Archivos para 25 agosto, 2014

 

El corazón del hombre es un instrumento musical, contiene una música grandiosa.

Dormida, pero está allí, esperando el momento apropiado para ser interpretada, expresada, cantada, danzada.

Y es a través del amor que el momento llega.

 

Sólo a través del amor la música comienza a tomar vida, se despierta y deja de ser un potencial para convertirse en realidad.

El amor provoca el proceso, el amor es un agente catalizador.

Y si el amor no provoca el proceso de tu música interna, entonces debe ser algo disfrazado de amor; no es amor.

Quizás sea deseo, quizás sea sexualidad. No hay nada malo en la sexualidad o en la sensualidad. No hay nada malo en el deseo.

No los condeno; están bien tal como son, pero no son amor. Pueden hacerse pasar por amor, pueden engañarte al hacerte pensar que son amor. El criterio para saberlo es: si tu música interna comienza a fluir, entonces es amor.

De pronto te sientes en una profunda armonía y dejas de discordar. Te vuelves armónico, dejas de ser un caos, te vuelves un cosmos. ¡Y la vida comienza a tener una nueva cualidad, la cualidad del júbilo, la cualidad del aleluya!

Este es el único criterio: sigue buscando, sigue profundizando más y más en el amor y un día tropezarás con tu música interna.

Y después de esto la vida nunca será la misma.

De hecho, después de esto comienza la vida.

Osho

el Habla Correcta.

Publicado: 25 agosto, 2014 en filosofia
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A veces hablamos con tanta torpeza que provocamos nudos internos en los demás.
Después decimos “Solo dije la verdad”.
Puede que sea cierto, pero si nuestra manera de hablar causa sufrimiento innecesario, no es el Habla Correcta.
La verdad debe presentarse de forma que los demás puedan aceptarla.
Las palabras que lastiman o destruyen no son el Habla Correcta.
Considera tus palabras atentamente antes de decirlas, para que sean correctas en forma y en contenido.
Si no eres capaz de hablar con serenidad, ese día no hables.
Abre la boca y habla sólo cuando estés seguro de poder hablar con serenidad y afecto.
Debes entrenarte en ello para ser capaz de hacerlo.
Escribir cartas es como hablar.
A veces una carta puede resultar más segura que hablar, porque puedes releer lo que has escrito antes de enviarla.
Mientras lees lo que has escrito puedes visualizar que la otra persona recibe tu carta y evaluar si lo que has escrito es acertado y apropiado.
Tu carta, para poder calificarla de Habla Correcta, debe regar las semillas de la transformación en la otra persona y despertar algo en su corazón.
Si hay una frase que pueda malinterpretarse o ser causa de disgusto, escríbela de nuevo.
La Atención Correcta te dice si expresas la verdad de la manera más hábil.
La compasión es la única energía que puede ayudarnos a conectar con otra persona.
La persona que carece de compasión nunca puede ser feliz.
Cuando observas a la persona a la que vas a enviar la carta, si puedes imaginar su sufrimiento, sentirás compasión.
En el momento en que la sientas te encontrarás mejor, incluso antes de acabar la carta; y al terminarla, sabrás que la otra persona se encontrará mejor luego de leerla.
Al redactar esta clase de carta re estableces la comunicación.
Thich Nhat Hanh.

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GRACIAS..

Publicado: 25 agosto, 2014 en filosofia
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Gracias Señor por mis brazos perfectos cuando
hay tantos mutilados.
Gracias señor por mis ojos perfectos cuando
hay tantos sin luz.
Gracias Señor por mi boca que habla cuando
hay tantas bocas que enmudecen.
Gracias Señor por mis manos que trabajan cuando
hay tantas que mendigan.
Es maravilloso Señor tener un hogar para volver cuando
tanta gente no tiene dónde ir.
Es maravilloso Señor sonreír, soñar, amar y vivir cuando
hay tantos que lloran, tantos que se revuelven en pesadillas,
tantos que odian, y tantos que han muerto antes de nacer.
Es maravilloso Señor sobre todo tener tan poco que pedir
y tanto, tanto que agradecer….
GRACIAS...
Gracias Señor por mis brazos perfectos cuando
hay tantos mutilados.
Gracias señor por mis ojos perfectos cuando
hay tantos sin luz.
... Gracias Señor por mi boca que habla cuando
hay tantas bocas que enmudecen.
Gracias Señor por mis manos que trabajan cuando
hay tantas que mendigan.
Es maravilloso Señor tener un hogar para volver cuando
tanta gente no tiene dónde ir.
Es maravilloso Señor sonreír, soñar, amar y vivir cuando
hay tantos que lloran, tantos que se revuelven en pesadillas,
tantos que odian, y tantos que han muerto antes de nacer.
Es maravilloso Señor sobre todo tener tan poco que pedir
y tanto, tanto que agradecer.

José L.  Martín Descalzo