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amor <3

Publicado: 14 febrero, 2014 en filosofia
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“Todos estamos en busca de amor… en nuestra confusión,
hasta que encontremos nuestro camino de regreso
a la conclusión de que el amor es lo que ya somos.”

Byron Katie

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Melancolía I”
Alberto Durero, 1514
Grabado • Renacimiento
24 cm × 18.8 cm
Galería Nacional de Arte de Karlsruhe, Karlsruhe, Flag of Germany.svg Alemania
Melencolia I es uno de los tres grabados del famoso pintor del Renacimiento alemán Alberto Durero, que junto con El caballero, la Muerte y el Diablo y San Jerónimo en su gabinete, compone las Estampas Maestras. Es considerada la obra más misteriosa de Durero y se caracteriza, como muchas de sus obras, por su iconografía compleja y su simbolismo. Es una composición alegórica que ha suscitado diversas interpretaciones. Mide 24 cm de alto y 18.8 cm de ancho.[1]

Contenido de la imagen y simbolismo

  • La imagen central y más importante es una figura alada meditabunda, que puede ser considerada un ángel, acurrucada en el suelo y con el rostro ensombrecido. Esta dama apoya su cabeza –coronada de hierbas y con el cabello despeinado– en su puño izquierdo, mientras que con la otra mano sostiene un compás. Del cinturón cuelgan un conjunto de llaves revueltas.[2]
«.. su mente está preocupada por visiones interiores. de suerte que afanarse con herramientas prácticas le parece carente de sentido (…) El gesto del puño cerrado, que hasta aquí era un mero síntoma de enfermedad ahora simboliza la concentración fanática de una mente que ha sido verdaderamente un problema, pero que en el mismo momento se siente tan incapaz de resolverlo como de desecharlo (…) La mirada vuelta a una lejanía vacía (…) Los ojos de Melancolía miran al reino de lo invisible con la misma intensidad con que su mano ase lo impalpable (…) Rodeada de los instrumentos del trabajo creador pero cavilando tristemente con la sensación de no llegar a nada (…) Un genio con alas que no va a desplegar, con una llave que no usará para abrir, con laureles en la frente pero sin sonrisa de victoria
R. Klibansky, E. Panofsky y E. Saxí, op. cit. pgs. 307 a 309.
  • A su lado se encuentra un putto (mediador entre la esfera terrenal y celestial), apoyado en una piedra de molino, que escribe o dibuja sobre una tablilla.
  • En la parte inferior se encuentra un perro famélico, animal que se encuentra también en otros grabados de Durero, durmiendo a los pies del personaje principal. Aunque tradicionalmente el perro simboliza la lealtad, aquí un perro puede representar la melancolía o la locura.
  • En el suelo, hay varios útiles de carpintería (martillo, alicates, clavos y sierra) y arquitectura (un tintero y una pluma) que se encuentran desordenados.
  • En el grabado hay muchos elementos relacionados con la geometría, la aritmética y la medida del tiempo. Sobre el muro hay una esfera de madera torneada, un poliedro truncado[3] [4] de cristal de alunita[5] formado por pentágonos irregulares y triángulos (en que se puede apreciar un rostro humano difuminado), una regla, un reloj de arena, una balanza y un cuadrado mágico de 4×4.[6] También hay una campanilla y una escalera de siete peldaños, que asciende hasta una torre o edificio que no se vislumbra su final.
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Éste cuadrado mágico está considerado el primero de las artes europeas. Es un cuadrado de orden cuatro en el que siempre se obtiene la constante mágica (34) en las filas, columnas, diagonales principales, y en las cuatro submatrices de orden 2 en las que puede dividirse el cuadrado, sumando los números de las esquinas, los cuatro números centrales, los dos números centrales de las filas (o columnas) primera y última, etc. Curiosamente las dos cifras centrales de la última fila 1514 son el año de ejecución de la obra.
Algunas disposiciones particulares en el cuadrado mágico de Durero que suman la constante mágica.
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  • En el fondo vemos un poblado. Hay un contraste entre la sombra que proyecta la Luna sobre los objetos y el brillo de un cometa, que se encuentra encerrado en un arco iris (símbolo de la reconciliación y de la alianza entre Dios y los hombres).
  • Al fondo hay un murciélago sosteniendo una cartela con el texto “Melencolia I”, el título del grabado.

