Archivos para 3 abril, 2014

el colibri

Publicado: 3 abril, 2014 en filosofia
Aquel día hubo un gran incendio en la selva.
Todos los animales huían despavoridos.
En mitad de la confusión, un pequeño colibrí empezó a volar en dirección contraria a todos los demás.
Los leones, las jirafas, los elefantes… todos miraban al colibrí asombrados, pensando qué demonios hacía yendo hacia el fuego.
Hasta que uno de los animales, por fín, le preguntó: “¿Dónde vas? ¿Estás loco? Tenemos que huir del fuego”.
El colibrí le contestó: “En medio
de la selva hay un lago, recojo un poco de agua con mi pico y ayudo a apagar el incendio”.
Asombrado, el otro animal sólo pudo decirle “Estás loco, no va a servir para nada. Tú solo no podrás apagarlo”.
Y el colibrí, seguro de sí mismo, respondió:
“Es posible, pero yo cumplo con mi parte.”
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El Susurro del Maravilloso Vacio

Publicado: 3 abril, 2014 en filosofia

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Todos tus seres queridos morirán, o cambiarán, o te dejarán – tu madre, tu padre, tus hijos, tus mejores amigos, tus más íntimos amantes, tus maestros, tus estudiantes. O tú cambiarás, o evolucionarás, o perderás la memoria, o tu sistema corporal colapsará. Todas las fuentes externas de felicidad están sujetas a la ley de lo transitorio. Esto resulta ‘deprimente’ o ‘negativo’ sólo desde el punto de vista del ego, quien lucha por atarse o poseer, y se aferra a la gente o a los objetos y a las sustancias para poder sobrevivir. El ego siempre necesita del tiempo, y convierte al tiempo en un enemigo o en su más grande adicción. 

Pero desde la perspectiva de quien realmente eres, la incapacidad que tenemos de controlar cada cosa, lo impredecible de cada persona, de cada acontecimiento, la preciosa fragilidad de las relaciones, hace que cada momento sea infinitamente precioso, y así, la pérdida deja de ser un enemigo para convertirse en una invitación al despertar. 

Quizás no tengamos ningún mañana, pero tenemos este Ahora – y este Ahora lo es todo.

Jeff Foster

La música de la tierra

Publicado: 3 abril, 2014 en musica, noticias
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Documental en el que hacen un breve viaje por la música a lo largo del tiempo

 

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“Desde épocas remotas de la antigüedad ha existido una extraordinaria enseñanza que es universal en su aplicación y eterna en su sabiduría. Fragmentos de ella se encuentran en jeroglíficos Sumerios que se remontan de 8 a 10 mil años. Algunos símbolos representativos del Sol, la Luna, el Aire, el Agua y las demás fuerzas naturales, son de una época aún más primitiva, anterior al cataclismo que terminó el periodo pleistoceno. Se desconoce cuántos miles de años antes de este período existía la enseñanza.

Estudiar y practicar esta enseñanza es reactivar en todos los hombres un conocimiento intuitivo que puede resolver sus problemas individuales y los problemas del mundo.

Vestigios de la enseñanza han aparecido en casi todos los países y religiones. Sus principios fundamentales fueron enseñados en Persia, Egipto, India, Tibet, Palestina, Grecia y en muchos otros países. Pero ha sido transmitida en su forma más pura por los Esenios, esa misteriosa hermandad que vivió durante los últimos 2 0 3 siglos antes de Cristo y el siglo primero de la era cristiana en el Mar Muerto en Palestina y en el Lago Mareotis en Egipto. En Palestina y en Siria los miembros de la hermandad fueron conocidos como los esenios y en Egipto como “therapeute” curadores.

La parte esotérica de su enseñanza está dada en el Arbol de la Vida, las Comuniones Esenias con los Angeles, y la Séptuple Paz, entre otros. La parte exotérica o exterior aparece en el Libro Uno de “ El Evangelio Esenio de la Paz y los recientemente descubiertos Rollos del Mar Muerto.

