La Magia, Rhonda Byrne

Publicado: 28 marzo, 2017 en magia Rhonda Byrne, Uncategorized
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Día 26

TRANSFORMA MÁGICAMENTE LOS ERRORES EN BENDICIONES

“Convierte tus heridas en sabiduría.”
OPRAH WINFREY (N. 1954) PERSONAJE MEDIÁTICO Y EMPRESARIA

Cada error es una bendición disfrazada. El ejercicio mágico de hoy te lo demostrará, porque estás a punto de descubrir que ¡hay un sinfín de bendiciones ocultas en cada error! Un niño comete muchos errores cuando aprende a montar en bicicleta o a escribir, y no le damos la menor importancia porque sabemos que aprenderá a través de sus errores y que al final dominará lo que está intentando hacer. Entonces, ¿por qué son tan duros los adultos consigo mismos cuando cometen un error? La misma regla aplicable a los niños se puede aplicar a ti. Todos cometemos errores, y si no fuera así no aprenderíamos nada, ni seríamos más inteligentes ni más sabios. Tenemos la libertad de tomar nuestras propias decisiones y eso significa que tenemos libertad para cometer errores. Los errores pueden hacernos daño, pero si no aprendemos del error que hemos cometido, ese sufrimiento habrá sido en vano. De hecho, por la ley de la atracción, cometeremos el mismo error una y otra vez, ¡hasta que las consecuencias nos duelan tanto que acabemos aprendiendo de ellas! Ésta es la razón por la que los errores duelen, así aprendemos de ellos y dejamos de repetirlos. Para aprender de un error, primero hemos de aceptarlo y ésta es la razón por la que muchas personas no aprenden, porque suelen culpar a otro de su error. Imaginemos que la policía nos para por exceso de velocidad y que nos ponen una multa. En lugar de asumir la responsabilidad por el exceso de velocidad, culpamos a los policías porque estaban escondidos detrás de unos arbustos en una curva de la autopista, y como no podíamos verlos, y tenían un radar, nos pillaron in fraganti. Pero el error ha sido nuestro pues éramos nosotros quienes circulábamos a una velocidad excesiva. El problema de culpar a otras personas de nuestros errores es que eso no nos evita el sufrimiento y las consecuencias de nuestro error, y encima ni siquiera aprendemos, así que ¡bingo! Atraeremos de nuevo el mismo error. Eres humano y cometes errores, y ése es uno de los aspectos más hermosos de ser humano, pero has de aprender de tus errores, de lo contrario, en tu vida habrá mucho sufrimiento innecesario. ¿Cómo puedes aprender de un error? ¡Con la gratitud! Por muy nefasta que te parezca una situación, siempre, siempre hay muchas cosas por las que estar agradecido. Cuando buscas todas las cosas por las que puedes dar gracias por un error, transformas mágicamente el error en una bendición. Los errores atraen más errores, y las bendiciones más bendiciones ¿Qué prefieres? Hoy piensa en un error que hayas cometido en tu vida. No importa si era grande o pequeño, pero elige uno que todavía te duela cuando pienses en él. Quizá perdiste los nervios con una persona allegada a ti y desde entonces la relación no ha vuelto a ser la misma. Quizá pusiste una fe ciega en otra persona y te pillaste los dedos. Quizá dijiste una mentira piadosa para proteger a alguien, y debido a eso te metiste en un lío. Puede que eligieras la opción más barata de algo, y al final, todo salió mal y terminó costándote más caro. Puede que creyeras que estabas tomando la decisión correcta respecto a algo, pero te salió el tiro por la culata. Cuando hayas elegido un error para transformarlo mágicamente en una bendición, identifica cosas por las que puedas estar agradecido. Hay dos preguntas que pueden ayudarte: ¿Qué he aprendido de este error? ¿Qué cosas buenas han surgido a raíz de este error? Las cosas más importantes por las que puedes estar agradecido de cada error son las que has aprendido del mismo. No importa de qué error se trate, siempre hay muchas cosas buenas que te enseñó y que cambiaron tu futuro para mejor. Piensa en esto detenidamente, y a ver si puedes encontrar hasta diez bendiciones por las que dar las gracias. Cada bendición que descubras tiene un poder mágico. Haz una lista en tu diario de gratitud o en tu ordenador. Veamos el ejemplo de que te pare la policía por exceso de velocidad y que te ponga una multa:
1. Doy gracias a la policía por querer protegerme para que no me haga daño, porque a fin de cuentas, eso es lo que pretendía.
2. Doy gracias a la policía porque si soy sincero conmigo mismo, estaba pensando en otras cosas, y no me concentraba en la carretera.
3. Doy gracias a la policía porque fue una estupidez por mí parte arriesgar mi vida con una rueda en mal estado.
4. Doy gracias a la policía por la llamada de atención. El hecho de que me pararan me afectó y de ahora en adelante controlaré la velocidad y conduciré con más cuidado en el futuro.
5. Doy gracias a la policía porque erróneamente creía que podía circular a velocidad excesiva sin que me pillaran, y sin arriesgar mi vida. La seriedad de la policía me obligó a afrontar el hecho de que estaba poniendo mi vida y la de otras personas en peligro.
6. Doy gracias a la policía, porque si pienso en la posibilidad de que otros conductores que circulan con exceso de velocidad amenacen la vida de mi familia, indudablemente quiero que la policía los detenga.
7. Doy gracias a la policía por el trabajo que realiza para garantizar la seguridad de todas las personas y familias en las carreteras.
8. Doy gracias a la policía. De seguro que se enfrenta a situaciones desgarradoras todos los días, y lo único que pretende es proteger mi vida y la de mi familia.
9. Doy gracias a la policía por garantizar que yo haya llegado sano y salvo a mi casa, y entre por la puerta para reunirme con mi familia como de costumbre.
10. Doy gracias a la policía porque de todas las posibles consecuencias que podrían haberme impedido continuar con aquella velocidad, que me haya parado la policía ha sido la menos perjudicial, y puede que haya sido la mayor bendición de mi vida.
Te aconsejo que pases revista a todos los errores que hayas cometido en la vida, y que todavía te hacen sentirte mal y, cuando encuentres el momento, realices este ejercicio tan genial y mágico. Reflexiona sobre ello; ¡a través de un error tienes el poder de atraer muchas bendiciones! ¿Qué otra cosa te ofrece una rentabilidad semejante?
EJERCICIO MÁGICO NÚMERO 26
Transforma Mágicamente los Errores en Bendiciones
1. Enumera Tus Bendiciones. Haz una lista de diez bendiciones. Escribe por qué estás agradecido. Relee tu lista, y al final de cada bendición di gracias, gracias, gracias, y siente la gratitud por esa bendición con la máxima intensidad posible.
2. Elije un error que hayas cometido en tu vida.
3. Reúne un total de diez bendiciones por las que puedas dar gracias como resultado de haber cometido aquel error y escríbelas.
4. Para ayudarte a encontrar bendiciones, puedes hacerte estas preguntas: ¿Qué aprendí de este error? Y: ¿Qué cosas saqué de este error?
5. Hoy antes de irte a dormir, toma tu Piedra Mágica en la mano, y di la palabra mágica, gracias, por lo mejor que te ha pasado durante el día.

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