Archivos para 25 mayo, 2014

El verdadero enemigo

Publicado: 25 mayo, 2014 en filosofia, noticias
Etiquetas:

divide

El orgullo patrio divide a las personas….. en regiones.
El orgullo espiritual divide a las personas…. en religiones.
El orgullo cultural divide a las personas…. en sociedades.
El orgullo moral divide a las personas…. en categorías.
El orgullo étnico divide a las personas…. en razas.
El orgullo intelectual divide a las personas….. en niveles.
El orgullo de género divide a las personas…. en sexos.
El orgullo familiar divide a las personas…. en apellidos.
Los deseos de gloria, riqueza y poderío dividen a las personas…. en rivales.

Consiguen poner en práctica la metodología de Richard Feynman, ideada para demostrar que los electrones se comportan a la vez como onda y como partícula

 

En 1965, el afamado físico norteamericano Richard Feynman popularizó la idea de que los electrones se comportan al mismo tiempo como onda y como partícula. Además, el científico propuso una metodología para demostrar este hecho. Ahora, por vez primera, científicos de la Universidad de Nebraska-Lincoln (EEUU) han conseguido ponerla en práctica con exactitud. Por Yaiza Martínez.

 

 

Imagen ilustrativa de la dualidad onda-partícula, en la que se puede ver cómo un mismo fenómeno puede tener dos percepciones distintas. Fuente: Wikimedia Commons.

Imagen ilustrativa de la dualidad onda-partícula, en la que se puede ver cómo un mismo fenómeno puede tener dos percepciones distintas. Fuente: Wikimedia Commons.
La metodología exacta del experimento mental de la doble rendija del físico norteamericano Richard Feynman– una piedra angular de la mecánica cuántica que muestra cómo los electrones se comportan como partícula y onda al mismo tiempo- se ha llevado a la práctica por vez primera.
Hasta ahora, a pesar de que la dualidad onda-partícula de los electrones había sido demostrada de diversas formas desde que Feynman popularizara la idea en 1965, ningún experimento había logrado replicar completamente la metodología establecida por el físico en el volumen 3 de sus famosos The Feynman’s lectures on physics.
“La tecnología para hacer este experimento ha existido desde hace cerca dos décadas, sin embargo, hacer un buen registro de datos de los electrones requería de un gran esfuerzo adicional que nos ha llevado tres años”, afirma el autor principal del estudio, el profesor Herman Batelaan de la Universidad de Nebraska-Lincoln (EEUU) en un comunicado del Institute of Physics (IOP).
“Los experimentos de doble rendija anteriores habían demostrado con éxito las misteriosas propiedades de los electrones, pero ninguno había sido realizado con la metodología de Feynman, en concreto abriendo y cerrando ambas rendijas a voluntad y pudiendo detectar electrones de uno en uno”, continúa Batelaan.

“En un experimento genial, el físico japonés Akira Tonomura utilizó un alambre delgado, encargado de dividir los electrones y de reunirlos de nuevo, en lugar de usar dos aberturas en una pared, como propuso Feynman. Y, por lo que yo sé, Giulio Pozzi fue el primero en utilizar en sus experimentos aberturas nano-fabricadas en una pared; sin embargo, en este caso, las rendijas fueron tapadas con un material de relleno que no podía abrirse y cerrarse automáticamente “.

Experimento materializado
En el trabajo de Batelaan y sus colaboradores del Perimeter Institute of Theoretical Physics de Canadá, se realizó una representación moderna del experimento de Feynman dirigiendo un haz de electrones, capaz de liberar electrones individuales, hacia una pared fabricada con una membrana de silicio revestida de oro.
La pared tenía dos ranuras de 62 nanómetros de ancho, con una separación de centro a centro de 272 nanómetros. Una máscara de difracción movible, de 4,5 micrómetros de ancho y 10 micrómetros de alto y controlada por un actuador piezoeléctrico, fue situada detrás de la pared, deslizándose hacia atrás y hacia delante para cubrir las hendiduras.
De esto modo, los científicos crearon “un experimento en el que las dos rendijas pueden ser mecánicamente abiertas y cerradas a voluntad y, lo más importante, se ha combinado esto con la posibilidad de detectar un electrón en un momento dado”, explica Batelaan.
“Hemos reproducido con exactitud el experimento mental de Feynman y hemos sido capaces de ilustrar la característica esencial de la mecánica cuántica”, añade el científico.
Los resultados obtenidos en esta investigación han aparecido detallados en el New Journal of Physics, una publicación del IOP antes mencionado.

