalmente de los chakras mencionados por los hindúes. He logrado con esta meditación una vez por semana, acompañando al paciente de diez a quince minutos, revitalizarlo y equilibrarle todos sus sistemas.

El Antahkarana

Este símbolo sagrado se ha mantenido en secreto por miles de años, conocido y usado por muy pocos. Ahora ha llegado el tiempo para que todos tengan acceso a él.
El Antahkarana es un símbolo antiguo para sanación y meditación que ha sido utilizado en el Tíbet y la China desde hace miles de años. Es un símbolo muy poderoso, y con solo tenerlo cerca de ti crea un efecto positivo en tus chakras y en tu aura.
Al ser usado en terapias de sanación, aumenta y concentra la energía canalizada, además de acelerar el proceso. Algunos Maestros de Reiki han usado este símbolo con excelentes resultados. Cuando se utiliza en las meditaciones, produce automáticamente lo que los Taoístas denominan “la gran órbita microcósmica”, lo que significa que la energía que normalmente entra al cuerpo por el chakra de la corona, lo hace por los chakras de los pies, y sube por la parte posterior de la espalda hasta la cabeza, para luego bajar por el frente del cuerpo hasta los pies, creando así un flujo continuo de energía en todos los chakras. También neutraliza la energía que se encuentra acumulada en los objetos, como joyas o cuarzos, con solo colocar el objeto entre dos símbolos.
Este símbolo es multi-dimensional. Desde una perspectiva parece ser de dos dimensiones, pero esta formado de hecho por tres sietes en una superficie plana. Los tres sietes representan los siete chakras, los siete colores y los siete tonos de la escala musical. Los tres sietes son mencionados en el Libro de Revelaciones como las siete velas, las siete trompetas y los siete sellos. Desde otra perspectiva, este símbolo parece ser un cubo de tres dimensiones. Su energía se mueve hacia arriba de dos a tres dimensiones visibles y continúa de esta manera hasta llegar a la mas alta dimensión – la dimensión del Ser Superior.
El uso de este símbolo se remonta en la historia a una antigua técnica de meditación Tibetana. Unos pocos maestros de meditación lo conocían y lo mantenían en secreto para acelerar su crecimiento. La práctica de la meditación tibetana tomaba lugar en una habitación iluminada con velas. En el centro de la habitación se encontraba una vasija grande de barro en forma ovalada, la cual simbolizaba el huevo cósmico del universo. La vasija se llenaba con agua y se colocaba en ella un banquillo en el cual estaba grabado en plata el símbolo Antahkarana.
Una pared de la habitación estaba cubierta de cobre pulido, el cual parecía espejo, y en la pared opuesta se colgaban tapices que mostraban los símbolos de sanación Reiki . Entonces un meditador Lama Tibetano se sentaba en el banquillo y veía fijamente las imágenes de los símbolos Reiki reflejadas en el espejo de cobre pulido. Esta meditación unía así el conocimiento interior del meditador con las energías trascendentales de los símbolos Reiki, en tanto el Antahkarana en el banquillo enfocaba las energías generadas y las hacía que fluyeran por todos los chakras y hacia la tierra. Los Tibetanos no son los creadores del símbolo, y no se cuenta con ninguna escritura acerca de su verdadero origen. Sin embargo, por percepción clarividente, Michelle Griffith ha logrado leer la historia psíquica del Antahkarana.
De acuerdo a Michelle, el símbolo fue entregado a los pobladores de la tierra durante los tiempos Lemurianos hace mas de 100,000 años, al mismo tiempo que el Reiki fue traído al mundo por el Espíritu Santo.
El Antahkarana fue creado por un consejo de Altos Maestros encargados de vigilar la evolución de la galaxia. Los Maestros vieron la necesidad de la gente de restablecer la conexión con el Ser Superior, y crearon el símbolo y lo impregnaron con un decreto de amor. Es el Ser Superior quien crea y guía los beneficios obtenidos por el uso del símbolo y por tanto es imposible usarse con fines negativos.

Instrucciones para el uso del símbolo

El Antahkarana es un símbolo especial que tiene su propio sentimiento interior. Trabaja directamente con tu aura y tus chakras, y su efecto sanador varía dependiendo de las necesidades de cada persona. Los símbolos pueden ponerse debajo de una mesa de masajes o de una silla, en la pared o sobre alguna zona del cuerpo que requiera sanación.

