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La sal de la Tierra – Trailer subtitulado en español (HD)

Sinopsis: Durante los últimos 40 años, el fotógrafo Sebastião Salgado ha viajado por los cinco continentes siguiendo los pasos de una humanidad en constante cambio. Ha sido testigo de algunos de los acontecimientos más destacados de nuestra historia reciente: conflictos internacionales, hambrunas y éxodos. Ahora se ha embarcado en el descubrimiento de territorios vírgenes con flora y fauna salvaje, y de paisajes grandiosos como parte de un gigantesco proyecto fotográfico que es un magnífico homenaje a la belleza de nuestro planeta.
Juliano, el hijo de Sebastião Salgado, estuvo con él en sus últimos viajes y nos revela su vida y su obra junto con Wim Wenders, que también es fotógrafo.

Directores: Wim Wenders y Juliano Ribeiro Salgado
Reparto: Sebastião Salgado, Wim Wenders (Narrador), Juliano Ribeiro Salgado (Narrador).

Estreno en España: 31 de Octubre de 2014

(El trailer pertenece a la productora y distribuidora de la película y ha sido subido sin ánimo de lucro).

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Pablo Neruda.- Los puentes

Publicado: 25 agosto, 2017 en libro, literatura
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NUEVOS puentes de Praga, habéis nacido
en la vieja ciudad, rosa y ceniza,
para que el hombre nuevo
pase el río.
Mil años gastaron los ojos
de los dioses de piedra
que desde el viejo Puente Carlos
han visto ir y venir y no volver
las viejas vidas,
desde Malá Strana los pies que hacia Moravia
se dirigieron, los pesados
pies del tiempo,
los pies del viejo cementerio judío
bajo veinte capas de tiempo y polvo
pasaron y bailaron sobre el puente,
mientras las aguas color de humo
corrían del pasado, hacia la piedra.

Moldava, poco a poco
te ibas haciendo estatua,
estatua gris de un río que moría
con su vieja corona de hierro en la frente,
pero de pronto el viento
de la historia sacude
tus pies y tus rodillas,
y cantas, rio, y bailas, y caminas
con una nueva vida.
Las usinas trabajan de otro modo.
El retrato olvidado
del pueblo en las ventanas
sonríe saludando,
y he aquí ahora
los nuevos puentes:
la claridad los llena,
su rectitud invita
y dice: “Pueblo, adelante,
hacia todos los años que vienen,
hacia todas las tierras del trigo,
hacia el tesoro negro de la mina
repartido entre todos los hombres”.

Y pasa el río
bajo los nuevos puentes
cantando con la historia
palabras puras
que llenarán la tierra.

No son pies invasores los que cruzan
los nuevos puentes, ni los crueles carros
del odio y de la guerra:
son pies pequeños de niños, firmes
pasos de obrero.
Sobre los nuevos puentes
pasas, oh primavera,
con tu cesta de pan y tu vestido fresco,
mientras el hombre, el agua, el viento
amanecen cantando.

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Con el nombre de zajoriles son conocidos en las Hurdes altas aquellos hombres especiales dotados de extrañas facultades. Aunque el nombre, deformado por la pronunciación aspirada de la zona, proviene de la palabra zahorí, que es el aquel que tiene el poder de encontrar aguas subterráneas, estos hombres sabios no se limitan a esta acepción, sino que poseen poderes adivinatorios, producen fenómenos mágicos y tienen la virtud de curar con recetas secretas, e incluso algunos  poseen dones más sobrenaturales como el de conjurar las tormentas, la facultad de levitar o de curar con el aliento o la saliva (como los saludadores).
Empleaban sus poderes con fines benéficos y eran hombres sabios, respetados por la comunidad de cada alquería, que guardaban y transmitían la sabiduría popular hurdana. Se trataba de hombres buenos y justos que, a decir del antropólogo Flores del Manzano, ponían paz en pleitos y pendencias. Poseían amplios conocimientos sobre medicina popular, artesanía, tradición oral y costumbres hurdanas.
Las enfermedades eran combatidas con un recetario donde tan importantes eran los productos como la fase que tuviesen los astros y el lugar exacto en que fuesen arrancados de la tierra. Estos «pequeños milagros»,en los que actuaban otras fuerzas y energías además de las propias del elemento curativo, aportaban a los zajoriles un halo brujeril que era aceptado y venerado de buen grado en Las Hurdes.
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Los zajoriles eran escuchados y respetados (Foto:Jimber)
Desde los primeros escritos sobre esta zona se habla de la casta de personas que instruían a sus semejantes, haciendo acopio de unos conocimientos desbordantes sobre todas las materias de la naturaleza y la vida. Corriendo por los afluentes de tres o cuatro familias, la sangre de los zahoriles fue renovándose hasta el siglo XX, cuando, a pesar de la masiva llegada de personas ajenas a la región, continuaron siendo más respetados que cualquier mandatario o sacerdote.
  
