(Enseñanza Zen

Publicado: 24 julio, 2017 en filosofia, psicología, salud, tecnicas

A un discípulo que siempre estaba quejándose de los demás, le dijo el Maestro:
-“Si es paz lo que buscas, trata de cambiarte a ti mismo,
 no a los demás.
Es más fácil calzarse unas zapatillas
que alfombrar toda la tierra”.
(Enseñanza Zen)

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 CIRCULODE

Enseñanza de las Primeras Naciones aborígenes.

Cuando usted pone su conocimiento en un círculo, no es así el suyo más, es compartida por todo el mundo.  

Aprovechando estas enseñanzas nos proponen estrategias para compartir el conocimiento. Tanto entre nosotros, como en comunidades educativas, donde se hace énfasis la propuesta. Muy parecido a lo que conocemos nosotros como tertulias.     

En sus palabras. El círculo de la conversación busca proporcionar oportunidades para un diálogo significativo y la creación de un clima de confianza. En los debates son fundamentales tener algunos pasos para ayudar a los estudiantes profundizar su comprensión de lo que aprenden. Como la mesa redonda, que conocemos, el círculo es una estrategia de enseñanza coherente con los valores de los aborígenes. En un círculo de conversación cada participante es igual, y cada uno pertenece a él. Los participantes del círculo de la conversación aprenden a escuchar y respetar las opiniones de los demás.

 

Un palo, una piedra, o una pluma, se usa como algo que simboliza la conexión con la tierra y se puede utilizar para facilitar la conversación en el círculo. Así, aquél que tenga el objeto tiene el derecho de hablar, los otros tienen la responsabilidad de escuchar.

“Cuando pones tu conocimiento en el círculo, no es tuyo ya, pasa a ser  compartido por todos”

Para tener en cuenta al participar de un círculo de la conversación.

• Es compatible con los valores aborígenes de respetar todos los puntos de vista y sus voces.
• Es un poderoso símbolo de la conectividad y la integridad. El círculo es la tierra, el cielo, el sol, la luna, las estaciones, el ciclo de vida.
• Presenta un lugar donde todos son iguales, donde todos puedan tener voz y voto.

Fuente: Círculo Solar (Álvaro José Cano Mejía)

Hoy día la mayoría de la gente no respira profundamente, y como consecuencia de esto las células no reciben suficiente energía para mantener la salud del ser humano.

 Cuando respiramos lenta y profundamente, nosotros recibimos no solo aire, sino también energía vital (prana), fuerzas renovadoras y luz. Las células del cerebro se alimentan con sangre, oxígeno y luz.

Para que nuestro cerebro funcione bien, es necesario que el hombre salga todos los días a la naturaleza y que respire profundamente, porque las células del cerebro necesitan 20 veces más oxígeno que las células de los músculos, por ejemplo. Y cuando respiramos así, nuestra mente debe estar ocupada y enfocada en pensamientos puros, sublimes y positivos.

Los pensamientos son fuerzas que actúan sobre nosotros. Por lo tanto, cuanto más puros y positivos son, más provecho tendremos de ellos, puesto que cada enfermedad muestra la presencia de alguna impureza que debe ser limpiada. No es igual pensar en negativo que pensar en positivo y decirte “voy a sanar”.

Sabiendo esto un enfermo debe respirar conscientemente, utilizando pensamientos que le ayudan y que introducen más positividad, vida y salud en él y no lo contrario. Los mejores pensamientos siempre son aquellos que nos conectan con Dios, porque Él es la Fuente de toda la Vida y de toda la Salud que el ser humano puede desear y alcanzar.

Nunca hay que abandonarse a los pensamientos negativos o a cualquier otro estado indeseable. Se dice, que “hasta que el hombre respira, para él hay esperanza”.

Maestro Beinsa Duno (1864 – 1944)

Brebajes que milenariamente se han empleado para devolver un poco de calma a la mente y cuerpo: un respiro de salud cotidiano.

 

infusiones 300x225 ¿Sientes ansiedad, nervios o desazón? Estas infusiones herbales te aliviarán

Las infusiones nos han acompañado desde tiempos milenarios. Estos preparados de plantas secas, agrupadas en pequeñas bolsitas para llenar de su esencia nuestras bebidas calientes, son tan entrañables, que por sí mismas son relajantes, por su sutileza y calidez.