Meditación

Nos sentamos muy cómodamente, aspiramos tres veces aire profundamente, y lo llevamos a nuestro plexo solar, inflando nuestro vientre, recorriendo con el nuestros órganos y nos vamos relajando, dejamos salir el aire muy despacio, aspiramos dos veces más, profundamente, llevando el aire a nuestro pecho y recorremos con el nuestros pulmones, nuestro corazón y nuestras vías respiratorias, y nos seguimos relajando, volvemos aspirar profundamente dos veces, y con cada respiración recorremos nuestros pies, nuestras piernas, dejamos salir el aire muy despacio y continuamos relajándonos, volvemos a tomar aire profundamente dos veces más, y lo enviamos a nuestros brazos, recorriendo cada articulación, soltamos el aire muy despacio y continuamos relajándonos, volvemos a inspirar y el aire que recibimos lo enviamos a nuestros hombros, lo hacemos recorrer nuestro cuello y nuestra cabeza y dejando salir el aire muy despacio entramos en total relajación. Ahora estamos listos para entreabrir nuestros ojos y los dirigimos hacia el símbolo del Antahkarana, nuestra mirada permanecerá fija y relajada en el centro del mismo, y continuamos respirando relajadamente, mantenemos la mirada suave el tiempo que más podamos, cada uno de nosotros recibirá al símbolo en su interior y lo fijara en su mente, dejándolo actuar, el nos conducirá a nuestros estados superiores, hasta alcanzar nuestro Yo Superior. Trataremos de mantenernos mirando un poco más de tiempo, ir repitiendo en intervalos cortos para lograr mantener la atención de los meditantes durante + – 10 minutos. A los que no puedan seguir con la meditación pedirles que cierren sus ojos y permanezcan en relajación hasta que todos terminen.
Ahora cerramos nuestros ojos, respiremos profundamente tres veces, y cuando estén preparados, abran despacio sus ojos. Fin de la meditación.

 

thumbnail

“El Hombre no es más que el fruto de sus pensamientos,

Se convierte en lo que piensa”

 

La resistencia bloquea la llegada de todo lo que deseas. La ansiedad o preocupación respecto a lo que quieres es lo que provoca la resistencia. Esa tensión provoca e impide su manifestación.

Si te sientes tenso cuando piensas en lo que quieres, relájate, relájate, relájate. Permite que tu mente y tu cuerpo se relajen, que sean flexibles y fluyan como el agua.

Reflexión; Cada vez que notes la tensión por lo que deseas y que aún no llega… simplemente cierra tus ojos, respira (inhala e exhala suavemente) y di en tu mente. “Gracias, Gracias, Gracias…  porque poseo El Poder de atraer lo que deseo y lo que deseo viene hacía mí”.

image0051

La novela japonesa que deslumbró a Kenzaburo Oé (Premio Nobel de Literatura) y     arrasa en ventas en Francia y Estados Unidos.Una casa y un jardín tocados por la gracia de una belleza de otro tiempo. Una pareja que se refugia en su nueva vida lejos de la agitación de Tokio.  Un gato enigmático entregado a la exploración que decide adoptarles como dueños y se convierte en el centro de una intriga con tintes policiacos y filosóficos.

El gato que venía del cielo refleja la belleza no siempre evidente de la vida cotidiana en Japón, con su ritmo pausado y la viva presencia de la naturaleza que determina el estado de ánimo. Con precisión y lirismo, Hiraide nos muestra el tumulto de un cambio de era y los valores inmutables de una sensibilidad ancestral, mientras plantea sutilmente los grandes interrogantes sobre los que se asientan nuestras vidas.

image0062Takashi Hiraide nació en la localidad de Moji, Kitakyushu, en 1950. Después de trabajar durante nueve años como redactor para una editorial de Tokio, decidió consagrarse a la escritura.

Entre sus obras se cuentan una biografía del poeta Irako Seihaku, un libro de viajes que rastrea los pasos de Kafka, Celan y Walter Benjamin en Berlín, una compilación de cartas inclasificable y el libro de poemas Kurumi no sen’i no tameni (Para el espíritu luchador de las nueces).

Es profesor de Ciencia del Arte y Poética en la Universidad de Tama y miembro fundador del Instituto de Antropología del Arte en Tokio.