Pero cualquiera que sea su origen, cierto es que los esenios existieron durante mucho tiempo como hermandad, quizá bajo otros nombres en otros lugares.

La enseñanza aparece en le “Zend Avesta” de Zaratustra, que la tradujo en una forma de vida que seguida durante miles de años. Contiene los conceptos fundamentales del brahmanismo, de los Vedas y de los Upanishads; y los sistemas Yoga brotaron de la misma fuente. Buda posteriormente predicó esencialmente las mismas ideas básicas y su sagrado Arbol de Bodhi está correlacionado con el Arbol Esenio de la Vida. En el Tíbest la enseñanza una vez más encontró expresión en la Rueda Tibetana de la Vida.

Los Pitagóricos y los Estoicos en la Grecia antigua también siguieron los principios esenios y mucho de su forma de vida . La misma enseñanza fue elemento de la cultura adónica de los Fenicios, de la Escuela de Filosofía de Alejandría en Egipto, y contribuyó en gran medida a muchas ramas de la cultura occidental, Francmasonería, el Gnosticismo, la Kábala y la Cristiandad. Jesús la interpretó en su forma más sublime y bella en las sietes bienaventuranzas del Sermón de la Montaña.

Los esenios vivían en las costas de los lagos y los ríos y practicaban una forma comunal de la vida, compartiendo todo por igual. Fueron principalmente Agricultores y Arboculturistas, que tenían un vasto conocimiento de los cultivos, del suelo, de las condiciones climatológicas que les permitido cultivar una extraordinaria variedad de frutas y legumbres en áreas relativamente desiertas y con un mínimo de trabajo.

No tenían servidores ni esclavos y se dice que fueron los primeros en condenar la esclavitud tanto en teoría como en la práctica. No había ni ricos no pobres entre ellos, pues consideraban ambas condiciones como desviaciones de la Ley. Establecieron su propio sistema económico, basado completamente en la Ley, y demostraron que todas las necesidades del hombre de alimentos y materiales pueden ser cubiertas sin esfuerzos, y por medio del conocimiento de la Ley.

Pasaban mucho tiempo tanto en le estudio de escritos antiguos como en ramas especiales del saber, tales como la educación , la medicina y la astronomía. Se dice que fueron los herederos de la astronomía caldea y persa y de las artes curativas egipcias. Eran adeptos en profecías para las que se preparaban con ayunos prolongados. Eran igualmente expertos en el uso de las plantas y hierbas para curar tanto hombres como animales.

Llevaban una vida sencilla y regular, levantándose cada día antes de la salida del sol para estudiar y comulgar con las fuerzas de la naturaleza, bañándose en agua fría como un rito, y usaban vestiduras blancas. Después de su trabajo diario en los campos y viñedos compartían sus comidas en silencio, precediéndoles y terminándolas con plegarias. En su profundo respeto por las cosas vivientes nunca tocaban alimentos de carne, ni bebían bebidas fermentadas. Sus noches eran dedicadas al estudio y a la comunión con las fuerzas celestiales.

La noche era el comienzo de su día y el Sabat, o día santo, comenzada el viernes por la noche, el primer día de la semana. El día estaba consagrado al estudio, a la discusión , a la atención de los visitantes y a tocar ciertos instrumentos musicales, de los que se han descubierto algunas réplicas.

Su forma de vida les permitía vivir hasta edades avanzadas de 120 años y más y se decía que poseían una fortaleza y resistencia extraordinarias.

Enviaban curadores y maestros de las hermandades entre los que estuvieron Elías, Juan el Bautista, Juan el Discípulo Amado y el Gran Maestro Jesús.

La membresía de la hermandad se obtenía después de un período de prueba de uno a tres años de trabajo iniciatorio, seguidos de siete años antes de ser admitido a la plenitud de la enseñanza interior.

