Archivos para 7 febrero, 2014

Eckhart Tolle

Publicado: 7 febrero, 2014 en filosofia

Mientras más fuerte es el ego, mayor es la probabilidad de que la persona piense que la fuente principal de sus problemas son los demás.


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el apego…

Publicado: 7 febrero, 2014 en filosofia
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En este planeta, con el programa de apegos que se nos insemina de nacimiento, imposible practicar el consejo de Neruda. Mas vale tener la valentia de zambullirnos de lleno en la union y luego en la separacion, la cual hay que tener presente, desde el principio, que por h o por b, siempre sucedera.

“Encontrar un equilibrio interior es difícil, pero más difícil
es conservarlo, porque la vida cotidiana nos presenta sin cesar
nuevas dificultades que tenemos que afrontar. Tanto si son
personales como si son colectivas, cada uno siente estas
dificultades como tensiones, sacudidas, choques. Y haga lo que
haga para resistir y mantener el equilibrio, no podrá
conseguirlo si no posee un buen sistema filosófico.
Un buen sistema filosófico instruye primero a los humanos sobre
su estructura psíquica: les explica cuál es esta materia sobre
la que tienen que trabajar y cuáles son los instrumentos de los
que disponen para hacer este trabajo. Les indica la meta hacia la
que deben ir, la cima divina en ellos mismos, y el camino a
recorrer para alcanzar esta cima en la que se sentirán por fin
libres y en seguridad. Si no pierden nunca de vista esta cima
divina, si permanecen conectados a ella, cuando las pasiones
humanas, las suyas y las de los demás, empiecen a
desencadenarse, no serán arrastrados. Si se sienten atados y en
peligro, es porque han permanecido demasiado abajo. Una buena
filosofía les muestra el sendero que conduce al único lugar en
el que serán libres y estarán en seguridad, y les dará incluso
escaleras: sólo les queda subirlas.”

 

infierno

Publicado: 7 febrero, 2014 en filosofia
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El concepto del infierno es, para mi, muy sencillo.
Es un lugar en el que no hay comprensión ni compasión .
Todos hemos estado en el infierno.
Todos nos hemos familiarizado con el calor del infierno
y sabemos que el infierno está necesitado de compasión.
Cuando hay compasión,
el infierno deja de serlo.
Y tu puedes generar esta compasión.
 
Enfer

Thich Nhat Hanh

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«Has encontrado a tu hermano,
Y cada uno de vosotros alumbrará el camino del otro.
Y partiendo de esa luz, los Grandes Rayos se extenderán
Hacia atrás hasta la oscuridad y hacia adelante hasta Dios,
Para desvanecer con su resplandor el pasado
Y así dar lugar a Su Eterna Presencia,
En la que todo resplandece en la luz»
(Un Curso de Milagros, T-18.III.8:5)

Si te dieras cuenta de que cada vez que te encuentras con alguien es contigo mismo con quien te encuentras, te aseguro que tus relaciones serían totalmente distintas. Si recordaras que aquel con quien te encuentras acaba de llegar del cielo y que lo que tú percibes no son más que tus propios juicios que impones sobre él, cada encuentro sería un ofrecimiento del amor completo, que es aquel con quien te encuentras.

Seguimos creyendo que hay alguien externo a nosotros con quien nos estamos relacionando, pero no es así. Es posible que aún no hayas tenido esa evidencia. No obstante, podrás reconocer que cuando te encuentras con alguien, de lo único que eres consciente es de tus propios pensamientos acerca de él. Lo único que experimentas son los sentimientos que sientes por esa persona, producidos por los pensamientos que tú tienes de ella. Todo eso ocurre en tu mente. Estás tomando todas esas decisiones en función de la calidad de los pensamientos y emociones que experimentes con quien te relacionas; entonces decidirás acercarte o distanciarte. Pero en realidad, esa decisión que tomaste no tiene nada que ver con la persona que ves, sino con lo que tú has decidido previamente que esa persona significa para ti.

Eso muestra que no eres libre ante ese encuentro o relación. Tus pensamientos ya han establecido el escenario que te va a llevar a tomar la decisión de cómo comportarte o qué sentir respecto a esa persona. No eres libre en ningún momento porque estás sometido a tu forma de pensar y de ver el mundo. Creemos que ser libres es usar libremente nuestras ideas y defenderlas y no nos damos cuenta de que somos esclavos de ellas. No vemos que ser libres es cruzar o pasar por alto esos pensamientos que están fundamentados en experiencias pasadas y que no tienen nada que ver con el presente. Al hacer esto nos sometemos a vivir el presente como todo lo vivido en el pasado, en lugar de ser libres de vivirlo como es en realidad.