 

El experimento de origen
En el experimento mental de la doble ranura de Feynman, pequeñas partículas son dirigidas hacia una pared con dos pequeñas ranuras que pueden abrirse y cerrarse a voluntad, de tal manera que una parte de las partículas quedan bloqueadas mientras que otras atraviesan las ranuras, dependiendo de la apertura de estas.
En función del patrón detectado en la mampara situada detrás de las ranuras, equipada con un detector, se puede discernir si las partículas se han comportado como ondas o como partículas al atravesar las rendijas.
Cuando las partículas son lanzadas a una pared con ambas ranuras abiertas, tienen más probabilidades de golpear el tope posterior en un área concreta, mientras que las ondas lo que hacen es golpear en la mampara posterior en diversos puntos y con diversas fuerzas, generando lo que se conoce como un patrón de interferencia.
En 1965, Feynman popularizó que los electrones –de los que siempre se había pensado que eran partículas- podían producir, en el experimento de la doble ranura, un patrón de interferencia, esto es, que podían comportarse como ondas y como partículas… al mismo tiempo. Este hecho, según el físico, entrañaba la clave de la física cuántica y también su especial misterio.
Richard Phillips Feynman nació en Nueva York en 1911 y está considerado uno de los más importantes físicos del siglo XX. Su trabajo en electrodinámica cuántica le valió el Premio Nobel de Física en 1965, compartido con Julian Schwinger y Sin-Ichiro Tomonaga.
Entre sus principales logros se cuenta el desarrollo de un método para estudiar las interacciones y propiedades de las partículas subatómicas utilizando los denominados diagramas de Feynman. Asimismo, en su juventud participó en el desarrollo de la bomba atómica, en el marco del llamado proyecto Manhattan. Además contribuyó a la física con trabajos exploratorios sobre computación cuántica y con los primeros desarrollos de nanotecnología.

 

La dualidad onda-partícula y sus implicaciones
La dualidad onda-partícula postula que todas las partículas subatómicas presentan propiedades de onda y partícula. Este concepto chocaría de bruces con la física clásica, que defendía que existen diferencias entre onda y partícula.
Básicamente, una partícula ocuparía un lugar en el espacio y tendría una masa mientras que una onda se extendería en el espacio con una velocidad definida y una masa nula.
Actualmente se considera que la dualidad onda-partícula es un “concepto de la mecánica cuántica según el cual no hay diferencias fundamentales entre partículas y ondas: las partículas pueden comportarse como ondas y viceversa”.
Este hecho ha sido comprobado experimentalmente en múltiples ocasiones. Fue introducido por Louis-Victor de Broglie, físico francés de principios del siglo XX. En 1924, en su tesis doctoral, de Broglie propuso la existencia de ondas de materia, es decir que toda materia tenía una onda asociada a ella.
Así, según este científico: Toda la materia presenta características tanto ondulatorias como corpusculares comportándose de uno u otro modo dependiendo del experimento específico.
Esta hipótesis se confirmó más tarde para los electrones, con la observación de los resultados del experimento de la doble rendija de Young en la difracción de electrones en dos investigaciones independientes.
Por otro lado, en la Universidad de Aberdeen (Escocia), George Paget Thomson pasó un haz de electrones a través de una delgada placa de metal y observó los diferentes esquemas predichos. Similares experimentos han sido repetidos con neutrones y protones, el más famoso de ellos realizado por Estermann y Otto Stern en 1929. Experimentos más recientes realizados con átomosy moléculas han demostrado que estos actúan también como ondas.
Todas estas constataciones tienen algunas implicaciones filosóficas, al chocar con la mecánica newtoniana en algunos aspectos, como que resulte imposible determinar con precisión ciertas magnitudes físicas (no es posible construir un análogo clásico del estado de una partícula); o que las partículas cuánticas exhiban características duales (según el tipo de experimento muestran un comportamiento típico de las partículas materiales de la mecánica clásica o bien un comportamiento típico de ondas que se propagan en un medio).
En este sentido, en última instancia, desde que, a principios del siglo XX, nació la sospecha de que el observador consciente (experimentador) juega un papel en la definición de la realidad cuántica, se creó un debate entre aquellos físicos que niegan cualquier subjetivismo en la ciencia y los físicos idealistas, que defienden que el ser humano podría ser a un tiempo actor y observador del mundo.

 

Referencia bibliográfica:Roger Bach, Damian Pope, Sy-Hwang Liou, Herman Batelaan. Controlled double-slit electron diffraction. New Journal of Physics (2013). DOI:10.1088/1367-2630/15/3/033018.