 

Además del exquisito y sencillo preparado, que da un toque de poesía a los tés y a las infusiones, ciertamente es que resultan también parte de nuestro botiquín hogareño. Miles de plantas y hierbas en el mundo poseen propiedades medicinales que pueden traducirse en las infusiones, literalmente, puedes tomar las propiedades y el olor de las hierbas.

 

Te presentamos una serie de entregas sobre tés e infusiones que te aliviarán molestias de salud cotidianas: además de sentir la deliciosa experiencia de probar una bebida caliente con esencias, revertirás tus males de una manera deliciosa.

Hoy, que la ansiedad y el estrés son de los malestares más periódicos en nuestras vidas, conocer un poco de sabiduría herbal milenaria puede mejorar tus días notablemente. Te presentamos las infusiones especiales para aliviar tu ansiedad, nervios y desazón.

 

Azahar: el azahar son las flores blancas de los naranjos, aunque también se le llaman así a las de los limoneros y cidros. Para las infusiones te recomendamos la de los naranjos: sus propiedades son relajantes y sedantes. Tomarte una infusión de azar hará que te relajes y que tomes las cosas con calma: una dosis de serenidad que bien puede cambiarte el día de manera sencilla. La infusión se hace a partir de los pétalos de la flor, por lo que podrás hacerla tú mismo si lo deseas. Ha sido también tomado como un gran remedio para desmayos por los árabes desde hace siglos. Además de sus propiedades sedantes, el azahar tiene cualidades espasmolíticas, aperitivas-eupépticas y aromatizantes.

 

Lavanda: la flor de lavanda es usada con efectividad para paliar inquietud, el insomnio, el nerviosismo y la depresión. Una pequeña dosis en una infusión podrá mejorar bastante tu estado de ánimo. La lavanda es originaria del mediterráneo, son unas flores violeta que recorren una espiga al final de unos tallos muy alargados. Los romanos la empleaban como un tranquilizante en los baños calientes. La lavanda te estimulará el sueño y calmará tu ansiedad.

 

Espino Blanco: es considerado un gran aliado del sistema nervioso y cardiaco. Sus propiedades son impresionantes porque actúan directamente en el organismo paliando efectos en el cuerpo de males como taquicardia protege el miocardio, insuficiencias cardiacas, mejora la circulación sanguínea y reduce la hipertensión. En pocas palabras, es altamente benéfico para el corazón. El Espino Blanco es una flor muy pequeña y sus pétalos suelen tener la forma de un trébol, sus hojas también suelen emplearse en las infusiones.

 

Fuente: http://www.ecoosfera.com/

 

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Hay un texto precioso, de Gilbert Brenson, que habla sobre el peligro de no ser auténtico.

“Cada vez que me pongo una máscara para tapar mi realidad,
fingiendo ser lo que no soy, lo hago para atraer a la gente.
Luego descubro que sólo atraigo a otros enmascarados,
alejando a los demás, debido a un estorbo: la máscara.

Uso la máscara para evitar que la gente vea mis debilidades;
luego descubro que al no ver mi humanidad,
los demás no me quieren por lo que soy,
sino por la máscara.

Uso una máscara para preservar mis amistades;
luego descubro que si pierdo un amigo por haber sido auténtico,
realmente no era amigo mío,
sino de la máscara.

Me pongo una máscara para evitar ofender a alguien y ser diplomático;
luego descubro que aquello que más ofende
a las personas con las que quiero intimidar,
es la máscara.

Me pongo una máscara,
convencido de que es lo mejor que puedo hacer para ser amado.
Luego descubro la triste paradoja:
lo que más deseo lograr con mis máscaras,
es precisamente lo que impido con ellas.”

-Gilbert Brenson-

 
¿Eres consciente de cuando te pones máscara? ¿De cuándo dejas de ser tu auténtico y eres un personaje?


Original en:

“La realidad es un delirio colectivo”

que todos… fomentamos

con cada superficialidad que decidimos consumir

y con cada pensamiento que emitimos al mundo desprovisto de compasion…

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Mooji

Publicado: 21 julio, 2017 en educación, filosofia, Uncategorized
Etiquetas:

No te apresures a creer en las proyecciones de la mente.
Tú no eres la mente.
No caigas bajo su hechizo.
La mente es una gran maga.
Ha hipnotizado 7 billones de seres humanos.
En el reino de la personalidad,
 está llena de trucos y tiene el poder de provocar muchos problemas,
confusión, distorsión y delirio.
Pero tu poder es mayor.
 Es el poder del Ser puro.
El poder de observar con desapego,
 de reconocer que todos estos fenómenos son apariencias transitorias
 y que uno mismo es el testigo sin forma,
 más allá del tiempo y siempre perfecto.