Interpretación

Esta composición alegórica, considerada una de las estampas más famosas de los antiguos maestros, ha sido objeto de más interpretaciones modernas que casi cualquier otra imagen en arte. José Pijoán afirmó «no hay otra imagen humana tan saturada de pensamiento»,[7] refiriéndose a la obra. Cabe destacar la imprescindible interpretación de la obra de Durero realizada por Erwin Panofsky y el libro en dos volúmenes de Peter-Klaus Schuster. También Giorgio Agamben dedica parte de su ensayo Estancias. La palabra y el fantasma en la cultura occidental al estudio de este grabado.
Junto con El caballero, la Muerte y el Diablo y San Jerónimo en su gabinete, Melancolía I forma parte de las denominadas Estampas Maestras de Durero. Las estampas fueron realizadas entre 1513 y 1514 y son la culminación de su trabajo como grabador. Se han interpretado como autorretratos en clave simbólica, que nos presentan la imagen que Durero tiene de sí mismo: como artista de carácter melancólico en Melancolía I, como intelectual en San Jerónimo en su celda y como caballero cristiano en El caballero, la muerte y el diablo.[8] A su vez, Melancolía I simbolizaría la esfera intelectual dominada por el planeta Saturno, según la tradición astrológica ligado al sentimiento de la melancolía, constituyendo una conexión entre el mundo racional de las ciencias y el imaginativo de las artes. [cita requerida]
Al parecer, Durero estaba muy interesado por el estudio de las clasificaciones médicas y filosóficas que en su época dividían a los hombres en cuatro temperamentos: flemático, colérico, sanguíneo y melancólico. De estos cuatro temperamentos, Durero era identificado con el melancólico. La bilis negra a menudo se asociaba a los artistas y los arquitectos. Esto justifica el hecho de que la figura femenina de Melancolía I aparezca rodeada de instrumentos relacionados con las matemáticas y la geometría.
Para realizar la estampa, Durero se inspiró en las ideas que Marsilio Ficino recoge en su libro Libri de Triplici Vita, sobre el carácter melancólico y saturniano.
El hecho de que su título sea Melancolía I se explica recurriendo a otra fuente: el libro De Occulta Philosophia de Agrippa de Nettesheim, que fue publicado en 1531 y cuyo manuscrito era conocido desde 1510. Agrippa distinguía entre la “melancolía imaginativa”, la “melancolía mentalis” y la “melancolía rationalis”. Aunque no se sabe con certeza si Durero pensó en realizar una serie con estos tres aspectos de la melancolía.[9]
Se ha sospechado que Melancolía I había sido concebido bajo el sentimiento de duelo por la pérdida de su madre. Incluso se ha dicho que los números del cuadrado mágico contendrían una referencia secreta a la fecha del fallecimiento.

Repercusión

Gottfried Keller, inspirado por la obra de Durero, escribó el poema Melancholy. En su estrofa última, el poeta sugiere la forma de un ángel como la encarnación artística de la fantasía.
Inicialmente el filósofo Jean-Paul Sartre tenía la intención de titular su novela La náusea como Melancolía I, haciendo referencia a este grabado.
Thomas Mann sentía especial atracción por uno de los numerosos símbolos que aparecen en el grabado de Durero: el cuadrado mágico o cuadrado de Júpiter. En la novela Doktor Faustus el protagonista, Adrián Leverkühn, cuelga dicho cuadrado sobre un piano alquilado.[10]
(…) la magia —o la curiosidad (de ese cuadrado)— reside en el hecho de que, súmense esas cifras como se quiera, de arriba abajo, de derecha a izquierda o diagonalmente, se obtiene el mismo total de treinta y cuatro.
El ensayo de Günter Grass titulado Del diario de un caracol termina con el discurso sobre el grabado de Durero en la exposición que titula “La inmovilidad en el progreso”, en la que se dice: «Sólo quien conoce y cumple la inmovilidad en el progreso, quien ha cedido una vez, varias veces, quien ha estado en el caparazón vacío del caracol y ha frecuentado el lado oscuro de la utopía, es capaz de medir el progreso».
James Thompson en su libro “Men of mathematics” dedica un poema al grabado.[11]
La banda alemana de metal sinfónico Haggard incluyó el grabado en la portada del álbum And Thou Shalt Trust… The Seer (1997).[12] El disco está basado en la vida y obra de Michel de Nôtre-Dame en la época de la peste negra.
En la novela de ficción El símbolo perdido (2009), Dan Brown analiza los posibles enigmas que encierra la estampa, en especial su cuadrado mágico, que les servirá para descifrar la leyenda de la pirámide Masónica.

