Archivos para 12 octubre, 2014

abuelos-felices

El Dr. Juan Hitzig es autor del libro “Cincuenta y tantos” Cuerpo y mente en forma aunque el tiempo siga pasando. En la página de Gerontología de la Universidad Maimónides se lee:

No hay duda de que el ser humano vive cada vez más. ¿Cómo hacer para que esta longevidad no sea una acumulación de dolencias y enfermedades, sino una etapa vital, plena de experiencias y desarrollo personal?

Las ideas centrales de este libro se basan en investigaciones que demuestran que alrededor de los cincuenta años se encuentra el Punto de Inflexión Biológica que define en qué forma envejeceremos. Profesor de la Universidad Maimónides y reconocido gerontólogo dedicado a estudiar las causas de la longevidad saludable sostiene con humor que:
“El cerebro es un ‘músculo’ fácil de engañar; si sonríes cree que estás contenta y te hace sentir mejor”.

Explica que el pensamiento es un evento energético que transcurre en una realidad intangible pero que rápidamente se transforma en emoción (del griego emotion, movimiento), un movimiento de neuroquímica y hormonas que cuando es negativo hace colapsar a nuestro organismo físico en forma de malestar, enfermedades e incluso de muerte. Con los años, el Dr. Hitzig ha desarrollado un alfabeto emocional que conviene memorizar.

Las conductas con R: Resentimiento,
rabia,
reproche,
rencor,
rechazo,
resistencia,
represión………

Son generadoras de cortisol, una potente hormona del estrés, cuya presencia prolongada en sangre es letal para las células arteriales ya que aumenta el riesgo de adquirir enfermedades cardio-cerebro-vasculares.
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Las conductas R generan actitudes D: Depresión,
desánimo,
desesperación,
desolación.

En cambio, las conductas con S: Serenidad,
silencio,
sabiduría,
sabor,
sexo,
sueño,
sonrisa,
sociabilidad,
sedación………
son motorizadoras de Serotonina, una hormona generadora de tranquilidad que mejora la calidad de vida, aleja la enfermedad y retarda la velocidad del envejecimiento celular.
·

Las conductas S generan actitudes A: Animo,
aprecio,
amor,
amistad,
acercamiento.

Fíjate que así nos enteramos de que lo que siempre se llamó “hacerse mala sangre” no es más que un exceso de cortisol y una falta de serotonina en la sangre.

diarioalmomento.com/noticias.

La técnica milenaria japonesa de sanación Jin Shin Jyutsu, fisio-filosofía, es un arte antiguo de armonización de la energía en el cuerpo. Nacido de la sabiduría  innata y transmitido de forma oral de generación en generación.

¡Existe la necesidad de armonizarnos todos los días, de permanecer armónicos, hoy más que nunca, ayúdate cada día.

En diestros, la mano izquierda representa el pasado (también es la mano de recibir) y la mano derecha representa el presente y el futuro (también es la mano de dar). Hay que tener en cuenta que en zurdos es al contrario.

Por la mañana, al levantarte, armoniza tu mano izquierda (pasado), sujeta y envuelve cada dedo con una ligera presión, al menos un minuto cada dedo, terminando con una ligera presión en el centro de la palma de la mano y luego haces lo mismo con los dedos de la mano derecha (presente/futuro), terminando con una ligera presión en el centro de la palma de esta mano.

Si tienes mucha prisa, puedes hacer el ejercicio al acostarte; o la mano izquierda por la mañana y la mano derecha al acostarte. No olvides terminar con una ligera presión en el centro de la palma de la mano y ten en cuenta que en zurdos es al revés.

Además, este ejercicio puede hacerse en cualquier lugar porque es sencillo y discreto, mientras esperas el autobús, en el metro, etc…

¡Pon el despertador unos minutos antes, poco a poco, día a día descubrirás que donde antes había problemas hoy se convierten en proyectos!.

PULGAR: Estómago y bazo; ayuda a la actitud de la preocupación (piensa en un bebé se chupa su dedo pulgar, podría estará ansioso desde muy pequeño) actúa a nivel de la superficie de la piel, digestiones a nivel mental y físico.

ÍNDICE: Actitud del miedo, relacionado con los músculos. Oído/Órganos riñón y de la vejiga (nos paralizamos, no somos capaces de mantenernos firmes o en pie)

CORAZÓN o medio: Su actitud es la rabia o cólera y se relaciona con el hígado y vesícula, los ojos, la química de la sangre y el equilibrio.

ANULAR: Se relaciona con la tristeza y con los órganos de pulmón e intestino grueso. Aspecto de la piel. Toma de decisiones.

MEÑIQUE: Se relaciona con la actitud de pretender o aparentar ser algo que no sé es, apariencias, (luchar, esfuerzo). Estar llorando por dentro, riendo por fuera. Sus órganos son corazón e intestino delgado.

CENTRO DE LA PALMA: Reúne a todo lo dicho anteriormente. Sujetando el centro de la palma de la mano se pueden llevar a cabo muchas cosas inmediatamente, tiene que ver con el diafragma y la respiración.

