Archivos para 4 agosto, 2014

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Una confesión para empezar: desde que era un niño he tratado de ser jugador de fútbol. Todavía soy el número uno. El mejor de los mejores, pero sólo durante el tiempo de sueño, mientras duermo, pero apenas despierto me confirmo que tengo piernas de madera, y no tengo ninguna otra posibilidad más que tratar de ser un escritor.

He intentado, y sigo intentando, decir más con menos, en busca de palabras mejores que el sabio silencio; palabras desnudas, libres de ropajes retóricos. Escribir ha sido, y sigue siendo, muy difícil, pero con frecuencia me produce sentimientos profundos y un gran placer, lejos de la soledad y el olvido.

Lo intenté, lo intento, ser lo suficientemente hábil para aprender a volar en la oscuridad. Lo intenté, lo intento, para vomitar las mentiras que estamos obligados a tragar cada día, y lo intenté, lo intento, ser desobediente, cuando los amos del mundo dan órdenes en contra de mi conciencia y contra el sentido común.

Lo intenté, lo intento, asumir que no puedo ser neutral, y no puedo ser objetivo porque no quiero convertirme en un objeto, indiferente a las pasiones humanas.

Lo intenté, lo intento, denunciar ese viejo proverbio que dice que el hombre es el lobo del hombre. Es mentira. Los lobos no matan a los lobos, y nosotros somos los únicos animales especializados en el exterminio mutuo.

Lo intenté, lo intento, escribir descubriendo hombres y mujeres que tienen voluntad de justicia y voluntad de belleza, y son mis compatriotas y mis contemporáneos, sin importar dónde nacieron o cuándo vivieron, más allá de las fronteras del tiempo.

Lo intenté, lo intento, ser lo suficientemente terco para seguir creyendo, a pesar de todas las evidencias, que los seres humanos están mal construidos, pero estamos aún sin terminar.

Lo intenté, y espero que siempre trataré, de elegir el lado derecho, que suele estar en el lado izquierdo, en la eterna lucha de la indignación contra la indignidad.

Lo intenté, lo intento. Vale la pena, créanme. Nosotros podemos ser capaces de cambiar esa frase famosa escrita por mi amigo, Bill …. Bill Shakespeare:

Sí, la vida es un cuento contado por un idiota, lleno de ruido y de furia, significando…  todo!

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Tu enfermedad tiene mucha información importante para ti. Si te dispones a desclasificar esa información, aprenderás algo muy importante para ti y de paso sanarás. La enfermedad se convierte entonces en una oportunidad para acercarte más a tu perfección y acercarte más a la dicha de vivir.

Cuando una enfermedad nos alcanza, comúnmente nos sentimos muy vulnerables frente a ella, especialmente cuando esa enfermedad es de una evolución rápida y con peligro de empeorar sin tener el tiempo suficiente para revertirla. Sin embargo, cualquier tipo de enfermedad puede ser revertida si se atiende el mensaje que trae consigo.

Una enfermedad se manifiesta cuando tenemos un conflicto, que no hemos sido capaces de resolver, con el nivel de conciencia que tenemos en ese momento. O sea, cuando no nos creemos capaces de sobrepasar cierta situación que nos complica la vida.

 

Por ejemplo, cuando no nos sentimos seguros, generamos un estrés que puede crear enojo como medida de defensa, lo que finalmente puede crear una enfermedad al hígado.

Si el nivel de conciencia se elevara, se podría encontrar la solución a ese conflicto y la enfermedad se retiraría. Pero ¿cómo podemos elevar ese nivel de conciencia? Comprendiendo que somos seres perfectos y magníficos y que todo inconveniente solo es una oportunidad para crecer y ser cada día mejor, recuperando el empoderamiento y sintiéndonos más alineados al amor.

Un conflicto se crea por una falta de entendimiento de la situación que se presenta y al no poder encontrar la verdad sobre ella, el cuerpo físico manifiesta la consecuencia de ese estrés que advertimos por medio de los síntomas de la enfermedad. Este proceso se crea en forma inconsciente.

