Por el Amor de Ariadna

Publicado: 5 diciembre, 2013 en Uncategorized

Todo lo superfluo nos ahoga. Todo lo que no es simplicidad es superficialidad. Vale decir, recubre lo esencial y profundo separándolo de lo superior.
El incremento de aquella dinámica está dado por la simplificación de nuestra vida. La vibración densa que recubre nuestra Esencia debe ser transmutada. Debe ser retirada. Elevar el patrón vibratorio de nuestra consciencia externa, es permitir que la cuerda que somos esté cada vez más cerca de entregar su sonoridad genuina.
La distancia que nos separa de la Jerarquía, no es otra, que el grosor de aquellas capas que ahogan nuestra Esencia. La distancia que nos separa del Creador no es ninguna otra cosa.
Las diferencias entre cada partícula de existencia no radican en lo que cada una de ellas alberga en su núcleo. Sino en la envoltura que mantiene encapsulada a la Esencia.
Para que la Esencia resuelva cada etapa de su evolución, deben ser alcanzados sucesivos grados de simplicidad. Cada nivel de existencia y de consciencia, ofrecen parámetros diferentes de esta energía de la simplicidad. En cada etapa del transcurso
evolutivo de esta civilización, expresar esta condición –denominada simplicidad– necesitó de distintas interacciones con la Ley de Purificación.

Extracto del libro “Por el Amor de Ariadna” de Daniel Gagliardo. Para solicitarlo remitirse por e – mail a:

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