En este mundo tratamos de relacionarnos con personas a las que percibimos separadas de nosotros. Este intento establece una relación basada en la separación, y desde este marco de referencia jamás tendremos un encuentro Total con la persona con la que nos relacionamos. Es como tratar de pegar dos piezas separadas. Por muy juntas y perfectas que se unan, siempre estarán separadas. Siempre van a necesitar unirse, porque nunca lo estarán del todo debido a su naturaleza dividida. Nunca se convertirán en una pieza. Siempre serán dos piezas unidas. Si dos partes unidas no se convierten en una, entonces la unión no es real, sino algo ilusorio e inestable. Siempre existirá una brecha por donde la división puede aparecer de nuevo. Por esta razón en relaciones basadas en la separación no existe la confianza absoluta, ni la estabilidad constante, ni la paz. Todo lo que ocurre en ellas es un intento de encajar dos piezas y, una vez que parece ocurrir y nos hace felices, tratar de mantener esa unión a toda costa. Y es ahí donde el miedo a perder esa unión aparece; y miedo y felicidad no pueden coexistir.

Esto ocurre en todo tipo de relaciones, pero es muy evidente en aquellas en las que hemos decidido sentirnos unidos a alguien en concreto. Es en este tipo de relaciones, que Un Curso de Milagros llama «relaciones especiales», donde lo expuesto es muy claro. Éstas son las relaciones que gestiona y dirige el ego.

Todo lo que aprendemos en este mundo respecto a las relaciones es cómo lidiar o manejarnos con esa imposibilidad de unión perfecta. Alguien que pueda considerar que tiene buenas relaciones es aquel que ha encontrado una forma de anestesiar la frustración de la incapacidad de unión real. Hay un punto en nuestras mentes, más allá de lo que acabamos de exponer, donde el recuerdo de unidad permanece. Es el punto donde todo es uno eternamente. Cuando tu conciencia se establece en él, las relaciones se convierten en un reflejo de esa unidad, en lugar de un intento de buscarla. Ante esta visión, toda necesidad de unión desaparece y la relación se convierte en el medio por el que expresas y extiendes la unidad en este mundo dual. Por lo tanto, cada encuentro se convierte en una oportunidad para decidir experimentar tu relación real o para decidir seguir relacionándote tal como ya has hecho hasta ahora. La diferencia es clara: la relación real o «santa», como se nombra en el Curso, parte del reconocimiento de la unidad o del reconocimiento de la falsedad de la separación. El miedo a la pérdida, la incomprensión y el apego no tienen cabida. De este modo la relación es una demostración o expresión de este estado singular en el que te encuentras.

Cuando soy consciente de quién soy, todo aquello con lo que me relaciono es conmigo mismo. En ese momento soy totalmente responsable de lo que pienso y siento sobre la persona que veo delante de mí. Esa persona me muestra lo que yo estoy pensando de mí mismo y cómo es mi relación conmigo. Desde ese punto todo es muy intenso. No hay filtros. Cada pensamiento se vive con totalidad. Cuando siento algo que no es plena felicidad, me detengo y espero a verlo de otra manera. Toda la ayuda del universo está allí para que ese cambio de percepción se dé. Sólo requiere que yo deje de tratar de relacionarme a mi manera, creyendo que sé quién es o cómo es la persona que tengo delante. En este mundo de reflejos no sabemos nada. No vemos nada tal cual es en realidad en ese momento. Aquí aprendemos a relacionarnos a través de las experiencias pasadas y nunca dejamos que una relación sea totalmente verdadera, completamente enmarcada en el presente, limpia de nuestros pensamientos de separación.

Lo que te trae aquel que tienes delante es inabarcable por una mente que cree estar limitada en un cuerpo. Cuando todos tus juicios desaparecen, con lo único con lo que te puedes relacionar es con lo único que existe: el amor mismo relacionándose consigo mismo. Es una experiencia de éxtasis total y ocurre cada vez que estás delante de alguien, incluso aunque sea de pensamiento. Lo único que hacemos aquí, en este mundo, es tratar de mitigar esto con nuestras relaciones hasta tal punto que la experiencia con el amor haya desaparecido de nuestras conciencias y se haya convertido en una búsqueda. Como expresa el Curso: la búsqueda del «busca pero no encuentres».