Registros de la forma de vida esenia de la vida nos han llegado por los escritos de sus contemporáneos. Plinio el naturista romano, Filo el filósofo de Alejandría, Josefo el historiador judío, Solanius y otros, hablaban de ellos como “ una raza por sí misma”, más extraordinaria que cualquier otra en el mundo, “ los más antiguos de los iniciados, que recibieron sus enseñanzas del Asia Central” enseñanza perpetuada a través de un inmenso lapso de años, “santidad constante e inalterable”.

Una parte de las enseñanza externa está preservada en texto arameo en el Vaticano en Roma. Un testo eslavo fue encontrado en posesión de los Hapsburgos de Austria y del que se dijo que había sido traído desde el Asia en el siglo tercero por los padres nestorianos que huían de las hordas de Genghis Khan.

Ecos de la enseñanza existen hoy en muchas formas, en ciertos ritos de la Orden Masónica, en el símbolo del candelabro de siete brazos, en el saludo “ La Paz sea Contigo”, usado desde la época de Moisés , y hasta los siete días de la semana, que hace mucho tiempo perdieron su significación espiritual original.

Por su antigüedad, su persistencia a través de las edades, es evidente que la enseñanza no puede haber sido la concepción de cualquier individuo o pueblo, sino que es la interpretación por una sucesión de Grandes Maestros, de la Ley del Universo, la ley básica, eterna e invariable como las estrellas en su curso, las misma ahora que hace 2 o 10 mil años , y tan actual hoy como entonces.

La enseñanza explica la Ley, muestra cómo las desviaciones del hombre de ella son la causa de todos sus problemas, y da el método por el que puede encontrar la salida en su dilema. “

El Evangelio de los Esenios Traducido por EL Dr. Edmond Bordeaux Székely

Osho

Publicado: 3 abril, 2014 en filosofia
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El hombre se vuelve maduro en cuanto empieza a amar en vez de necesitar.
Comienza a rebozar,a compartir.
Comienza a dar…
 

Hildegard von Bingen

Publicado: 3 abril, 2014 en biografias, filosofia, musica, noticias

Desde mi niñez veo siempre una luz en mi alma,
pero no con los ojos externos
y tampoco con los pensamientos de mi corazón;
tampoco toman parte en ella los cinco sentidos exteriores.
La luz que percibo no es de especie local,
sino que es mucho más lúcida que la nube que lleva el sol.
No puedo distinguir en la misma ninguna altura, anchura o longitud.
Lo que veo o aprendo en tal visión me queda largo tiempo en la memoria.
Veo, oigo y sé al mismo tiempo;
y aprendo lo que sé como si fuera en un instante.
No puedo discernir absolutamente ninguna forma en esta luz,
que para mí se llama la Luz viviente.
Mientras gozo de la contemplación de la luz
desaparece de mi memoria toda tristeza y dolor.

Hildegard von Bingen

 

Algo de su hermosa música. Poderosa mujer adelantada a su época:

http://www.youtube.com/watch?v=jMnXjLD7J24&list=RDLJEfyZSvg5c&feature=share&index=1

Castaneda

Empecé hablando de Castaneda en el anterior artículo y acabé yéndome por las ramas. De lo que quería hablar es de las descripciones que hace el autor sobre los viajes que experimenta usando entéogenos. En la narración Don Juan, el maestro de Castaneda, quiere enseñarle a éste a ver, palabra que Don Juan utiliza con distinto significado que nosotros.

Este concepto escapa a definiciones; se trata de una forma de percibir la realidad en un estado no ordinario de consciencia, por supuesto la realidad es la misma, solo que al ser el enfoque totalmente diferente, la realidad nos parece distinta:

“Cuando uno ve, ya no hay detalles familiares en el mundo. Todo es nuevo. Nada ha sucedido antes. ¡El mun­do es increíble!

