Archivos de la categoría ‘psicología’

“Los niños llevan consigo los recuerdos de épocas lejanas en las que los
humanos consideraban a la naturaleza como un organismo vivo con el que
estaban en relación constante. Esta memoria subsiste en algunos de ellos,
pero se difumina a medida que crecen debido a la educación materialista que
reciben. Sin embargo, se trata de los vestigios de un pasado inscrito en su
alma, y es una lástima que acaben borrándose.

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Cuando los padres, los psicólogos y los pedagogos posean ciertos
conocimientos iniciáticos, serán capaces de estudiar verdaderamente la vida
psíquica de los niños pequeños. Leerán en el libro de su alma todo lo que se
refleja en ella en el transcurso de sus primeros años. Descubrirán lo que estos
niños saben en su subconsciente, hasta una profundidad insospechada. Quizá
algunas madres sientan confusamente que toda la vida del universo se revela
a ellas a través de su bebé. Y podemos decir, en este sentido, que ellas son las
alumnas de sus hijos. Las demás madres, que sólo asumen ser sus educadoras,
no aprenden gran cosa. Una madre llena de amor, de atención y de sabiduría,
recibe toda una iniciación en el transcurso de los primeros años de la vida de
su hijo.”
 
Omraam Mikhaël Aïvanhov
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  • PlexoSolar
    EL plexo solar dirige todas las funciones del cuerpo físico; De él depende la
    respiración, la nutrición, la eliminación, la circulación, el crecimiento, el sistema
    nervioso… El plexo solar tiene una constitución mucho más antigua que el
    cerebro, y es él quien se ha encargado de formar el cerebro y nutrirlo. Si no se
    obstaculiza su funcionamiento, el plexo solar es infatigable y cuenta con todas las
    posibilidades para remediar los problemas del organismo, para curarlo y extirpar
    de él toda clase de plagas, etc. No obstante, el hombre ha recibido tantas
    nociones e ideas erróneas, que pone trabas en su vida conciente a los
    mecanismos subconcientes, con el resultado de que el plexo solar no puede
    manifestarse correctamente, y a menudo se encuentra bloqueado, impedido en
    su función de suministrar las energías indispensables al cerebro, el cual se va
    debilitando, se vuelve conflictivo y, finalmente, cae en el embrutecimiento.
    Es así como el tipo de vida que llevamos va a permitir o a impedir que el plexo
    solar cumpla con su función de restablecimiento total. Como ya os lo he dicho
    tantas veces, el aumento desmesurado de las enfermedades nerviosas en la
    época que vivimos, se debe a un exceso de trabajo intelectual, puesto que el
    cerebro no está preparado para recibir esta sobrecarga y es por ello que
    sucumbe. En cambio, cuando se sabe cómo hacer trabajar al plexo solar, el
    individuo llega a ser infatigable. Sí, hay muchas enfermedades nerviosas debidas
    a un exceso de trabajo cerebral y a que no se sabe nada sobre el plexo solar, ni
    tampoco sobre aquel centro situado un poco más abajo del ombligo, que los
    japoneses denominan HARA* (abordaremos el tema del HARA en otros capítulos)
    Estos tres centros pueden desempeñar funciones formidables, que la ciencia
    oficial no ha descubierto aún.
    Si estudiáis el plexo solar y el cerebro, veréis que están hechos de la misma
    materia, gris y blanca, pero invertidas. No se sabe porqué están invertidas, ya
    que en el cerebro la materia gris está en la superficie y la materia blanca en el
    interior, mientras que en el plexo solar ocurre lo contrario. La materia gris está
    vinculada con la comprensión, mientras que la materia blanca se asocia con el
    sentir. Por eso, al encontrarse ésta última en su parte más externa, el plexo solar
    puede sentir todo lo que ocurre en el ser humano, en sus órganos y en sus
