Archivos para noviembre, 2017

 

 

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1.-Buscamos el equilibrio personal, luego nos ocupamos de la salud de la pareja y a continuación nos entregaremos a la paternidad y a la maternidad consciente. Cualquier cambio en el orden de estos factores, altera el producto final: los hijos.

2.-Le decimos a nuestro hijo que ha sido deseado y bienvenido, que fue concebido con amor. Cada día le hacemos sentir que es visto por nosotros, que es importante en nuestra vida.

3.-Amamos a nuestro hijo tal como es. El niño no es una pantalla donde los padres y sus árboles genealógicos proyectan sus vidas no vividas.

4.-Nuestro hijo ocupa el territorio que le pertenece por derecho. Cada niño tiene su lugar en el mundo. Sabemos que no invadiendo su territorio estamos apostando por su felicidad.

5.-No lo bautizamos con nuestros nombres, ni con los de ningún miembro de nuestros árboles genealógicos. Y si lo hicimos, le facilitaremos cambiarlo por otro.

6.-Enriquecemos su vida con estímulos que lo hagan desarrollarse armoniosamente. No limitaremos sus ansias expansivas.

7.-Sabemos que el juego es fundamental para su crecimiento, por eso le damos prioridad a la creatividad en las actividades diarias.

8.-Dejaremos que nos llame “papá” y “mamá“,  hasta que él o ella lo decida.

9.-El amor a nuestros hijos no estará sujeto a contratos, será un amor puro e incondicional.

10.-Le contaremos cuentos, con la certeza de que a través de ellos todos crecemos.

11.-No comparamos a nuestro hijo con nadie, evitamos la competencia entre hermanos.

12.-Reconocemos sus talentos. Sabemos la importancia que tiene en el niño la bendición de sus padres a sus dones.

13.-Nos alegramos de sus capacidades y de sus logros. Si nos supera, nos alegramos de sus éxitos.

14.-Desde muy pequeños, estamos dispuestos a reparar los errores que comentamos con él.

15.-Nuestro hijo es una creación común de nosotros como pareja, pero no por ello tenemos que tener una misma visión. Resolvemos las diferencias educativas sin discutir, tratando de encontrar un punto de equilibrio que beneficie al niño.

16.-Respetamos los vínculos que haga nuestro hijo con personas ajenas a la familia, pues sabemos que tiene derecho a formar su propia red social con la que interactuar y crecer cada día.

17.-No guardamos secretos familiares. Nos comunicamos con nuestro hijo en consonancia a su nivel de comprensión y respondemos todas sus preguntas.

18.-Los mensajes que transmitimos al niño, son siempre constructivos, positivos y libres de juicios. De alguna forma sabemos que lo estamos esculpiendo con nuestras palabras.

19.-Le hacemos ver con nuestro ejemplo que el cuerpo es un templo sagrado que hay que cuidar. Sabemos que somos responsables de su salud.

20.- Tratamos de que nuestro hijo sea feliz, pero no podemos evitarle ciertas tristezas. Cuando tiene pena, hacemos lo posible por ayudarle.

21.-Expresamos amor a nuestro hijo, aunque sintamos que no hemos sido amados por nuestros padres. Trataremos de no repetir las historias neuróticas de nuestros árboles, para que las siguientes generaciones crezcan con un ADN más sano.

Fuente:

Carmen Sol

Dogen

Publicado: 27 noviembre, 2017 en ecologia, educación, esoterismo, filosofia, Uncategorized
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Einstein consideró que el problema fundamental del ser humano es ignorar esto: que es parte del todo y que no existe de manera separada.

Albert Einstein, después de desarrollar su teoría de la relatividad, se volvió en la más importante celebridad intelectual de su época. Einstein se interesó por todo tipo de ideas, mucho más allá de la física, incluyendo, por supuesto, la filosofía de Spinoza, la cual mantuvo como lo más cercano a una creencia personal. Es debido a su gran inquietud intelectual y a la obsesión popular por su inteligencia que hoy en día abundan todo tipo de frases que se atribuyen a Einstein -algunas de las cuales son falsas o citas imprecisas- sobre todo tipo de temas, desde la política internacional al vegetarianismo. 