Referencias

  1. Jump up Staatliche Kunsthalle Karlsruhe: I 848 (ed.): «Staatliche Kunsthalle Karlsruhe: I 848

    » (en alemán). Consultado el 17 de julio de 2012.

  2. Jump up Antonio Durán (2004). Universidad de Sevilla (ed.): «Matemáticas y matemáticos

    ».

  3. Jump up Jose Mª Valero Navarro. «El enigmático poliedro de “Melancolía I”

    ».

  4. Jump up Dürer’s Solid – from Wolfram MathWorld
  5. Jump up Jesús Martínez Frías. «El enigmático poliedro de Alberto Durero en Melancolía I

    ».

  6. Jump up «Más información sobre el cuadrado mágico

    ».

  7. Jump up Pijoán, J., «Durero», en Summa Artis, Antología, V, Espasa, pág. 189; ISBN 84-670-1356-7
  8. Jump up Museo Thyssen-Bornenusza. «Durero y Cranach

    ». «Guía didactica».

  9. Jump up Julio Romero. «La vuelta de la melancolía. La melancolía vuelta

    ».

  10. Jump up Sealtiel Alatriste. «Los anillos de Saturno

    ».

  11. Jump up Alberto Rodríguez Santos. «Poema sobre el grabado Melancolía I de Durero

    ».

  12. Jump up Carátula del álbum And Thou Shalt Trust… The Seer de Haggard.

Bibliografía

  • Panofsky, Erwin. “Vida y arte de Alberto Durero”. Alianza Editorial. Madrid, 1995. (3ª edición).
  • Pijoán, J., «Durero», en Summa Artis, Antología, V, Espasa, pág. 66; ISBN 84-670-1356-7
  • Matilla, José Manuel. “El arte de la estampa”. Capítulo: “Durero. Obras maestras de la Albertina”. Museo Nacional del Prado. Madrid, 2005.
  • Bertrand, José Antonio. “La Alquimia en el Bosco, Durero y otros pintores del Renacimiento”. Editorial. Barcelona, 1989.

Enlaces externos

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Publicado: 14 febrero, 2014 en noticias

Desktop Fun: Nebula Wallpaper Collection Series 2

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Artículo publicado en La Vanguardia, escrito por la periodista Ángeles Caso

Será porque tres de mis más queridos amigos se han enfrentado inesperadamente estas Navidades a enfermedades gravísimas. O porque, por suerte para mí, mi compañero es un hombre que no posee nada material pero tiene el corazón y la cabeza más sanos que he conocido y cada día aprendo de él algo valioso. O tal vez porque, a estas alturas de mi existencia, he vivido ya las suficientes horas buenas y horas malas como para empezar a colocar las cosas en su sitio. Será, quizá, porque algún bendito ángel de la sabiduría ha pasado por aquí cerca y ha dejado llegar una bocanada de su aliento hasta mí. El caso es que tengo la sensación –al menos la sensación– de que empiezo a entender un poco de qué va esto llamado vida.

Casi nada de lo que creemos que es importante me lo parece. Ni el éxito, ni el poder, ni el dinero, más allá de lo imprescindible para vivir con dignidad. Paso de las coronas de laureles y de los halagos sucios. Igual que paso del fango de la envidia, de la maledicencia y el juicio ajeno. Aparto a los quejumbrosos y malhumorados, a los egoístas y ambiciosos que aspiran a reposar en tumbas llenas de honores y cuentas bancarias, sobre las que nadie derramará una sola lágrima en la que quepa una partícula minúscula de pena verdadera. Detesto los coches de lujo que ensucian el mundo, los abrigos de pieles arrancadas de un cuerpo tibio y palpitante, las joyas fabricadas sobre las penalidades de hombres esclavos que padecen en las minas de esmeraldas y de oro a cambio de un pedazo de pan.

Rechazo el cinismo de una sociedad que sólo piensa en su propio bienestar y se desentiende del malestar de los otros, a base del cual construye su derroche. Y a los malditos indiferentes que nunca se meten en líos. Señalo con el dedo a los hipócritas que depositan una moneda en las huchas de las misiones pero no comparten la mesa con un inmigrante. A los que te aplauden cuando eres reina y te abandonan cuando te salen pústulas. A los que creen que sólo es importante tener y exhibir en lugar de sentir, pensar y ser.

