Archivos para 12 febrero, 2016

En su famoso texto “Los Tres Principales Aspectos del Camino“, el gran santo budista Tsonkhapa revela los pasos esenciales hacia el nirvana.

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Je Tsongkhapa fue un maestro budista que vivió en el siglo 14, fundador de la importante escuela del Gelug dentro del budismo tibetano, asociada al Buda Maitreya (el Buda por venir). Se dice que la vida de este sabio del “El Hombre que Vino del Valle de la Cebolla” fue anticipada por Buda Sakyamuni. Tsonkhapa es recordado especialmente por sus precisiones en el entendimiento de la naturaleza de la realidad como vacío (sunyata). Dentro de la enseñanzas de Tsongkhapa se explica que son tres los aspectos principales que conducen al Nirvana:

1. Desilusionarse con el samsara (existencia cíclica)

2. El cultivo de una intención altruista (bodhicitta)

3. La visión correcta del vacío

He ahí una de las” recetas” más sublimes y sencillas para alcanzar la iluminación. Claro que es necesario entender que quiere decir con samsara, altruismo y vacío. Y, por supuesto, es necesario practicar lo que se conoce para realmente entender, saber y vivir la doctrina.

Con samsara, Tsonkhapa se refiere a renunciar al mundo, esto es dejar de apegarse al placer y a las posesiones materiales (puesto que no tienen existencia inherente) y sólo perpetúan corrientes kármica. “La libertad y el dote son difíciles de hallar, y no hay tiempo que perder. Al familiarizar tu mente con esto, sobrepónte a los apegos de esta vida; y al contemplar repetidamente las acciones y los efectos y los sufrimientos del samsara, sobrepónte a los apegos de vidas futuros”. Tsonkhapa nos dice que desde esta conciencia del samsara –de su rueda da causas y efectos que llevan inexorablemente al sufrimiento– es fácil liberarse del deseo del placer. Si realmente asimilamos esto, actuar correctamente será tan fácil como evitar poner las manos en el fuego. En cierta forma este desilusionamiento es similar a una técnica de sueño lúcido: lo primero es notar que lo que estamos experimentando es un sueño, es ilusorio.

Bodhi-citta significa la mente o la conciencia de la iluminación, generalmente asociado con un deseo de obtener el estado de iluminación para el beneficio de todos los seres sintientes. Esta es la única intención que no genera karma, no tiene un motivo ulterior, se dice que nace espontáneamente por compasión. La intención altruista es la esencia del gran vehículo del boddhisattva, la intención de salvar a todos los seres sientientes del ciclo del sufrimiento. Es el resultado de la más alta conciencia que alguien, habiendo descubierto que su individualidad es ilusoria y por lo tanto habiendo perdido todo sentimiento de importancia personal, se pone al servicio de los seres que sufren. Se dice también que el corazón humano es el trono del Buda (la compasión, la única pasión admisible). Hay una bella historia en este sentido sobre el boddhisattva Guanyin (la versión china y femenina de Avalokitesvara, el boddhisattva de la compasión). Se dice que Guanyin (Kannon en Japón) luego de perfeccionarse por cientos de vidas y habiendo eliminado su karma, se preparaba para cruzar la puerta hacia la eternidad cuando escuchó el gorjeo de un pequeño pájaro y en ese momento volteo y notó que su madre estaba muerta. Entonces fue que tomó el voto de que no aceptaría la liberación, postergando su propia paz eterna hasta que se pudiera llevar a todos los seres vivos con ella hacia el Infinito, hacia el estado bendito del Nirvana, incluyendo por supuesto a ese pequeño pájaro indefenso. Guanyin significa “aquel o aquella que escucha los sonidos o lamentos del mundo”.

 

Comprender lo que el budismo quiere decir con el vacío no es fácil, y por esto es una de los principios que llevan a la iluminación, ya que es la corona de la sabiduría. Desafía toda conceptualización, toda dualidad; es necesario meditar mucho sobre esta idea (que al final de cuentas no es una idea). El vacío se presenta como la realidad debido a la originación dependiente de todas las cosas o, lo que es lo mismo, a la ausencia de una esencia inherente. Si indagamos la esencia de cualquier fenómeno, objeto o ser necesariamente tendremos que remitirnos a otros fenómeno, objeto o ser. ¿Qué cosa existe por sí sola, quién es su propia fuente? El monje Thich Nhat Hanh lo explica así “tú sólo estás hecho de elementos no-tú”, esto es, plantas, tierra, agua, elementos que nacieron en estrellas, etcétera. Esto aplica también a nuestros pensamientos, a fin de cuentas ninguno se originó de nosotros mismos, todos nacieron de pensamientos previos de personas que vivieron antes que nosotros, de un lenguaje y de una serie de conceptos y formas de percibir que aprendimos.

