El plexo solar según las enseñanzas y conferencias del maestro Omraam Mikhaël Aïvanhov

Publicado: 29 septiembre, 2017 en acontecimiento, educación, esoterismo, filosofia, información, libro, meditación, psicología, salud, tecnicas
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  • PlexoSolar
    EL plexo solar dirige todas las funciones del cuerpo físico; De él depende la
    respiración, la nutrición, la eliminación, la circulación, el crecimiento, el sistema
    nervioso… El plexo solar tiene una constitución mucho más antigua que el
    cerebro, y es él quien se ha encargado de formar el cerebro y nutrirlo. Si no se
    obstaculiza su funcionamiento, el plexo solar es infatigable y cuenta con todas las
    posibilidades para remediar los problemas del organismo, para curarlo y extirpar
    de él toda clase de plagas, etc. No obstante, el hombre ha recibido tantas
    nociones e ideas erróneas, que pone trabas en su vida conciente a los
    mecanismos subconcientes, con el resultado de que el plexo solar no puede
    manifestarse correctamente, y a menudo se encuentra bloqueado, impedido en
    su función de suministrar las energías indispensables al cerebro, el cual se va
    debilitando, se vuelve conflictivo y, finalmente, cae en el embrutecimiento.
    Es así como el tipo de vida que llevamos va a permitir o a impedir que el plexo
    solar cumpla con su función de restablecimiento total. Como ya os lo he dicho
    tantas veces, el aumento desmesurado de las enfermedades nerviosas en la
    época que vivimos, se debe a un exceso de trabajo intelectual, puesto que el
    cerebro no está preparado para recibir esta sobrecarga y es por ello que
    sucumbe. En cambio, cuando se sabe cómo hacer trabajar al plexo solar, el
    individuo llega a ser infatigable. Sí, hay muchas enfermedades nerviosas debidas
    a un exceso de trabajo cerebral y a que no se sabe nada sobre el plexo solar, ni
    tampoco sobre aquel centro situado un poco más abajo del ombligo, que los
    japoneses denominan HARA* (abordaremos el tema del HARA en otros capítulos)
    Estos tres centros pueden desempeñar funciones formidables, que la ciencia
    oficial no ha descubierto aún.
    Si estudiáis el plexo solar y el cerebro, veréis que están hechos de la misma
    materia, gris y blanca, pero invertidas. No se sabe porqué están invertidas, ya
    que en el cerebro la materia gris está en la superficie y la materia blanca en el
    interior, mientras que en el plexo solar ocurre lo contrario. La materia gris está
    vinculada con la comprensión, mientras que la materia blanca se asocia con el
    sentir. Por eso, al encontrarse ésta última en su parte más externa, el plexo solar
    puede sentir todo lo que ocurre en el ser humano, en sus órganos y en sus
    células, en todos sus procesos químicos, físicos, biológicos y mágicos.
    Es por esto que el plexo solar trabaja la mayor parte del tiempo en remediar
    aquello que no funciona correctamente. En cambio el cerebro no siente mayor
    cosa, excepto cuando algo va muy mal y está muy estropeado, pero tampoco
    sabe como remediarlo. Esto le ocurre, por ejemplo, cuando el corazón late
    demasiado rápido o demasiado lento, o cuando se padece un mal de estómago:
    El cerebro no puede hacer nada en estos casos, es algo que no depende de él.
    Por el contrario, el plexo solar puede restablecerlo todo, siempre y cuando se le
    brinden las condiciones apropiadas para su funcionamiento normal, puesto que
    cuenta con un laboratorio farmacéutico formidable. En este aspecto, está mucho
    más preparado que el cerebro. El cerebro aún no acaba de estar organizado del
    todo pero llegará el día en que lo estará, ya que su misión consiste en registrar
  • una enorme cantidad de conocimientos, que le llevarán a realizar cosas
    extraordinarias.
    Los Occidentales no lo saben, pero existen métodos conocidos por la ciencia
    iniciática, a través de los cuales es posible entrar en contacto con el plexo solar
    para darle órdenes y para pedirle que arregle tal o cual deficiencia. Cuando
    logramos comunicarnos con él, el plexo solar es capaz de hacer maravillas en
    este campo. He aquí toda una Ciencia que será objeto de estudio en el futuro.
    Por el momento, es difícil comunicarse con el plexo solar, puesto que no sabemos
    escucharle; El vive su vida independiente y el ser humano puede intervenir muy
    poco en ella, a no ser de una forma indirecta mientras llega el día en que pueda
    obrar más directamente. Ahora bien, ¿Cómo se puede actuar? (Os recordamos
    que el Plexo Solar está situado por encima del ombligo.)