 
Buscadores de agua, de metales preciosos, médicos y veterinarios con el poder de sus manos y su intransferible recetario, archivos vivientes de las viejas y reales historias sobre los «seres imposibles», trovadores y poetas sin necesidad de haber aprendido las letras, echadores de responsos para provocar tormentas y cosechas, alejadores de plagas, administradores de ley y razón a falta de jueces y autoridades…, los zahoriles eran un importante epicentro de la vida social en las antiguas Hurdes”.
Así los describe el periodista Iker Jimenez 
 
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Ahora, con el progreso, han decidido marcharse hacia “la otra orilla” (Jimber)
  
  
“Ahora, como si los mejores tiempos no requiriesen de su presencia, han decidido marcharse en silencio hasta la «otra orilla». Aquella llena de ánimas y seres extraños que tan bien conocían. Los últimos nos dejaron hace bien poco, pero su recuerdo permanece en cada rincón de sus Hurdes”.
Y uno de ellos, quizás el más importante zajoril de la historia reciente, ha sido Eusebio Martín Domínguez, más conocido como “Tío Eusebio”, que nació y vivió en El Gasco, y murió un triste día de otoño de 1987.
Incluso Maurizio Catani, profesor de sociología en París, realizó uno de sus grandes trabajos sobre la figura del zahoril hurdano, para lo que  estuvo dos años viviendo junto a Tío Eusebio en la minúscula alquería de pizarras negras enclavada en Las Hurdes.
Pero aunque el último zajoril fue Tio Eusebio, otros quedan en la memoria de los hurdanos: Tío Alberto Azabal, de Pinofranqueado; Tío Anastasio Marcos Bravo, de Las Mestas; Tío Pedro Alejandrino Lemos, de Nuñomoral; Tío Santiago Guerrero, de Casares de Las Hurdes; Tío Moisés Crespo, de Martilandrán; o Tío Baldomero Duarte Velaz, de El Cerezal, o el Tío Tomás de Casar de Palomero.
 
 

Cuentan que el Tio Godencio quedó dueño de un pueblo… (Jimber)
 
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Y aunque estos zajoriles son reales y recientes, aún hay otros que se pierden en los borrosos límites de las Hurdes legendarias, como el Tío Godencio.  Pedro Alonso Iglesias, de 63 años, vecino de la alquería de Asegur,  le contaba en agosto de 1996 al investigador Felix Barroso que antiguamente existía un pueblo entre Asegur y Nuñomoral que se llamaba La Rocasqueru, del que todavía se pueden ver los cimientos de las casas.
En una poza del río vivía una anguila, que salía de vez en cuando a las orillas para aparearse con un bastardo. La anguila se fue haciendo grande, ya pesaba unas cuantas libras, y de grande pasó a enorme, y como no sería de enorme que un mal día la cazaron los del pueblo y tuvieron para comer todos los vecinos.
Y como había para todos, todos comieron. Todos menos el viejo Tio Godencio, un sabio zajorí, que era sabio, además de por sus años,  porque  tenían una cruz  debajo de la lengua y había hablado en el vientre de su madre antes de que lo dieran a la luz, que es la gracias con la que nacen los sabios.
El tio Godencio, que para eso era sabio, les advirtió que no comieran de la anguila, pero el hambre es muy mala y hace a los oídos sordos, y al comer la anguila preñada de veneno del bastardo enfermaron y murieron todos los habitantes del pueblo.
Se quedó solo el zajorí; se quedó dueño y único heredero de todo el pueblo. Era viejito ya el hombre, y decidió ir a pedir asilo a  Nuñomoral. Pero allí todo el mundo le cerró las puertas, a pesar de ser un zajorí.
Entonces el hombre se dio media vuelta y cogió el camino de la Asegur, pero antes, cuando estaba en el lombu de la Cruz, donde se paraban a los difuntos cuando iban a enterrarlos al cementerio de Nuñomoral,   miró al cielo gris y dijo:
 