    células, en todos sus procesos químicos, físicos, biológicos y mágicos.
    Es por esto que el plexo solar trabaja la mayor parte del tiempo en remediar
    aquello que no funciona correctamente. En cambio el cerebro no siente mayor
    cosa, excepto cuando algo va muy mal y está muy estropeado, pero tampoco
    sabe como remediarlo. Esto le ocurre, por ejemplo, cuando el corazón late
    demasiado rápido o demasiado lento, o cuando se padece un mal de estómago:
    El cerebro no puede hacer nada en estos casos, es algo que no depende de él.
    Por el contrario, el plexo solar puede restablecerlo todo, siempre y cuando se le
    brinden las condiciones apropiadas para su funcionamiento normal, puesto que
    cuenta con un laboratorio farmacéutico formidable. En este aspecto, está mucho
    más preparado que el cerebro. El cerebro aún no acaba de estar organizado del
    todo pero llegará el día en que lo estará, ya que su misión consiste en registrar
  • una enorme cantidad de conocimientos, que le llevarán a realizar cosas
    extraordinarias.
    Los Occidentales no lo saben, pero existen métodos conocidos por la ciencia
    iniciática, a través de los cuales es posible entrar en contacto con el plexo solar
    para darle órdenes y para pedirle que arregle tal o cual deficiencia. Cuando
    logramos comunicarnos con él, el plexo solar es capaz de hacer maravillas en
    este campo. He aquí toda una Ciencia que será objeto de estudio en el futuro.
    Por el momento, es difícil comunicarse con el plexo solar, puesto que no sabemos
    escucharle; El vive su vida independiente y el ser humano puede intervenir muy
    poco en ella, a no ser de una forma indirecta mientras llega el día en que pueda
    obrar más directamente. Ahora bien, ¿Cómo se puede actuar? (Os recordamos
    que el Plexo Solar está situado por encima del ombligo.)
    Cómo reforzar el plexo solar
    Lo que más perturba el plexo solar y, como consecuencia, a los órganos internos:
    el hígado, los riñones, el estómago, etc., son el miedo, la cólera, los temores, la
    duda, el amor desordenado, los pensamientos y sentimientos caóticos; y puesto
    que el plexo solar es un depósito de fuerzas, la consecuencia de este desorden
    es una desmagnetización total.
    Pero aunque el plexo solar se puede vaciar, también se puede llenar, y esto es lo
    que debe aprender el discípulo: cómo llenar su plexo solar.
    Os daré algunos métodos:
    1. Cada árbol es un depósito de fuerzas salidas del sol y de la tierra, y podemos
    extraer estas fuerzas. Escoged un gran árbol: un cedro, un roble, un haya o un
    abeto… os arrimáis a él colocando vuestra mano izquierda a vuestra espalda, con
    la palma apoyada en el tronco del árbol, y al mismo tiempo colocáis la palma de
    vuestra mano derecha sobre el plexo solar. Os concentráis en el árbol pidiéndole
    que os dé una parte de su fuerza; entonces se produce una especie de
    transfusión de energías que recibís a través de vuestra mano izquierda y que
    cedéis mediante la mano derecha al plexo solar. Luego, dais las gracias al árbol.
    2. También podéis reforzar vuestro plexo solar si miráis y escucháis fluir el agua
    de un manantial, de una cascada, de una fuente. En apariencia se trata de un
    método insignificante pero que da excelentes resultados. El agua que fluye afecta
    al plexo solar que se pone a trabajar expulsando los materiales nocivos. Un
    método extraordinario es estando en la playa o en un acantilado, observar como
    rompen las olas, la energía que fluye de este movimiento dirigirlo con la mente a
    vuestro plexo Solar.
    3. Cuando meditéis sobre temas elevados y divinos, podéis colocar vuestra mano
    sobre el plexo solar a fin de llenarlo de fuerzas y de energías que podéis utilizar