 

 

Jueves, 14 de Marzo 2013
Yaiza Martínez
Estudios han comprobado que escuchar música de Mozart nos hace (brevemente) más inteligentes, pero no es el único tipo de música que estimula respuestas cognitivas mejoradas.
2205154
Todos hemos oído que escuchar música clásica nos brinda una inteligencia superior, y que el efecto estimulante se multiplica cuando bebés la escuchan. En la década de los noventa se popularizó la teoría de que escuchar Mozart incrementaba la inteligencia de los bebés que la escuchaban. Salieron a la venta productos que facilitaban este proceso así como artefactos que permitían que fetos escucharan música.
Tiene sentido, no es tan difícil imaginar que al escuchar la música de un genio abriremos de alguna manera un espacio nuevo en nuestras mentes para almacenar conocimientos. La popularización del efecto Mozart no requiere demasiados argumentos, sin embargo en la década de los noventa, los tenía. Había un estudio, conducido por la Universidad de California Irvine, que probaba que escuchar música de Mozart ayudaba a mejor las habilidades cognitivas de las personas. El problema con la publicación original del estudio es que se popularizo y sobre-interpretó; el “efecto Mozart” como tal, no se menciona, los participantes eran adultos y además no fue un estudio muy minucioso ya que solo contaba con 36 universitarios como participantes.
El experimento demostraba que estudiantes que escuchaban música de Mozart cumplían de mejor manera tareas donde tenían que imaginar formas y por unos 15 minutos después eran mejores en pruebas donde tenían que predecir la forma que tomaría un papel doblado una vez desdoblado. Básicamente probando que el efecto rara vez duraba más de un cuarto de hora, no toda una vida.
De cualquier manera las personas empezaron a especular en cuanto a qué era exactamente en la música de Mozart que causaba este efecto. Siguiendo esa línea de investigación muchos estudios empezaron a comprobar que no era solamente la música de Mozart la que estimulaba al cerebro, sino también la de Schubert, y lecturas de novelas de Stephen King, sugiriendo que no era la música lo que estimulaba pero el interés y atención prestada.
La mayoría de los estudios anteriores solo experimentaban los efectos en el cerebro adulto y no fue hasta el 2006 que una investigación Británica estudió el efecto de la música en ocho mil niños. Tenían que escuchar diez minutos de Mozart o una secuencia de tres canciones del grupo Blur “Country House,” “Return of the Mack,” y “Stepping Stone” de PJ and Duncan. Sorprendentemente a los niños que escuchaban las canciones Pop les iba mejor en las pruebas que aquellos que escuchaban Mozart. Probando que la preferencia personal podría influenciar de alguna manera.
Escuchar a Mozart o música Pop no hará a sus hijos más inteligentes, pero tampoco les hará daño y quizá inicien un romance con el arte de la música. Sin embargo sí existe una manera de mejorar las habilidades cognitivas a través de la música y es aprender a tocar un instrumento musical. Jessica Grahn, de la Western University in London, Ontario, explica que un año de clases de piano, complementadas por práctica regular puede incrementar el IQ por hasta tres puntos.
Escuchen música por amor al arte, no porque sientan que es una herramienta que los dotará con una mente brillante de la noche a la mañana. Los dejamos con el concierto de piano número 27 de Wolfgang Amadeus Mozart:
Mozart K.595 Piano Concerto #27 in B-flat 2nd mov. Larghetto
Thumbnail
8:16 min

 

 