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“Cuando el amor aprieta, es que no es de tu talla”. Esta frase, que leí en algún sitio, se me ha quedado impresa porque utiliza un símil particularmente esclarecedor. Cuando vamos a la tienda y nos probamos un par de zapatos o un vestido, si este nos queda chico, pedimos una talla mayor, nos damos cuenta inmediatamente de que no está hecho a nuestra medida y debemos cambiar. Sin embargo, lo que resolvemos en cuestión de segundos en una tienda puede llevarnos años cuando se trata de las relaciones interpersonales. Y es que normalmente nos aferramos a las personas y a las experiencias que hemos vivido con ellas, aunque nos hagan daño o ya no nos reporten nada gratificante.

No obstante, hay relaciones que están heridas de muerte y prolongar la agonía solo implica hacerse daño innecesariamente, es como hurgar en la herida para provocar más dolor. Cuando una persona no nos aporta nada, lo mejor es dejarla marchar. De esta forma ambos podremos pasar página con mayor rapidez y mirar al futuro.

Las señales que indican que una relación ha llegado a su fin

– Los intereses han cambiado. A veces conocemos a personas en determinadas etapas de nuestra vida, personas con las cuales conectamos inmediatamente pues descubrimos gustos e intereses comunes. Sin embargo, con el paso del tiempo todos cambiamos y no es difícil que desarrollemos intereses diferentes que nos alejen. Cuando sentimos que “nada es lo mismo”, ha llegado el momento de replantearnos el sentido de la relación, sobre todo si la otra parte ya ha decidido que la separación es el mejor camino.

– Los acuerdos son una misión imposible. Hay relaciones en las que cada una de las partes quieren cosas diferentes por lo que llegar a un acuerdo es casi imposible. En estos casos normalmente la discusión sienta casa, se convierte en pan cotidiano y termina afectando el equilibrio psicológico de todas las personas implicadas. Cuando en vez de disfrutar del tiempo que pasamos con el otro, lo empleamos en discutir, ha llegado la hora de dejar ir esa relación pues aporta más cosas negativas que positivas.

– La confianza se ha esfumado. En cualquier tipo de relación, ya sea de pareja o de amistad, la confianza y la sinceridad son pilares fundamentales. Cuando se deja de confiar en el otro se comienza a desarrollar una relación basada en las dudas, la incertidumbre y el recelo. Este tipo de relación no es beneficiosa para nadie y, a la larga, si la confianza no se recupera, solo provocará dolor ya que es probable que ambas partes se hagan daño.

– El peso de la relación recae sobre una persona. Cuando sientes que eres el único que lucha para que la relación funcione, que llevas todos los problemas sobre tu espalda porque la otra persona no pone de su parte, ha llegado el momento de poner punto final. Una relación solo es satisfactoria cuando ambas partes están comprometidas y dispuestas a cambiar o a trabajar para solucionar las dificultades. Si solo una persona arrastra con el peso de los problemas, es porque el otro ha perdido el interés y eso significa que no tiene sentido seguir luchando por algo que ya no existe.

¿Por qué nos aferramos a este tipo de relaciones?

– Nostalgia. En muchas ocasiones nos aferramos a una relación simplemente porque hemos vivido buenos momentos y, cuando los recordamos, nos invade la nostalgia, un sentimiento que nos da la falsa sensación de seguridad. Simplemente preferimos mantenernos atados al pasado en vez de mirar al futuro.

– Miedo. Dejar ir a una persona que ha estado a nuestro lado durante mucho tiempo puede ser aterrador por lo que en ocasiones preferimos a “un malo conocido que a un bueno por conocer”. La creencia de que el futuro es incierto o de que no encontraremos a otra persona nos genera tal desasosiego que preferimos mantener el estado actual de las cosas.

– Hábito. Las relaciones que se han mantenido durante años han ido construyendo a su alrededor una serie de hábitos que han echado raíces. Abandonar estas costumbres y apostar por el cambio puede dar pereza y por eso, a veces preferimos quedarnos en nuestra zona de confort, al lado de una persona que en realidad ya no nos aporta nada.

– Esperanza. Detrás de la esperanza casi siempre se encuentra el amor, muchas personas se aferran a relaciones heridas de muerte simplemente porque tienen la esperanza de que el otro cambie. Sin embargo, recuerda que tampoco se le pueden pedir peras al olmo.

Dejar ir: Un proceso liberador

Cuando en una relación se llega al punto en el cual esta no nos reporta prácticamente nada positivo sino que se ha convertido en una carga de tensión, negatividad y problemas, lo mejor es dejar que la persona se marche. Al contrario de lo que muchos piensan, ese dejar ir no suele ser doloroso sino liberador. Después de meses de discusiones, desencanto y estrés, poner punto final es un alivio. Por supuesto, eso no significa que sea sencillo y mucho menos fácil pero en muchas ocasiones es la única solución para poder continuar adelante.

Fuente: Rincón Psicología