La visión de Tsonkhapa del vacío es una visión moderada que rechaza tanto el esencialismo como el nihilismo. Las cosas son “no realmente existentes a fin de cuentas y sin embargo no inexistentes convencionalmente”. Algo similar se expresa en el sutra del corazón “la forma es vacuidad; la vacuidad forma”. Tsonkhapa nos dice que lo que vemos como la causa y el efecto, es sólo una apariencia del samsara producida por la originación dependiente de todos los fenómenos (esta es la espectral concatenación que en otra corriente budista se expresa como un collar de perlas en el que cada perla refleja los reflejos de todas las otras perlas: el universo una casa de espejos). A su vez la originación dependiente debe ser entendida como lo mismo que el vacío. “Esto implica que el samsara y el nirvana no son dominios separados”, según comenta Graham Smetham en su libro “Quantum Buddhism”. Tsonkhapa con gran sutileza nos enseña a evitar el difícil de evitar conflicto entre habitar en la realidad convencional de las causas y los efectos y saber que estos en realidad son vacío. Así podemos rehuir del nihilismo y reconocer que las cosas sí existen pero solamente de manera provisional. En el linaje Nyingma del budismo tibetano, por ejemplo, se hable del deleite que es experimentar los fenómenos como apariciones maravillosas e insustanciales, despliegues mágicos del Dharmakaya, olas brillantes que dibujan sus efímeras figuras sobre la superficie de un océano insondable.

Twitter del autor: @alepholo

Publicado por Raquel Cherem Ades el febrero 3,

Clarice Lispector: (Chechelnik, 10 de diciembre de 1920 – Río de Janeiro, 9 de diciembre de 1977) fue una escritora brasileña de origen judío. Es considerada una de las más importantes escritoras brasileñas del siglo XX.

Clarice Lispector

Ya escondí un amor por miedo de perderlo. Ya perdí un amor por esconderlo. Ya me aseguré en las manos de alguien por miedo. Ya he sentido tanto miedo, hasta el punto de no sentir mis manos. Ya expulsé a personas que amaba de mi vida, ya me arrepentí por eso. Ya pasé noches llorando hasta quedarme dormida. Ya me fui a dormir tan feliz, hasta el punto de no poder cerrar los ojos. Ya creí en amores perfectos, ya descubrí que ellos no existen. Ya amé a personas que me decepcionaron, ya decepcioné a personas que me amaron.
Ya pasé horas frente al espejo tratando de descubrir quién soy. Ya tuve tanta certeza de mí, hasta el punto de querer desaparecer. Ya mentí y me arrepentí después. Ya dije la verdad y también me arrepentí. Ya fingí no dar importancia a las personas que amaba, para más tarde llorar en silencio en un rincón. Ya sonreí llorando lágrimas de tristeza, ya lloré de tanto reír. Ya creí en personas que no valían la pena, ya dejé de creer en las que realmente valían. Ya tuve ataques de risa cuando no debía. Ya rompí platos, vasos y jarrones, de rabia. Ya extrañé mucho a alguien, pero nunca se lo dije.
Ya grité cuando debía callar, ya callé cuando debía gritar. Muchas veces dejé de decir lo que pienso para agradar a unos, otras veces hablé lo que no pensaba para molestar a otros. Ya fingí ser lo que no soy para agradar a unos, ya fingí ser lo que no soy para desagradar a otros. Ya conté chistes y más chistes sin gracia, sólo para ver a un amigo feliz. Ya inventé historias con finales felices para dar esperanza a quien la necesitaba. Ya soñé de más, hasta el punto de confundir la realidad. Ya tuve miedo de lo oscuro, hoy en lo oscuro me encuentro, me agacho, me quedo ahí.
Ya me caí muchas veces pensando que no me levantaría, ya me levanté muchas veces pensando que no me caería más.Ya llamé a quien no quería sólo para no llamar a quien realmente quería. Ya corrí detrás de un carro, por llevarse lejos a quien amaba. Ya he llamado a mi madre en el medio de la noche, huyendo de una pesadilla. Pero ella no apareció y fue una pesadilla peor todavía. Ya llamé a personas cercanas de “amigos” y descubrí que no lo eran… a algunas personas nunca necesité llamarlas de ninguna manera y siempre fueron y serán especiales para mí…
No me den fórmulas ciertas, porque no espero acertar siempre. No me muestren lo que esperan de mí porque voy a seguir mi corazón! No me hagan ser lo que no soy, no me inviten a ser igual, porque sinceramente soy diferente! No sé amar por la mitad, no sé vivir de mentira, no sé volar con los pies en la tierra. Soy siempre yo misma, pero con seguridad no seré la misma para siempre!
Me gustan los venenos más lentos, las bebidas más amargas, las drogas más potentes, las ideas más insanas, los pensamientos más complejos, los sentimientos más fuertes. Tengo un apetito voraz y los delirios más locos. Pueden hasta empujarme de un risco y yo voy a decir: “Qué más da? Me encanta volar!”