Su primera novela, El gato que venía del cielo, traducida al inglés y al francés con gran éxito, ganó en 2002 el Premio Kiyama Shohei.

impedimentos

2571c086cd8d13f4fceda7fb115c89caSi te das cuenta de que te estas metiendo en un problema,
cuidado:
corre, baila, pega saltos,
pero no caigas en el problema.
Haz algo inmediatamente para que la energia que estaba creando esos problemas
 se deshaga, se deshiele,
vuelva al cosmos.
Si las personas pudieran bailar un poco mas,
cantar un poco mas,
enloquecer un poco mas,
su energia fluiria mas facilmente
y sus problemas desaparecerian poco a poco.

Alegría, Osho

    • thumbnail

      Una gran cantidad de artículos, dirigidos principalmente a empresarios
      y hombres de negocio, hablan de las características fundamentales de
      las personas mentalmente fuertes, tales como la tenacidad, el
      optimismo y la capacidad de superar los problemas. Sin embargo,
      también podemos definir la fuerza mental al identificar las cosas que
      los individuos mentalmente fuertes no hacen.
      Echa un vistazo a algunos de estos puntos en la lista compilada por la asistente social y psicoterapeuta Amy Morin:
      1. No pierden tiempo Auto compadeciéndose:
      Las personas mentalmente fuertes no malgastan sus energías en
      lamentarse sobre sus circunstancias o por cómo otras personas se han
      portado con ellos. En cambio, asumen la responsabilidad por sus
      propios actos y entienden que la vida no siempre es fácil o justa.
      2. No renuncian a su poder:
      No permiten que otros les controlen, ni se someten a la voluntad de
      nadie. No dicen cosas como “mi jefe me hace sentir mal”, porque
      entienden que controlan sus propias emociones y pueden elegir cómo
      reaccionar a una situación.
      3. No tienen miedo a los cambios:
      La gente con fortaleza mental no trata de evitar los cambios. Reciben
      los cambios de forma positiva y están dispuestos a ser flexibles.
      Entienden que el cambio es inevitable y creen en su propia capacidad
      para adaptarse.
      4. No malgastan energía en cosas que no pueden controlar:
      Nunca oirás a una persona mentalmente fuerte quejándose sobre
      maletas perdidas en el aeropuerto o atascos en el centro de la ciudad:
      se centran en los aspectos de su vida que pueden controlar.
      Reconocen que, a veces, lo único que pueden controlar es su propia
      actitud.
      5. No intentan agradar a todo el mundo:
      Reconocen que no necesitan agradar a todo el mundo todo el tiempo.
      No tienen miedo a decir “no” o mantenerse firmes cuando es necesario.
      Se esfuerzan en ser amables y justos, pero son capaces de tolerar el
      que otras personas se alteren porque no han conseguido lo que
      querían.
      6. Asumen riesgos calculados:
      No se lanzan a la aventura sin pensar, pero son capaces de asumir
      ciertos riesgos controlados. Las personas con fortaleza mental dedican
      tiempo a sopesar los riesgos y beneficios antes de tomar una decisión
      importante, y se informan bien de los peligros potenciales antes de
      pasar a la acción.
      7. No se estancan en el pasado:
      Las personas mentalmente fuertes no pierden tiempo sintiendo
      nostalgia del pasado ni deseando que las cosas pudieran ser
      diferentes. Asumen su pasado y pueden decir lo que han aprendido de
      él, sin embargo no están reviviendo constantemente sus malas
      experiencias o fantaseando sobre sus días de gloria. Centran su vida
      en el presente y hacen planes para el futuro.
      8. No caen una y otra vez en los mismos errores:
      Aceptan la responsabilidad por su conducta y aprenden de sus errores
      pasados. Como resultado, no repiten una y otra vez esos errores. En
      cambio son capaces de pasar página y tomar decisiones más
      inteligentes gracias a su experiencia.
      9. No envidian el éxito de otros:
      La gente mentalmente fuerte son capaces de apreciar y celebrar el
      éxito de otros en la vida. No sienten envidia ni se sienten estafados
      cuando otros les superan. Reconocen que el éxito viene del trabajo
      duro y están dispuestos a esforzarse para tener sus propias
      posibilidades de éxito.
      10. No abandonan tras un revés:
      No ven el fracaso como un motivo para abandonar. Utilizan el fracaso
      como una oportunidad para crecer y mejorar. Tienen voluntad para
      seguir intentándolo hasta que lo consiguen.
      11. No temen la soledad:
      Las personas fuertes mentalmente toleran la soledad y no temen el
      silencio. No tienen miedo a quedarse a solas con sus pensamientos y
      utilizan ese tiempo para ser productivos. Disfrutan de esos momentos y
      no dependen todo el tiempo de la presencia de otros para ser felices.
      12. No sienten que el mundo les deba nada:
      No se sienten con derecho a nada en la vida. No piensan que otros
      deban cuidar de ellos o darles algo. Buscan oportunidades basándose
      en sus propios méritos.
      13. No esperan resultados inmediatos:
      Cuando se esfuerzan para ponerse en forma o levantar un nuevo
      negocio, las personas con fortaleza mental no esperan resultados
      inmediatos. Aplican sus habilidades y tiempo al máximo y entienden
      que los cambios reales llevan tiempo.
      La verdad es que me he reconocido a mí mismo en varios de los
      hábitos negativos, y (por suerte) también en algunos positivos.
      También he reconocido hábitos de personas a mi alrededor, en ambos
      sentidos. ¿Te has sentido identificado con alguna de estas tendencias?
      Espero que os sirva de inspiración para mejorar, como a mí