    más tarde. Cuando os sentís llenos de alegría o de fuerza, no los desperdiciéis
    inútilmente en gestos, palabras, pensamientos y sentimientos; utilizad este
    método: colocad vuestra mano derecha sobre el plexo solar meditando, y llenadlo
    silenciosamente con esta fuerza, con esta alegría. Nuestro plexo solar es el banco en el que podemos guardar el dinero que necesitaremos más tarde.
El plexo solar es un cerebro invertido: en el cerebro la materia gris está fuera y la
materia blanca dentro, mientras que en el plexo solar la materia gris está dentro y
la materia blanca fuera. El plexo solar ha creado el cerebro y lo alimenta, lo
mantiene, es decir, lo energiza, le da fuerza, y cuando deja de hacerlo, el hombre
se duerme, se embrutece, o le duele la cabeza y no puede reflexionar.
¿En realidad, el cerebro no está separado del plexo solar, pero es muy raro que
alguien sepa cómo hacer subir las energías desde el plexo solar hasta el cerebro.
El cerebro es dinámico, activo, pero se fatiga enseguida si no está sostenido por
las energías del plexo solar. Por ello, antes de hacer un esfuerzo intelectual,
antes de meditar, de concentraros, tenéis que actuar sobre vuestro plexo solar.
Dadle masaje, por ejemplo, en sentido contrario a las agujas de un reloj…
Después de algunos minutos sentiréis que vuestro pensamiento se libera, y que
os podéis poner a trabajar. Es necesario que la actividad se reparta
armónicamente entre el cerebro y el plexo solar.
Los pies y el plexo solar
En ciertas circunstancias de la vida corriente, habréis observado sin duda la
existencia de una relación entre los pies y el plexo solar.
Cuando tenéis los pies muy fríos, sentís una contracción en el plexo solar, y si
coméis en este momento, la digestión resulta difícil.
Mientras que si .introducís, por ejemplo, vuestros pies en agua caliente,
percibiréis una dilatación en el plexo solar, una sensación muy agradable que os
produce bienestar.
Por lo tanto, cuando os sintáis desmagnetizados, inquietos o contraídos, preparad
agua caliente, meted en ella vuestros pies y lavadlos atentamente: con ello
actuáis sobre el plexo solar dándole fuerzas, y vuestro estado de conciencia se
transformará inmediatamente. Si un día, en vuestra casa, no conseguís meditar,
tomad un baño de pies y veréis cómo os concentráis mucho más fácilmente.
Otro ejercicio que da excelentes resultados para el caso que no podáis daros
baños de agua caliente, es con un paño mojarlo bien con agua caliente y
empezando por el pie izquierdo con la mano derecha frotar la palma del pies tres
veces de delante hacia atrás, de la planta de los pies al tacón. Después lo mismo
con el pie derecho tomando el paño bien caliente otra vez con la mano izquierda.
Esto os relajará enormemente antes de ir a la cama.
“Si podéis, tratad de tener en vuestro apartamento una habitación, por
pequeña que sea, reservada para el silencio. Escoged para las paredes
bellos colores, claros y luminosos, poned algunos cuadros simbólicos o
místicos y consagradla al Padre celestial, a la Madre divina, al Espíritu
Santo, a los ángeles, a los arcángeles. No dejéis entrar a nadie, y sólo
entrad cuando os sintáis capaces de hacer el silencio en vosotros para oír
la voz del mundo divino.
A medida que preparáis esta habitación del silencio, esforzaos por 
prepararla también dentro de vosotros, en vuestra alma, en vuestro
corazón. De esta manera, un día, sea cual sea el sitio en el que os
encontréis, incluso en medio de los tumultos, podréis entrar en vuestra
habitación interior para encontrar en ella la paz y la luz. Vivimos al
mismo tiempo en los dos mundos: exterior e interior, visible e invisible,
material y espiritual, y por eso es deseable tener esta habitación del
silencio a la vez dentro de nosotros y fuera de nosotros, y mantenerla a
resguardo de todas las formas de ruido.”
Omraam Mikhaël Aïvanhov

