Plan Evolutivo

Publicado: 29 diciembre, 2013 en Uncategorized

LOIK

Con verdadera osadía, los pasos para concretar la donación
de nuestra vida y consciencia, deben ser dados en la
bajada –al terreno de lo práctico– de lo más elevado de nuestra
escala de valores. Así nos transformaremos en extensiones
de lo Superior. Buscando con persistencia ensayar la fidelidad a lo que ya reconocemos, sin confusiones, como lo más elevadoque podamos identificar dentro de nuestra propia escala. Si somos capaces de sostener esta actitud, seremos testigos de algo genuinamente estimulante: la trascendencia de aquel conjunto de patrones de conducta y existencia. Expresar el Plan Evolutivo tiene, como una de sus bases dinámicas, esta trascendencia continua de nuestros valores y pautas de vida. La autopurificación encuentra en ello una de sus herramientas más fuertes. En la medida que podemos sostener lo más elevado de nuestra escala, emergen vórtices representando el nuevo horizonte a alcanzar.
A su vez, son expulsados los elementos representativos del
nivel más bajo de nuestros antiguos parámetros. La fe, presente y actuante –es decir, alimentando nuestra transformación y consumándola– jamás deberá ser desplazada del lugar que le corresponde. Ella, sin que nada pueda suplantarla, reúne las condiciones necesarias para asumir la gestoría de lo que aquí nos interesa. Solo en la fe, y no en devaneos mentales o emocionales, seremos capaces de reconocer –sin errores– lo más elevado que en nosotros se ofrece. Ella puede indicarnos, alimentando un proceso intuitivo, qué elemento procede del mismo ámbito del cual –nuestra propia fe– es representativa extensión y energía.
En otros términos podemos decir –si así se le hiciera
comprensible– que usted debe entregarse a las Leyes. Al sostenimiento de una actitud. A la expresión del Plan Evolutivo. Debe entregarse a la oración y a la armonización de la existencia material.
A lo más elevado que su mente pueda percibir y su corazón
sentir. Debe entregarse a las prácticas de fidelidad y lealtad
para con aquello que desconoce; pero, para su liberación, aspira conocer.
Si en el grado que le correspondiera hoy, lo que precede,
puede ser por usted sostenido; el camino de la entrega está
ya bajo sus pies. Sepa también, que no deberá demorarse en
comparaciones y auto evaluaciones. El peligro que esto conlleva es grande. No existen dos seres que –para el Padre– tengan la misma voz o levanten el mismo polvo al andar.
Somos invitados a recordar que, nuestra entrega a lo
Superior, forma parte de un aprendizaje dentro del contexto
básico denominado autoconsciencia. Consumamos una importante etapa –dentro del rango de seres autoconscientes– cuando allende la condición de percibirnos como entes individuales, sostenemos, desde esa posición, la divinizante actitud de fundirnos en el Todo.

Extracto del libro “Por el Amor de Ariadna” de Daniel Gagliardo. Para solicitarlo remitirse por e – mail a:
luzdelvallelibros@gmail.com

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