clip_image001

“Las relaciones más saludables no son necesariamente las que se ven ‘más felices’ a simple vista. No son necesariamente en las que se ven dos personas siempre tomadas de la mano, riendo, bailando y cantando rodeados de mariposas, en donde nunca pasa ‘nada malo’ y donde la vida luce perfecta. La perfección externa puede ocultar fácilmente una devastación interna, desconexión y una discreta y silenciosa desesperación por ser libre, o por lo menos por estar solo.

 Las relaciones más sanas son las honestas, esas que no siempre parecen ‘felices’ o ‘sin preocupaciones’ desde fuera. Esas que podrían no encajar en la imagen de lo que ‘debería’ ser o aparentar una relación. En donde dos personas dicen la verdad de hoy y continuamente dejan ir sus ideas preconcebidas acerca del otro. En donde la relación es siempre renovada en el horno de la honestidad. En donde podría haber rupturas, falsas interpretaciones, incluso intensos sentimientos de duda y desconexión, PERO ¡en donde hay una disposición mutua para enfrentar ese aparente desorden!

 Mirar – con ojos bien abiertos – la presente ruptura, y no huir o aferrarse al pasado. Sentarse juntos en medio de todos esos sueños y expectativas en común desmoronándose, y trabajar para encontrar un espacio de reconexión, aquí, ahora, hoy. En donde la relación pueda verse como el yoga más elevado – como una aventura constante de profundización y redescubrimiento mutuo, un reconocimiento constante y no como un futuro destino, ni como una conclusión fija, ni un punto de llegada o una conveniente historia para contar a los demás en una conversación.

 Como dice Eckhart Tolle, las relaciones no son para hacernos felices (porque la verdadera felicidad reside dentro de cada uno de nosotros),  ellas están aquí para hacernos profundamente conscientes.”

Jeff Foster

DEL TALLER DE LAS DIOSAS

Si solamente hubiera…
desdeñado futuras grandezas
y mirado las plantas y los edificios
y tomado contacto con aquellos que me rodeaban.

Si hubiera olido el aire
e ignorado los formulismos y obligaciones rígidas
y escuchado el rumor de la lluvia sobre el tejado
estrechando a mi mujer entre mis brazos.
…Tal vez no es demasiado tarde.

Ella podría morir esta noche.
Pero hemos estado juntos cuatro años.
¡Cuatro años!.

Si no la tuviera un nuevo día
no podría sentir que es injusto.
Ni siquiera la merezco un minuto.
Dios lo sabe.

Yo mismo podría morir esta noche.

Lo que debo hacer es morir ahora.
Aceptar la justicia de la muerte.
Y la injusticia de la vida.

Mi vida ha sido buena.
Más larga y mejor que la de muchos.
Tony, mi gran amigo murió a los veinte.
Yo he tenido treinta y dos años.
No podría pedir un día más.

¿Hice algo para merecer el nacimiento?
Fue un presente. Yo soy. Este es un milagro.
No he tenido derecho a un solo minuto.
A algunos les es concedida sólo una hora.
Yo he tenido treinta y dos años.

Pocos pueden escoger el momento de su muerte.
Yo elijo aceptar la muerte ahora.
Desde hoy renuncio a mi derecho a vivir.
Renuncio también a mi derecho
sobre la vida de mi mujer.

Está amaneciendo.
Me ha sido dado un nuevo día.
Otro día para oír,
y leer, y oler, y caminar.
Un nuevo día para el amor, para la gloria.
Estoy viendo un nuevo día.