Mooji
Tomado de Mujer Nagual

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Cuando sales a hacer una ruta por el monte, a veces te sientes confusa en algunas encrucijadas: miras a las dos sendas que se abren ante ti, y ninguna parece especialmente clara. Finalmente la intuición o el instinto te indican una, y poco después empiezas a ver las marcas a cada paso que te indican que sí, ése era y es el buen camino.
En los días que han pasado desde mi artículo anterior – CUANDO EL MOMENTO ES AHORA – me he encontrado  con algunas palabras, con nuevas pistas. Las mejores han sido las que te traigo hoy de Rich Litvin.
Creo que está tan bien dicho, que no he querido decirlo con mis palabras, y me he limitado a traducir del inglés, como una camarera que te trajera un gran plato a la mesa.
Y es que, en un momento en que coaching se está  convirtiendo ya para muchos en una palabra vacía, éste es para mí el referente de cómo un gran coach nos puede tender una mano para ayudarnos a salir de un remolino vital que nos consume y devolvernos al verdadero ARTE DE VIVIR.
Te invito a dejarte impregnar lentamente por sus palabras, como quien saborea con calma una buena taza de té:
“La prisa se ha convertido en nuestra dueña. Hemos dejado de sentir la quietud, la asombrosa plenitud y belleza, la divina perfección de este momento.
La mayoría van por la vida disparados, sin ser conscientes de sus sentidos y de lo que les rodea, sordos y ciegos a las mágicas cualidades de …este…preciso…momento.
No es que se suponga que tenemos que perdérnoslo todo en esta vida, pero lo hacemos, completamente exhaustas, estresadas, y arrancadas del Ahora. El coste es inmenso – tantos momentos emborronados por la velocidad y la  preocupación y el miedo, apilándose en días frenéticos, creando la catástrofe de una vida sin alegría, una vida “no experimentada”.
Muchos apenas pueden recordar vagamente la última vez que rieron tanto que les dolía, que amaron tanto que se derritieron, que animaron a alguien tanto que les dolían las cuerdas vocales, que sintieron tanto que se les saltaron las lágrimas, que lo pasaron tan escandalosamente bien que el momento se convirtió en leyenda – momentos plenamente vividos.
Debemos f – r – e – n – a – r, ralentizarlo todo, no sólo para poder estar más presentes en cada momento, sino también para “extender” ese momento de manera que podamos sentirlo plenamente. La vida está hecha para ser un mosaico creciente de vibrantes momentos, profundamente saboreados y llenos de sentido.
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Este día está para ser disfrutado como una pausa junto a un fresco arroyo en el calor del verano. Y para eso, ahora declaramos: FRENAREMOS EL TIEMPO.” Rich Litvin
¿HAS SENTIDO EL DESEO DE FRENAR, DE RALENTIZAR TU MIRADA PARA PODER VIVIR TU TIEMPO?
¿CÓMO PODRÍAS EMPEZAR HOY MISMO, AHORA MISMO?
Camina despacio por este mundo, siente cada paso, vive cada  momento. Que no te importe a qué velocidad se muevan los demás, sino sólo el SABOR de cada instante que tienes el privilegio de estar viva.
Con cariño,

  
  
Carl Gustav Jung, uno de los fundadores del moderno psicoanálisis, solía decir que todos nosotros bebemos de una misma fuente. Lo explicaba mediante toda una teoría que se remontaba al trabajo de los antiguos alquimistas, que denominaban a esta fuente el “alma del mundo” (Anima Mundi).
 
Según esta teoría, durante toda nuestra vida intentamos ser individuos únicos e independientes, pero una parte de nuestra memoria la compartimos con toda la humanidad. No importa a qué credo o a qué cultura se pertenezca: todos buscan el ideal de la belleza, de la danza, de la divinidad, de la música.
 
La sociedad, sin embargo, se encarga de concretar cómo estos ideales van a manifestarse en la realidad diaria. Por ejemplo, hoy en día el ideal de belleza consiste en estar delgada, mientras que hace miles de años las imágenes de las diosas eran gordas. Lo mismo ocurre con la felicidad: hay una serie de requisitos que, de no cumplirse, no nos permiten aceptar conscientemente el hecho de que tal vez ya somos felices. Tales requisitos no son absolutos, y cambian de generación en generación.
 