Y ahora, ahora, en este momento de mi vida, no quiero casi nada. Tan sólo la ternura de mi amor y la gloriosa compañía de mis amigos. Unas cuantas carcajadas y unas palabras de cariño antes de irme a la cama. El recuerdo dulce de mis muertos. Un par de árboles al otro lado de los cristales y un pedazo de cielo al que se asomen la luz y la noche. El mejor verso del mundo y la más hermosa de las músicas. Por lo demás, podría comer patatas cocidas y dormir en el suelo mientras mi conciencia esté tranquila.

También quiero, eso sí, mantener la libertad y el espíritu crítico por los que pago con gusto todo el precio que haya que pagar. Quiero toda la serenidad para sobrellevar el dolor y toda la alegría para disfrutar de lo bueno. Un instante de belleza a diario. Echar desesperadamente de menos a los que tengan que irse porque tuve la suerte de haberlos tenido a mi lado. No estar jamás de vuelta de nada. Seguir llorando cada vez que algo lo merezca, pero no quejarme de ninguna tontería. No convertirme nunca, nunca, en una mujer amargada, pase lo que pase. Y que el día en que me toque esfumarme, un puñadito de personas piensen que valió la pena que yo anduviera un rato por aquí. Sólo quiero eso. Casi nada o todo.

Ramana Spencer

Publicado: 14 febrero, 2014 en filosofia

 

Mantente mirando dentro… no importa nada más… poco a poco, lentamente…

hasta que veas que eres pura dulzura, más allá de toda proporción.

 

Toda nuestra educación va en contra del placer, en contra de la alegría, en contra del sentido del humor, en contra del disfrutar de las pequeñas cosas de la vida, de cantar una canción o bailar o tocar la flauta. Nadie te llamará santo por tocar bien la flauta.., excepto yo.

Yo puedo llamarte santo por bailar con tanta totalidad que desaparezcas en el baile y solo quede la danza; el bailarín se ha fundido, se ha disuelto en la danza. Si puedes tocar la flauta con tanta totalidad que te olvides de ti y solo quede la canción, si no eres el cantante sino el que escucha, entonces es Dios quien está tocando la flauta.”.

-Osho

“¿Por qué creéis que la ayuda, el apoyo, deben veniros
únicamente bajo la forma que esperáis? ¡Cuántas oportunidades
se os presentan! Pero no las veis, no queréis verlas. Esperáis
que tal puerta se abra ante vosotros, pero sigue cerrada… En
vez de lamentaros ante esta puerta, pensad que puede haber otra,
al lado, que se abra, O quizá ya está abierta, pero no la veis.
Esperáis la comprensión y la ayuda de alguien, pero éste no
sólo no os la da, sino que se muestra desagradable. Pues bien,
en vez de obsesionaros con esta decepción, mirad un poco mejor a
vuestro alrededor: hay ciertamente otras personas dispuestas a
ayudaros. Si os quedáis tan concentrados en vuestra decepción,
no veréis a esos amigos que vienen hacia vosotros. También en
este sentido algunas pruebas son útiles: obligan a hacer o a
descubrir aquello que no haríamos ni descubriríamos sin ellas.
¡Cuántas veces vuestra obstinación os ha impedido salir de
vuestras dificultades! Así pues, de ahora en adelante, no os
quedéis lamentándoos ante una puerta cerrada, ¡mirad bien a
vuestro alrededor: si no es una puerta, quizá sea una ventana la
que esté abierta!”

 

Al engañar a su pareja con la ayuda de Internet, Jinky se vengó y Greg rompió con la rutina: el adulterio, tentación inmemorial, también es un negocio en auge, con un verdadero mercado de sitios web que lo facilitan y de dispositivos que lo rastrean.

“La vida es corta. Tenga un amante”. Con este lema, “AshleyMadison.com”, con sede en Toronto (Canadá), causó un escándalo cuando fue lanzado en 2002. Desde entonces, decenas lo imitaron con nombres más evocadores, como “DatingForCheaters.com” (citas para infieles) o “HeatedAffairs.com” (tórridas relaciones).

