¿Cuántos maestros del espíritu? El Masnavi : Rumi

Publicado: 1 junio, 2014 en filosofia

 

 

¡Cuántas lluvias de largueza han caído para que el mar distribuyera perlas!

¡Cuantos soles de generosidad han brillado para que la nubes y el

mar aprendieran a ser tan espléndidos!

La gran riqueza de las tradiciones y de los maestros de la historia

de la humanidad no reside ni en sus creencias ni en sus doctrinas,

reside en el agua y el sol. El agua de la gracia y el sol de la sabiduría.

La enseñanza de los grandes es sencilla y clara. Nos enseñan a no

ser en la presencia de “el que es” y a reconocerle.

La imagen y la forma son obstáculo para reconocerle.

Su don y su sabor lo destruyen todo.

Sólo los rotos ganan el favor del rey.

Elevamos hasta los cielos a los maestros para podernos agarrar a

ellos, para que nos salven.

Así evitamos afrontar la ruina de nuestro yo,

el lugar en el que está el tesoro.

Pero los maestros no son agarradero

sino provocadores de iniciativa y autonomía.

Pretendemos que los maestros abran las ventanas de nuestra casa

para poder continuar en ella, para tenerla iluminada. Así se nos hace

amable y podemos permanecer vivos en ella, evitando la ruina.

Los maestros incitan a pasar de la tierra al mar, de la forma a la no

forma. El mar es la aniquilación, para despertar a “lo que es”.

Los maestros no incitan a ligar a su persona sino a lo “sin forma”

que hay en ellos, que es nuestro propio “sin forma”.

 

 

¿Buscar la salvación?

 

Quien busca salvarse en la vida espiritual, no ha comprendido con

claridad lo que es el camino al conocimiento silencioso, lo que es el

camino espiritual verdadero.

Quien obedece para salvarse; quien se sacrifica para salvarse, no

está dispuesto a morir a sí mismo, a desaparecer por completo para

poder conocer “al que es”, al Único.

Quien busca salvarse huye de las ruinas completas. Huye de la

completa desaparición de su yo, de su individualidad. No comprende

que sólo hay salvación cuando no hay nadie a quien salvar.

Mientras se busque la salvación se permanece en la dualidad.

Cuando se ha comprendido que no hay nadie a quien salvar,

se sale de la dualidad.

 

 

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