Archivos para 28 agosto, 2014

 

Cantar hace bien al corazón, pero no de forma metafórica sino lineal. Un equipo de expertos de la Universidad de Gotemburgo, en Suecia, probó que el canto en grupo beneficia directamente al corazón y el cuerpo en su totalidad.

 

Leticia Costa Delgado

Cuando las personas cantan en simultáneo su corazón late de forma sincronizada, de modo que el pulso de los miembros tiende a aumentar su ritmo o enlentecerlo al unísono. Esta fue la conclusión principal de un estudio realizado por la Universidad de Gotemburgo, en Suecia.

El trabajo fue liderado por investigadores de la Academia Sahlgrenska, nombre que recibe la Facultad de Ciencias de la Salud de la universidad. Allí, los especialistas quisieron evaluar qué efectos concretos tenía la música en el funcionamiento del organismo, en especial en los casos en que varias personas interpretaban una melodía al mismo tiempo.

Como parte de su trabajo, publicado a últimas horas de ayer en la revista especializada Frontiers in Neuroscience, los investigadores reunieron a un grupo de 15 músicos de unos 18 años y les pidieron que realizaran una serie de ejercicios de tipo coral.

En concreto, los participantes fueron invitados a hacer tres ejercicios distintos: generar un zumbido monocorde al exhalar el aire, cantar un himno tradicional de su región y entonar un mantra, tipo de melodía que se canta o escucha para generar un entorno de serenidad y calma mental.

A medida que iban interpretando cada uno de los ejercicios el ritmo cardíaco de los voluntarios era registrado por los autores del trabajo, liderados por Björn Vickhoff, experto en Neurociencias y coordinador del grupo Body Score, dedicado a explorar el vínculo entre la música y el cuerpo.

Los resultados del trabajo mostraron que la estructura de los temas así como su melodía tenían un vínculo directo con la actividad cardíaca de los miembros del grupo.

“Cantar regula la actividad en el nervio vago, que está muy vinculado con la vida emocional y la comunicación con las otras personas”, explicó Vickhoff. Los resultados también indicaron que las canciones con frases largas llegaban a tener el mismo efecto que logra el yoga en la respiración. “Comprobamos que por medio de una canción se ejerce un control determinado sobre el estado mental”, agregó Vickhoff.

Los beneficios que tiene cantar en grupo sobre la salud y el bienestar general han sido experimentados por muchas personas, pero pocos estudios los han demostrado científicamente, apuntaron los especialistas.

Del análisis del trabajo se desprende que el efecto positivo aparece porque el canto “impone” un patrón calmo y regular sobre la respiración, el cual tiene “un efecto dramático sobre la variación del ritmo cardíaco y, al mismo tiempo, genera un impacto favorable sobre la salud general”.

Cuando la respiración es controlada, el pulso desciende su ritmo a medida que el aire es expulsado y luego lo aumenta cuando ingresa. “Eso es porque la exhalación activa el nervio vago, que enlentece el ritmo cardíaco, lo cual calma al corazón”, explicó Vickhoff.

Esta fluctuación es conocida en términos médicos como RSA y es más pronunciada entre las personas jóvenes, con buen estado de salud y no sometidas al estrés.

En los próximos meses los científicos analizarán si esa sintonía entre las personas que interpretan una melodía puede generar una perspectiva mental común que pueda ser empleada como método para reforzar las habilidades de colaboración entre pares.

Una de las aplicaciones del trabajo podría ser utilizar la música para controlar la ansiedad de los pacientes o ayudarlos a sobrellevar dificultades. Otra de las líneas de estudio es fortalecer los vínculos entre jóvenes en instituciones educativas, especialmente con aquellos que tengan problemas de relacionamiento.

http://www.elpais.com.uy/vida-actual/canciones-ayudan-corazon-funcionar-mejor.html

 
 

Tao Te King Capítulo LXIV

paisaje 
 
Lo que está en reposo es fácil de retener.
Lo que no ha sucedido es fácil de resolver.
Lo que es frágil es fácil de romper.
Lo que es menudo es fácil de dispersar.
Prevenir antes de que suceda,
y ordenar antes de la confusión.
 
 El árbol que casi no puede rodearse con los brazos,
brotó de un germen minúsculo.
La torre de nueve pisos,
comenzó por un montón de tierra. El viaje de mil [ li ],
empezó con un paso.
Quien actúa, fracasa.
Quien tiene, pierde,
 
 
Por esto, el sabio nada hace y no fracasa;
nada posee, y nada pierde.
El hombre suele malograr la obra cuando va a concluirla.
Cuidando del final como del principio,
ninguna obra se perdería.
 
 
Por esto, el sabio aspira a no desear nada
y a despreciar lo valioso.
Aprende a no aprender,
regresa por el camino que los demás ya han recorrido,
y así, sin atreverse a obrar,
favorece la evolución natural de todos los seres.
 
 
 
La sabiduría de este legendario libro sagrado, el Tao Te King,  está basada en el No-hacer o Wu Wei.  Wu Wei se puede definir como “el hacer en el no hacer. Para estar de acuerdo con el Tao, uno tiene que “hacer nada”, es decir, nada forzado, artificial o no natural.”
 
 
 
 
 
De este modo, al evitar lo forzado o artificial, el sabio se somete a lo que de eterno hay en su interior, manifestado también en las leyes naturales. Así, consigue alejarse de su yo egocéntrico y se apega al alma.
 
 
 
La personalidad, como yo egocéntrico,  es fruto de lo cultural que, a su vez, está contaminado siempre por el individualismo y el afán de triunfo; contaminada del enfrentamientos de los yoes humanos y de la lucha por el poder; contaminada también por el aparentar y el afán de posesión material que predominan por doquier.
 
 
 
Lo cultural está invadido por el intento de dominación de la naturaleza por medio de una ciencia y una tecnología hijas de la mente del hombre, el cual, ha perdido su centro hace tiempo ya que no comprende que la naturaleza es más sabia que él y ha de adaptarse a ella y no al revés.
 
 
 
Aún más profundamente, el Tao Te king nos habla de aquel Reino que se refleja también en las leyes naturales, que trasciende este reino terrenal; el reino de las almas. “Mi Reino no es de este mundo”, afirmaría también Jesús el nazareno, un Jesús utilizado por muchos para continuar construyendo un reino en el más acá al servicio de unos pocos.