“El adulterio siempre ha existido”, dice a la AFP Noel Biderman, director ejecutivo y fundador de Ashley Madison, quien asegura que los sitios web de citas tradicionales siempre han sido “invadidos por quienes buscan una relación extraconyugal”.

Con un sitio dedicado a los amantes, “llenamos un vacío enorme en los corazones de los hombres y las mujeres casadas”, asegura el jefe de esta empresa, que se atribuye 25 millones de miembros en 35 países y 100 millones de dólares de volumen de negocios en 2013.

Según las cifras publicadas por el Journal of Marital and Family Therapy, una revista de terapia matrimonial y familiar, el 22% de los hombres y el 14% de las mujeres han engañado a sus parejas al menos una vez durante su matrimonio.

¿La existencia de sitios así alentó la infidelidad? Es difícil saberlo sin “datos reales”, dice Pepper Schwartz, profesora de sociología especialista en parejas en la Universidad de Washington, noroeste de Estados Unidos.

“Pero creo que sí, porque muchas personas tienen ganas de tener una relación extramatrimonial, pero no tienen la más mínima idea de cómo hacerlo o cómo hacerlo de manera segura”, señala.

Una “libido exigente”

Eso es lo que le pasó a Jinky, una mujer de 29 años que vive en Singapur, donde vio un anuncio de “DatingForCheaters.com”. “Casada a los 18 años por mis padres con un hombre mayor, descubrí que me estaba engañando”, cuenta en un correo electrónico a la AFP.

Por eso decidió inscribirse y tuvo aventuras. “Me hizo revivir”, señala la joven que asegura haberlo hecho “sobre todo por venganza”.

Jóvenes, viejos, hombres, mujeres, ricos, pobres, diplomados o no, los clientes parecen venir de todos los ámbitos -con una mayoría de personas de 40 años y en especial de hombres, de acuerdo con Ashley Madison- y por todas las razones posibles.

“Algunos vienen por el sexo, porque no lo tienen con una pareja que les gusta y no quieren dejar, otros porque no se contentan sólo con un compañero, y otros por aportarle un momento de locura a su vida o por compartir algo sexualmente bizarro”, dice Schwartz.

Así, Greg, de 45 años, dice que se hubiera divorciado sin los encuentros que “llenaron un vacío en mi vida sin romper mi familia”. Para Stephanie, de 28 años y una “libido exigente”, también fue una solución: Era “poco realista e incluso injusto depender de una única persona para satisfacer mis necesidades”, afirma.

Acusados de “corrupción”, los sitios se defienden.

Sus clientes “son adultos”, asegura Jay Thompson, portavoz de “DatingForCheaters”, que cuenta con 3 millones de socios y una facturación de 18 millones de dólares.

“La gente es libre de elegir lo que quiere, sobre todo en materia de sexualidad”, agrega Biderman. “Una relación extramatrimonial requiere dos componentes: conocer a alguien y no ser descubierto. Yo los proporciono. No recibo un bono cuando el vínculo termina en un dormitorio”.

Sin embargo, los que engañan a su pareja pueden ser rastreados. Una vez más, el mercado se ha beneficiado de los adúlteros: cámaras espía, aplicaciones que almacenan SMS en los teléfonos móviles, e incluso kits para detectar semen están a la venta para desenmascarar a los infieles.

Jeffrey Jurist ofrece aparatos para localizar cualquier vigilancia. Dueño del sitio “SpyAssociates”, estima que un tercio de la facturación de su compañía se debe al adulterio. “La codicia, el miedo y la lujuria son industrias en constante crecimiento”, apunta.

  FUENTE:

http://www.elobservador.com.uy/noticia/271591/el-adulterio-un-negocio-en-auge/

Enric Corbera.

Publicado: 14 febrero, 2014 en ecologia, filosofia, noticias
quietud
Para vivir con la mente no dual,
se hace imprescindible estar alerta:
un estado de quietud mental frente a lo que se observa
que nos lleva a preguntarnos
para qué hemos atraído una determinada experiencia a nuestra vida.

“Leer absortos un texto narrativo o poético equivale a tener una auténtica experiencia de realidad virtual, ya que en nuestro cerebro se activan las mismas áreas que utilizamos al procesar estímulos sensoriales en la vida real.” Bronstein nos habla de éste y otros beneficios que conlleva el acto de lectura en nuestra mente.
 
La lectura es a la mente lo que el ejercicio al cuerpo.
-Joseph Addison. 
 