 

Si nos diéramos cuenta, solo tendríamos el problema y no la enfermedad. La enfermedad es una solución bilógica que tiene por finalidad sacar a la luz un conflicto que se encuentra invisible a nuestros ojos. Si fuera visible, solo estaría el problema.

Aún está muy arraigada la necesidad de buscar la solución a la enfermedad en los médicos y en los medicamentos. Estos pueden ayudar, pero la verdadera sanación llega cuando enfocamos la enfermedad en forma correcta preguntando qué podemos aprender por medio de ella.

 

En la sociedad es poco usual mirar la enfermedad como una oportunidad para ser más feliz. Es necesario un cambio profundo de lo que significa una enfermedad y darse cuenta de qué es lo que debe mejorar en nosotros para acercarnos más a nuestra perfección. Cuando comprendemos que siempre estamos seguros, vivimos en forma libre y confiada y no enfermamos.

 

El cuerpo solamente es afectado cuando los otros cuerpos se encuentran en desequilibrio, las emociones, las creencias y las ideas. La enfermedad se produce cuando algo no está siendo observado con los ojos del entendimiento espiritual, cuando hay un alejamiento en las ideas, en las creencias y en las emociones respecto a lo que somos.

 

Un ser con inteligencia espiritual madura, no requiere enfermar, no tiene conflictos inconscientes, porque se encuentra claro y en la certeza de que todo está bien siempre. Pase lo que pase, sabe que todo está bien y que se encuentra a salvo.

 

La enfermedad se convierte en un medio que nos puede guiar para llegar a esta madurez espiritual y su mensaje es muy claro. Siempre afecta a los órganos que están involucrados con nuestro desequilibrio interior.

El ser humano tiene la capacidad para escuchar el mensaje de su enfermedad y disponerse a trabajar en él. Para todo aquel que se encuentra en este camino, una enfermedad es una valiosa guía que le ayuda a comprender en qué parte del camino se encuentra. No le teme.

No temer a la enfermedad es un buen síntoma. El solo hecho de temerla es un gran impedimento para avanzar debido a que todas las energías se vuelcan al rechazo de ella y se desprecian en vez de ser utilizadas para su entendimiento.

Cambiar la mirada sobre tu enfermedad es la puerta que te puede llevar a un nivel donde ya no necesitarás volver a enfermar para seguir tu evolución. En niveles de conciencia más elevados no necesitamos enfermar para crecer, podemos hacerlo en forma consciente y sin la necesidad de sufrimiento, ni dolor físico.

Tu cuerpo ofrece una solución bilógica a tu conflicto interno cuando ni siquiera alcanzas a darte cuenta de que tienes un conflicto que resolver. Cuando la enfermedad se presenta, ya no te queda ninguna duda, se te ha presentado la evidencia perfecta que te demuestra que hay algo por trabajar en tu interior.

 

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Terapias Naturales

Flores del Monte Nativo

Anthony de Mello, El ser y la imagen

Publicado: 4 agosto, 2014 en filosofia

frase La vida es bella

“Si alguien me pregunta quién soy, para darle datos tendría que referirme a cosas registradas en la memoria. Tendría que formar una imagen llena de etiquetas, y yo no soy nada de eso. Yo soy. Un ser imprevisible como la vida misma, que no cabe en ninguna imagen porque mis formas son cambiantes, y mi verdadero ser es inaprensible, imposible de referir. Cuando vivimos dormidos, llevamos con nosotros una imagen propio, un yo ideal que nos hemos fabricado con trozos de recuerdos y otras cosas soñadas por nuestro idealismo. Cuando alguien dice de mí algo que no me gusta, es la imagen lo que se ofende, pues nadie puede herir al que no tiene imagen propia. Yo no soy nunca la imagen que tengo de mí mismo ni la que tienen los demás de mí. Yo soy, y el ser no cabe en ninguna imagen porque las trasciende a todas.”