Pienso en aquellos que no lo están.

Hoy día deseo hacer las cosas
poniendo mi ser en ello.
No quiero permanecer ajeno a mi quehacer
tratando de convencerme de algo que no soy.
Rehúso hacer cosas por mis semejantes
sólo para que éstos opinen bien de mí.

No me interesa trabajar por el dinero.
Quisiera trabajar por amor a mi trabajo.

No deseo vivir para cumplir un objetivo.
Sólo quiero vivir…

Mi oración es: yo seré lo que he de ser
y haré lo que he de hacer.
Todo lo que deseo y necesito hacer
es ser fiel a mi propio ritmo.
Sólo ambiciono hacer lo que hago
sin tratar de hacer lo que no hago.
Tan solo hacer lo que hago.
Ser lo que he de ser.
En paz conmigo mismo.

Seré lo que he de ser. Pero ahora soy lo que soy.
Hoy trabajaré escuchando el ritmo de mi ser.
Desoyendo las voces del “deberías”.
Trabajaré en armonía con mi ritmo.
Permaneceré fiel a mi mismo.

Dios reveló su nombre a Moisés
diciendo: “YO SOY EL QUE SOY”.

Creo que la ansiedad que circula en mi vida
nace de un desequilibrio entre lo que soy y lo que «debería ser».
Mi ansiedad no se origina en una visión del futuro,
sino en el deseo de sujetarlo a mi voluntad.

Comienza cuando en mi mente surge solapado
el deseo de llegar a ser alguien.
Entre mi voluntad de controlar el futuro
y el reconocimiento de mi impotencia
se genera esa tensión.

Cuando decido “seré lo que he de ser”
y pienso que tal vez no alcance las expectativas
que tengo de mí mismo, brota la ansiedad.

Mi temor a la muerte es mayor
cuando estoy a punto de lograr
lo que los demás esperan de mí;
entonces la muerte amenaza con
el tránsito a ese ser que aún no soy.

No siempre se puede alcanzar la meta-
el logro y la meta se excluyen mutuamente.
La expresión “efecto duradero” es contradictoria.

Yo no tengo significado en el futuro.
Nada será mañana lo que fue hoy.
Nada puede tener significado para siempre.
El significado cambia según las circunstancias.
Mi significación se afinca en el presente.
Es suficiente que hoy pueda ser de valor para alguien.
Es bastante que importe algo ahora.

“Qué deseo hacer de la vida?”
“¿Cuál es el propósito?”
Supongo que tengo una razón
para vivir y que mi vida
tiene una dirección.

Pero quizás no tenga ninguna, como la historia.
La suposición de dirigirme hacia algo me inclina
a justificar mis acciones y a planear el futuro.
A veces no quisiera manejar mi automóvil
hacer colar o cumplir encargos, ya que secretamente
siento que estas tareas triviales no están a mi altura
y demoran la ejecución de la “valiosa obra”
que habré de realizar antes de mi muerte.

El modelo por el cual debo vivir
es no tener ningún modelo.
Mi único hábito debiera ser no
tener hábitos. Porque lo hice de
este modo una vez es razón
suficiente para
no hacerlo así hoy.

El tiempo es cambio.
Cuando hago algo no acostumbrado
mis horas se llenan de segundo.
Lo familiar contiene menos tiempo
porque implica menos cambio.

Puedo alargar mi vida
manteniéndome aparte de doctrinas
y de rutas ya trilladas.

La confesión de un defecto puede ocultar
la voluntad de no cambiar.
Ya que lo confieso no tengo que aceptar
la obligación de cambiar.

“No puedo evitarlo, lo confieso” digo
desplazando mi responsabilidad hacia el otro
“¿Ya lo has oído, qué piensas hacer ahora?”.

¿Por qué valoro mis días de acuerdo
a cuánto he “logrado”?

Cuando la ambición no sea mi dueña
podré gozar recogiendo bolitas de hilo
tendido sobre la alfombra.

Sostengo un gato dormido entre
mis brazos. ¿Qué más puedo desear?

Después de haber escrito este libro
se lo conté a varios amigos.
Su respuesta fue a lo más cortés y tibia.
Más tarde pude decirles:
el libro será publicado.
Casi todos dijeron:
“estamos orgullosos de tí.”
Orgullosos del resultado, pero no de la acción.