    Cómo reforzar el plexo solar
    Lo que más perturba el plexo solar y, como consecuencia, a los órganos internos:
    el hígado, los riñones, el estómago, etc., son el miedo, la cólera, los temores, la
    duda, el amor desordenado, los pensamientos y sentimientos caóticos; y puesto
    que el plexo solar es un depósito de fuerzas, la consecuencia de este desorden
    es una desmagnetización total.
    Pero aunque el plexo solar se puede vaciar, también se puede llenar, y esto es lo
    que debe aprender el discípulo: cómo llenar su plexo solar.
    Os daré algunos métodos:
    1. Cada árbol es un depósito de fuerzas salidas del sol y de la tierra, y podemos
    extraer estas fuerzas. Escoged un gran árbol: un cedro, un roble, un haya o un
    abeto… os arrimáis a él colocando vuestra mano izquierda a vuestra espalda, con
    la palma apoyada en el tronco del árbol, y al mismo tiempo colocáis la palma de
    vuestra mano derecha sobre el plexo solar. Os concentráis en el árbol pidiéndole
    que os dé una parte de su fuerza; entonces se produce una especie de
    transfusión de energías que recibís a través de vuestra mano izquierda y que
    cedéis mediante la mano derecha al plexo solar. Luego, dais las gracias al árbol.
    2. También podéis reforzar vuestro plexo solar si miráis y escucháis fluir el agua
    de un manantial, de una cascada, de una fuente. En apariencia se trata de un
    método insignificante pero que da excelentes resultados. El agua que fluye afecta
    al plexo solar que se pone a trabajar expulsando los materiales nocivos. Un
    método extraordinario es estando en la playa o en un acantilado, observar como
    rompen las olas, la energía que fluye de este movimiento dirigirlo con la mente a
    vuestro plexo Solar.
    3. Cuando meditéis sobre temas elevados y divinos, podéis colocar vuestra mano
    sobre el plexo solar a fin de llenarlo de fuerzas y de energías que podéis utilizar
    más tarde. Cuando os sentís llenos de alegría o de fuerza, no los desperdiciéis
    inútilmente en gestos, palabras, pensamientos y sentimientos; utilizad este
    método: colocad vuestra mano derecha sobre el plexo solar meditando, y llenadlo
    silenciosamente con esta fuerza, con esta alegría. Nuestro plexo solar es el banco en el que podemos guardar el dinero que necesitaremos más tarde.
El plexo solar es un cerebro invertido: en el cerebro la materia gris está fuera y la
materia blanca dentro, mientras que en el plexo solar la materia gris está dentro y
la materia blanca fuera. El plexo solar ha creado el cerebro y lo alimenta, lo
mantiene, es decir, lo energiza, le da fuerza, y cuando deja de hacerlo, el hombre
se duerme, se embrutece, o le duele la cabeza y no puede reflexionar.
¿En realidad, el cerebro no está separado del plexo solar, pero es muy raro que
alguien sepa cómo hacer subir las energías desde el plexo solar hasta el cerebro.
El cerebro es dinámico, activo, pero se fatiga enseguida si no está sostenido por
las energías del plexo solar. Por ello, antes de hacer un esfuerzo intelectual,
antes de meditar, de concentraros, tenéis que actuar sobre vuestro plexo solar.
Dadle masaje, por ejemplo, en sentido contrario a las agujas de un reloj…
Después de algunos minutos sentiréis que vuestro pensamiento se libera, y que
os podéis poner a trabajar. Es necesario que la actividad se reparta
armónicamente entre el cerebro y el plexo solar.
Los pies y el plexo solar
En ciertas circunstancias de la vida corriente, habréis observado sin duda la
existencia de una relación entre los pies y el plexo solar.
Cuando tenéis los pies muy fríos, sentís una contracción en el plexo solar, y si
coméis en este momento, la digestión resulta difícil.
Mientras que si .introducís, por ejemplo, vuestros pies en agua caliente,
percibiréis una dilatación en el plexo solar, una sensación muy agradable que os
produce bienestar.
Por lo tanto, cuando os sintáis desmagnetizados, inquietos o contraídos, preparad
agua caliente, meted en ella vuestros pies y lavadlos atentamente: con ello
actuáis sobre el plexo solar dándole fuerzas, y vuestro estado de conciencia se
transformará inmediatamente. Si un día, en vuestra casa, no conseguís meditar,
tomad un baño de pies y veréis cómo os concentráis mucho más fácilmente.
Otro ejercicio que da excelentes resultados para el caso que no podáis daros
baños de agua caliente, es con un paño mojarlo bien con agua caliente y
empezando por el pie izquierdo con la mano derecha frotar la palma del pies tres
veces de delante hacia atrás, de la planta de los pies al tacón. Después lo mismo
con el pie derecho tomando el paño bien caliente otra vez con la mano izquierda.
Esto os relajará enormemente antes de ir a la cama.
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