La evidencia de que no existe amor en este mundo y que sólo a través de ti puede llegar es algo evidente para mentes que han despertado a la realidad de su Ser. Éstos saben que el amor no tiene matices y también son conscientes de que están viviendo este mundo separados de su Fuente. Y son conscientes de la necesidad de pasar por alto las ilusiones que perciben en él para ver el amor que se encuentra justo detrás. La forma de extender aquí el amor, es a través de la relación. Cada encuentro te ofrece esa oportunidad de extender tu reconocimiento. Una mente despierta no se detiene a observar cómo está siendo una relación. Su deseo de ver sólo amor es superior a los juicios que lo evitan. Una mente iluminada está relacionándose con tu esencia, sin importarle quién crees ser; de esta forma es libre de sentir sólo amor, pues no depende de con quién se encuentre, sino de su propia decisión. Es muy probable que te parezca más fácil experimentarlo con algunas personas que con otras, pero llega un punto en el que no te detienes a valorar esto; lo único que deseas es sentir tu Ser con cada encuentro.

Continuará…

Sergi Torres

Que tu Corazón no se Endurezca.

Publicado: 7 febrero, 2014 en filosofia

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Entre las primeras lecciones que recibí de mis abuelos se encontraban las siguientes:
“Tienes el deber espiritual de ser feliz”
y
“Cuando hables de los demás, hazlo con elogio,
pues nunca sabrás cuánto han sufrido hasta que hayas caminado quince mil kilómetros en sus mocasines”.
Observa las cosas tal como son, en plena mutación, sin aferrarte a los desequilibrios;
observa sus posibilidades y evócalas.
Si reconocemos la perfección inmanente en todas las cosas,
el canto del cristal que resuena en todos los seres,
podemos obtener lo mejor para nuestra familia,
nuestra nación
y nuestro planeta.

Guardiana del Fuego de la Sabiduría.
Dhyani Ywahoo, Tsalagi.

Bertolt Brecht

Publicado: 7 febrero, 2014 en filosofia, noticias
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“LA CRISIS SE PRODUCE CUANDO LO VIEJO NO ACABA DE MORIR Y LO NUEVO NO ACABA DE NACER”

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Por esto mismo, es que las profecías nos hablan de dos líneas o realidades paralelas. Una conformada por los humanos que siguen adheridos a los viejos paradigmas y la otra en construcción, por parte de quienes nacieron con un ADN pionero. Se precisa masa critica, para “predicar sobre el alba, en el medio de la noche”, osea, ayudar a que lo nuevo termine de nacer. Y ese será solo el principio de todo lo hermoso que nos espera, y que ya estamos generando!