Aunque existen un claro abuso en el recurso a la autoridad de Einstein para legitimar una idea, es indudable que Einstein dejó perlas de sabiduría, algunas de las cuales son sumamente útiles e inspiradoras en nuestro tiempo. Un caso notable es un pequeño párrafo que fue citado en el New York Times (marzo 29, 1972) y el cual el escritor George Monbiot sugiere puede leerse como “la otra gran ecuación de Einstein: una fórmula para la supervivencia del mundo viviente y los seres humanos”. Esta es la cita:

Un ser humano es parte de la totalidad, llamada por nosotros “Universo”, una parte limitada en el tiempo y el espacio. Se experimenta a sí mismo, sus pensamientos y sensaciones, como separado del resto – [esto es] una especie de ilusión óptica de su conciencia. Una ilusión que es una forma de prisión, limitándonos a sólo nuestros deseos personales y a sentir afecto por sólo las personas más cercanas. Nuestra tarea debe ser liberarnos de esta prisión al extender nuestro círculo de compasión y abrazar todas las criaturas de la naturaleza en toda su belleza.

Esta cita (en su versión en inglés) ha circulado por innumerables sitios en la red. Sin embargo, según la autora Alice Calaprices en The New Quotable Einstein, la cita original proviene de una carta que escribió Einstein en 1950 a un padre que había perdido a su hijo y es la siguiente:

Un ser humano es parte de la totalidad, llamada por nosotros “Universo”, una parte limitada en el tiempo y el espacio. Se experimenta a sí mismo, sus pensamientos y sensaciones, como separado del resto – [esto es] una especie de ilusión óptica de su conciencia. El esforzarse por liberarse de esta ilusión es el tema central de la verdadera religión. No nutriéndola sino superándola es la forma de lograr una medida estable de paz mental. 

Indudablemente la primera cita está embellecida y expresa más explícitamente una visión muy cercana a la filosofía del budismo mayahana (como algunas personas han notado claramente). Dicho eso, la segunda cita, contiene la misma idea: básicamente que no existimos de manera separada -por lo cual nuestra percepción común es una ilusión- y que esta falsa sensación de separación es la raíz de nuestro sufrimiento.

Aunque Einstein no sugirió nunca que esto fuera una fórmula estrictamente, es indudable que la frase refleja el núcleo de su filosofía personal ya que en repetidas ocasiones habló de algo similar, de un sentimiento de religiosidad cósmica, una reverencia ante las leyes de la naturaleza, la belleza y la elegancia de la cual somos parte integral. La moralidad está justamente en este existir de manera interdependiente en un universo de una belleza y un orden que reflejan una misteriosa fuerza y una “razón que se manifiesta a sí misma en la naturaleza”. “Vemos un universo maravillosamente arreglado, que obedece ciertas leyes, pero apenas entendemos esas leyes. Nuestras mentes limitadas no pueden aprehender la fuerza misteriosa que mueve a las constelaciones”, escribió Einstein

¿Por qué es esta una posible ecuación para la supervivencia de nuestra especie y en general de la vida en el mundo? Es porque de la noción fundamental de que no existimos de manera separada, que somos parte de la totalidad, se deriva lógicamente que vivimos en un mundo interdependiente, en el cual cada ser y cada acto afecta a todos los demás. Este es el origen del problema ecológico (concebirse como separados e independientes) y la solución del problema ecológico y en general existencial (erradicar la ilusión de la separación y entender que nuestra paz y felicidad dependen de tomar en cuenta a los demás). Einstein era consciente de que esto es la base de todas las religiones, la llamada ley de oro, pero su aportación a esto es entenderlo desde la física, ya no como una aseveración moral basada en la revelación divina o ni siquiera en el sentido común, sino en la observación de la naturaleza del universo. Ya que en realidad no somos tanto personas o individuos como porciones del universo en las cuales el mismo universo se hace consciente de sí mismo. La religión cósmica de Einstein, su espiritualidad, está en esta conexión con el universo, más allá de dogmas. La verdadera humanidad es esa compasión que trasciende identificaciones como credos, nacionalismos, razas e incluso familias y especies. Esta es la verdadera perspectiva cósmica integral.

http://pijamasurf.com/2017/10/la_preciosa_quotecuacionquot_de_alber…


Al principio somos como niños ansiosos. Queremos que todo llegue lo antes posible, soñamos con devorar experiencias, con exprimir la vida. Más tarde llegan los triunfos, las desilusiones, las piedras en el camino… No obstante, de eso trata la vida, de avanzar, de asumir cambios y ser humildes en todo ese maravilloso trayecto vital.

¿Quién no ha querido alguna vez que algo llegue lo más pronto posible? ¿Y quién no ha deseado en alguna ocasión que un momento fuera eterno, que el tiempo se detuviera ahí mismo como esas rocas que se alzan firmes en medio del océano?