ama

Esta es mi percepción, Si eres infeliz, encontrarás a alguien que es infeliz. La gente infeliz se siente atraída por la gente infeliz. Y está bien, es natural. Está bien que la gente infeliz no se sienta atraída por la gente feliz; de lo contrario, destruiría su felicidad. Está perfectamente bien. Sólo la gente feliz se siente atraída por la gente feliz. Sólo una persona amorosa – alguien que ya es amoroso – es capaz de encontrar la pareja adecuada. Los iguales se atraen. Las personas inteligentes se sienten atraídas entre sí; las personas estúpidas se atraen mutuamente.

Te conectas con personas de tu mismo nivel. Así que lo primero que hay que recordar es: una relación que se ha originado en la infelicidad se volverá amarga. Primero sé feliz, alegre, celebra y sólo entonces encontrarás otra alma que esté celebrando y habrá un encuentro de dos almas bailando juntas y una danza maravillosa surgirá de ahí. No pidas una relación debido a tu soledad, no. De ser así, te estarás moviendo en la dirección equivocada. Entonces estarás utilizando a la otra persona y estarás siendo utilizado por ella. ¡Y a nadie le gusta ser utilizado!. Cada individuo es un fin en sí mismo. El utilizar a alguien es inmoral.
Primero aprende a estar solo. La meditación es una forma de estar solo. Si eres capaz de ser feliz cuando estás solo, habrás encontrado el secreto de la felicidad. Entonces serás capaz de ser feliz en pareja. Si eres feliz, entonces tendrás algo que dar, que compartir. Porque cuando das, también recibes; no al contrario.

Entonces surge la necesidad de amar a alguien. Normalmente tienes la necesidad de ser amado por alguien. Es una necesidad equivocada también. Es una necesidad infantil; denota tu inmadurez. Es la actitud de un niño. Nace un niño. Naturalmente, el niño no puede amar a su madre; no sabe qué es el amor y no sabe quién es su madre ni quién es su padre. Está absolutamente indefenso. Su ser no está todavía integrado; no está formado, no es uno todavía. Es sólo un potencial. La madre tiene que amarlo, el padre tiene que amarlo, toda la familia ha de volcar su amor en él. Ahora él aprende algo: que todos deben amarlo. Él nunca aprende que debe amar. Ahora el niño crecerá, y si permanece estancado en esta actitud de que todos deben amarle, sufrirá por el resto de su vida. Su cuerpo habrá crecido, pero su mente permanecerá inmadura. Una persona madura es aquella que descubre su otra necesidad: la necesidad de amar a alguien. La necesidad de ser amado es infantil, inmadura. La necesidad de amar es madura. Y cuando estás listo para amar a alguien, sólo entonces, puede surgir una relación bella. ¿Es posible que dos personas en una relación amorosa se dañen mutuamente?» Si, de hecho es lo que está ocurriendo en todo el planeta. El «ser bueno» es muy difícil.

Ni siquiera eres capaz de ser bueno contigo mismo. ¿Cómo vas entonces a ser bueno con alguien más? ¡Ni siquiera eres capaz de amarte a ti mismo! ¿Cómo vas a amar a otro? Primero aprende a amarte, aprende a ser bueno contigo mismo. Tus «santos religiosos» te han enseñado a no amarte, a no ser bueno contigo mismo. ¡Sé duro contigo! Te han enseñado a ser blando con los demás y estricto contigo mismo. Esto es absurdo. Yo te enseño que lo primero y más importante es ser amoroso contigo mismo. No seas duro, sé blando. Cuida de ti mismo. Aprende a perdonarte — una y otra y otra vez — siete veces, setenta y siete veces, setecientas setenta y siete veces. Aprende a perdonarte. No seas duro; no te enfrentes contigo mismo. Y así florecerás.
En ese florecimiento atraerás a otra flor.
Es natural.

Las piedras atraen a las piedras; las flores atraen a las flores. Entonces se crea una relación bella, con gracia. Si puedes entablar una relación así, tu relación crecerá, se convertirá en una oración; tu amor se convertirá en éxtasis y a través del amor conocerás lo divino.”

Apoyo Psicológico

Publicado: 24 septiembre, 2017 en acontecimiento, AMOR, educación, información, noticias, psicología
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Ofrecemos apoyo Psicológico Gratuito a todas las familias afectadas por el SISMO en México.

Colegio Enrique Rébsamen

Desde “Educación de Alta Conciencia” y Psicología Convergente  www.psicologiaconvergente.com
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Ofrecemos apoyo terapéutico / Psicológico a todas las personas y Familias afectadas por el Sismo en México.