‑¿Por qué dice usted increíble, don Juan? ¿Qué cosa lo hace increíble?

‑Nada es ya familiar. ¡Todo lo que miras se vuelve nada! Ayer no viste. Miraste mi cara y, como te caigo bien, notaste mi resplandor. No era yo monstruoso, como el guardián, sino bello e interesante. Pero no me viste. No me volví nada frente a tus ojos. De todos modos es­tuviste bien. Diste el primer paso verdadero hacia ver. El único inconveniente fue que te concentraste en mí, y en ese caso yo no soy para ti mejor que el guardián. Su­cumbiste en ambos casos, y no viste.

‑¿Desaparecen las cosas? ¿Cómo se vuelven nada?

‑Las cosas no desaparecen. No se pierden, si eso es lo que quieres decir; simplemente se vuelven nada y sin embargo siguen estando allí. “

Por supuesto que todas estas ideas no son totalmente originales. Tal y como yo lo interpreto, se trata de dejar de racionalizar, dejar de interpretar la realidad, de procesar la información que nos llega desde los sentidos: no clasificarla, no interpretarla, no razonar sobre ella. Eso es lo que hace que la realidad se presente como algo nuevo: realmente es algo nuevo, ya que probablemente la última vez que la vimos así fue hace mucho tiempo, cuando nuestra cabeza aún no estaba llena de palabras.

Esto no es una crítica a la razón, como muchos afirman. Es una crítica al egocentrismo que nos hace identificar la razón con el yo, cuando el pensamiento racional no es sino una herramienta más, un apéndice muy útil en algunos casos, pero totalmente desastroso la mayoría del tiempo. No digo que no hay que pensar, digo que no hay que estar siempre pensando, siempre escuchando palabras, mirando palabras (sí, como estas), diciendo palabras, porque las palabras crean una barrera entre la realidad y nuestra percepción, y nos impiden vivir intensamente, que es del único modo que vale la pena vivir.

Si esto no tiene mucho sentido para tí, te comprendo. En realidad no tiene ningún sentido en absoluto. Igual que cualquier otra experiencia, es necesario haberla vivido para llegar a comprenderla y compartirla, los que saben me entenderán, los que no saben no me entenderán, pero tal vez perturbe su curiosidad.

Es indudable que los entéogenos provocan ese estado mental. Se trata de un lugar común entre todos los que hemos experimentado con entéogenos de un modo introspectivo. Obviamente no es imprescindible el uso de fármacos, es posible alcanzar estados mentales similares -tal vez idénticos- por otros medios; la meditación, por ejemplo. Desde mi punto de vista es irrelevante; lo esencial es el resultado: silencio interno, una especie de despertar a la realidad que resulta demoledor para las personas que abusan de las palabras, como yo.

Para interactuar con algo es necesario percibirlo previamente. Esta afirmación tan evidente es en realidad reveladora, ya que si alcanzamos el estado mental que nos permite ver, estamos ante lo desconocido, ante aspectos de la realidad que antes estaban ocultos. Y podemos interactuar con ellos. Podemos tener experiencias increíbles con aspectos de la realidad que en un estado normal consideraríamos insignificantes y ni siquiera les prestaríamos atención. Podemos aprender de esas experiencias, extraer conclusiones vitales que nos guíen en nuestra vida diaria, que nos conviertan en criaturas mejores, más poderosos y capaces de realizar nuestros sueños.

Os dejo con un fragmento de uno de los viajes de Castaneda, en el que casi es capaz de ver. Es un relato muy significativo en todos sus detalles, y los que saben de qué hablo entenderán por qué.

“‑Mira el agua frente a ti ‑oí que decía‑, pero no dejes que su sonido te arrastre a ningún lado. Si dejas que el sonido del agua te arrastre, quizá nunca pueda yo encontrarte y regresarte. Ahora métete en la niebla verde y escucha mi voz.

