Contemplar las estrellas ahorra tanto en farmacia como pasear por el campo

Publicado: 16 noviembre, 2013 en Uncategorized

 

mirando las estrellas

 

Cura de estrellas
Tras demostrar que las zonas verdes, desde un gran parque hasta una simple maceta, restauran nuestra psique, Terry Hartig explica en CosmoCaixa cómo investiga las estrellas desde un ángulo inédito: ¿los paseos nocturnos por los parques tienen el mismo efecto reparador que los diurnos? ¿Contemplar las estrellas ahorra tanto en farmacia como pasear por el campo? Permítanme apostar a que sí, porque personalmente las echo de menos en la gran ciudad y pego estrellitas en mi techo como los oficinistas sin ventana ponen un cactus en su mesa. En cuanto al efecto restaurador de cultivar hortalizas en terrazas o tiestos, vayan a ver huertos urbanos y verán sonrisas.
¿Cómo mide en el cerebro el efecto de pasear por un parque?
Se puede observar directamente con neuroimágenes, como las de resonancia magnética o en electroencefalogramas. Pero mi equipo también las mide con tests cognitivo-conductuales y, a largo plazo, con otras mediciones psicológicas o con la detección estadística de patrones de consumo de psicofármacos.

¿Con qué parámetros?
En diferentes plazos, observamos mejoras en la tensión arterial, niveles de hormonas del estrés o cortisol. Podemos constatar no sólo cómo el contacto con la naturaleza -o su carencia- afecta a la salud, sino también en qué medida basta con ver árboles o hay que pasear por un bosque para beneficiarse.

¿Por qué mide esos efectos?
Por afán científico, desde luego, y porque al proporcionar estos datos a políticos, urbanistas y arquitectos les doy argumentos y posibilidades de mejorar la salud pública.

¿Y qué ha descubierto?
Para empezar: cuanto menos contacto habitual tenemos con la naturaleza, más mejoría en la psique se logra incluso con la menor presencia urbana de parques, árboles o césped.

¿Una maceta sirve?
Cuanto menor es la presencia vegetal en una ciudad, mayor impacto positivo tiene.

Cuando vives en la jungla de asfalto, ¿un cactus puede restaurar tu equilibrio?
Cualquier contacto con la naturaleza restaura en alguna medida nuestra psique. Y esa ausencia la sufrimos. Por eso, en los entornos laborales donde no hay espacios verdes y a veces ni siquiera una ventana con luz exterior, los empleados se apresuran a poner en sus mesas cactus, ficus… lo que pueden.

¿Eso lo miden ustedes? ¿Hay cifras?
En Noruega, los despachos sin ventanas exteriores tienen cinco veces más plantas de interior traídas por los propios empleados.

¿Y en las ciudades más degradadas?
Hemos estudiado Leipzig o Detroit y hemos demostrado que precisamente en esas ciudades es donde la más pequeña zona verde marca una gran diferencia al restaurar la salud mental y física de los ciudadanos.

¿Cómo lo miden?
Además de los citados, otro parámetro que estudiamos es la correlación entre contacto con la naturaleza y consumo de psicofármacos. Cuanto menos naturaleza ves, más consumes. También influye la meteorología.

¿Un buen solecito es el mejor Prozac?
En los países escandinavos la relación es evidente: cuando el verano es más lluvioso, aumenta el consumo de antidepresivos. Porque el aire libre restaura la salud mental.

Parece evidente.
También hemos descubierto otras fuentes de restauración psicológica como la contemplación del agua en el mar, lagos, estanques o en ríos o riachuelos.

Mirar el mar es como rezar o meditar.
Lo atestiguan nuestras mediciones, pero además, se lo dirá el propio mercado: ¿sabe que en Suecia se paga mucho más por una vivienda si tiene vistas a un espacio con agua? Nosotros lo hemos comprobado.

En Suecia es fácil contemplar agua.
En todo el mundo el mercado ha aprendido psicología ambiental y, por eso, los pisos con vistas a un parque o, al menos, con árboles suelen ser también los más caros.

¿Qué le ha sorprendido al investigar?
Que el diseño de una zona verde influye decisivamente en su grado de capacidad restauradora. Relaja más -lo hemos medido- pasear por un parque despejado con vistas que por un denso bosque sin perspectiva.

¿Por qué?
Porque al pasear por un bosque oscuro nos cuesta más bajar la guardia. Al fin y al cabo, somos seres que en su evolución han sido presa de predadores y de otros humanos.

¿Qué relaja más en una ciudad: un gran parque central o muchos pequeñitos?
Es más eficiente para más habitantes tener pequeños parques repartidos por toda la ciudad. Porque son parques de uso cotidiano y cada día necesitamos restaurar nuestra psique. Para los fines de semana es más saludable un diversificado gran parque central.

¿Tan importantes son los árboles?
Cuantos menos hay, más imprescindibles se vuelven. Por eso en algunas ciudades como Detroit es necesaria una intervención urbanística de urgencia psicológica en zonas verdes. Ahorrarían en salud mental. Y si ahora no pueden planificar parques, al menos que ajardinen ya las principales vías.

¿No hay quien revive al respirar CO2 y al ver asfalto, cemento, adoquín?
No hemos encontrado a ese espécimen todavía. Al contrario, hemos demostrado que todos los vecinos de un barrio degradado mejoran su salud con apenas ver unos arbolitos cerca y un poquito de espacio abierto.

Nada más democrático que un parque.
Nacieron en ciudades industriales como solución para proporcionar a todos el imprescindible contacto con las áreas verdes del que sólo disfrutaban los ricos en su jardín.

¿Qué está investigando ahora?
El impacto saludable de los huertos urbanos y cómo cultivar tus verduras mejora tu salud mental. Y también cómo contemplar estrellas restaura la psique.

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