fuente: Publicado por Violeta Zurkan el febrero 8, 2016 a las 12:30pm

FRAGMENTO del libro: No te mueras con tus muertos, de René J. Trossero

duelo

¿Sabes que,
cuando lloras a tus muertos,
lloras por ti y no por ellos?
Lloras porque los perdiste,
porque no los tienes a tu lado.
Porque, si todo concluye con la muerte,
tus muertos ya no están,
ni siquiera para sufrir por haber muerto;
y si la vida continúa,
más allá de la muerte,
¿por qué apenarte por tus muertos?
Cuando hayas terminado de aceptar
que tus muertos se murieron,
dejarás de llorarlos
y los recuperarás en el recuerdo,
para que te sigan acompañando
con la alegría de todo lo vivido…
No te mueras con tus muertos;
¡recuerda que donde ardió el fuego
del amor y de la vida,
debajo de las cenizas
muertas,
quedan las brasas
esperando el soplo,
para hacerse llamas!
Si dices que, sin tus muertos,
tú no puedes seguir viviendo,
no digas que es porque los amabas tanto,
sino por cuánto los necesitabas,
(y no es lo mismo amar que necesitar).
Si lo aceptas así,
tal vez descubras, para tu crecimiento,
que tu vida consiste en ser tu vida…
¡y no en la de los otros!
No frenes tus lágrimas cuando llegan,
ni fuerces el llanto cuando se alejan.
No dejes de llorar porque alguien lo reprueba,
ni te obligues a llorar porque si no:
“¿Qué dirán los otros?”
Respeta tu dolor y tu manera de expresarlo.
No te mueras con tus muertos;
déjalos partir, como parten las golondrinas en otoño,
para anidar en otros climas
y volver más numerosas y crecidas,
en otra primavera!
Las lágrimas que ocultas,
el dolor que escondes
y la protesta que callas,
no desaparecen:
quedan al acecho del momento
en el que puedan estallar.
Y es mejor que lo vivas todo
a su tiempo y en su hora.
Es común que las personas
guarden buena cantidad de culpas
para reprocharse ante sus muertos.
¡No lo hagas contigo!
Tus muertos no ganan nada
con tus insomnios de remordimientos.
Ámalos ahora;
recuérdalos con amor,
y, quizás, sí ganen algo…
Aprende a mirar la muerte como otro nacimiento, para otra etapa de la vida…
Tú y yo sólo vemos una cara de la muerte,
la del otro lado se nos escapa.
Si desde el seno de tu madre
hubieras visto nacer un hermano,
creo que lo hubieras llorado como muerto,
hasta nacer tú y reencontrarlo.
¿Qué sentirías si miraras la muerte
como otro nacimiento…?
No te mueras con tus muertos;
¡déjalos que vayan
como esta semilla que se lleva el viento,
no por capricho de llevarla,
sino para sembrarlaen algún lado,
aunque tú no sepas dónde!
No te castigues,
encaprichada y resentidamente,
prohibiéndote gozar de la vida
porque perdiste un ser querido.
Tu tristeza te destruye a ti,
sin beneficiar a tus muertos.
Y, cuando ellos partieron,
no se llevaron contigo tu derecho
a gozar de la alegría de la vida.
Tus muertos tenían sus falencias;
no sigas culpándolos por tantas cosas…
¡Los muertos no pagan deudas!
Perdónalos, si es necesario hacerlo,
dejándolos en paz a ellos y liberándote tú
para vivir tu vida.
Tus muertos no están en el cementerio.
Nunca estuvieron ahí,
salvo cuando estaban vivos.
¿Me preguntas dónde están…?
Y no puedo responder por ti.
Yo sé dónde están “para mí” los míos;
pregúntate tú a ti mismo
dónde crees que están “para ti” los tuyos.
El cementerio no es un desierto sin vida, es un campo sembrado con esperanzas…
El cementerio es como un surco
donde se arrojan las semillas.
Ningún sembrador vuelve a remover la tierra
para buscar las semillas ya sembradas;
regresa al campo a la hora de cosechar espigas…
No te mueras con tus muertos;
¡diles tu adiós!,
esperanzado,
como despides el sol en el ocaso,
la luna y las estrellas en la aurora,
sabiendo que a su turno y a su hora,
todos volverán hacia tu encuentro.
Estos días de dolor profundo,
grises de tristeza,
de soledad y de silencio,
son como el tiempo del invierno para las plantas…
Pero confía en la vida,
¡que es siempre más fuerte que la muerte!,
para que retoñe su alegría
y florezcan tus ganas de vivir.
Así como te alegra la belleza de las flores deja que la alegría de los otros
te alivie de tus penas. . .
No te rebeles frente a la alegría ajena.
No pretendas que todos se mueran con tus muertos;
que cada uno lleva su peso con llorar los suyos.
Y es mejor para ti que te contagien su alegría
y sus ganas de vivir,
y no se hundan contigo en el pozo de tu pena.
No te mueras con tus muertos;
¡llévalos vivos en tu amor y vive con ellos
en tus recuerdos!
¡Sería triste y penoso que tú te dejaras morir
y ellos siguieran viviendo…!
Mientras esperas que tus muertos regresen
como si no hubieran muerto,
les impides volver de otra manera,
a ocupar un lugar en tu corazón y en tu recuerdo.
Es una ley de la vida:
no se goza el despertar de la aurora
sin pasar por la muerte del ocaso.
No te ates con el dolor a tu pasado.
Camina con la luz de la esperanza hacia el futuro.. . ¡Hasta el final!
Tus muertos se van por una puerta,
que tú no puedes trasponer,
¡ahora!
porque se cerró tras ellos.
¡No los esperes ahí…!
Despídelos,
para que puedas correr
y espéralos llegar por otra puerta,
¡al final de tu duelo!
Si buscas un camino para reencontrarte con tus muertos,
no lo busques, llorando, en tu pasado;
búscalo, más bien, esperanzado,
andando tu camino, hacia el futuro.
Como el árbol, hunde tus raíces en la tierra de tu dolor, para levantar hacia el cielo
las ramas de tu esperanza.
¡Deja de culparte!
Que si le hubiera dicho…
Que si le hubiera hecho…
Que si hubiera sabido…
Que si…
¡Todas torturas, inútiles para ellos
y crueles para contigo!
Además, “si hubiera sido así”,
“si hubieras hecho eso…”
hoy te reprocharías no haber hecho lo contrario.
¡Acepta la muerte, y punto!