Lo oía y comprendía con claridad extraordinaria. Em­pecé a mirar fijamente el agua, y tuve una sensación muy peculiar de placer físico; una comezón; una felicidad indefinida. Miré largo tiempo, pero sin detectar la niebla verde. Sentía que mis ojos se desenfocaban y tenía que es­forzarme por seguir mirando el agua; finalmente no pude ya controlar mis ojos y debo haberlos cerrado, o acaso fue un parpadeo, o bien simplemente perdí la capacidad de enfocar; en todo caso, en ese mismo instante el agua quedó fija; cesó de moverse. Parecía una pintura. Las ondas es­taban inmóviles. Entonces el agua empezó a burbujear: era como si tuviese partículas carbonadas que explotaban de una vez. Por un instante vi la efervescencia como una lenta expansión de materia verde. Era una explosión si­lenciosa; el agua estalló en una brillante neblina verde que se expandió hasta rodearme. […]

La voz de don Juan me ordenó enfocar toda mi aten­ción en la niebla, pero sin abandonarme a ella. Dijo re­petidas veces que un guerrero no se abandona a nada, ni siquiera a su muerte. Volví a sumergirme en la neblina y advertí que no era niebla en absoluto, o al menos no era lo que yo concibo como niebla. El fenómeno neblinoso se componía de burbujas diminutas, objetos redondos que entraban en mi campo de “visión”, y salían de él, despla­zándose como si estuviesen a flote. Observé un rato sus movimientos; luego un ruido fuerte y distante sacudió mi atención y perdí la capacidad de enfoque y ya no pude percibir las burbujitas. Sólo tenía conciencia de un res­plandor verde, amorfo, como niebla. Oí de nuevo el ruido y la sacudida que me dio hizo desaparecer la niebla inme­diatamente, y me hallé mirando el agua de la zanja de irrigación.

Entonces volví a oírlo, ahora mucho más cerca; era la voz de don Juan. Me estaba diciendo que le prestara aten­ción, porque su voz era mi única guía. Me ordenó mirar la ribera de la corriente y la vegetación directamente ante mis ojos. Vi algunos juncos y un espacio libre de ellos. Era un recoveco en la ribera, un sitio donde don Juan cruza para sumergir su balde y llenarlo de agua. Tras unos momentos don Juan me ordenó regresar a la niebla y me pidió nuevamente prestar atención a su voz, porque iba a guiarme para que yo aprendiera a moverme; dijo que al ver las burbujas debía abordar una de ellas y dejar que me llevara. […]

‑Monta una de esas burbujas ‑lo oí decir.

Pugné por conservar mi percepción de las burbujas ver­des y a la vez seguir oyendo la voz. No sé cuánto tiempo me esforcé, pero de pronto me di cuenta de que podía escuchar a don Juan y seguir viendo las burbujas, que aún pasaban despacio, flotantes, por mi campo de percepción. La voz de don Juan seguía instándome a seguir una de ellas y montarla. […]

Al regresar advertí que las burbujas se movían más des­pacio y que tenían ahora el tamaño de un balón. De hecho, eran tan grandes y lentas que yo podía examinar cual­quiera detalladamente. No eran en realidad burbujas: no eran como una burbuja de jabón, ni como un globo, ni como ningún recipiente esférico. No contenían nada, pero se contenían. Tampoco eran redondas, aunque al percibir­las por vez primera yo habría podido jurar que lo eran y la imagen que acudió a mi mente fue “burbujas”. Las observaba como si me hallase mirando por una ventana: es decir, el marco de la ventana no me permitía seguirlas, sólo verlas entrar y salir de mi campo de percepción.

Pero cuando dejé de verlas como burbujas fui capaz de seguirlas; en el acto de seguirlas me adherí a una y floté con ella. Sentía realmente estar en movimiento. De hecho, yo era la burbuja, o esa cosa que parecía burbuja.”

FUENTE : http://enbuscadelosagrado.blogspot.com/