Archivos para 12 noviembre, 2016

Jeff Foster

Publicado: 12 noviembre, 2016 en psicología, Uncategorized
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olas

Los pensamientos y las sensaciones son como olas
en el vasto océano que eres.
Se elevan y caen, rugen y se disuelven en espuma,
y la inmensidad del océano
abraza a cada una de ellas.

– Jeff Foster

La religión es para las personas que tienen miedo de ir al infierno.
La espiritualidad es para aquellos que ya han estado allí.

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“Que las cosas queden bien claras: una enseñanza espiritual os da
conocimientos, métodos, os descubre horizontes insospechados,
pero no os pone a resguardo de las pruebas. En la existencia, sea
cual sea el camino que tomemos, bueno o malo, siempre vamos a
encontrar dificultades. Puede ser que estas dificultades no sean
de la misma naturaleza y, sobre todo, las vivimos diferentemente,
pero no podremos escapar de ellas.

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La debilidad, la vulnerabilidad son peligros que acechan a los
adeptos de una enseñanza espiritual. Puesto que han escogido el
camino de la luz, se imaginan que van a avanzar bajo la
protección de poderosas entidades, a resguardo de los
accidentes, de las enfermedades y de los ataques de gente
malintencionada. Y entonces, cuando tienen que afrontar pruebas
que no se esperaban, no saben cómo afrontarlas y se desmoronan.
De ahora en adelante, cada uno debe saber de antemano que una
enseñanza espiritual no le prepara un refugio en el que esté
protegido de los accidentes de la vida; pero, al darles una luz,
unos métodos, hace mucho más. Así que, iluminaos con esta luz,
practicad estos métodos: suceda lo que suceda, no sólo
permaneceréis firmes, inalterables, sino que también seréis
capaces de ayudar a aquéllos que están en medio de la tormenta.”

Omraam Mikhaël Aïvanhov

tristeza

Tristeza: “Lo siento, consciencia, sé que no debería estar aquí. Discúlpame. Me iré pronto. Sé que soy una mancha para tu perfección…”

Consciencia: “No. Espera. Está bien. ¡Tienes permiso de estar aquí! ¡Relájate! ¡Quédate un rato! ¡Invita a tus amigos!”

Tristeza: “¿Quieres decir que no soy una mancha para tu perfección?”

Consciencia: “¿Una mancha? ¿Perfección? ¿Quién te enseñó esas palabras? ¿Cómo podría yo ser manchado por ti, o por alguien más?”

Tristeza: “¡Es que me han dicho que yo no debería estar aquí!”

Consciencia: “¡Ah, lo que pasa es que todo el mundo te tiene miedo porque aún no se han dado cuenta que eres inseparable de mí! Ellos están tratando de alcanzar algo que llaman iluminación en algo que llaman futuro. Algo en verdad adorable.”

Tristeza: “Pero no comprendo. ¿Qué no prefieres a la felicidad en lugar de a mí?”

Consciencia: “¿Preferir? ¿Qué significa eso?”

Tristeza: “Oh…. Bueno, sé lo negativa que soy, y …”

Consciencia: “¿Negativa? ¿Qué es eso?”

Tristeza: “Ya sabes, lo positivo y lo negativo, la luz y la oscuridad, el cielo y el infierno, tú y yo”

Consciencia: “Nnnno. Jamás había escuchado acerca de esas divisiones. ¡Diablos, ni siquiera sé con quién estoy hablando en este momento!”

Tristeza: “Oh, lo siento. Permíteme presentarme. Yo soy la tristeza…”

Consciencia: “Tristeza… Tristeza… Interesante. ¿Sabes? lo que sucede es que estás tan cerca que no puedo distinguir tu contorno, y me resulta demasiado difícil llamarte de alguna manera.”

Tristeza: “Oh, todo este tiempo pensé que yo era un error. Creí que no debería estar aquí. Ni siquiera se me había ocurrido comentarlo contigo…”

Consciencia: “¡Sí, lo sé, es extraño! Todos hacen lo mismo, por alguna razón. Temor, ira, incluso el dolor… no entiendo porque todos me tienen tanto miedo. Jamás les he pedido que se vayan. Y a la felicidad, a la alegría, tampoco les he pedido nunca que se queden. ¡Todos quieren, o quedarse o huir de mí! Es algo sumamente curioso.”

Tristeza: “Entonces, ¿todo puede llegar e irse de ti? Es decir, ¿acaso lo permites todo?”

Consciencia: “Bueno… ¡Más que eso! Verás, no puedo permitir nada, tampoco puedo deshacerme de nada. Todo es yo mismo. ¿Comprendes? Incluso tú…”

Tristeza: “Quieres decir… que no soy… ¿yo no soy tristeza?”

Consciencia: “¡Por supuesto que no, querido hijo! Tú estás hecho de mí mismo. Yo sólo estoy bailando como-si-fuera-tú…”

Tristeza: “¿Yo soy tú? Oh, entonces… ¿cómo puedo llamarte?… ¿Consciencia?…”

“Exactamente. No hay separación. No hay problema.”

“Y jamás lo hubo”.

“Siento mucho haber estado huyendo”.

“Yo siento mucho que hayas creído que no podías quedarte”.

“Este podría ser el comienzo de una maravillosa amistad”.

– Jeff Foster

Jamás pierdas el tiempo teniendo la impresión de que te queda un largo camino que recorrer en esta vida espiritual. En lugar de eso, siéntete animada y fortalecida al darte cuenta de todo lo que has andado, y da eternas gracias por ello. Date cuenta de cuánto hay que agradecer. Rodéate de pensamientos hermosos, de cosas bonitas, de personas bellas. Mira brillar la luz de la verdad en todas las cosas y personas. Que tu luz brille desde lo más hondo de tu ser. Has de saber que nada procedente del exterior puede extinguirla y de que tan sólo tu negatividad puede hacerlo. Por tanto, mantén una actitud positiva en todo momento. Escoge siempre el camino de la luz e ignora la oscuridad, impidiendo de ese modo que gane consistencia. Cada vez se necesita más luz, pues es mayor el hambre de alimento espiritual en el mundo, por eso, mantén tu luz resplandecciente. Sé luz e irradia luz desde ti, haciendo que retroceda la oscuridad. Sé amor y que el amor fluya desde ti con libertad, y ayuda a satifacer esa inmensa necesidad que hay en el mundo.

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