  • RSS feed de pijamasurf
  • Publicación: 10/03/2013 12:56 pm
 
Recorremos, con Jung como Virgilio, el mundo sublunar del inconsciente para intentar comprender el substrato arquetípico de nuestra mente: los instintos psíquicos y las imágenes primordiales que se repiten en nosotros.
Que la historia –de la humanidad y del universo– influye en nosotros puede comprobarse con tan sólo mirar, y se dice más fácil de lo que se hace, la profundiad de la mente humana. Existe en nuestro inconsciente un substrato in-formativo estructural que transmite en nosotros una serie de patrones que trascienden nuestra experiencia personal. Estos son los arquetipos, remanentes arcaicos que Carl Jung describió como “imágenes primordiales”. No entramos al mundo con unatabula rasa; de igual manera que nuestra biología conserva las huellas instintivas de nuestra evolución –coexiste todo el reino animal dentro de nosotros– también nuestra psique conserva los rasgos de nuestra evolución mental. Así en nosotros se repiten ancestrales imágenes: el héroe, la diosa madre, el viejo sabio, etc., y motivos como el Apocalipsis, el Diluvio, la Creación, etc.
“El arquetipo es una tendencia a formar tales representaciones de un motivo –representaciones que pueden variar mucho en el detalle sin perder un patrón básico… Son de hecho una tendencia instintiva”, escribe Jung enEl hombre y sus símbolos. “Es esencial insistir que no son meros conceptos filosóficos. Son pedazos de la vida misma –imágenes que están integralmente conectadas al individuo a través del puente de las emociones”.
La importancia de explorar el mar casi infinito del inconsciente no es menor. Seamos conscientes o no de los arquetipos, de cualquier forma los vivimos –como si fueramos avatares de una tendencia psíquica meta-histórica que se representa en símbolos encarnados–; pero el no ser conscientes hace que los padezcamos y que no logremos madurar nuestra personalidad para así individuarnos: la plenitud de lo que somos. Los arquetipos cumplen la función de una iniciación, un rito de paso en nuestra psique hacia un nuevo estadio que quizás permitiría resolver una cuita que nos persigue desde el albor de la humanidad.
“Sólo es posible vivir la vida a su máxima expresión cuando estamos en armonía con estos símbolos; la sabiduría es un retorno a ellos. Esto connota que cuando una persona logra hacer las paces con los arquetipos que yacen dentro de ella puede empezar a vivir una vida más pacífica”, reitera Jung. ” Todas las ideas más poderosas de la historia regresan a los arquetipos. Esto es particularmente cierto de las ideas religiosas, pero los conceptos centrales de la ciencia, filosofía y ética no son excepciones a esta regla. En su forma presente son variantes de ideas creadas adaptando y aplicando conscientemente estas ideas a la realidad. Puesto que es la función de la conciencia, no sólo reconocer y asimilar el mundo externo a través del umbral de los sentidos, sino traducir a la realidad visible el mundo que yace en nuestro interior”.
La comprensión arquetípica también nos permite entrar en contacto con una dimensión universal, conectarse con la fuente, por así decirlo. Una especie de proyector holográfico en el útero del mundo: “Para los alquimistas [los arquetipos] eran semillas de luz transmitidas en el caos.. el proyecto germinal de un mundo por venir… Uno tendría que concluir a partir de estas visiones alquímicas que estos arquetipos tienen cierto resplandor, o cuasi-conciencia, y esa numinosidad contiene luminosidad”, dice Jung, entre cuyas aportaciones yace el ligar los mismos procesos de transmutación de la materia encontrados en la alquimia a procesos psíquicos.
Podemos pasar buena parte de nuestra existencia enfrascados viviendo un arquetipo –como si fueramos una carta del Tarot– y no seguir el curso de nuestra evolución psíquica, arribando a los “arcanos mayores”. Si queremos acceder a estas dimensiones superiores, al héroe solar, al amor de la Diosa, a la sublimación del mago, debemos de atravesar también la oscuridad, la sombra psíquica del pasado colectivo. Debemos de mirar hacia abajo como el hombre colgado, como el loco debemos de atrevesar el bosque solitario y morir simbólicamente, para renacer en el mar pulsante cuya potencia es ilimitada. Estamos dentro de una rueda de la fortuna, pero si somos conscientes de los arquetipos –los motores que hacen girar la rueda, el software de fábrica– tendremos al Hado de nuestro lado.
Twitter del autor: @alepholo
“Numerosos son los hombres y las mujeres que han dejado una huella
en la historia. Pero ser reconocido y apreciado en la tierra por
los humanos es una cosa, y ser aprobado por el Cielo es otra,
porque los valores no son los mismos. Es por ello que en el
momento en que llegan al otro mundo, la mayoría de ellos deben
sufrir el juicio de las entidades celestes que les dicen: «No
debiste utilizar tus talentos sólo para ti, sino también para
el bien de los demás. Has hecho algunas cosas buenas, es verdad,
¡pero muy pocas en comparación con todo lo que hubieras podido
hacer! Medita ahora sobre la vanidad de las glorias humanas para
que, el día que debas volver a la tierra, sepas utilizar mejor
tu inteligencia y reparar también tus errores.»
En cuanto a vosotros, aunque no tengáis la ambición de
convertiros en una celebridad, no os preocupéis tanto por la
opinión de los demás. En lugar de buscar su aprobación y sus
alabanzas, preguntaos más bien qué es lo que piensan las
entidades celestes ante las cuales deberéis presentaros un día.”
Omraam Mikhaël Aïvanhov