Instrúyanse porque necesitaremos toda nuestra inteligencia.
Conmuévanse, porque necesitaremos todo nuestro entusiasmo.
Organícense, porque necesitaremos toda nuestra fuerza.
-Antonio Gramsci.
 

A principios de los años 90, el psicólogo evolutivo Howard Gardner renovó el paradigma de las ciencias cognitivas a partir de su teoría de las inteligencias múltiples. Gardner consideró por primera vez la inteligencia no como una única capacidad, fijada e innata, dada de una vez y para siempre en cada persona, sino como una serie de habilidades cognitivas en distintos campos de la experiencia humana, habilidades que son susceptibles de continuar en proceso de desarrollo durante la totalidad de la vida. De manera inversa, pueden malograrse o permanecer estancadas, como un músculo que nunca o casi nunca se lo trabaja o estimula. Una de las inteligencias principales que Gardner categorizó es la denominada inteligencia lingüístico-verbal; concretamente, la inteligencia relacionada con el pensamiento y el lenguaje. No son pocos los autores que han considerado que, de todas las características que nos separan del reino animal, el lenguaje (la capacidad de “significar”) es la principal.
 
En un brillante libro sobre la evolución de los circuitos cerebrales humanos, el psicólogo, guerrillero ontológico y profuso escritor Robert Anton Wilson nos deja una concisa definición de inteligencia, que se ajusta muy bien a la inteligencia lingüístico-verbal de Gardner: “La inteligencia es la capacidad de recibir, decodificar y transmitir información de manera eficiente.” (Robert Anton Wilson, Prometeo Ascendiendo, 1983). Basándose en las nociones de Claude Shannon (conocido como “el padre de la teoría de la información”) y del creador de la “semántica general”, Alfred Korzibsy, Wilson nos dice que “información” equivale a cualquier conjunto organizado de datos que implican una novedad significativa para el sistema de creencias y la totalidad de la información previa que tiene interiorizado un sujeto. Nuestro modo central de transmitir y recibir información es a través del lenguaje; es decir, a través signos lingüísticos significativos (palabras que expresan pensamientos, ideas y conceptos). Tanto para Wilson, como para el enfoque constructivista del conocimiento iniciado por Lev Vigotsky, el impacto de la información en el sujeto implica un complejo proceso de integración dentro de su sistema de creencias y datos o “mapa cognitivo”.
 


Y si la integración y la transmisión de información es inteligencia, como estos autores sostienen, sin duda una de nuestras herramientas más poderosas para desarrollarla individualmente, así como para amplificarla colectivamente, es la lectura. “La lectura […] es un proceso emergente de construcción de significado que ocurre cuando la información topicalizada por el texto se sintetiza con el conocimiento previo como parte de un proceso general de interacción mediada con el mundo” (Michael Cole y Bárbara Means, Cognición y pensamiento, 1986).
 
En los últimos años, desde el ámbito de la neurociencia, han surgido fuertes confirmaciones de estas teorías, principalmente a partir del concepto de “plasticidad neuronal”, que implica que nuestro cerebro no es una unidad estática, sino que se trata de un continuo proceso de cambio y adaptación de redes sinápticas, las cuales organizan y reorganizan nuestra cosmovisión y nuestra percepción general del mundo. Para este complejo proceso, el hábito de leer se convierte en uno de sus catalizadores más poderosos.
 
En un estudio llevado a cabo durante un programa de alfabetización en Colombia, el doctor Manuel Carreiras del Centro Vasco de Cognición, Cerebro y Lenguaje comprobó que las personas alfabetizadas mostraron un importante incremento frente a las no alfabetizadas en dos áreas relacionadas con el procesamiento visual, fonológico y semántico de la información en un texto: la materia gris (la densidad neuronal) y la materia blanca (encargada de conectar los dos hemisferios del cerebro).
 
Guillermo García Ribas, Coordinador del Grupo de Estudio de Conducta y Demencias de la Sociedad Española de Neurología (SEN), concluyó que “la lectura es una de las actividades más beneficiosas para la salud, puesto que se ha demostrado que estimula la actividad cerebral y fortalece las conexiones neuronales”. La lectura constante y prolongada mejora nuestra capacidad de razonamiento, nuestra agilidad mental, nuestra concentración y nuestra memoria, al tiempo que amplía nuestros recursos lingüísticos y la profundidad de nuestras ideas.
 