No importa, porque los buenos momentos siempre se quedarán impresos en nuestra memoria. El hombre, por así decirlo, está hecho de recuerdos y nos pasamos gran parte del día evocando buenos y malos instantes.

Admitir que nuestra vida discurre un poco más cada día y que avanza con un tic-tac que nadie puede detener, es sin duda algo que nos asusta y que nos obliga a reflexionar. No obstante, no hay que tener miedo a ese camino, a ese avanzar.
Todos somos breves inquilinos es este mundo imperfecto lleno de cosas maravillosas.

No hay que tenerle miedo a los años, sino a la vida no vivida, a los años vacíos huecos de emociones, de triunfos y por qué no, también de fracasos nunca experimentados. Esos de los que tanto aprendemos.
Reflexionemos hoy brevemente sobre este avanzar de nuestra existencia, hablemos de esos aspectos permanentes que debemos cuidar cada día para llevar una vida más plena.

En la vida todo cambia, excepto las esencias
En efecto, podríamos decir que en esta vida todo llega, todo pasa y todo cambia. No obstante, hay algunos elementos que deben ser puntos fijos en nuestro microuniverso particular:

Tu autoestima, tu necesidad por aprender e ilusionarte
El amor, el respeto, la dignidad y nuestra necesidad por cultivar el crecimiento personal, deben ser pilares esenciales en tu día a día. Veletas que guiar con fuerza y entereza tu camino, sea cual sea.

Hay veces en que en esta extensa aventura vital, declinamos muchos de estos aspectos en favor de otras personas. Hay quien prioriza en algún momento de su vida a sus parejas hasta tal punto, que se olvida de uno mismo.
Y si bien todo es justificable si los sentimientos son intensos, hay que saber mantener el equilibrio. Ofrecernos a los demás hasta el punto de olvidar nuestras necesidades, nos hará caer tarde o temprano en la frustración, y por tanto dejaremos de avanzar.

Cuando pierdes tu capacidad por ilusionarte, cuando tus días están aferrados a la preocupación o la insatisfacción, tu vida ha dejado de avanzar. El peso que acumulas te arraiga ya al sufrimiento. Respira, relativiza todo lo que te aferra y rompe las cadenas que creas necesarias…

Puede que pienses también que otro aspecto que no debe cambiar a lo largo de nuestra vida, son sin duda los valores. Bien, sin lugar a dudas existirán esos esquemas básicos que nunca romperemos, como es el respeto a uno mismo y a los demás, la honestidad, la valentía…

Ahora bien, dentro de este avanzar vital, todos podemos llegar a hacer pequeños cambios en nuestra personalidad e incluso en nuestra escala de valores de acuerdo a las experiencias vividas. Y todo será sin duda para bien porque forma parte del proceso de aprendizaje y de crecimiento.

No le tengas miedo a los cambios, son anclas que rompemos para avanzar con un poco más de sabiduría de acuerdo a los actos vividos.
El amor que nos trasciende
El amor que sentimos por los nuestros, por nuestra familia, por nuestra pareja o nuestros hijos, son también puntos fijos en nuestra esencia vital.

Ahora bien, el amor no es una entidad estable en el tiempo. También el amor se trasforma y se adapta. Un ejemplo de ello es nuestra propia relación de pareja.
Los dos miembros deberán ir adaptando a los cambios vitales que van surgiendo a lo largo del tiempo: los cambios de trabajo, la llegada de los hijos, el equilibrar el crecimiento individual con el crecimiento de la propia pareja.

Todo ello son momentos que van a exigir nuestra dedicación, nuestra sabiduría y la capacidad de ir avanzando siendo dos personas en una misma unidad existencial. Compartimos esas mismas raíces nutridas por el amor, pero alzamos nuestras ramas personales para seguir creciendo personalmente.
Claves para asumir los cambios con sabiduría

– Tú eres la prioridad, el protagonista de tu vida y eres importante dentro de tu mundo. No te aferres a los miedos o a la indecisión porque a largo plazo, llegará la frustración, el lamento por una vida no vivida.

– Nunca dejes de cuidar a ese “niño interior“. Debes ilusionarte por ti y por la vida, ser espontáneo dentro de toda la sabiduría que has adquirido. Disfruta de las cosas sencillas, ama, experimenta, atrévete.
No te ancles a los errores del pasado ni te alimentes de nostalgias, la vida no espera a quien se detiene en sus propias oscuridades. La vida busca luz y su propia libertad, permítete crecer con ella, con optimismo, con ilusión y sencillez.

FUENTE :

www.formarse.com.ar