 
-Que una nubi de garrapatas caiga sobre esi puebru de Nuñumorá y que les chupi la sangri a los vecinus y a los ganaus.
Y así sucedió: cayó una nube de garrapatas que oscureció hasta la luz del día.
Cuando el hombre llegó a La Asegur lo trataron a cuerpo de rey. Y en agradecimiento les dejo a todos los vecinos  su pueblo de La Rocasqueru. Por eso todos los huertos y toda la parte de La Rocasqueru es propiedad de los vecinos de La Asegur.
Y por eso, dicen, a los de Nuñomoral todavía se les conoce con el nombre de “Garrapatas“.
2
Cuando sales a hacer una ruta por el monte, a veces te sientes confusa en algunas encrucijadas: miras a las dos sendas que se abren ante ti, y ninguna parece especialmente clara. Finalmente la intuición o el instinto te indican una, y poco después empiezas a ver las marcas a cada paso que te indican que sí, ése era y es el buen camino.
En los días que han pasado desde mi artículo anterior – CUANDO EL MOMENTO ES AHORA – me he encontrado  con algunas palabras, con nuevas pistas. Las mejores han sido las que te traigo hoy de Rich Litvin.
Creo que está tan bien dicho, que no he querido decirlo con mis palabras, y me he limitado a traducir del inglés, como una camarera que te trajera un gran plato a la mesa.
Y es que, en un momento en que coaching se está  convirtiendo ya para muchos en una palabra vacía, éste es para mí el referente de cómo un gran coach nos puede tender una mano para ayudarnos a salir de un remolino vital que nos consume y devolvernos al verdadero ARTE DE VIVIR.
Te invito a dejarte impregnar lentamente por sus palabras, como quien saborea con calma una buena taza de té:
“La prisa se ha convertido en nuestra dueña. Hemos dejado de sentir la quietud, la asombrosa plenitud y belleza, la divina perfección de este momento.
La mayoría van por la vida disparados, sin ser conscientes de sus sentidos y de lo que les rodea, sordos y ciegos a las mágicas cualidades de …este…preciso…momento.
No es que se suponga que tenemos que perdérnoslo todo en esta vida, pero lo hacemos, completamente exhaustas, estresadas, y arrancadas del Ahora. El coste es inmenso – tantos momentos emborronados por la velocidad y la  preocupación y el miedo, apilándose en días frenéticos, creando la catástrofe de una vida sin alegría, una vida “no experimentada”.
Muchos apenas pueden recordar vagamente la última vez que rieron tanto que les dolía, que amaron tanto que se derritieron, que animaron a alguien tanto que les dolían las cuerdas vocales, que sintieron tanto que se les saltaron las lágrimas, que lo pasaron tan escandalosamente bien que el momento se convirtió en leyenda – momentos plenamente vividos.
Debemos f – r – e – n – a – r, ralentizarlo todo, no sólo para poder estar más presentes en cada momento, sino también para “extender” ese momento de manera que podamos sentirlo plenamente. La vida está hecha para ser un mosaico creciente de vibrantes momentos, profundamente saboreados y llenos de sentido.
3
 