TSUKIMI – 月见

Publicado: 4 agosto, 2014 en filosofia, literatura, noticias
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En Japón, el Tsukimi consiste en contemplar la Luna el primer día de otoño en el que la Luna está llena, y los días siguientes. Según la mitología China, ese día se pueden ver conejos correteando por la Luna.
La creencia de que en la Luna viven conejos viene del Budismo, es una leyenda originaria de la India que se transmitió y adaptó en China en forma de “Festival de la Luna” y en Japón se adaptó en forma de “Tsukimi”.

Según una leyenda, Buddha en una de sus reencarnaciones fue un conejo que tenía como amigos a un mono, una zorra y una nutria. Un día el Buddha-Conejo propuso a sus amigos que los días de Luna llena buscarían comida extra y se la darían a gente hambrienta.
El primer día que hubo Luna llena, el mono trajo plátanos, la zorra un cervatillo, y la nutria trajo pescado.
Pero el Buddha-Conejo no pudo traer nada, porque lo único que comía era hierba y eso no lo comen los humanos. El Buddha-Conejo se dio cuenta del gran problema en el que se había metido y decidió que ofrecería su carne como comida. Comunicó su decisión al “Rey del cielo”.

Cuando llegó el momento, el “Rey del cielo” creó una fogata y el Buddha-Conejo se saltó dentro de ella. Pero el fuego que había creado el “Rey del cielo” no estaba caliente, el Buddha-Conejo no se quemó. El Buddha-Conejo se quejó de que ese fuego no quemaba y el “Rey del cielo” le dijo:

“Lo importante es que tuviste buena voluntad y fuiste sincero cumpliendo tu promesa de dar tu propia carne como comida. Tu buena voluntad y tu proeza no serán olvidados”.

A continuación, el “Rey del cielo” dibujó un enorme conejo en la superficie de la Luna que recordaría a todas las futuras generaciones la proeza y la buena voluntad del Buddha-Conejo.
En China se cree que en la Luna hay un conejo creando el elixir de la inmortalidad. En Japón se cree que lo que hace el conejo, en vez de crear el elixir de la inmortalidad, es amasar mochi (Dulce de arroz) con un mazo.

Este proceso de amasar el mochi se dice en japonés “mochitsuki” que casualmente coincide con la pronunciación en japonés de la palabra “Luna llena” (mochitsuki ).
En la celebración del Tsukimi 月见 se juntan familiares y amigos en un lugar al aire libre donde se pueda ver la Luna con claridad. Se preparan bolitas “tsukimi dango” que están hechas de “mochi” (El mismo dulce de arroz que amasa el conejo en la Luna).

También se ponen unas ramas de zuzuki y fruta, castañas, sake o boniatos según los gusto. Todo esto se pone a la luz de la Luna como ofrecimiento a los Dioses, para dar las gracias por la cosecha de arroz de este verano.

Durante la celebración se pueden pedir deseos, se toma té y se toca y escucha música con koto o shakuhachi en una noche única e inolvidable.

 

Al Avalokiteshvara de Cuatro Brazos

Publicado: 4 agosto, 2014 en filosofia
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¡Reverencia al Señor de la Compasión!
 
Si los demás obtienen la victoria, ésa es mi plegaria.
 
Si sufro la derrota, también es mi plegaria.
 
Al frente, atrás, arriba, abajo, a derecha o izquierda
 
—todo lugar propicia la cultivación.
 
Bendíceme para pensar menos en mí.
 
Si otros son felices, merecen felicidad.
 
Si son sabios, hermosos, pudientes,
 
famosos, poderosos, y sobrios,
 
bendíceme para desear que su esplendor aumente.
 
 
 
¿Por qué abrumar a otros con gustos y disgustos,
 
agrado y desagrado en todos mis contactos?
 
Revelar mis tendencias es fuente de vergüenza.
 
Bendíceme para ser impasible.
 
 
 
Al practicar el Dharma, obtengo beneficio.
 
Al socorrer a otros, soy socorrido.
 
¿Por qué pretendo recompensa mayor?
 
Bendíceme para nunca anhelar gloria ni gratitud.