La lectura no sólo nos hace pensar, sino que nos permite pensar en términos nuevos o más complejos para nosotros. Y una de las formas en que lo hace es ampliando considerablemente nuestro vocabulario, al ir incorporando palabras o expresiones nuevas que antes no usábamos. El escritor argentino Héctor Tizón no hablaba metafóricamente cuando sentenció: “el empobrecimiento del lenguaje es el empobrecimiento de las ideas.” Al leer, nuestro cerebro dialoga constantemente con el texto, se encuentra con nuevas concepciones de la realidad, piensa y considera en la profundidad del lenguaje y del pensamiento del autor, relacionando continuamente este pensamiento con el suyo propio, complejizándolo o poniéndolo en cuestión.
 
Otra escritora argentina, Mori Ponsowy, rescata el valor único de los textos literarios, al preguntarse en voz alta: 
 
¿Por qué leer? Para huir de las grandes abstracciones y las palabras simples. A diferencia del derecho, las ciencias y la política, la buena literatura está hecha de profundidad, de detalles […] pues, antes que nosotros, el escritor se tomó el trabajo de buscar lo que realmente importa en medio del desorden informe de nuestras vidas, y de encontrar las palabras exactas para desplegarlo ante nuestros ojos, iluminando detalles y matices que nos despiertan del letargo y la costumbre […] ¿Por qué leer? Para sumergirse en lo particular y único de cada vida. Para huir de los prejuicios de las grandes palabras… Leer en serio es un modo de negarse a ser ovejas en un rebaño, ovejas que no están muy seguras de qué piensan o en qué creen -o que. si lo están, es porque otros se lo han dicho-, para convertirnos en individuos con rasgos peculiares, con claridad de pensamiento, con ideas propias y precisas… ¿Por qué leer? Para descubrir quiénes somos. ¿Por qué leer? Para poder pensar.


En una investigación realizada mediante escaneos de actividad cerebral durante la lectura de textos literarios, el doctor Jeffrey Zacks, director del Laboratorio de Cognición Dinámica de la Universidad de Washington, concluyó que leer literatura es una forma de ampliar nuestro espectro de experiencias sensoriales. Leer absortos un texto narrativo o poético equivale a tener una auténtica experiencia de realidad virtual, ya que en nuestro cerebro se activan las mismas áreas que utilizamos al procesar estímulos sensoriales en la vida real. Nuestro cerebro crea (imagina) una simulación mental vívida de sonidos, imágenes, sabores y sensaciones que enriquecen nuestra relación con el mundo. “Solemos pensar que la realidad virtual es algo que involucra computadoras, cascos y dispositivos extravagantes pero, en un sentido bastante serio, contarnos historias a través de la escritura y la lectura, es una forma de realidad virtual […], al leer adquirimos experiencias virtuales que después pueden formar la base para asimilar otras experiencias y otras lecturas”, afirma Zacks.
 
Ampliando esta idea, el multifacético artista chileno, y autodenominado “psicomago”, Alejandro Jodorowsky declara: “La novela es una literatura inmensa que contiene todo… es como presentar un mundo paralelo. Para mí, todas las novelas, por muy realistas que sean, son de ciencia ficción, son de lo imaginario. No se puede crear un mundo real a través de la literatura, es la diferencia entre un mundo real, con paisajes, y un mundo de mapas. La literatura es un mundo de mapas de la realidad. Entonces cada cual crea un mundo y a nosotros nos enriquece. Una novela… te va presentar otra posibilidad del mundo, otro punto de vista. Cada ser humano tiene un punto de vista diferente de la realidad y cada ser humano vive en una realidad diferente. Un novelista muestra esa realidad diferente”.
 
Todo esto vuelve evidente, también, que cualquier texto no tendrá el mismo efecto o será igualmente enriquecedor para cada uno de nosotros, por lo que lógicamente no es comparable el impacto de un texto que nos resulte profundamente significativo con la suma de muchos de los textos que, saltando de un vínculo a otro, consumimos diariamente a través de Internet. Sin embargo, obviamente tampoco deberíamos subestimar el efecto que el hábito de la continua lectura virtual podría significar en la complejización colectiva de la mente humana.
 
