Archivos para 10 mayo, 2017

XII
Dar Forma
Una alfarera en la rueda.
Desde el centrar a la vasija terminada,
La forma aumenta mientras las opciones disminuyen;
La suavidad se torna dureza.
Cuando la alfarera comienza a moldear una vasija, toma un poco de arcilla, forma una tosca esfera, y la arroja a la giratoria rueda de alfarería. Puede caer descentrada, y debe comenzar a moldearla cuidadosamente hasta que sea un suave cilindro. Entonces trabaja la arcilla, estirándola y comprimiéndola mientras gira. Primero es una torre, luego parece un hongo rechoncho. Sólo después de hacerla subir y bajar muchas veces, aprieta lentamente la arcilla que gira hasta que sus paredes se levantan de la rueda. No puede seguir por mucho tiempo, pues la arcilla comienza a “cansarse” y se hunde. Ella le da la forma que imagina, y la deja a un lado. Al día siguiente, la arcilla estará dura como cuero, y puede darla vuelta para formar la base. Puede tallar alguna decoración en la superficie. Eventualmente, el cuenco será horneado, y entonces la única opción son los colores a aplicar; no se le puede cambiar la forma.
Así es como formamos todas las situaciones en nuestras vidas. Debemos darles una forma tentativa y lanzarlas al centro de nuestras vidas. Debemos estirar y comprimir, probando la naturaleza de las cosas. Mientras vamos formando la situación, debemos estar conscientes de qué forma queremos que tomen las cosas. Mientras más cerca esté algo de completarse, más concluyente y definitivo se vuelve. Nos van quedando menos opciones, hasta que lo que queda es el impacto total de nuestra creación. Belleza o fealdad, utilidad o fracaso, vienen del proceso de dar forma.

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Dejando de lado los motivos, atengámonos a la manera correcta de llorar, entendiendo por esto un llanto que no ingrese en el escándalo, ni que insulte a la sonrisa con su paralela y torpe semejanza. El llanto medio u ordinario consiste en una contracción general del rostro y un sonido espasmódico acompañado de lágrimas y mocos, estos últimos al final, pues el llanto se acaba en el momento en que uno se suena enérgicamente.
Para llorar, dirija la imaginación hacia usted mismo, y si esto le resulta imposible por haber contraído el hábito de creer en el mundo exterior, piense en un pato cubierto de hormigas o en esos golfos del estrecho de Magallanes en los que no entra nadie, nunca.
Llegado el llanto, se tapará con decoro el rostro usando ambas manos con la palma hacia dentro. Los niños llorarán con la manga del saco contra la cara, y de preferencia en un rincón del cuarto. Duración media del llanto, tres minutos.

Julio Cortázar

…… ¿no estás bastante cansado de la mente? pues .. retírate! no ha creado bastante caos en ti? ¿por qué te aferra a ella? que esperanzas, que promesas hacen que no quieras desasirse de ella??
Te ha estado engañando continuamente, te decía ;: aquí en este fin, en esta posición, en esta casa, en este coche, en esta mujer , en este hombre, en estas riquezas está todo , y fuiste y cuando lo conseguiste, lo único que tienes es frustración, cada expectativa te llevó a una frustración, cada deseo se convirtió  en  asunto penoso, trajo tristeza. Esta mente prometiendo y prometiendo y ninguna promesa a sido cumplida y nunca le dices a la mente ” tu mentirosa detente”  tienes miedo de decir algo así……..