Este día está para ser disfrutado como una pausa junto a un fresco arroyo en el calor del verano. Y para eso, ahora declaramos: FRENAREMOS EL TIEMPO.” Rich Litvin
¿HAS SENTIDO EL DESEO DE FRENAR, DE RALENTIZAR TU MIRADA PARA PODER VIVIR TU TIEMPO?
¿CÓMO PODRÍAS EMPEZAR HOY MISMO, AHORA MISMO?
Camina despacio por este mundo, siente cada paso, vive cada  momento. Que no te importe a qué velocidad se muevan los demás, sino sólo el SABOR de cada instante que tienes el privilegio de estar viva.
Con cariño,

  
  
Carl Gustav Jung, uno de los fundadores del moderno psicoanálisis, solía decir que todos nosotros bebemos de una misma fuente. Lo explicaba mediante toda una teoría que se remontaba al trabajo de los antiguos alquimistas, que denominaban a esta fuente el “alma del mundo” (Anima Mundi).
 
Según esta teoría, durante toda nuestra vida intentamos ser individuos únicos e independientes, pero una parte de nuestra memoria la compartimos con toda la humanidad. No importa a qué credo o a qué cultura se pertenezca: todos buscan el ideal de la belleza, de la danza, de la divinidad, de la música.
 
La sociedad, sin embargo, se encarga de concretar cómo estos ideales van a manifestarse en la realidad diaria. Por ejemplo, hoy en día el ideal de belleza consiste en estar delgada, mientras que hace miles de años las imágenes de las diosas eran gordas. Lo mismo ocurre con la felicidad: hay una serie de requisitos que, de no cumplirse, no nos permiten aceptar conscientemente el hecho de que tal vez ya somos felices. Tales requisitos no son absolutos, y cambian de generación en generación.
 
Jung solía clasificar el progreso individual en cuatro etapas: la primera era la Persona – máscara que usamos todos los días, fingiendo lo que somos. Pensamos que el mundo depende de nosotros, que somos excelentes padres y que nuestros hijos no nos comprenden, que los jefes son injustos, que el sueño de todo ser humano es parar de trabajar para siempre y pasarse la vida entera viajando. Algunas personas procuran entender qué es lo que no encaja, y acaban pasando a la siguiente fase: la Sombra.
 
La Sombra es nuestro lado negro, que dicta cómo debemos actuar y comportarnos. Cuando intentamos librarnos de la Persona, encendemos una luz dentro de nosotros, y logramos ver las telas de araña, la cobardía, la mezquindad. La Sombra está allí para impedir nuestro progreso – y generalmente lo consigue, pues nos damos la vuelta y corremos a ser quienes éramos antes de empezar a dudar. No obstante, algunos superan este enfrentamiento con sus telas de araña diciéndose: “Es verdad que tengo algunos defectos, pero soy digno, y quiero seguir adelante”.
 
En ese momento, la Sombra desaparece, y entramos en contacto con el Alma.
 
Jung no entiende por Alma nada relacionado con la religión. Se refiere a un regreso al Alma del Mundo, la fuente del conocimiento. Los instintos comienzan a agudizarse, las emociones se tornan radicales, las señales que envía la vida son más importantes que la lógica, la percepción de la realidad se vuelve menos rígida. Comenzamos a entrar en contacto con realidades a las que no estábamos acostumbrados, empezamos a reaccionar de una manera que nos resulta inesperada a nosotros mismos.
 
Y descubrimos que, si conseguimos canalizar todo este chorro de energía continua, vamos a organizarlo en un centro muy sólido, al que Jung llama “el Viejo Sabio” para los hombres, o “la Gran Madre”, en el caso de las mujeres.
 
Permitir esta manifestación es algo peligroso. Generalmente, quien llega a ese punto tiene tendencia a considerarse santo, domador de espíritus, o profeta.
 
No sólo las personas usan estas cuatro máscaras: también las sociedades. La sociedad occidental tiene una determinada Persona, ideas que nos guían y que parecen verdades absolutas.
 
Pero las cosas cambian. En su intento de adaptarse a los cambios, vemos las grandes manifestaciones de las masas, en las que la energía colectiva puede ser manipulada tanto para el bien como para el mal (Sombra). De repente, por alguna razón, la Persona o Sombra ya no terminan de satisfacer, y llega el momento de dar un salto, y comienzan a surgir nuevos valores (inmersión en el Alma).
 