La información, plantea Robert Anton Wilson, “se acelera más rápido en la evolución humana que en la evolución pre-humana porque a través del circuito semántico (la cultura) y sus símbolos (palabras, mapas, ecuaciones, etc.) somos capaces de pasar información (entropía negativa, coherencia) de generación en generación.” (Ibid, 1983). Lo que puede considerarse, en términos generales, un proceso dialéctico que conduce gradualmente a un desarrollo evolutivo de la inteligencia humana. Primero con la escritura, luego con la imprenta, y actualmente con la prácticamente ilimitada virtualidad, este proceso se ha venido acelerado cada vez más.
 
Pero este desarrollo encuentra sus trabas, nos dice también Wilson, en el ejercicio de la censura y el poder concentrado:
 
Estamos sobre una ola del aumento de conciencia y de la expansión de la inteligencia que se está acelerando, nos guste o no. En general, a la mayoría de la gente (y especialmente las élites gobernantes) no les ha gustado este factor de aceleración […] En todas partes y en todas las épocas, los gobernantes de la sociedad han tratado de poner un freno al circuito semántico, para desacelerar la función de aceleración, para establecer límites en lo que se puede imprimir, discutir, o incluso pensar. El mito griego de Prometeo encadenado (el titán que trajo la luz a la humanidad y que es eternamente castigado por ello) es la sinécdoque, el símbolo perfecto de cómo el circuito semántico ha sido manejado en la mayoría de las sociedades humanas. (Ibid, 1983)
 


A partir del siglo XX, podemos ver este desarrollo de la inteligencia colectiva cada vez más eclipsado con el avance paralelo de los medios masivos de comunicación y  su “secuestro” o concentración en manos de poderes económicos y políticos, que han venido empleándolos para colonizar la subjetividad de las masas y adecuarla a sus intereses. “Podríamos decir que en otras épocas la colonización se ejercía sobre los cuerpos, como en la esclavitud. Hoy lo que se coloniza y domina son nuestras mentes. Es nuestra psicología la que está ocupada, es nuestro inconsciente el que se alinea con los intereses que nos perjudican. Si hablamos de los viejos imperialismos, hay que decir que la conquista ya no pasa tanto por la posesión u ocupación de territorios sino por el control de las ideas, el pensamiento de los pueblos y sus voluntades. Sin tantas armas, ahora se trata de ejercer el control de las almas […] Los medios de comunicación aparecen, de esta manera, como los nuevos disciplinantes de la comunidad. Superada la etapa en la que los poderes tradicionales avasallaban a los pueblos a través de la vía militar, la televisión y los diarios, los canales de noticias y las emisoras radiales son hoy por hoy las nuevas fuerzas de ocupación… Porque ocupan nuestras mentes para imponernos sus modelos, sus relatos, sus ‘próceres’ y sus desvalores.” (Claudio Díaz, “El papel de los medios como nuevos disciplinantes sociales”).
 
La clase dominante, como nos dice tan claramente el político español Julio Anguita, “tan sólo recurre a la coacción física -policía, ejército, fascismo- cuando falla la coacción ideológica”. La televisión y los nuevos medios digitales en creciente expansión, no parecen haber venido funcionado colectivamente como un complemento de la riqueza de los textos escritos, sino como su trágico reemplazo. En irónica alusión a su novela Fahrenheit 451, Ray Bradbury comentaba: “No hace falta quemar libros si el mundo empieza a llenarse de gente que no lee”.
 
Es en este mismo sentido que la poeta y lingüista Ivonne Bordelois exclamó: “Si la palabra está bajo fuego enemigo es porque la fuerza y el poder de la palabra son temibles, y de allí la necesidad de aniquilarla. De la palabra nacen el espíritu crítico y la inspiración creadora… Y si se la quiere destruir con tanto ahínco es porque se necesita una sordomudez fundamental para aceptar la inmensa cantidad de chatarra política, comercial y mental que nos rodea y nos asfixia sin cesar”. 
 
Surfear en el océano de la información, aprendiendo a distinguir lo significativo de lo intrascendente y lo auténtico de lo espurio; volvernos lectores activos de la información, no receptáculos pasivos de los discursos monolíticos del poder; volvernos lectores críticos, profundos, abiertos, poéticos; cultivar nuestro pensamiento, nuestro lenguaje y nuestra inteligencia discursiva… quizás sean algunos de los mayores desafíos y de las mayores esperanzas de nuestro tiempo. La lectura, con su infinito abanico de desconocidos mundos e impensadas perspectivas, sigue siendo uno de nuestros principales recursos para lograrlo.