El Águila y la Serpiente
El Escudo Nacional Mexicano es un símbolo heredado de nuestros ancestros precolombinos, que tiene gran vigencia e importancia en la actualidad, no sólo por su estética, sino por su significado. La historia, o mejor dicho, la leyenda y el mito, nos dice que los aztecas partieron de Aztlán a buscar la tierra prometida, ya que su Dios Supremo, Huitzilopochtli, se le había presentado al sumo sacerdote, Tenoch, y le avisó que debían partir hacia el sur y fundar una gran ciudad que sería su joya. Para encontrar el lugar, la deidad le enviaría una señal: Un águila sobre un nopal devorando una serpiente.
Los valerosos y aguerridos aztecas corrieron a lo largo del territorio hasta llegar a lo que hoy conocemos como el Valle de México. Ahí, en medio del gran lago, había un pequeño peñón donde avistaron la señal de su dios: un águila devorando una serpiente sobre un nopal. Habían llegado a la tierra prometida por la divinidad, y al igual que el pueblo hebreo, tuvieron que luchar contra otras tribus que ya se habían asentado ahí. Finalmente, erigieron su imperio y levantaron una magnífica ciudad sobre las aguas del gran lago, a la que llamaron Tenochtitlán, en honor del profeta que recibió la señal de Huitzilopochtli. Posteriormente, la señal divina de los aztecas se convertiría en un símbolo que reflejaría la identidad del nuevo pueblo, mezcla de hispanos y mesoamericanos, como una nación libre y soberana. Éste se vería utilizado en la bandera nacional por vez primera en abril de 1823, trás la instauración del Congreso Constituyente, aunque tendría varias transformaciones a lo largo del tiempo.
El águila ha sido, no sólo para los mesoamericanos, sino para los pueblos en general, una representación de la fuerza y la libertad, del poder supremo del cielo y la visión sin límites de Dios. Relacionada con el sol, el aire y el fuego, es símbolo de las divinidades de la luz y la vida; nace en el oriente y viaja hacía el occidente donde tiene su ocaso, para renacer de nuevo y luchar contra las fuerzas de la obscuridad y el caos. Para los aztecas, el águila estaba íntimamente relacionada con Huitzilopochtli y era uno de sus emisarios junto con el colibrí y el quetzal.
La serpiente, para el común de los pueblos es representación de la astucia y el conocimiento y también del ciclo infinito del universo. Para las civilizaciones de occidente, es en general, un símbolo de la maldad y el pecado; aunque para los antiguos mesoamericanos era un animal sagrado, al igual que para hindúes y egipcios, y es la representación de las fuerzas tenebrosas, del agua y la tierra, que junto con la luz, el fuego y el aire, conforman el todo, que es el balance. La serpiente es el símbolo de Mixcoatl, de manera solar, y de Coatlicue, como un ente de la tierra.
El nopal simboliza al mundo, el universo, la naturaleza, y el camino de la vida: una senda espinosa por la que atravesaremos momentos de dolor y sufrimiento, para alcanzar finalmente, con trabajo y esfuerzo, la flor y el fruto de la felicidad. Es el escenario sobre él que se lleva a cabo la eterna lucha entre los opuestos, dando como resultado la existencia de todas las cosas. Su fruto, la tuna, representaba el corazón de los hombres. En muchas ilustraciones anteriores a la conquista, aparecía el águila devorando la tuna, el espíritu alimentándose del corazón y alma humanos, mismos que trascendían la ilusión material de Tezcatlipoca, “El Espejo Humeante”, dios de la tierra.
La serpiente y el águila juntos son el símbolo de Quetzalcóatl, “Serpiente-Ave hermosa”, el Dios del Espíritu y el Verbo viviente de estas tierras. En su lucha, el águila y la serpiente simbolizan el eterno conflicto entre los opuestos: el bien y el mal, la luz y la obscuridad, el orden y el caos; y son un equivalente del yin y yang chino, del conflicto entre Horus y Seth egipcios, de Ormuzd y Ahrimán persas; son la lucha entre Huitzilopochtli (guerra) y Quetzalcóatl (paz). Y aunados con el nopal, tienen un contenido filosófico y espiritual muy grande, ya que simbolizan la Tríada Divina reflejada en tantas tradiciones religiosas; la Totalidad, que era conocida en mesoamerica como Ometéotl.

 A éstos símbolos tan poderosos, se suman otros que han sido agregados con el tiempo, como son la rama de laurel, que simboliza la victoria; y la de encino que representa la fuerza.

El Escudo Nacional Mexicano, es algo más que sólo una imagen bonita, es un símbolo de honor, sabiduría, fortaleza y poder, herencia de nuestro pasado que tiene sus raíces en lo más profundo de nuestra historia, digno y merecedor de respeto y reverencia. Seamos libres y soberanos de nosotros mismos, con nuestras alas y vista en el cielo; seamos astutos y audaces, dueños de nuestra tierra; porque somos, a un mismo tiempo, el águila y la serpiente.

Morir a todo el pasado

Publicado: 7 febrero, 2014 en filosofia

De modo que nunca estamos en contacto con esa cosa extraordinaria que llamamos morir. La muerte significa morir a todo el pasado, morir a los placeres. ¿Han intentado alguna vez morir al placer sin argumentar, sin persuadirse, sin obligación, sin necesidad? Morirán de todas maneras. Sin embargo, ¿han intentado morir hoy, morir fácilmente, felizmente, a sus placeres, sus recuerdos, sus odios, sus ambiciones, su necesidad de acumular dinero? Todo lo que quieren en la vida es dinero, posición, poder y envidiar a otro. ¿Pueden morir a todo esto, morir a lo conocido, fácilmente, sin argumentar, sin ninguna explicación? Por favor, tengan presente que no se trata de escuchar unas pocas palabras e ideas, sino que realmente estén en contacto con un placer como por ejemplo, morir al placer sexual. Lo tendrán que hacer igualmente. Van a morir, es decir, van a morir a todo lo conocido, su cuerpo, su mente y todas las cosas que han acumulado. –
Krishnamurti, Obras completas, tomo XV

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