Y al final de este proceso, para que estos nuevos valores se afiancen, la raza humana entera comienza a captar de nuevo el lenguaje de las señales (el Viejo Sabio).
 
Es justamente eso lo que estamos viviendo ahora. Puede prolongarse cien o doscientos años, pero todo está cambiando… para bien.
 
 
Original en:

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“El que puede cambiar su mirada, puede cambiar su Camino”

A veces se asume que nuestros ancestros pertenecen al pasado y que su ausencia física es indicio de que están ausentes de nuestras vidas. Esta creencia es especialmente fuerte si nuestros antepasados fallecieron hace muchos años o antes de nuestro nacimiento. Esta suposición es una creencia, no una realidad energética.

La realidad energética es que nuestros ancestros están siempre presentes en todos los aspectos de nuestra vida. Están presentes en el código genético, en nuestra sangre, en los rasgos físicos de nuestro cuerpo, en la estructura emocional que tejemos durante nuestra existencia y en situaciones que continúan repitiéndose en la estructura familiar de la que formamos parte. Los ancestros están presentes, no solamente en las cosas negativas que hemos heredado, sino también en nuestros talentos y habilidades, las profesiones que elegimos, e incluso en los lugares que escogemos para vivir.
Los traumas que nuestros ancestros experimentaron, los deseos que no fueron capaces de satisfacer, las promesas que se hicieron y los patrones emocionales que desarrollaron, son heredados por todos los miembros de la familia como ciclos pendientes que buscan resoluciones creativas.

Ángel Álvarez

Chuang Tzu

Publicado: 3 junio, 2017 en filosofia, literatura, meditación
Aprende A Trascender Tu Ambición, Tus Deseos, Tu Codicia Y Vive En Armonía Con La Vida Por Siempre

Alberto Caeiro

Publicado: 29 mayo, 2017 en libro, literatura, Uncategorized

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XV
Tiempo
El río, curso de olas,
Corriente ininterrumpida
El nacimiento, el canal, la desembocadura.
¿Pueden ser divididos?
Cada día, todos enfrentamos un problema peculiar. Debemos validar nuestro pasado, enfrentar nuestro presente, planear para el futuro.
Quienes creen que la vida era mejor en los “viejos tiempos” son a veces ciegos a la realidad del presente; quienes viven sólo para el presente con frecuencia tienen poca consideración por los precedentes o las consecuencias; y quienes viven sólo para alguna recompensa diferida muchas veces se presionan a si mismos con demasiada negación. Pensar en el pasado, el presente y el futuro es una técnica conceptual útil, pero en última instancia deben ser adecuadamente balanceados y unidos.
Debemos entender cómo nos afecta el pasado, deberíamos mantener el presente lleno de experiencias ricas y satisfactorias, y deberíamos dedicar algo de energía cada día a construir para el futuro. Tal como del río se puede decir que tiene partes que no pueden ser claramente divididas, así también deberíamos considerar integramente nuestro tiempo al decidir cómo vivir.

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Dejando de lado los motivos, atengámonos a la manera correcta de llorar, entendiendo por esto un llanto que no ingrese en el escándalo, ni que insulte a la sonrisa con su paralela y torpe semejanza. El llanto medio u ordinario consiste en una contracción general del rostro y un sonido espasmódico acompañado de lágrimas y mocos, estos últimos al final, pues el llanto se acaba en el momento en que uno se suena enérgicamente.
Para llorar, dirija la imaginación hacia usted mismo, y si esto le resulta imposible por haber contraído el hábito de creer en el mundo exterior, piense en un pato cubierto de hormigas o en esos golfos del estrecho de Magallanes en los que no entra nadie, nunca.
Llegado el llanto, se tapará con decoro el rostro usando ambas manos con la palma hacia dentro. Los niños llorarán con la manga del saco contra la cara, y de preferencia en un rincón del cuarto. Duración media del llanto, tres minutos.

Julio Cortázar