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Whatsapp: 5537669535/ 5517539810

auto control…

Publicado: 12 septiembre, 2017 en educación, filosofia, psicología, salud, tecnicas
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“Observaos: hay momentos en los que estáis ocupados cocinando, trabajando en el jardín, haciendo bricolaje, conduciendo vuestro coche, y, aparentemente, estáis concentrados en lo que hacéis. Pero, en realidad, una parte de vosotros se pasea por otro lugar, y los pensamientos y los sentimientos que os agitan no tienen nada que ver con esta ocupación: tramáis algo contra alguien que os ha ofendido, contra otro que no ha cumplido su promesa, etc., y esto puede durar mucho tiempo sin que ni siquiera os deis cuenta. Es pues ahí que, especialmente, debéis aprender a estar vigilantes para que podáis ser capaces de intervenir en cualquier momento en el desarrollo de vuestra vida interior.
El primer paso hacia la libertad, el primer paso hacia el verdadero poder, es habituaros a
echar un vistazo, de vez en cuando, dentro de vosotros mismos para ver dónde estáis. Y si constatáis que estáis descendiendo a las regiones oscuras, caóticas de vuestra conciencia, reaccionad imponiendo otra orientación a vuestros pensamientos.”
Omraam Mikhaël Aïvanhov

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Una etapa que termina, una pareja que se disuelve, los hijos que se van de la casa, amigos que quedan en el camino, cambios en nuestro cuerpo, en nuestro entorno, en nuestro trabajo… Algo muy dentro nuestro quisiera que todo se quedara quieto; así estemos anhelando el cambio, le tememos (y mucho más cuando no lo anhelamos!). Pero la vida es impermanencia. Y esa impermanencia es, curiosamente, la que, si trabajamos sobre ella, puede vincularnos con algo inmutable que es nuestro núcleo.

En la Psicología del Budismo Tibetano hay una palabra para definir parte de lo que nos sucede ante este tipo de situaciones: shenpa. Se lo considera un síndrome (un conjunto de signos internos que trastorna nuestra vida emocional y mental). El concepto occidental que más se le aproxima es “apego”. Pero como a los tibetanos les encantan las metáforas (las cuales llegan más profundo que las definiciones meramente racionales), insisten en que la traducción implicaría imágenes como la de “sentimientos pegajosos”, “quedar enganchado” (sí, como con un gancho), y, como dice Pema Chödron (monja tibetana occidental), implica un sentimiento de urgencia.

Urgencia por controlar al otro, urgencia por disimular el paso del tiempo (cuando nos apegamos a una etapa, un cuerpo que ya no tenemos, un rol que ya no cumplimos), compulsión por actuar de un modo que nos es habitual (sentimiento muy similar al de requerir una sustancia estando en situación de adicción)… Urgencia por lograr que se nos pase la ansiedad del cambio, como quien siente picazón (dice Pema) y quiere rascarse ya para que se le pase ya.

Cuando realmente abordamos el trabajar con un apego determinado (lo cual es una tarea honda, compleja, dolorosa… y liberadora), lo que estamos haciendo, al intentar una y otra vez soltar, es ser pacientes escultores de nuestro cerebro. A qué me refiero? Parte del apego está ligado a que las neuronas se han conectado: muchas, muchas veces, de una determinada y única manera en relación a aquello a lo que estamos apegados. Al realizar un proceso interno de desapego estamos (como el adicto en relación a su sustancia) desactivando ese modo habitual (de allí la palabra “hábito”, aunque sea emocional) con el que el cerebro ha ido funcionando. Con ello, estamos retejiendo conexiones neuronales que ya no se ligarán en forma automática en el repetido circuito de siempre.

De modo que cuando alguien logra soltar, cuando alguien consigue tenerse paciencia en ese largo proceso, lo que ha hecho es modificar su cerebro (lo cual implica un honroso mérito!), y, con ello, modificar el modo en que cerebralmente está codificada lo que uno llama “mi identidad”.

Sí: la noción de “mi identidad” también implica un conjunto de conexiones neuronales, que van desde el esquema corporal registrado en el cerebro, al modo en que nos tratamos día tras día, lo que pensamos sobre nosotros, lo que sentimos hacia nosotros, nuestras creencias sobre lo que somos y sobre cómo deberíamos actuar ante cada situación…

Cuando estamos bajo el síndrome, eso que no logramos soltar está incluido como si fuera parte del mapa interno al que denominamos “yo”. Por eso no lo soltamos: porque sentimos tanto dolor como si estuviésemos por padecer (o padeciendo) una amputación. Hasta que, si uno trabaja sobre sí, logra ir soltando (prefiero este gerundio) y, con ello, modificar el concepto de “yo”. Y ver que no hubo amputación alguna: se sigue estando entero, pero de otra manera aunque eso que ya no está, no esté). En síntesis: cambia la sensación de identidad. Y si lo que hacemos es realmente soltar (es decir, no “despegarnos” de una pareja, por ejemplo, para aferranos dependientemente a otra), estaremos listos para vincularnos con nosotros mismos y con la vida de una manera diferente: libre. Y el mapa interno de lo que llamamos “yo” será más amplio y certero: tendrá un relación más ajustada y legítima con la realidad, porque ya no estará incluido en él -como parte de ese “yo”- aquello a lo que estábamos apegados.