Todos menos yo, enjuician mi conducta
hacia
atrás. Sólo ven mis acciones
encadenadas a sus resultados.
Sin embargo yo actúo en el
ahora.
Después conozco los resultados.
El único significado que otorgo a mis
actos es que “son el reflejo de una
parte de mí.”

Si viviera para obtener resultados
estaría condenado a una continua frustración.
La sombra de la muerte arrojaría sobre mi vida
una perpetua amenaza de futilidad, así
vivir no hubiera servido de nada.

El premio reside en mis actos, no en sus efectos.
La recompensa está encerrada
en lo hondo de mi respuesta
en esa parte central de mi ser
de la que arranca toda acción.

Gracias a que los resultados son impredecibles
ningún esfuerzo de mi parte está condenado
al fracaso. Incluso un fracaso no tomará
la forma que imagino de antemano.
Ante el futuro sólo puedo decir:
“será interesante ver qué ocurre.”
La excitación, el rechazo y el aburrimiento
presuponen un conocimiento de resultados
que no puedo tener.

Si trabajo pensando en una meta
mi vida se convierte en un proceso.

El arco iris es más bello que el resplandor
que deja cuando se desvanece.
El arco iris existe en el presente.
Nunca al morir su color es
tan hermoso como esperaba.

Una parte de mí quiere escribir,
otra quiere teorizar
o esculpir,
o enseñar…
Si me forzara a un rol
decidiendo hacer sólo una cosa en mi vida
mataría extensas partes de mi ser.
Reconozco que vivo en el presente,
y hago lo que deseo hacer en cada momento
y no aquello que decidí en el pasado.

A veces afirmo “yo siempre hago esto”
o “nunca hago aquello”
como si mi individualidad radicara
en estas consistencias triviales.

“La próxima vez…”
“De ahora en adelante…”
¿qué me hace pensar que soy más
sabio
de lo que podría ser
mañana?

Para liberarnos de los conflictos ancestrales entre mujeres y hombres…

Visualizas a tu madre y a tu padre delante de ti. Toma conciencia que la vida te ha sido otorgada gracias a la unión de los dos: madre y padre.86db78e48b89d9fbc81384c24ae34149

Te conectas con tu madre y, mirándola a los ojos, le dices:

–       “Tú por ti, querida mamá, y yo por mí!

–       “Respeto y honro tu destino!

–       “Gracias… Por favor… Sí”

Luego miras a los ojos a tu padre y le dices:

–       “Tú por ti, querido papá, y yo por mí”

–       “Respeto y honro tu destino”

–       “Gracias… Por favor… Sí!

Luego visualizas las generaciones de mujeres que precedieron a tu madre, es decir, detrás de tu madre a tu tu abuela, detrás de ella a la bisabuela, detrás de ella a la tatarabuela y así, las demás mujeres que las precedieron… cada una en su lugar, y les dices:

–       “Vosotras por vosotras y yo por mí”

–       “Respeto y honro vuestro destino”

–       “Gracias por la vida que me llegó a través de ustedes”

Y visualizas las generaciones de hombres que precedieron a tu padre, es decir, detrás de tu padre a tu abuelo, detrás de este al bisabuelo, detrás al tatarabuelo y, así, los demás hombres que los precedieron, cada uno en su lugar, y les dices:

–       “Vosotros por vosotros y yo por mí”

–       “Respeto y honro vuestro destino”

–       “Gracias por la vida que me llegó a través de ustedes”

Visualizas a todos, hombres y mujeres de tu familia y les dices:

–       “Los conflictos entre ustedes los dejo con ustedes… tomo la vida que me ha llegado gracias a ustedes… gracias… por favor… sí”

Luego, lentamente, te giras y miras hacia adelante, hacia la vida, visualizando, a lo lejos, la Luz de la Vida… una luz lejana, infinita, poderosa; inhalas y tomas esa energía de vida, exhalas y sueltas todo lo que ya no necesitas hoy en tu vida, lo entregas a Dios:

          – “Por Favor, Padre, borra las memorias de dolor, rechazo, abandono, soledad, odio, venganza, miedos, ira, celos, envidias… en mí y en mi familia… Gracias… Por favor… Sí”

El árbol está vivo dentro de mí. Yo soy el árbol. Yo soy toda mi familia. El inconciente familiar existe. Desde el mismo momento en que alguien toma conciencia de algo, hace que todos los suyos también la tomen. Ese alguien es la Luz.

Si uno hace su trabajo, todo el árbol se purifica.

Alejandro Jodorowsky