Jung solía clasificar el progreso individual en cuatro etapas: la primera era la Persona – máscara que usamos todos los días, fingiendo lo que somos. Pensamos que el mundo depende de nosotros, que somos excelentes padres y que nuestros hijos no nos comprenden, que los jefes son injustos, que el sueño de todo ser humano es parar de trabajar para siempre y pasarse la vida entera viajando. Algunas personas procuran entender qué es lo que no encaja, y acaban pasando a la siguiente fase: la Sombra.
 
La Sombra es nuestro lado negro, que dicta cómo debemos actuar y comportarnos. Cuando intentamos librarnos de la Persona, encendemos una luz dentro de nosotros, y logramos ver las telas de araña, la cobardía, la mezquindad. La Sombra está allí para impedir nuestro progreso – y generalmente lo consigue, pues nos damos la vuelta y corremos a ser quienes éramos antes de empezar a dudar. No obstante, algunos superan este enfrentamiento con sus telas de araña diciéndose: “Es verdad que tengo algunos defectos, pero soy digno, y quiero seguir adelante”.
 
En ese momento, la Sombra desaparece, y entramos en contacto con el Alma.
 
Jung no entiende por Alma nada relacionado con la religión. Se refiere a un regreso al Alma del Mundo, la fuente del conocimiento. Los instintos comienzan a agudizarse, las emociones se tornan radicales, las señales que envía la vida son más importantes que la lógica, la percepción de la realidad se vuelve menos rígida. Comenzamos a entrar en contacto con realidades a las que no estábamos acostumbrados, empezamos a reaccionar de una manera que nos resulta inesperada a nosotros mismos.
 
Y descubrimos que, si conseguimos canalizar todo este chorro de energía continua, vamos a organizarlo en un centro muy sólido, al que Jung llama “el Viejo Sabio” para los hombres, o “la Gran Madre”, en el caso de las mujeres.
 
Permitir esta manifestación es algo peligroso. Generalmente, quien llega a ese punto tiene tendencia a considerarse santo, domador de espíritus, o profeta.
 
No sólo las personas usan estas cuatro máscaras: también las sociedades. La sociedad occidental tiene una determinada Persona, ideas que nos guían y que parecen verdades absolutas.
 
Pero las cosas cambian. En su intento de adaptarse a los cambios, vemos las grandes manifestaciones de las masas, en las que la energía colectiva puede ser manipulada tanto para el bien como para el mal (Sombra). De repente, por alguna razón, la Persona o Sombra ya no terminan de satisfacer, y llega el momento de dar un salto, y comienzan a surgir nuevos valores (inmersión en el Alma).
 
Y al final de este proceso, para que estos nuevos valores se afiancen, la raza humana entera comienza a captar de nuevo el lenguaje de las señales (el Viejo Sabio).
 
Es justamente eso lo que estamos viviendo ahora. Puede prolongarse cien o doscientos años, pero todo está cambiando… para bien.
 
 
Original en:
“Habéis pasado un buen día. Pero he ahí que al final de la tarde se produce un
incidente que os inspira tristeza y desánimo. No os acostéis antes de haber hecho
un trabajo interior para liberaros de este estado. Si no, al día siguiente, cuando os
despertéis, constataréis que todo lo que habíais vivido de bueno el día anterior, se
ha borrado por el incidente que se produjo al final de la tarde, y es esta sensación la
que queda grabada en vosotros. Diréis: «Pero, ¿cómo es posible que ese momento
desagradable haya sido capaz de borrar toda una jornada pasada en armonía y
paz?» Pues sí, justamente, porque nada queda sin consecuencias, y cualquier
preocupación que hayáis experimentado al final de la jornada seguirá viva al día
siguiente si no hacéis nada para neutralizarla.
Cada noche, en el momento de acostaros, esforzaos por expulsar todo lo que pueda
oscurecer vuestra conciencia. Recurrid a los mejores pensamientos y a los mejores
sentimientos para que os acompañen en este viaje que vais a hacer al otro mundo.
Así empezaréis el día siguiente sintiéndoos libres y llenos de ánimo.”
Omraam Mikhaël Aïvanhov