Soltar es un ejercicio para toda la vida, para cada día, en cada pequeño acto. No significa permanecer inerte, indiferente, como la falsa imagen del yogui que parece estar “más allá del bien y del mal”: es estar plenamente vivo, relacionándonos intensamente con lo que hoy somos, hoy hay, hoy es, y no con lo que éramos, lo que fue, lo que ya no está (o lo que quisiéramos que sea o hubiese sido). Trabajamos juntos? Los acompaño!

Quiero compartirles un texto de Pema Chödron, a quien vale la pena conocer, por su clara transmisión de estos temas desde un lugar laico, lúcido y sensible:
“Si soltamos, algo morirá. Y precisamente necesitamos que algo muera para gozar del gran beneficio de su muerte.
A veces, sin embargo, es muy fácil. Cuando nos embarcamos en este viaje de autodescubrimiento y notamos que hay algo a lo que estamos aferrados, a menudo vemos que no se trata más que de una pequeñez. Una vez me quedé atascada en algo descomunal, y Trungpa Rimpoché me lo advirtió. Me dijo: “Es demasiado para ti; todavía no eres capaz de deshacerte de ello, practica primero con las cosas sencillas. Empieza dándote cuenta de todas las pequeñas cosas a las que estás apegada y te resultará más fácil entender qué significa soltar”.

Fue un estupendo consejo. No debemos enfrentarnos de entrada con lo más grande, porque no podremos. Es demasiado amenazante. Puede incluso ser demasiado cruel soltar algo ahí mismo, en el acto. Incluso con las pequeñas cosas podemos, aunque sea de forma intelectual, comenzar a ver que el hecho de soltar puede tener una enorme trascendencia, una relajación y una conexión con la suavidad y la ternura del verdadero corazón. Un auténtico gozo emana de esto.”
Virginia Gawel

victimismo crónico …

Publicado: 9 septiembre, 2017 en psicología, salud, tecnicas
Etiquetas:,

vicimismo cronico

Cuando le echamos la culpa a alguien
 desautorizamos instantáneamente el Poder que nos habita.
Inconscientemente asumimos una actitud de victima, de “pobre de mí”,
 “mira lo que me haces”
 y esto justifica cualquier ataque de odio.
La culpa empequeñece, te vuelve pobre y roba tu medicina.
La culpa es un terreno muy fértil para la autodestrucción.

 

Séneca

Publicado: 30 agosto, 2017 en psicología
Etiquetas:
No hay viento bueno para el que no sabe dónde va.
— Séneca
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La sal de la Tierra – Trailer subtitulado en español (HD)

Sinopsis: Durante los últimos 40 años, el fotógrafo Sebastião Salgado ha viajado por los cinco continentes siguiendo los pasos de una humanidad en constante cambio. Ha sido testigo de algunos de los acontecimientos más destacados de nuestra historia reciente: conflictos internacionales, hambrunas y éxodos. Ahora se ha embarcado en el descubrimiento de territorios vírgenes con flora y fauna salvaje, y de paisajes grandiosos como parte de un gigantesco proyecto fotográfico que es un magnífico homenaje a la belleza de nuestro planeta.
Juliano, el hijo de Sebastião Salgado, estuvo con él en sus últimos viajes y nos revela su vida y su obra junto con Wim Wenders, que también es fotógrafo.

Directores: Wim Wenders y Juliano Ribeiro Salgado
Reparto: Sebastião Salgado, Wim Wenders (Narrador), Juliano Ribeiro Salgado (Narrador).

Estreno en España: 31 de Octubre de 2014

(El trailer pertenece a la productora y distribuidora de la película y ha sido subido sin ánimo de lucro).