godinc

A HBO le espera un 2016 bastante interesante, con el regreso de ‘Game of Thrones’ y el lanzamiento de series como ‘Westworld’ y ‘Vinyl’. De cara al comienzo del año, el canal quiere iniciar con un tema polémico: ¿Dios existe? ¿Son todas las religiones un fraude? Esa es el punto de arranque para ‘Dios Inc.’, la nueva serie latinoamericana de HBO, cuyo tráiler pueden ver a continuación:

La serie tiene como centro a Salvador Pereyra, un hombre que descubrió –hace 10 años– un peligroso e importante secreto: la tumba de Marduk, el creador del concepto de Dios. Claramente ese descubrimiento está destinado a sacudir bases sociales, políticas, económicas y religiosas en todo el mundo, así que Pereyra no será el hombre más querido de todos.

La fuerza de oposición para el héroe será Askar Hyrum, líder de un culto llamado Los Hijos de Indra, que robó el descubrimiento de Pereyra para crear una nueva religión. En medio de eso, la serie explorará todo tipo de temas: la economía de la religión, los cultos, el ateísmo y, por supuesto, la noción de Dios y religión.

‘Dios Inc.’ es justo la fórmula que HBO siempre persigue: la polémica. Falta comprobar si también está acompañado de una buena narrativa y producción. La serie es protagonizada por Rafael Sánchez, Luis Arrienta, Rocío Verdejo, Carlos Torres e Isabel Burr y tendrá una duración de 10 episodios, escritos y dirigidos por Sergio Sánchez.

El primer capítulo de la serie será emitido el 24 de enero, a las 8 pm y estará disponible después en HBO GO.

fuente: Publicado por Violeta Zurkan el enero 28, 2016 a las 8:15pm en Cine Espiritual